Varios ciclistas, especialmente del equipo Lotto-Intermarché, se han enfermado en los últimos días después de participar el domingo en la Famenne Ardenne Classic en Bélgica, con las heces de vaca como posible origen de la infección.
Según la prensa belga, desde el Lotto se apunta a esa tesis de contaminación por los numerosos excrementos de vaca y el estiércol presentes a lo largo del recorrido de esta carrera por zonas agrícolas, a lo que se sumó que el asfalto estaba húmedo.
Se estaría pensando por lo tanto en infecciones por Campylobacter, una bacteria que causa gastroenteritis, aunque falta la confirmación definitiva.
Según la televisión belga Sporza, son varios los equipos afectados, como Alpecin, Flanders-Baloise y Roubaix-VanRysel, además del Lotto.
El excorredor francés Maxime Bouet, actual director deportivo del Lotto, llegó a decir que “la mitad del pelotón está enfermo”.
En el Lotto, la formación más afectada, los belgas Liam Slock y Milan Menten, así como el luxemburgués Mathieu Kockelmann, tuvieron desde el lunes por la noche dolores abdominales, diarrea, fiebre y vómitos.
Los tres corredores fueron brevemente hospitalizados, precisó el Lotto desde Bulgaria, donde el viernes arranca el Giro de Italia.
El belga Arnaud De Lie, ganador de la Famenne Ardenne Classic y que debe ser el líder del equipo en el Giro, no registró síntomas en un primer momento pero sí tuvo náuseas durante el vuelo del martes hacia Bulgaria.
“No se siente bien, pero su participación en el Giro no está en riesgo por ahora”, afirmó su formación.
Solo cinco de los ocho ciclistas de este equipo en el Giro 2026 pudieron subir al escenario durante la presentación de la carrera de este miércoles.
Slock tuvo incluso que ser declarado baja de última hora y será reemplazado por el británico Joshua Giddings.
Red Auerbach dijo una vez que los Celtics no eran un equipo de baloncesto sino un "modo de vida". Ahora que la leyenda verde vuelve a recuperar el trono, a ganar el anillo 16 años después y a situarse (de nuevo) por encima de los Lakers en esa eterna batalla por la hegemonía (18 títulos a 17) en la NBA, retumban las enseñanzas del entrenador y dirigente fallecido en 2006, las volutas de humo de los puros con los que festejaba los triunfos en el viejo Garden, la forja de un destino emparentado con la competitividad, con el baloncesto al 100%, con los mitos también en la cancha. Ese halo de energía flotaba en la peculiar ciudad de Boston, en una noche como las de antaño.
Todo empezó con el pionero Red y siguió con Bill Russell. Y este anillo logrado ante los Mavericks de Luka Doncic casi por la vía rápida, perdiendo apenas tres partidos en todos los playoffs (y 18 en temporada regular), es en honor al gigante fallecido hace dos años. Estos Celtics de los 'Jays' (Tatum y el MVP Jaylen Brown) que perdieron las Finales de 2022 contra los Warriors y se llevaron un buen sofocón el curso pasado en la final del Oeste contra los Heat, han vuelto a desempolvar el añejo espíritu guerrero de la franquicia creada por Walter Brown en 1946, la primera en elegir a un jugador negro en el draft, la primera en colocar a cinco jugadores afroamericanos juntos en la pista (1963), la primera en tener un entrenador de color (1966). Todo por obra de Auerbach, el verdadero creador del mito celtic, autor de sentencias igual de inolvidables. "Yo siempre buscaba chicos con buen carácter y procedentes de un buen programa. Para mí, como si llevaba falda escocesa", reivindicó tras elegir a Chuck Cooper en 1950, dos meses después de llegar al cargo.
Bill Russell y Auerbach, en una foto de archivo.AP
Con Red y Bill juntos se creó una de las mayores dinastías del deporte en EEUU, con 11 títulos de 1957 a 1959. "Auerbach, como Santiago Bernabéu en el Madrid, fue el eje de todo. Él tiene una idiosincrasia muy particular: veía lo que otros no. Tenía un concepto y un ojo para jugadores muy marcado. Y luego iba renovando. Cuando se retira Bob Cousy, vienen Sam y KC Jones. Nunca perdía calidad en el equipo. Y el gran mérito es que sólo había 12 equipos, todo agrupado, con jugadorazos en todas las plantillas. Jerry West, Oscar Robertson, Will Chamberlain... Quedar tantas veces campeón así es una proeza", reflexiona el periodista Antonio Rodríguez, autor del libro 'La leyenda verde', todo un experto en la mitología Celtic.
Que incluye nombres propios que pueblan el cielo del actual TD Garden, que sigue conservando partes del parquet de madera de roble procedente de los bosques de Tennessee del original, reutilizadas tras haber sido barracones de la segunda guerra mundial. Bob Cousy, John Havlicek, Tom Heinsohn, KC Jones, Dave Cowens y después Larry Bird, Kevin McHale, Robert Parish y la rivalidad con los Lakers elevada hacia cimas que relanzarían (junto a un tal Jordan a continuación) la NBA hasta lo que es hoy en día... También episodios malditos, como las trágicas muertes de Len Bias (por sobredosis, horas después de que los verdes lo eligieran como número uno del draft) y Reggie Lewis (un paro cardíaco súbito en un entrenamiento) y la travesía en el desierto de 22 años hasta volver a ser campeones con Garnett, Allen o Paul Pierce.
"Los 80 fue otra época dorada. Larry Bird fue elegido en el draft un año antes de que pudiera jugar en la NBA. Auerbach sabía que iba a ser icónico. Y le rodeó con tipos que quizá nunca hubieran sido estrellas. McHale, Danny Ainge, que estaba entre el béisbol y el baloncesto, Parish... Un equipazo. Las muertes de Len Bias y Reggie Lewis impidieron que hubieran conseguido mucho más en los 90", admite Rodríguez.
Las cosas siguen igual en Boston, una ciudad donde "la religión era el hockey hielo, con los Bruins", donde las tradiciones se respetan como en ningún otro sitio. El mismo escudo con el Shamrock irlandés, la misma camiseta, el mismo logotipo con el Leprechaun, ese duende de la mitología gaélica que diseñó Zangfeld, el hermano de Auerbach. Pero desde aquel 2008 hasta ahora han pasado un buen puñado de años y de expectativas. Hasta dos anillos de los Lakers, incluido el de las Finales de 2010. Y la enésima reinvención y de decisiones de las que marcan el porvenir. Esta vez, con dos pilares elegidos consecutivamente en el tercer puesto de los draft de 2016 y 2017. Y de los refuerzos que han hecho insuperables a los del religioso Joe Mazzulla (su nombre ya junto a los de Auerbach, Russell, Heinhson y Doc Rivers), especialmente el de Jrue Holiday (Porzingis se perdió demasiados partidos por lesión) llegado desde el que parecía su principal rival en el Este, los Bucks. Todo por obra en los despachos de Brad Stevens, otro que pasó del banquillo a la gerencia con decisiones trascendentales.
Jaylen Brown, tras conquistar el anillo y el MVP.ELSAGetty Images via AFP
Ahora, el heredero del Celtic Pride es Tatum, cinco veces All Star, oro olímpico en Tokio (también estará en París). Un chico de 26 años formado en Duke, profundamente admirador de Kobe Bryant y que no se ha perdido ninguno de los 130 partidos que los Celtics han disputado en playoffs desde la temporada 2016-2017. Y la pareja que forma con Brown, el escudero perfecto que ha logrado un merecido MVP tras unos playoffs pletóricos.
El Juzgado de Instrucción número uno de Barcelona ha requerido al FC Barcelona para que aporte los contratos originales con el ex número dos de los árbitros, José María Enríquez Negreira, así como cualquier tipo de material que pudiera sustentar su facturación al club azulgrana durante casi dos décadas.
Hasta el momento no ha aflorado contrato alguno con Negreira, que facturó más de 8 millones de euros, y según publicó EL MUNDO, no constan en los archivos de la entidad catalana. Tampoco hay constancia por el momento de informe alguno que sustente las supuestas asesorías verbales que prestaba.
Asimismo, la juez llama a declarar a la representante del Barça como persona jurídica. Están pendientes todavía las declaraciones, el próximo 25 de noviembre, de los ex entrenadores del Barça Luis Enrique y Ernesto Valverde, y del actual presidente, Joan Laporta, que comparecerán en calidad de testigos.
El francés Kylian Mbappé se ausentó del último entrenamiento del Real Madrid, llevado a cabo este martes en la ciudad deportiva de Valdebebas, y no formará parte de la expedición a Yeda para la disputa de la Supercopa de España, al no estar recuperado del esguince de rodilla con el que despidió 2025.
Las sensaciones de Mbappé no han mejorado en las últimas horas y, pese a que el lunes inició una fase de trabajo en el gimnasio como primera prueba, el delantero francés no ha poidio ejercitarse en la mañana del martes con el grupo y causa baja para una Supercopa en la que el Real Madrid debuta el jueves, en la segunda semifinal, ante el Atlético de Madrid.
Junto a Mbappé son baja en la Supercopa de España los defensas Éder Militao y Trent Alexander-Arnold. Será el segundo derbi madrileño que Kylian no podrá disputar por lesión, después de ausentarse del primero tras su llegada al club blanco, en septiembre de 2024 en el estadio Metropolitano.
La primera semifinal de la Supercopa la disputan este miércoles el Barcelona, vigente campeón, y el Athletic Club.