“No puedo trabajar lo que necesito para competir”, comentó en un vídeo tras anunciar su ausencia. A poco más de un mes para la cita en París, sólo le quedaría Roma como preparación
Nadal, en una fotografía de archivo.EL MU
Finalmente Rafa Nadal no jugará el Masters 1000 de Madrid. Después de varias semanas con dudas, el ganador de 22 Grand Slam renunció a la cita que se celebrará en la Caja Mágica a partir de la semana que viene. Después de sus ausencias en Montecarlo y Barcelona, a Nadal sólo le queda Roma para preparar Roland Garros, un torneo para el que también es duda.
En principio, la lesión en la cadera que sufrió en el Abierto de Australia no parecía tan grave, pero con el paso de las semanas el diagnóstico ha cambiado. Esta misma semana, el tenista se sometió en Barcelona a unas pruebas médicas para determinar si estaría en el Mutua Madrid Open. Tras los resultados, este jueves anunció en las redes sociales que no jugará.
“La lesión sigue sin curarse y no puedo trabajar lo que necesito para competir. Estaba entrenando, pero ahora hace unos días hemos decidido cambiar un poquito de rumbo, hacer otro tratamiento y ver si las cosas mejoran para intentar llegar a lo que venga. No puedo dar plazos porque si los supiera os lo diría pero no lo sé. Esta es la situación actual”, anunció Nadal.
“La realidad es que la situación no es la que hubiéramos esperado. Se han seguido todas indicaciones médicas, pero de alguna manera la evolución no ha sido la que en principio nos dijeron y nos encontramos en una situación que es difícil. Están pasando las semanas y tenía la ilusión de poder jugar en torneos que son los más importantes en mi carrera como Montecarlo, Barcelona, Madrid, Roma, Roland Garros y de momento me he perdido Montecarlo y Barcelona. No voy a poder estar en Madrid desgraciadamente”, añadió en su comunicado.
Joshua Tarling fue el hombre del día, y Primoz Roglic el de la jornada. No es lo mismo, aunque lo parezca. El hombre del día es quien gana la etapa. El de la jornada, quien saca mayor provecho de ella. El joven (21 años) e imponente rodador británico del Ineos se apuntó la etapa, una contrarreloj cortita, pero no un prólogo, de 13,7 kilómetros. El veterano (35 años) e impresionante esloveno, segundo a un segundo, a una centésima en realidad, se vistió de rosa.
Juan Ayuso, décimo a 17 segundos de Tarling y, por lo tanto, a 16 de Roglic, sacó bastante provecho del día-jornada. Dejó atrás a todos los demás aspirantes, con diferencias de entre 20 y 49 segundos (Bernal). McNulty anduvo cuatro segundos por delante del cosmopolita español (Barcelona, Atlanta, Jávea). Pero no cuenta: es del mismo equipo. En todo caso, el UAE tiene en el estadounidense un posible relevo por si Juan flaqueara.
Pese a las apariencias, las etapas contrarreloj suponen el duelo más directo entre rivales. Aunque separados, aunque no se vean ni se vigilen, no media entre ellos más que un cronómetro desnudo e imparcial. Ni tácticas, favorables o no, de equipos propios o ajenos. Ni abanicos. Ni posibles caídas propiciadas por terceros. Ni intermediarios. Ni entrometidos. Ni escapadas. Ni sorpresas. Ni despistes. Los unos contra los otros distanciados físicamente, pero unidos en feroz competencia individual por un tic-tac implacable e indiferente a todo lo que no sea su cadencia universal.
La etapa, Tirana-Tirana, en un circuito urbano con una ondulación catalogada de cuarta categoría (1,3 kms. con respingos del 9%), pero destinada a jugar su papel en la decisión del lance, se abría a varios frentes resumidos en preguntas centradas también en la posibilidad de que Pedersen mantuviera el rosa ante Van Aert, que sólo estaba cuatro segundos por detrás. Pero Wout no estuvo a la altura del reto. Si el danés, magnífico, cedió en sólo 12 segundos ante Tarling, el belga entregó 39. Aunque esta temporada no deja de rondar los primeros puestos, no remata las faenas. Parece haber perdido filo en las llegadas y fuerza en las cronos. Viene de demasiados percances como para juzgar definitivos estos avatares. Pero empieza a suscitar dudas.
Roglic, con la maglia rosa.LUCA BETTINIAFP
Roglic, pues, lidera la general. Segundo es Pedersen a un segundo. Vacek, tercero a cinco. McNulty, cuarto a 12. Ayuso, quinto a 16. Del Toro, sexto a 17. He ahí al terceto del UAE. El equipo se articula en torno a su líder. Ayuso, en medio de su gente, se ve escoltado, protegido por ella.
Roglic ha tomado el mando. ¿Demasiado pronto? Quizás. Pero no iba a pedalear con menos ganas para evitar semejante carga nada más empezar la carrera. Tiene un equipo muy capaz para aguantar el tirón si fuera preciso. Y puede que, si le conviene, ceda la prenda a otro librándose de cargas extras y manteniendo a sus rivales a raya. De momento, ya están todos por detrás de él a distancias cronométricas en absoluto decisivas. Pero les obliga a atacar, a tomar la iniciativa, que siempre desgasta, si quieren enjugarlas. Ayuso se sitúa como la primera opción para tratar de desbancarle. Queda muchísimo Giro por delante. Pero se han establecido, aunque sea momentáneamente, las posiciones. Haciendo un juego de palabras, la etapa arrojó conclusiones no concluyentes, pero sí orientativas.
La etapa dominical, la última en Albania, tiene su atractivo. Un circuito Vlorë-Vlorë (Valona-Valona en la traducción) de 160 kilómetros, con una subida de cuarta y otra de segunda que, aunque lejos de la meta, puede repartir indiscriminadamente satisfacciones y disgustos.
Final Four
LUCAS SÁEZ-BRAVO
@LucasSaezBravo
Madrid
Actualizado Miércoles,
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