Más de un siglo entre los Ángeles del golf: España busca su PGA Championship

Más de un siglo entre los Ángeles del golf: España busca su PGA Championship

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El 30 de junio de 1920, un periódico inglés escribe sobre un joven golfista español de solo 23 años que va a jugar su primer Open Británico. “Ángel, como le conocen en España, siempre destaca por tener más aspecto de torero que de golfista”, empezaba el artículo sobre Ángel de la Torre, el primer golfista español en jugar un major en la historia hace 106 años.

En España no había más de cinco campos de golf y los jugadores habituales que practicaban el deporte de los ricos no superaban los 300. Afortunadamente, en este siglo el golf ha evolucionado hasta ganar popularidad, con cerca de 300.000 golfistas y 400 campos de golf, y hoy otro Ángel de apellido Ayora se convertirá en el español número 70 en debutar en un torneo del Grand Slam. Será uno de los protagonistas de la 108 edición del PGA Championship que comienza en el campo de Aronimink, a las afueras de Filadelfia (Pensilvania).

Entre los dos Ángeles, innumerables historias; diez victorias en majors se han repartido entre Severiano Ballesteros (5), José María Olazábal (2), Sergio García (1) y Jon Rahm (2), pero ninguna ha llegado en este Campeonato de la PGA de América, de momento desierto para las vitrinas del golf español. “Significaría mucho. Sería maravilloso cerrar esa cuarta pata del Grand Slam y unir mi nombre al de los grandes de España“, palabras de Jon Rahm, que sigue entre ceja y ceja derribar esta barrera. Rahm guía el relevo generacional de nuestro golf, con dos de nuestros golfistas con un futuro más esperanzador: David Puig, con 24 años, y el debutante Ángel Ayora, con 21.

“Lo estoy disfrutando mucho todo y no quiero que se acabe esta semana”, dice Ayora con entusiasmo. Para muchos, el ‘niño bonito del DP World Tour ‘lo tiene todo para estar en la élite de este deporte y hasta el propio Rory McIlroy, que ha compartido nueve hoyos de entrenamiento con el español, ha alucinado con el swing del jugador malagueño, técnicamente, junto al norirlandés, de lo más espectacular que puedes ver en un campo de golf.

Hay más puntos en común entre los dos Ángeles que marcaron la historia del golf español. Probablemente los dos terminen en Estados Unidos. De la Torre tuvo que hacerlo más por necesidad, aprovechando su golf como salvoconducto de las penurias de la época. Se asentó en Estados Unidos, donde su hijo llegó a ser uno de los más reputados instructores de golf.

Ayora también se alimenta de ese sueño americano y sabe que desde mañana se enfrenta a su primera gran oportunidad de ofrecer un toque de atención al mundo del golf. “Mi objetivo es jugar con libertad y no tener la presión de que todo tenga que salir bien, jugar suelto y confiar en mi juego, que no me coma el fantasma de los majors”, explicaba. Esa presión intangible ya la tiene superada David Puig en su sexta aparición en un torneo del Grand Slam. Su único enemigo esta semana es el cansancio mental debido a la acumulación de torneos en las últimas semanas que ha tenido que jugar en sus compromisos con LIV Golf y DP World Tour.

Mucho se está hablando del LIV Golf en esta previa, la primera oportunidad desde que oficialmente el PIF anunció la retirada de sus fondos en la liga saudita a partir de 2027. Evidentemente, Jon Rahm no se libró de las preguntas en rueda de prensa: “No vivo mi vida pensando en qué habría hecho diferente”. Admitió el de Barrika que algunas circunstancias han cambiado desde su decisión de marcharse al LIV, pero insistió en que no se arrepiente y que no tiene sentido “darle vueltas a lo que podría haber sido”. Sobre la incertidumbre que rodea al futuro del circuito, se mostró tranquilo: “Mi trabajo es jugar al golf. Arreglar un negocio no es uno de mis talentos”, dijo con humor. Desde que compite en la liga, su rendimiento en los ocho majors que ha disputado no ha sido tan efectivo., como en el pasado.

Como principales favoritos en Aronimink, Scottie Scheffler, campeón defensor y número uno del mundo, aparece en el puesto más alto. Ha sido subcampeón en sus últimas tres apariciones. Rory McIlroy, ganador del Masters, pelea contra una incómoda ampolla en el dedo meñique de su pie derecho.

Otros nombres que resuenan con fuerza son el del inglés Matthew Fitzpatrick, único golfista con tres victorias esta temporada, o Cameron Young, ganador de dos, que ha sorprendido al confirmar que el modelo de bola que está usando teóricamente limita la distancia, ya que sería conforme a la nueva reglamentación que se implementará a partir de 2030 para intentar restringir las enormes distancias con las que los grandes jugadores humillan a los campos de golf más antiguos. Para sorpresa de muchos, Young declaró no notar esa merma en la distancia, pero sí mucho más control en los efectos de la bola.

Finalmente, la nota romántica de la semana es la de Jordan Spieth. El que fuera niño prodigio de este deporte hace ya una década se estancó en su progresión, aunque, una victoria en el PGA le convertiría en el séptimo ser humano en ganar el Carrer Grand Slam (al menos una victoria en los cuatro grandes), aunque su juego no invita al optimismo

kpd