El Celta de Vigo ha hecho público este viernes que ha llegado “a un principio de acuerdo” con Rafa Benítez para que el madrileño sea el nuevo entrenador del equipo en la temporada 2023-24, en la que el conjunto vigués celebrará su Centenario. Además de para la próxima campaña, el técnico firmará contrato para otras dos temporadas más.
“Rafa Benítez es uno de los entrenadores más laureados de la historiade nuestro país y ha dirigido a equipos de primer orden mundial en las principales ligas europeas: Liverpool FC, Chelsea FC, Real Madrid CF, Inter de Milan, Napoles, Newcastle United FC, Valencia CF y Everton FC, entre otros”, ha destacado el Celta en su comunicado.
AÑO Y MEDIO SIN EQUIPO
El técnico, que se encontraba sin equipo tras ser destituido en enero de 2022 por el Everton, acumula un total de 1099 partidos y numerosos títulos: Liga de Campeones, Copa de la UEFA, Liga española, Copa de Italia, Liga Europa, entre otros.
El Celta ha destacado también que ambas partes confían en que la firma del contrato tenga lugar “el próximo mes de julio”, coincidiendo con el inicio de la pretemporada del equipo en la ciudad deportiva Afouteza.
El Barça encontró la horma de su zapato en Anoeta. La Real Sociedad, con un Take Kubo dándolo todo tanto en defensa como en ataque y un orden capaz de desesperar a los azulgrana, le infligió al conjunto de Hansi Flick su segunda derrota en Liga en lo que llevamos de temporada gracias a un solitario tanto de Becker. Aunque los donostiarras tuvieron ocasiones para cerrar el partido mucho antes. [Narración y estadísticas, 1-0]
De nada les sirvió a los barcelonistas tratar de apretarle los tornillos a su rival como de nada tampoco le sirvió al entrenador teutón protestar el gol anulado por fuera de juego a Lewandowski. Flick entendió que el automático había tomado el pie del central txuri urdin por el del punta polaco, aunque lo que condenó realmente a los suyos fue perder la chispa mostrada hasta ahora en ataque.
Dominó el Barça los instantes iniciales del partido, pero a los azulgrana les costaba Dios y ayuda concretar ocasiones claras de gol y, de hecho, la más clara que tuvieron, en la que Lewandowski acabó enviando el balón al fondo de la red, acabó siendo invalidada por el protestado fuera de juego. Un fuera de juego por escasos centímetros y señalado tras intervención del sistema semiautomático.
El susto, en este caso, hizo que la Real Sociedad despertara de su aparente letargo de los primeros minutos, por medio, sobre todo, de un Kubo que se multiplicó tanto en ataque como en defensa. El 1-0, no obstante, llegaría gracias a la presión en la salida de balón barcelonista, con Sucic peinando el esférico y Becker marchándose por velocidad, tras un inoportuno resbalón de Cubarsí, para inagurar el marcador más que cumplida ya la primera hora del duelo.
Becker celebra el único tanto en el encuentro.Juan HerreroEFE
El tanto espoleó aún más a los locales. Tanto, que incluso tuvieron una opción clarísima para poner aún más tierra de por medio, tras una acción de Kubo que Oyarzabal mandaría finalmente al limbo. El Barça, mientras, buscó también un poco más la portería de Remiro, con más corazón cabeza y más ganas que puntería. No obstante, su postrero arreón de la primera mitad no lograría evitar que la Real se marchara a los vestuarios con ventaja en el marcador y unas sensaciones absolutamente inmejorables para asegurar que los tres puntos se quedaran en casa.
En la reanudación, Flick optó por dar entrada a Dani Olmo por un Frenkie de Jong que no acababa de tener el día en Anoeta y que, además, se quejó de varios golpes a lo largo de los primeros 45 minutos. Becker, con una acción rapídisima, pero que moriría en las manos de Iñaki Peña, abrió fuego muy pronto.
Duelo bajo palos
El meta azulgrana, poco después, se resarciría de un fallo en el desplazamiento de balón con una plástica parada a remate de Oyarzabal para enviar el balón a córner y respiraría aliviado después de que Becker, forzado, no encontrara portería con su remate. Remiro, mientras, en la otra portería, tuvo que emplearse a fondo para evitar un gol en propia meta tras un intento de despeje de Zubimendi que acabó cargándose con mucho veneno.
Tras la efervescencia de los primeros instantes del segundo tiempo, el Barça empezó a diluirse paulatinamente en ataque. Con Raphinha y Lewandowski mucho menos atinados que de costumbre, ni siquiera las buenas maneras de Olmo parecían propicias a romper el orden de la zaga de los donostiarras.
El reloj, inexorable, provocó que los azulgrana fueran además actuando cada vez con más precipitación, condenando una y otra vez sus, en esta ocasión, escasas opciones de llevarse por lo menos un punto de Anoeta. El toque de corneta de los instantes finales, con los de Flick volcados en el área contraria, fue más vistoso que efectivo y no lograría evitar la segunda derrota barcelonista en la Liga.
Desde su altura superior a 1,90, Pablo Bouza camina sin apresurarse, fijando la mirada unos metros por delante del suelo que pisa. Jugó con Argentina el Mundial de 2003 y ha participado en otros como entrenador asistente, primero de los Pumas y después de Uruguay. Desde hace quince meses vive en España, "muy contento" pese a la lejanía de la familia, su primera experiencia como seleccionador. "El desafío de clasificar un equipo al Mundial, eso fue lo que me llamó", afirma en conversación con EL MUNDO.
Un reto que se ha convertido para muchos aficionados en casi una obsesión porque los Leones sólo han participado hasta ahora en el lejano mundial de 1999. También por el sobrepeso de las decepciones. La selección masculina se clasificó para los dos últimos bajo la dirección de Santiago Santos y las dos veces fue descalificada por alineación indebida. "No quedan muchos, pero los que estuvieron sí lo sienten", dice Bouza y pasa página. "No hablamos del pasado".
El Mundial de Australia 2027 crece de 20 a 24 conjuntos y la federación internacional amplía a cuatro las plazas en juego en el llamado Campeonato de Europa. Ocho equipos en dos grupos de cuatro. Una sola vuelta en febrero; es decir, tres partidos. Y acceso directo al Mundial para los dos primeros de grupo. El resto luchará en marzo por la quinta plaza, que da opción a la repesca. Una clasificación exprés con una fecha clave, el 2 de febrero.
Con las 6.000 entradas agotadas, este domingo España recibe en Madrid (12:45, Estadio Nacional Complutense y Teledeporte) a Países Bajos. Como el grupo lo completan Georgia, favorita, y Suiza, a priori inferior, el ganador del choque tendría medio billete. "El partido es muy importante", insiste Bouza, pero rechaza que el camino, aun corto, sea fácil. "Hoy el rugby tiene muchas variables, hay más situaciones en que los árbitros pueden sacar tarjeta roja...". El quince neerlandés ha subido de nivel. Hace un año en Amsterdam estuvo a punto de ganar por primera vez a los Leones y el seleccionador ve hoy a ambos conjuntos "parejos".
"Países Bajos tiene muy buen juego con el pie, un pie largo, y también un pack de forwards [una delantera] grande, va a ser muy muy duro", analiza Bouza. Cuando se le pregunta por el contrario, responde con su equipo. "Me gusta hablar de lo mejor que podemos hacer nosotros". Si se le cita la palabra "favorito", la rechaza y ofrece otra. "Tenemos que tener mucha confianza". Aunque España parezca superior en el juego a la mano, no quiere retroceder en el cuerpo a cuerpo. "El contacto físico va a ser fundamental". Lo aprendió como jugador. "Lo peor de todo es sentir que uno en el contacto no está bien".
Precisamente para progresar en ese combate la selección española se ha enfrentado desde el verano a cinco rivales muy físicos, casi todos mundialistas: Samoa, Tonga, Uruguay, Fiyi y Estados Unidos. Cosechó dos victorias y tres derrotas pero tuvo opciones en casi todos los partidos. Cayó 19-31 ante un equipo de la élite como Fiyi, al que fue ganando 50 minutos. "La identidad de este grupo es competir, el equipo pone el cuerpo, responde, que esté por encima de lo que puede es lo más difícil como entrenador".
Javier BarbanchoEL MUNDO
El seleccionador espera que esta preparación marque la diferencia. "Sólido" es el adjetivo que repite sobre su quince. "Que tenga buenas formaciones fijas, una gran defensa y, cuando llegas a la 22, hacer puntos". Sorprende con una ironía, "no sé qué es jugar lindo", en un discurso sin frases rotundas ni estridencias.
Pablo Bouza no esconde que está "muy contento" con el staff -que heredó de Santos-, con "la entrega tremenda" de sus hombres, con la defensa y la melé. Tiene los pies en el suelo y prefiere que con el pie saquen sus hombres el balón desde campo propio. "Es lo que pueden aprender y desarrollar mejor". Asume que no han obtenido demasiados puntos con el touche- maul, admite que trabajan para frenar las plataformas de los equipos rivales y reducir los golpes de castigo. "Dedicamos mucho tiempo a las infracciones, a las que hicimos, a las que tratamos de evitar y a ver qué tipo de árbitro es".
El flaco Bouza mira directamente al periodista cuando le da una respuesta corta pero si busca un argumento extenso pierde la vista en un punto indefinido, como si hubiera una biblioteca con los detalles de partidos jugados hace meses. A petición suya, se ha detenido una semana la Liga española para mejorar el descanso de los jugadores. "El rugby demanda que piensen mucho, analicen mucho y se aprendan los movimientos, lo que necesitan es estar frescos".
Pulmones, músculo y cabeza. "Lo más importante es lo mental, mantener lo que venimos haciendo los cinco últimos partidos", señala Bouza. Con su plantel colabora, cuando alguien lo requiere, el psicólogo Pablo del Río, especialista en acompañar a deportistas de élite. "Es algo que pedí yo, me parece que la demanda mental que tienen los jugadores es muy grande, entonces es descargar y hablar".
El seleccionador actual comparte un problema con sus predecesores: no siempre puede contar con los jugadores de equipos profesionales franceses. Aunque la federación internacional obligaría a cederlos en partidos oficiales, los clubes pueden presionarles con sus contratos. "El jugador está en medio, no tendría que pasar. Algunos arriesgan el trabajo para venir con España, eso vale un montón". Las tareas deportivas se complican con viajes para negociar, bajas inesperadas, mucha paciencia y más cintura.
Para este domingo "están los que queríamos, tenemos opciones para todos los puestos", tranquiliza el técnico argentino. Tras el arranque de los proyectos de Alto Rendimiento en España, ha apostado por los jóvenes. En 2023 la selección sub-20 se clasificó para su mundial -de sólo 12 equipos- y en 2024 logró la permanencia. Un grupo de canteranos con experiencia al máximo nivel está irrumpiendo en la selección absoluta. "El relevo se fue dando, fue natural", explica el seleccionador. "Hay que dar la oportunidad, con algunos estamos muy contentos". Con apenas 20 años, varios han capitaneado a los Leones.
Después del crucial choque contra Países Bajos, el 9 de febrero la selección española visitará a la recién ascendida Suiza y el 16 recibirá en Madrid a Georgia, habitual dominadora del segundo nivel europeo. Pablo Bouza sabe que dos victorias serían suficientes, que el regreso a un mundial cumpliría su objetivo en España. "De ganar no voy a hablar". Él regresa al proceso. "El techo de la selección es mejorar siempre". Cuando se le pregunta hasta dónde, mira de nuevo sólo unos metros por delante del suelo que pisa. "Estamos pensando en Países Bajos, no voy a pensar cuál es el techo ahora", concluye con una sonrisa, como pidiendo comprensión.