Verse fuera del Mundial fue “un golpe duro” para el francés, que no ha sido el mismo estos meses. Renovó a finales de 2022, pero en la Supercopa de Arabia, donde recibió la oferta de los saudíes, ya empezó a dar mensajes confusos.
Benzema se despide del Bernabéu.PIERRE-PHILIPPE MARCOUAFP
En 2009, la visita de Florentino Pérez a la casa de aquella familia de origen argelino en los suburbios de Bron, en Lyon, cambió la historia del Real Madrid y estrechó para siempre un lazo entre el presidente de
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Sigue el incendio en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas después de la exclusiva de EL MUNDO sobre las variaciones en las puntuaciones de las sedes del Mundial 2030, que dejaron fuera al Estadio de Balaídos, en Vigo, y permitieron la entrada del Reale Arena de San Sebastián. Tras las informaciones y justo después de la dimisión de María Tato, principal responsable de la candidatura, la Federación Española de Fútbol ha roto su silencio.
Una decisión tomada durante el mediodía del miércoles mientras Tato y el ente federativo negociaban los términos de su salida de Las Rozas. La Federación anunció una «rueda de prensa» para las cuatro de la tarde, pero el encuentro no tuvo lugar hasta casi las seis. Dos horas de retraso provocadas por el debate interno entre Tato y los responsables federativos. La empleada había presentado su dimisión el martes por la noche, pero finalmente el acuerdo fue «un cese», decidido por el propio Rafael Louzán ante la imposibilidad de llegar a un acuerdo.
En resumen: la Federación se fía del informe presentado por Tato, insiste en que «no se ha amañado nada» y que «ningún presidente, ni Rocha ni Louzán, ha tenido influencia en los cambios de las puntuaciones» a pesar del cese de la responsable de la candidatura. Un cese que argumentan «por imagen».
Álvaro de Miguel, secretario general del ente, y Manuel Lalinde, director general, tuvieron un encuentro con diferentes medios de comunicación, entre los que se encontraba EL MUNDO, y dieron su versión sobre la situación. El foco principal recaía sobre la figura de Tato, su importancia durante la candidatura, su responsabilidad en la variación de la puntuación de Anoeta y su salida de la Federación, decidida en las últimas horas.
«Nunca habíamos puesto en tela de juicio su trabajo», aseguraron De Miguel y Lalinde, pero la información de EL MUNDO obligó al Departamento de Compliance a actuar. «María nos presentó un informe, Compliance lo evaluó y entendemos que según ese informe no se ha amañado nada», declaran, y reconocen que «nos tenemos que fiar de María porque nosotros no estábamos en esas reuniones».
Sí estaban con ella Fernando Sanz y Jorge Mowinckel, por lo que la Federación entiende que las puntuaciones son «un acuerdo entre los tres». Entonces, ¿qué pasó con la variación en la nota del Reale Arena?
«Según María, cuando se juntan los tres se dan cuentan que dos estadios, Anoeta y Cornellá, tenían una puntuación de 15 sobre 20 y hay que aplicarles un 20. Con ese cambio el resultado final es que Vigo cae un puesto». Según el informe, los cambios se realizan con múltiplos de 5 (0, 5, 10, 15 y 20) y esa variación se produce porque la puntuación de 15 era para estadios que requerían «un trabajo menor para adaptar su capacidad» y ambos campos merecían un 20, «sólo una adaptación mínima para el evento».
Tanto De Miguel como Lalinde son dos de los hombres fuertes de Rafael Louzán y estaban en la Federación durante la etapa de Pedro Rocha como presidente, y se quedaron cuando el gallego llegó al puesto de mando. Y ambos reconocen que el grupo de trabajo de la candidatura «no informaba demasiado» sobre su trabajo y desde Las Rozas, en una situación de poca gobernanza hasta la llegada de Louzán, tampoco se le exigía.
«Habíamos requerido información y se nos había ofrecido sesgada o tardía», admiten ambos. «No habíamos tenido acceso a las puntuaciones hasta el final», insisten sobre el oscurantismo y la «independencia» del grupo de trabajo que formaban Tato, Sanz y Mowinckel.
A pesar de todo, en Las Rozas rechazan una revisión de las puntuaciones de las sedes porque «no serviría de nada» y reconocen que la lista para el Mundial 2030 puede sufrir cambios y que la FIFA puede meter mano para incluir o descartar algunas ciudades. «Esto es susceptible de cambio, no es definitivo. FIFA puede variar las sedes y es probable que cambien las cosas».
En los despachos de Las Rozas se apuesta por intentar incluir una lista final de 13 estadios españoles en el Mundial 2030, con Vigo y Valencia participando en el torneo, algo que consideran «probable».
Descartan que toda esta polémica pueda tener alguna repercusión en la opinión de FIFA sobre las idoneidad del Mundial en España y admiten trabajar ya en la creación de un nuevo departamento que se encargue de las reuniones que la Federación debe tener a partir de ahora sobre el evento. Una decisión «urgente» en mitad del incendio.
Xabi Alonso aterrizó ayer en Valdebebas para estrenar la «nueva etapa» del Real Madrid. Así la definió él. Primero un elogio a Carlo Ancelotti y después la promesa de cambiar el suficiente número de cosas como para que el aficionado «se emocione» y diga, en palabras textuales del tolosarra, «este es mi Real Madrid». Pero, ¿cómo es el Madrid que nacerá de las ideas del técnico vasco? Asumiendo las distancias, navegar por sus antiguos equipos puede servir para hacerse una idea de lo que debe esperar el Bernabéu.
Alonso lleva siete años en el banquillo, uno de ellos en el infantil del Real Madrid, tres en el filial de la Real Sociedad y otros tres en el Bayer Leverkusen. Años que han servido para moldear su personalidad y su libreta de entrenador, influenciada también por Jose Mourinho, Ancelotti y Guardiola, los tres últimos técnicos de su carrera, y por su padre, Periko Alonso.
«Si estoy aquí sentado es por ellos. Intenté tener curiosidad cuando los tenía al mando, incluso cuando tenían que tomar alguna decisión en mi contra. Mi padre ha sido mi mayor influencia. Y luego, con todo eso, te haces tu propia personalidad, tu librillo».
"Todo lo hacíamos con balón"
Y ese librillo se remonta a 2018. Primero al curso de entrenador, que compartió con Raúl, Xavi, Víctor Valdés o Capdevila, y después a Valdebebas, su primera parada. En la ciudad deportiva del Madrid se hizo cargo del infantil A, que terminó como campeón de su Liga. En aquel vestuario adolescente estaban, entre otros, Jacobo Ramón y Chema Andrés, que ya han debutado con el primer equipo, y otros como Alonso Bragado, ahora en el Coria extremeño. «Fue una experiencia increíble. Es muy cercano, te corrige siempre que puede, tanto en el campo como persona, y te transmite sus valores. Y luego Sebas Carrillo, su segundo, era más cañero», recuerda Bragado a EL MUNDO.
Ya en el infantil madridista, el ahora técnico del primer equipo dejaba clara sus ideas en los entrenamientos: «Todo lo hacíamos con balón, mucho balón. Y luego nos metía mucha caña táctica y era muy exigente porque quería que jugáramos vistoso, que fuéramos valientes», explica. Ayer, en su primer día como técnico, Xabi dejó claro que quiere que su Madrid sea «dinámico y proactivo. Que transmitamos alegría». «Y claro, era Xabi Alonso, todos sabíamos iba a conseguir muchas cosas. En los entrenamientos nos decía que nos fuéramos a la otra punta del campo y te hacía un cambio de dirección de 80 metros al pie. Flipábamos. Y los porteros, que se quedaban con él al acabar la sesión para que les lanzara, alucinaban».
Esa forma de entrenar la trasladó después de San Sebastián, donde se hizo cargo del filial, y a Alemania, para convertir en campeón al Bayer Leverkusen. Allí, en el país germano, se repetían las imágenes con sus futbolistas, después de cada entreno, ensayando faltas y córners. Entre ellos con Grimaldo, en cuya evolución en el golpeo tiene mucho que ver. «Entendía el juego a la perfección y sabía lo que iba a pasar en cada momento. Es muy cercano, pero a la vez estricto. No quiere que nadie se relaje, quiere que cuando entremos en la ciudad deportiva tengamos el foco en su idea de fútbol», contó el defensa en Cope. «Que todo el mundo sepa lo que tiene que hacer en el campo».
"Va a impregnar un estilo y una marca muy reconocibles"
En el césped, una idea clara que es la mayor incógnita de sus primeros pasos en el Madrid: un esquema con tres centrales, un doble pivote en la base y dos carrileros ofensivos. «Esos carrileros los usa para atacar, para sumar dos jugadores más. Encontró el equilibrio con tres centrales que mantienen la posición», reconoce Aleix García.
Ayer, Alonso reconoció que tiene «una idea» pero que también quiere que su equipo «sea flexible» y que «los jugadores estén cómodos», pero asumió galones tácticos que hacía mucho que no se destacaban en Valdebebas. Allí, en los despachos, en la cantera y en la zona joven del vestuario la ilusión es total. «Será como volver a la escuela», aseguran desde los campos de entrenamiento los que coincidieron con él en 2018. «Xabi ama el fútbol y va a impregnar un estilo y una marca muy reconocibles», insisten desde Valdebebas.
Un futbolista histórico y un entrenador «con carisma», como admite Bragado. Así nace la nueva etapa del Real Madrid.
Xabi Alonso le ha cogido el gusto a respirar cuando la cuerda más le aprieta. Su Madrid agota el oxígeno lastrado por las lesiones, por la falta de confianza de algunos de sus futbolistas y por los defectos de una plantilla que echa de menos piezas vertebrales. Ante el Atlético, en un derbi lleno de angustia por la trascendencia del resultado y las sensaciones, el conjunto blanco triunfó con goles de Valverde y Rodrygo y le regaló a Arabia Saudí su cuarto clásico seguido en la final de la Supercopa de España.
Habían pasado 75 segundos, apenas un suspiro largo, cuando Fede Valverde se reconectó a la temporada del Madrid con un misil tierra-aire que sorprendió a Oblak y a su barrera, algo mal colocada, y se coló por la escuadra derecha del esloveno. El partido "diferente" al del Metropolitano que había advertido Xabi Alonso en la previa se estrenó con ventaja para un conjunto blanco necesitado en pleno juicio a su entrenador en el desierto.
Para el examen final a su proyecto, Alonso confió en los mismos once que golearon al Betis en el último partido en el Santiago Bernabéu. Sentó a Güler, dio entrada a Camavinga y repitió con Gonzalo en la punta del ataque en lugar del lesionado Mbappé. Atrás, Rüdiger forzó su maltrecha rodilla para hacer pareja con Asencio en el centro de la zaga y Valverde regresó al lateral derecho. Era el once de gala de Xabi.
Sin salida limpia
Enfrente, el Cholo construyó una defensa para tratar de detener el caudal ofensivo del Madrid y un centro del campo para intentar dominarlo, como había sucedido en el duelo del Metropolitano, con Baena y Julián cerca de Koke y Gallagher.
Al minuto, golazo de Valverde, rabia del charrúa dándose golpes en la cabeza y aire para el Madrid, cuyo planteamiento agradeció el tanto del uruguayo. Los blancos, conscientes de que están lejos de ofrecer una salida de balón limpia ante equipos grandes con la plantilla actual, confiaron en un estilo tan simple como efectivo. Balones largos, ganar segundas jugadas y situarse con pocos toques en campo rival.
«Tenemos una idea clara de lo que queremos», admitía Alonso antes del duelo. Y por lo visto en el césped era era así. Courtois buscó una y otra vez a Gonzalo, Bellingham o Valverde en largo y el Madrid creció, cuando pudo, a partir de ahí.
Vinicius, frente a Llorente, el jueves en la semifinal.EFE
El resto de la posesión fue del Atlético, más proactivo con balón, más incisivo en las bandas, con más córners y más ocasiones claras, amenazando a Courtois y dando trabajo al belga en casi cada acción.
Giuliano incidió junto a Llorente en la banda de Carreras aprovechando el poco esfuerzo ofensivo de Vinicius y Julián conectó con Baena entre líneas, detrás de Tchouaméni y Camavinga, para hacer dudar a la defensa del Madrid.
Más allá del gol, Rodrygo perdonó la única opción de los blancos en la primera parte al definir flojo una contra en la que había recortado bien a su defensor. Sin contar eso, el interés estuvo en el área de Courtois. En el 20, Sorloth envió alto un centro de Llorente, Baena probó al belga en el 30, el delantero noruego hizo volar al portero en el 32 y erró un cabezazo claro en el 34 cuando no se esperaba el fallo en el despeje de Asencio.
Respuesta en tres minutos
El Atlético acumuló ocasiones y fallo, para desesperación del Cholo, que hablaba sin parar con Vinicius mientras el brasileño le contestaba y sonreía. "Te va a echar Florentino", le llegó a decir el argentino.
El descanso aterrizó con la ventaja madridista pero con la sensación de que el Madrid pendía de un hilo. Y en esas, cuando parece que no le queda más, el equipo blanco te pellizca. En el 54, Valverde vio el desmarque de Rodrygo entre líneas, el brasileño le ganó el cuerpeo a un débil Le Normand, se internó en el área y definió cruzado ante Oblak. Alonso que se veía aprobando el examen.
Pero a los tres minutos respondieron los rojiblancos a través del errático Sorloth. Vinicius no siguió la marca de Giuliano, el argentino se acomodó para el centro y el noruego cabeceó a gol, fácil, por detrás de Asencio.
Julián Álvarez, frente a Bellingham, el jueves en Yeda.AFP
El Cholo, que había quitado a Gallagher para poner a Llorente en el centro del campo, exprimió su fondo de armario y apostó por Griezmann y Cardoso, mientras Alonso terminó experimentando en su defensa dando entrada a Fran García y Mendy, dos laterales zurdos, por Rüdiger y Asencio, sus dos centrales titulares.
Los blancos terminaron el duelo con Valverde, Tchouaméni, Carreras y Mendy en su defensa, con Fran García de extremo izquierdo y compitieron un duelo que se convirtió en más táctico que técnico. Una pequeña batalla futbolística, de corazón, en la que no brilló demasiado el talento. Los blancos parecían exhaustos físicamente y el Atlético pudo empatar el duelo en varias ocasiones claras en el tramo final, pero no estuvo acertado.
Simeone siguió con su pique con Vinicius, recordándole al brasileño los silbidos de la grada, y Llorente pudo poner las tablas con dos disparos que rozaron el palo de Courtois. 21 disparos sumó el Atlético por los nueve del Madrid, con Tchouaméni salvando un gran centro de Llorente y con Julián enviando lejos de las redes un remate dentro del área.
Vivió Alonso en su primera bola de partido en Arabia, ganó el Madrid y sonrió Arabia, que tendrá un nuevo clásico en Yeda.