«Si no es el jugador más difícil de parar de Europa…». Avisa Alberto Abalde, seguramente el primero en afrontar, cara a cara por toda la pista, ‘El Problema’ esta noche en el OAKA de Atenas. Así le bautizaron a Jean Montero a los 16 años, cuando en un torneo de las Américas empezó a destrozar rivales con esa manera única de anotar que sigue exhibiendo, una mezcla de imaginación y electricidad. «40 puntos a Argentina, 30 a Estados Unidos… Era un problema literalmente para los rivales. Alguien lo escribió y se quedó para siempre», contaba en este periódico en una entrevista en la que repasaba una vida tan frenética como su baloncesto, desde las calles de Santo Domingo y «un aro con la rueda de una bicicleta» que inventó con su primo, fallecido después. Camino de los 23 años, el dominicano ha alcanzado el siguiente estatus, líder de un Valencia Basket que busca el más difícil todavía en su primera Final Four.
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Todos los focos sobre él. El mismo jueves, en la presentación del evento, en el estrado principal estaba Montero, junto a estrellas del calibre de Campazzo, Nando de Colo y Kostas Papanikolau (y los cuatro entrenadores, Sarunas Jasikevicius, Georgios Bartzokas, Sergio Scariolo y Pedro Martínez), mil batallas a sus espaldas. «El que aterriza aquí en Atenas tiene que estar ‘ready’. Nosotros la confianza y la mentalidad que requiere una Final Four la tenemos», pronunciaba con su descaro habitual, dispuesto a ser el primer dominicano en ganar la competición (su compatriota y amigo Andrés Feliz lo busca en el Madrid).
A las órdenes de Pedro Martínez, Montero ha encontrado la calma y el liderazgo, pero sin perder una pizca de su genialidad. Estadísticamente su debut en Euroliga ha sido un boom: 14,4 puntos, 4,7 asistencias… Más arriba todavía en la serie de cuartos en la que los taronjas remontaron al Panathinaikos un 0-2: 18,6 puntos, 5,8 asistencias, un 42,3% en triples… En el quinto, los griegos, conscientes de que se quedaban sin Final Four en su propio pabellón, elevaron el listón sobre el ex de Gran Canaria, Betis y Andorra. Golpes, provocaciones… En ese abismo, su técnico descubrió el siguiente nivel de Jean: «Se ha encontrado con una defensa física y a pesar de eso, ha jugado con una gran concentración. Su primera parte me parece la mejor que ha disputado en Valencia. Ha confiado en sus compañeros. El día que menos puntos ha anotado, ha sido el día que mejor ha jugado».
Montero, junto a Pedro Martínez, en la rueda de prensa inaugural de la Final Four.EFE
Por todo eso (MVP de los playoffs, integrante del quinteto ideal y nombrado Rising Star de la Euroliga), a Montero se lo rifan. El último rumor le sitúa en el Olympiacos, como antes le colocaron en Hapoel o Dubai. Él sigue manteniendo el sueño de jugar en la NBA y tiene contrato hasta 2028, con una oferta de renovación del Valencia sobre la mesa. «Es un auténtico jugadorazo, un poco en la línea del equipo, ha hecho una temporada espectacular. No le para una persona persiguiéndolo por el campo. Es un trabajo de equipo. Sin tener nuestros grandes, vamos a tener que hacer ajustes en los bloqueos. Y aunque lo defiendas muy bien, va a anotar», explicaba Abalde.
Los promedios de Montero contra los blancos esta temporada son un aviso. No disputó el duelo de la Supercopa (arrastraba una lesión desde el verano), pero sí los cinco siguientes, con un promedio de 16,8 puntos. Especialmente dañino fue en la semifinal copera en el Roig Arena con 26. Rey de los highlights, pocos le intimidan pese a sus 188 centímetros. Y sabe que no está sólo. Las armas que maneja Pedro Martínez son un abanico de posibilidades, siempre enmarcadas en un baloncesto frenético, de transiciones rápidas, rebote ofensivo y lanzamientos cuanto antes. Entre todas, significativo ha sido el paso adelante en las últimas semanas de Brancou Badio.












