Valdebebas es ahora mismo un terreno de trincheras. Una guerra de guerrillas que ha tenido en los hechos de ayer, protagonizados por Aurelien Tchouaméni y Fede Valverde, su enfrentamiento más importante. Uno que puede provocar un terremoto a todos los niveles en el conjunto blanco, que dirime ahora cómo actuar ante la desconfianza que han creado las últimas filtraciones. «Ahora mismo nadie se fía de nadie», admiten a este periódico fuentes del vestuario blanco.
El encontronazo entre el uruguayo y el francés, que ha terminado con el primero en el hospital al golpearse con una mesa en plena trifulca, ha sido la gota que ha colmado el vaso de la paciencia de la dirección del club. El Madrid ha abierto expediente a ambos, aunque el uruguayo estará de baja dos semanas por un «traumatismo craneoencefálico», pero está «profundamente disgustado» con la deriva en la actitud del grupo durante los últimos meses y con la creciente sensación de que todo traspasa los muros de Valdebebas, antes considerado un búnker informativo. «Hay un claro interés de hacer daño», aseguran desde el club. «En un vestuario normal estas cosas pueden suceder y se zanjan entre nosotros mismos. Evidentemente aquí hay alguien detrás que corre rápido con el cuento», criticó Valverde en el comunicado de ayer, en el que insistió en que Tchouaméni «no me pegó, ni yo a él».
La imagen es para analizarla. José Ángel Sánchez, director general del Madrid, entrando en el vestuario del primer equipo para tener una reunión urgente con la plantilla. Dentro, Valverde, con sangre en la cabeza y camino de otra sala donde le iban a hacer curas antes de acudir al centro médico, Tchouaméni, explicándose tras los hechos, y el resto de la plantilla, la mayoría con la cabeza hacia abajo. «Es un grupo muy inmaduro, son unos niños», insisten las fuentes consultadas.
“Decepción” con la plantilla y con Arbeloa
Lejos, Arbeloa, que apenas medió en la discusión del miércoles, el inicio de todo, y tampoco lo hizo en la del jueves. Dejó a sus jugadores resolver el asunto, pero estos no supieron frenar y el técnico terminó ayudando al uruguayo en la sala médica de la ciudad deportiva. En los despachos del Madrid hablan de «decepción» con la plantilla y con el técnico por los sucesos, que tienen que ver más con las relaciones entre los futbolistas que con los resultados, aunque todo influye.
Y es que desde hace demasiado tiempo, el Madrid es más noticia por la falta de cohesión del vestuario que por las victorias. Se inició la serie de polémicas con el enfado de Vinicius con Alonso durante el clásico y a eso, ya más en privado, se sumó el apoyo de Bellingham al brasileño y su alejamiento del tolosarra. Siguió con la lesión de Mbappé y el error en su diagnóstico, la crisis del departamento médico, el enfado de Carvajal con Arbeloa, la decisión del técnico de apartar unos días a Asencio, la relación inexistente del entrenador con Ceballos, el malestar del núcleo español, el ‘tortazo’ de Rüdiger a Carreras, los crecientes problemas entre estrellas, el mosqueo del grupo por el viaje de Mbappé con su pareja y ahora este enfrentamiento entre Tchouaméni y Valverde, fruto también de la división en el vestuario.
Ambiente “tóxico”
Desde la salida de Alonso y la llegada de Arbeloa, el vestuario del Madrid se ha ido dividiendo, creando un ambiente que algunas fuentes consultadas definen como «tóxico». Existe un grupo que apoyaba más al tolosarra y otro que prefería la llegada de un nuevo entrenador. Cambió el banquillo y muchos no estaban de acuerdo, lo que generó disputas internas que junto a las derrotas han llevado al Madrid hasta la serie de enfrentamientos entre los futbolistas, con el cuerpo técnico también como protagonista.
A pesar de la pelea, el club parece descartar la venta de Valverde o Tchouaméni, considerados claves en el presente y futuro a corto plazo de la entidad, aunque tomará medidas internas con ambos, poniendo más énfasis en el uruguayo al ser el segundo capitán. Si Carvajal termina por no renovar, el centrocampista ascenderá por veteranía al primer puesto del brazalete, pero en el club esperan un cambio por su parte tras los hechos de esta semana. Así está el polvorín de Valdebebas.








