La Final Four en Atenas luce medidas de seguridad como no se recordaba. En previsión de un evento con los dos equipos griegos en el OAKA (finalmente el Valencia eliminó al local Panathinaikos en cuartos de final), se redobló la presencia de agentes, 1.000 por toda la ciudad. Los aficionados empezaron a llegar ayer a la capital griega. Se estima que unos 10.000 serán de Olympiacos, 3.000 llegados desde Estambul para animar al campeón Fenerbahçe, 1.000 desde Valencia y, aproximadamente, 500 con el Real Madrid.
Todos, a unas horas de que arranque el evento (a las 18.00, hora local, es la primera semifinal entre Olympiacos y Fenebahçe), sin sus abonos en los bolsillos (o móviles) todavía. Un problema de gestión de Euroliga que ha desatado el nerviosismo entre las aficiones.
Según ha podido saber este periódico, la raíz del problema está precisamente en la estrictas medidas de seguridad. Todos los aficionados debían proporcionar sus datos personales, por orden de la Policía. De hecho, para entrar en el recinto del OAKA hay que acudir con “un documento de identidad o pasaporte original y Una entrada con el mismo nombre que el documento”. “La falta de coincidencia entre la identificación y la entrada conllevará la denegación de la entrada”, avisa la propia Euroliga. Muchos fans no dieron de forma correcta esos datos.
Mientras la organización se afana por solucionarlo, ya se barajan algunos escenarios alternativos, como que la primera semifinal retrase su horario.
«Soy un remontador», bromea en conversación telefónica con EL MUNDO -camino de Sudamérica, donde cierra el año con tres Copas del Mundo-, aún paladeando un éxito que se antoja el principio de tantas cosas. El pasado 19 de octubre, cuando David Cantero salió de las turbulentas aguas abiertas de Wollongong (Australia), se encontraba a 33 segundos de la cabeza de carrera, una desventaja que rozó el minuto tras darlo todo en el sector de ciclismo. En ese preciso instante, comenzó a escribir su propia epopeya, una carrera a pie para el recuerdo, una de las páginas más ilusionantes de la historia del triatlón español. Un valenciano de Aldaia, de 22 años, volando hacia un segundo puesto en toda una final de la Series Mundiales, hazaña que retrotrae a la edad de oro.
Porque habían pasado seis años de algo parecido, el último podio nacional en una cita como ésta (Mario Mola y Fernando Alarza en 2019, en Laussane). Los tipos que, junto a Javier Gómez-Noya, fueron los 'keniatas' del triatlón mundial; de 2008 a 2018, ocho títulos mundiales entre el gallego (cinco) y el balear (tres). Los que ahora tutelan a la perla. «De niño los veía. Y, claro, lo normalizas, que los españoles ganaran los mundiales como churros. Pero con el tiempo te das cuenta de que eso es algo que sólo va a pasar una vez. Nos malacostumbraron. Ahora parece que hacer un décimo en una Series Mundiales... ni fu ni fa. Y realmente es súper difícil. Lo de Javi, Mario y Fernando fue una barbaridad», explica Cantero, que acabó quinto en el Mundial sin salirse del Top 10 en una sola carrera y quien, a diferencia de sus ídolos, tiene una peculiaridad: él es «triatleta puro».
Porque aquel niño «no quería ser futbolista». «De hecho, se me daba horrible. Empecé con el triatlón a los nueve años y a los 12 ya estaba en un club en Cheste». Formación integral, nada de acudir desde alguna de las tres especialidades. Y fue campeón de España cadete. Aunque, si por algo destacaba Cantero era por sus cualidades en la carrera a pie. De hecho... «Sí, se me pasó por la cabeza cambiar al atletismo. De júnior lo compaginé. Fui subcampeón de Europa sub 20 en 5.000 metros, fui al Europeo de cross con la selección...», cuenta quien este mismo año, en Bilbao, se proclamó subcampeón de España de 10K (por detrás de Jesús Ramos y por delante de especialistas como Carlos Martín y Javi Guerra), con récord nacional sub 23 incluido (28 minutos y 24 segundos).
Cantero, en Australia.World Triathlon
«Si crees que es una barbaridad, el mejor del mundo me mete dos minutos en esa distancia. Por mucho que entrenara, mi cuerpo no daría para eso. En atletismo jamás haría un top cinco en un campeonato del mundo como he hecho este año en triatlón. O ganar una medalla en unos Juegos...», razona el valenciano, que lo sabe de primera mano: su pareja, Lucía Rodríguez, es atleta profesional, olímpica en Tokio.
David creció con la «vida de monje» del triatlón y también lidiando bien temprano con las expectativas. Por eso, ahora, cuando se le señala como la gran esperanza, lo asume y lo proyecta con una madurez impropia de su DNI. «Me ha escrito gente cercana del mundo del triatlón, diciendo que les removía sentimientos, que les volvía a ilusionar ver a alguien pelear por las Series Mundiales. Pero yo no seré Javi, no seré Mario, no seré Fernando... seré yo. Y lo que haga... No sé dónde llegaré. Mi objetivo es ganar un Mundial. Intento hacer mi camino. Pero no me presiono con ser ellos», dice quien, obviamente, no deja de mirar a Los Ángeles 2028, allá en el horizonte, «un sueño».
Antes, siempre a las órdenes de Roberto Cejuela en Alicante, su tercer año de Series Mundiales, el próximo, cuya final en 2026 será en Pontevedra. Y mientras, la mejora continua. En el agua, consciente David que nunca será «un súper nadador». En la bicicleta, donde este curso ha visto una evolución brutal -«en cada carrera lo notaba, sabía más, la dinámica...»-. Y en la carrera a pie, donde el único objetivo es mantener y potenciar un don, el que la hace ser uno de los triatletas más espectaculares del mundo merced a sus remontadas: en Australia engulló a cada uno de sus rivales y sólo se le resistió el local Matthew Hauser, campeón del mundo.
Cantero, en el podio.World Triathlon
Y para todo eso, hasta aparcó los estudios. «Desde niño, mi vida ha sido siempre así. No conozco otra cosa. Salir nunca me ha gustado. Pero no siento que sea algo excepcional, es mi rutina. Y me gusta. Hay momentos complicados, mucho tiempo lejos de la familia, verano, navidades, entrenar de lunes a domingo... Pero si quieres hacer algo excepcional, es lo que tiene. No tengo la sensación de haberme perdido algo. Todo lo contrario, tengo la sensación de que el triatlón me ha aportado algo más de lo que podría haber sido una vida normal», expone, aunque, eso sí, hay caprichos: «comer bien, salir a un restaurante, un buen arroz».
De todas las cábalas posibles de la última jornada de la temporada regular de la Euroliga, la que definiría los cruces de cuartos de final después de 38 partidos, la más inquietante para el Real Madrid -que se ganó su tercer puesto y el factor cancha a favor especialmente con su buen rendimiento en el Palacio: 18 victorias y una derrota-, era un posible enfrentamiento con el Hapoel de Tel Aviv... Como así resultó.
Y no sólo por lo deportivo, aunque los hebreos, debutantes en la máxima competición continental, cuenten con figuras como Vasilje Micic o Elijah Bryant, entre otros. Era la posibilidad de que los encuentros iniciales en el Movistar Arena (miércoles 29 y viernes 1 de mayo) se jugaran sin público en las gradas, como así ha sucedido previamente tanto con el Hapoel como con el Maccabi, a causa de la guerra en Oriente Medio y de las protestas que cada vez que los equipos de Israel viajan a España se producen. Un lío político por descorchar y que ahora disputa entre despachos sus negociaciones clave.
La decisión depende de la Delegación del Gobierno en Madrid. La misma que ya optó por que los duelos anteriores se disputaran a puerta cerrada (8 de enero y 24 de marzo). A pesar de la ausencia de incidentes y de la decreciente presión de las manifestaciones: apenas 200 personas se concentraron en Goya en medio de un gran despliegue de seguridad. Y de que en la mayoría de partidos a domicilio tanto de Maccabi como de Hapoel en otros países de Europa hubiera público en las tribunas. Incluso en el Roig Arena de Valencia, el pasado 29 de enero, se permitió la entrada sólo de abonados taronjas y el partido los presenciaron 8.000 espectadores.
Este jueves tendrá lugar una reunión clave entre la Delegación de Gobierno, el Real Madrid y la Policía. La entidad que dirige Francisco Martín podría calificar dichos partidos como de alto riesgo y se recomendaría así que se disputaran a puerta cerrada. Al no ser una imposición, sería el Real Madrid el que tomaría la decisión final. Y cada vez parece más probable que se active la opción Roig Arena: sólo los abonados del club blanco podrían presenciar los dos partidos que abren la serie. Los dos siguientes de celebrarión, con público, en el Arena Sofia de Bulgaria, donde los de Dimitris Itoudis juegan en su 'exilio'.
Sin embargo, la postura del Ayuntamiento de la capital es clara: "Ese partido se debería jugar en abierto". Lo expresó ayer Inma Sanz, vicealcaldesa y responsable de Seguridad y Emergencias. "En Madrid no debería haber partidos cerrados porque no se pueda garantizar la seguridad. Tienen todo el derecho, como cualquier otro equipo, a venir a esta ciudad y que ese partido se pueda desarrollar en abierto. Y entiendo también el malestar que pueda haber en la afición local por no poder ir a ver ese partido. Pero insisto, algunos (Delegación del Gobierno) están más en señalar a aficiones y a determinadas personas que en cumplir con su obligación, que es garantizar la seguridad en cualquier evento que se pueda producir en la ciudad", añadió a preguntas de este periódico. El choque por las protestas propalestinas entre el Ayuntamiento y la Delegación viene de lejos y tuvo su momento más tenso durante la última Vuelta a España, en septiembre.
El pasado domingo, tras el partido liguero contra el Tenerife, Sergio Scariolo puso de manifiesto la tensión con la que el vestuario blanco vive esta situación que consideran injusta. "El equipo ha conseguido en la cancha su derecho de jugar con la afición tres partidos de cinco. Es algo que la afición también se ha ganado animando al equipo. No es una decisión que puedo tomar yo, sería ridículo decir qué preferiría. El equipo y la afición han hecho su trabajo. Ahora todos los que tienen que tomar esta decisión lo valorarán y deseo que puedan tomar la mejor decisión", aseguró. En ese duelo ya se pudieron escuchar las protestas preventivas de los seguidores del Madrid. "¡Queremos animar, en cuartos de final!", cantaron varias veces. También emitieron un comunicado: "No puede ser que en los partidos más esperados del año los abonados y el resto de madridistas no podamos animar a nuestro equipo. El club tiene que velar por sus intereses y el de sus aficionados y forzar a que se juegue a puerta abierta". Dentro del club se ha pasado del pesimismo inicial a cierto optimismo. "Estamos trabajando en ellos, sería algo muy injusto", trasladan.