El jugador de rugby y estrella de la selección francesa, Mohamed Haouas, ha sido condenado a un año de cárcel por agredir a su mujer tras verla fumando en un centro comercial, ante las miradas de múltiples testigos y las cámaras del establecimiento.
El deportista ha sido considerado como culpable de violencia conyugal, aunque podrá negociar las condiciones de la pena para evitar la entrada en prisión.
Durante la audiencia, la estrella francesa, ha intentado justificarse explicando que aunque su mujer “tiene derecho a fumar, pensó que “si puede mentir por el cigarrillo, puede mentir por otras cosas”.
Además, en cuanto a la agresión, la cual la madre de sus dos hijos no quiso denunciar por ser la primera vez que la trataba así, Haouas ha tratado minimizar los hechos refiriéndose a los golpes como “una pequeña zancadilla” y “una pequeña bofetada”.
El jugador, que tiene 29 años y se ha proclamado campeón de Francia con su equipo, el Montpellier, ya había sido condenado en febrero de 2022 a 18 meses de cárcel exentos de cumplimiento (sólo iría a prisión en caso de reincidencia) por unos robos en estancos de la ciudad cometidos en 2014.
Está también a la espera de la sentencia el próximo 30 de junio por otro proceso que se celebró el 12 de mayo en el que está acusado por su participación en una pelea violenta el 1 de enero de 2014 y por la que la Fiscalía pide una pena de dos años de cárcel exentos cumplimiento.
La selección francesa no ha querido pronunciarse sobre si Haouas está o no descartado de cara al próximo Mundial que se celebra en Francia, aunque esta última condena hace peligrar su presencia en la cita.
ABRAHAM P. ROMERO
@AbrahamRomero_
Madrid
Actualizado Domingo,
29
octubre
2023
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22:16"El día que debutó me dijo: 'Tranquilo, saldrá todo bien'", recuerda Pep...
El día preciso, a la hora exacta, la selección masculina de rugby ha comparecido. Dispuesta y engrasada. Ha competido, ha vencido (53-24) a Países Bajos y ha recorrido la mitad del camino para entrar en el Mundial de Australia 2027. El equipo, lo había anticipado el técnico Pablo Bouza, no tiene nada que ver con el estuvo a punto de perder, hace un año, contra el mismo rival en el primer partido bajo su dirección.
Se planteaba el choque contra los neerlandeses como un ejercicio de contundencia. Por el poderío físico de los visitantes y por el precedente de aquel día, cuando con la delantera o con patadas largas trataron de acogotar a España, de sitiarla junto a la línea de ensayo. Más que en el suelo, este domingo ambos conjuntos se han buscado las cosquillas inicialmente por el aire: patada y a campo contrario. Esas escaramuzas se han plasmado en un intercambio de golpes de castigo convertidos (3-3) en los diez primeros minutos.
Como demandaba Bouza, los Leones han sido muy fiables en las fases estáticas. Y, sobre todo, han sido letales en el saque de lateral en la 22 contraria. Hasta tres ensayos, uno de castigo, han posado en el primer tiempo con un arma que apenas habían exhibido en la preparación. El día preciso, a la hora exacta, también reapareció el touche-maul para encarrilar el encuentro. La otra marca española en el primer tiempo la anotó Bay pero la fabricó Raphael Nieto, un bulldozer que con su fiereza se ha afianzado en el número ocho. Sus cargas y las arrancadas de Gimeno daban a la selección española muchos metros en el campo, sacaban rédito a un juego a la mano que fluía a mayor velocidad que el neerlandés.
De la selección de Países Bajos, que se presentó con ausencias, se esperaba mucha dureza en el contacto y la demostró cada vez que pisó la 22 española, haciendo retroceder a los locales. Así consiguió un ensayo de De Jong, pero no culminó otros dos por imprecisiones y por la presión de los Leones cuando ya estaban atrincherados en su propia línea de marca.
Conforme al mandamiento básico del rugby, la selección española ha sacado rédito de cada ocasión de peligro. A Países Bajos, por el contrario, le ha faltado chispa en esos metros decisivos. El marcador (31-10) y la diferencia de ensayos (cuatro locales por uno visitante) dejaban claro al descanso quién tenía el mando. Y al mando arrancó España asimismo la segunda parte. Bell robó un balón junto a la cal, dio una patadita rasa a seguir y con la presión de sus compañeros, Bay, el más rápido, acabó posando el balón suelto. El pateador López Bontempo, certero toda la mañana, amplió la ventaja con la conversión y con un golpe posterior hasta el 41 -10 (min 47).
Pero el rugby, además de contundencia, requiere contención. España también la ha mostrado, especialmente en la primera mitad, en la que apenas ha cometido golpes de castigo y se ha permitido arrancar una infracción en melé al paquete holandés. En el debe, la recepción dubitativa de los saques de centro y los problemas, como se temía, para frenar el cuerpo a cuerpo del conjunto naranja.
Contundencia, contención y, en la reanudación, velocidad. Con el paso de los minutos Los Leones han acelerado sus ataques. Si Países Bajos arañaba terreno metro a metro con la cabeza y el hombro, el quince español enlazaba carreras en el juego abierto. Tras una buena combinación ha llegado el ensayo del talonador Álvaro García por el ala que, con la transformación, ya dejaba el partido sentenciado (48-10) en el minuto 60.
El medio melé Bay patea ante la defensa neerlandesaVíctor LerenaEfe
El último cuarto se ajustó a lo previsto. Países Bajos, cómodo en las percusiones que le dieron dos ensayos más, de Salman y Raymond. España, a gusto moviendo el balón a todo lo ancho, con la mano y con el pie, en este último caso para un posado de Mateu.
Es Países Bajos un equipo que ha progresado en los últimos años pero sus mejores jugadores no están al nivel de los españoles más destacados. La selección neerlandesa está obteniendo buenos resultados en categorías inferiores. Sin embargo, en Madrid se ha presentado este domingo con menor preparación que la española y lo ha acusado. El día preciso, a la hora exacta, se ha llevado un marcador duro (53-24) porque el quince local ha mostrado un rugby más completo.
La victoria deja al conjunto de Pablo Bouza a un paso de la clasificación para el Mundia. Si el próximo domingo se imponen en Suiza (que el sábado cayó 110-0 ante Georgia), los Leones regresarán con el billete para Australia en el bolsillo. Este domingo han mostrado sobre el césped la solidez que buscaban. El próximo, pese a la ausencia de algunos titulares, deberán confirmar su fiabilidad.
Satisfacción y prudencia
"Las hemos visto de todos los colores", ha asegurado el capitán español, Jon Zabala, para reclamar que no se dé la clasificación por ganada hasta el partido del próximo domingo en Suiza. El seleccionador Pablo Bouza se ha mostrado muy satisfecho con "todo el equipo" y cauto ante el partido contra Suiza, a priori inferior a España. "Tenemos que plantearlo muy bien y llegar frescos", ha afirmado.