La triatleta brasileña Mara Flávia Araújo ha muerto durante la celebración del Memorial Hermann Ironman Texas. La deportista, de 38 años, desapareció durante la prueba de natación en la que participaba y que se desarrollaba en el lago Woodlands.
La alerta saltó cuando se detectó que una participante no había completado el recorrido de natación, de casi 4 kilómetros. Los equipos de rescate comenzaron su búsqueda en torno a una de las boyas del circuito, donde se la había visto por última vez. Pero tras su hallazgo y el rápido rescate, no fue posible salvarle la vida.
La organización del evento ha confirmado el fallecimiento a través de un comunicado en sus redes sociales: “Estamos tristes por confirmar la muerte de una participante en la prueba durante la parte de natación en el triatlón Ironman Texas de hoy. Enviamos nuestras más sinceras condolencias a la familia y amigos y les ofrecemos nuestro apoyo en estos momentos tan difíciles. Agradecimiento a los servicios de emergencia por su rápida intervención”, dijo en su publicación.
Mara Flavia Araujo lucía radiante antes de la prueba, en el último mensaje que compartió en su cuenta de Instagram. “Otro dia de trabajo”.
Uno de los amigos más cercanos de la atleta, Luis Taveira, apunta a la hipótesis de un problema de salud de la triatleta. “Ella estaba enferma antes del viaje, no se encontraba bien. Mi esposa y yo hablamos con ella para decirle que estaba demasiado débil para esta carrera, aunque hace un par de días, cuando hablamos con ella, insistió en que estaba bien. Estaba debilitada por la gripe, pero seguía entrenando duro. Todavía no puedo creer lo que ha pasado”, afirmó.
Por su popularidad en redes sociales, su trágica muerte ha generado una ola de reacciones y mensajes de condolencia entre profesionales del deporte y también entre sus seguidores.
El ajedrez es un mar en el que puede beber una pulga y bañarse un elefante, dice un proverbio indio. El juego milenario es tan versátil que permite que compitan juntos ancianos y niños. No hay distancia que no pueda unir un tablero. En los últimos días, hemos visto en Madrid dos ejemplos excepcionales que prueban que la edad es el menor de los obstáculos. En el polideportivo de Moratalaz, Manuel Álvarez Escudero era uno de los 149 participantes del torneo internacional que se celebra cada año en su barrio. Muchos de sus rivales podían ser sus nietos, como mínimo. Manolo cumplió ayer 104 años.
Álvarez es un ejemplo de longevidad excepcional, pero la historia del ajedrez está llena de viejitos con buena cabeza que desafían el tiempo. El pasado agosto, fallecía a los 102 años otro de nuestros ajedrecistas centenarios, Vicente Moral, un asiduo del torneo de Benidorm. El verano anterior nos dejó Joan Codina, con 103, aunque al contrario que los dos citados, el catalán ya no jugaba de forma regular. Álvarez no sólo sigue vivo, sino que después de la pandemia ha regresado con entusiasmo. Su espíritu de lucha es inigualable y aún da guerra en las competiciones donde comparece. En el último Open de Moratalaz mejoró su Elo, la puntuación que otorga la Federación Internacional después de cada partida o campeonato. Quién sabe hasta dónde puede llegar Manolo.
Días después de esta hazaña, el argentino Faustino Oro, de 11 años, lograba varias plusmarcas mundiales en un torneo cerrado en el que, por supuesto, era el participante más joven. El Messi del ajedrez, también comparado con Wolfgang Amadeus Mozart, logró su primera norma de gran maestro (necesita tres para que le den el título) y superó los 2.500 puntos Elo. Ningún otro ajedrecista ha saltado tan alto a su edad. En la Nave Bellver de Madrid, Fausti era sobre el papel el segundo peor de los maestros inscritos, pero ganó el torneo con un punto y medio de ventaja. Su actuación -el ajedrez tiene unidades de medida para todo- correspondió a la de un jugador con 2.759 puntos Elo, una cifra suficiente para afianzarse en el top 10 mundial.
A la caza del niño prodigio
La propia Federación Internacional no quita ojo a los progresos de Faustino Oro, que participará como invitado en la próxima Copa del Mundo, en la India, donde acudirán los mejores ajedrecistas del planeta. No es la primera vez que el niño argentino se enfrenta a los adultos más duros del circuito. En internet es aún más temido. En chess.com acaba de alcanzar los 3.200 puntos y ya está en el puesto número 12 absoluto. Magnus Carlsen e Hikaru Nakamura, los dos mejores del mundo, saben lo que es perder contra él. El chico le quita importancia: «Sólo fue un bullet», recuerda, sin perder la sonrisa, cómo ganó al noruego. En las partidas bullet [bala], cada jugador sólo dispone de un minuto para todas sus jugadas. La mente de Fausti vuela tan rápido que para él es una ventaja.
En la India, el pequeño Oro tendrá una nueva oportunidad de demostrar su talento, aunque al ser una competición por eliminatorias, como los torneos de tenis, el azar puede hacer que caiga a las primeras de cambio. También estará en la Copa del Mundo su viejo conocido Ilan Schneider, un chico de 14 años que participó en el torneo Leyendas y Prodigios. No es tan joven ni tan famoso, pero a los ocho años ya era número uno del mundo en su edad. Siguió entre los mejores hasta que la pandemia (la que ayudó a Fausti a aprender a volar) frenó su proyección. El año pasado, Ilan consiguió el título de maestro internacional -es el segundo más joven de Argentina- y también sueña con ser campeón del mundo.
Hace poco, Ilan disputó un torneo en Italia donde le ofrecieron entrenadores, una casa y trabajo para sus padres si aceptaba el cambio de bandera. Ni él ni su padre quisieron dar el salto. A Ram Schneider se le saltan las lágrimas cuando habla de su hijo, un chico magnífico, además de un pequeño genio. Cuando lo llevó a sus primeras clases, el profesor lo llamó aparte para hablar con él. Pensaba que el chico la había liado, pero era para cantarle las excelencias del muchacho.
Manuel Álvarez Escudero.F.M.B.
La parte más difícil es la económica. Tener un prodigio en casa no es barato. Schneider sigue escolarizado, pero sólo se presenta un par de veces al año y no para de viajar a torneos. Aprobar no es un problema, pero al contrario que los Oro, los Schneider se resisten a salir de su país y les gusta que su hijo no sólo juegue contra adultos. Pese a su sana rivalidad, avivada por los aficionados -empezaron en el mismo club bonaerense-, estos dos jóvenes están llamados a liderar la selección argentina durante décadas.
Casi cada mes surge una nueva estrella infantil. La británica Bodhana Sivanandan, de 10 años, ya es maestra internacional femenina. La misma edad tiene el ruso Roman Shogdzhiev, que le quitó a Faustino el récord como maestro internacional más precoz de la historia. Kaushik Aswath, de Singapur, acaba de convertirse a los ocho años en el maestro FIDE más joven del mundo. Hace unas semanas, Carlsen alababa el juego de un niño indio de tres años, que ya practica un ajedrez «decente» y tiene Elo internacional.
El columnista más longevo
También pegado a las 64 casillas, merece la pena citar el caso de Leonard Barden (96), que mantiene su columna semanal en The Guardian, donde debutó en septiembre de 1955. Hijo de un basurero, aprendió a jugar en la Segunda Guerra Mundial y representó a Inglaterra en cuatro Olimpiadas de Ajedrez. Es además un prolífico autor de libros y, como Manuel Álvarez, sigue teniendo una cabeza privilegiada.
Con supervivientes así y tantos chiquillos de creciente precocidad no sorprende ver partidas entre jugadores separados por muchas décadas. Hace dos años, vimos a Manuel Álvarez jugar contra Martín, un niño de ocho años. La diferencia era de 94.
Entre las estrellas también ha habido casos notables. La televisión rusa organizó en 2017 un encuentro entre Yuri Averbaj, gran maestro que entonces tenía 95, contra el pequeño Misha Osipov, de cuatro. El pequeño era famoso desde los tres, cuando rompió a llorar en otro plató tras perder contra Anatoli Karpov. Por lo visto, esperaba derrotarlo. Por si alguien se lo pregunta, ahora tiene 12 y no parece ningún portento.
Caruana y Korchnoi, durante su partida en 2011.JOHN SAUNDERS
Otro de los duelos intergeneracionales más famosos fue la partida entre Viktor Korchnoi, el mejor ajedrecista sin corona (culpen a Anatoli Karpov) que a los 79 años derrotó en Gibraltar a una estrella ascendente, Fabiano Caruana (19). Es probable que el actual número tres del mundo repase aquella partida en sus peores pesadillas.
En los torneos abiertos, es ya un lugar común entre los jugadores de más edad maldecir el emparejamiento con algún niño. A partir de los 50, muchos se refugian en las competiciones de veteranos sólo para estar a salvo de insolentes pequeñajos. Lo importante es seguir jugando, a ser posible hasta más allá de los cien años.
"Y el Madrid qué, ¿otra vez campeón de Europa?" Hubo una época en el que los aficionados al fútbol de otros equipos se burlaban de los madridistas por su escasez de títulos continentales con ese famoso anuncio del siglo pasado sobre un coche que llega a un lugar donde no llega nadie. Mucho tiempo había pasado desde la serie histórica de Copas de Europa protagonizada por Gento, Di Stéfano y compañía mediados los años 50. "El Real Madrid, campeón en blanco y negro", se burlaban.
Y de repente, tras algunos destellos esporádicos, comienza la década prodigiosa blanca en Champions con seis títulos en 11 temporadas con el colofón de Wembley. "Esos trofeos han revitalizado la leyenda del Madrid", comenta María Lara, directora de Estrategia de Design Bridge and Partners. Desde su compañía, una consultora de branding y diseño estratégico, han monitorizado el éxito del club blanco a nivel de marca y el impacto que las Copas de Europa han tenido a nivel comercial.
El Real Madrid ha experimentado un crecimiento en confiabilidad de marca de casi 15 puntos en este siglo. El equipo blanco, una institución con una imagen muy estable, especialmente en las dos épocas de Florentino, ha mantenido un ascenso sostenido desde el primer año en que el Brand Asset Evaluation o BAV (el mayor y más longevo estudio de consumo de marcas y Brand Equity del mundo, con 14.000 millones de datos que abarcan 50 países y unas 62.000 marcas y un histórico de más de 30 años) tiene registros.
"Respecto al impacto, la Champions va más allá, afecta a todos los países. Tiene una exposición y notoriedad mayor. Supone revalidar la leyenda, recordar quien eres y a qué has venido, es su competición", explica Lara sobre la importancia de este torneo que el Real Madrid ha ganado en quince ocasiones.
La última victoria, hasta este sábado, en 2022, aumentó la percepción del club en términos de prestigio (23,3% vs 30,15%), fortaleza (9,22% vs 15,5%) y se redujo la visión de arrogancia (32,1% vs 24,7%) y de distancia (22,0% vs 17, 3%). Además, a nivel general, no solo entre las deportivas, el Real Madrid ha crecido 25 puntos en el percentil, de 61 a 86, de marcas más diferenciales.
Unos datos que demuestran el impacto directo a nivel de imagen que tiene la consecución de un trofeo mediante unos determinados valores que mantienes en el tiempo. "Las grandes marcas se van construyendo en torno a ciertos valores y los del Madrid son ganar y luchar hasta el último minuto. Otros se basan en otra cosa: compañerismo, fútbol bonito...", expone María Lara.
Otra de las características con las que ha crecido el equipo blanco muy relacionado con la llegada del presidente Florentino Pérez es con el fichaje de los mejores jugadores a su disciplina. Olvidada la época de 'Zidanes y Pavones', que trajeron títulos de manera más esporádica, Mbappé debe ser otro de los factores que alimenten esa imagen de marca. "Es un fenómeno que se retroalimenta hacia los aficionados, pero también a otras superestrellas. Si quieres ser leyenda tienes que jugar en el Madrid".
Aficionados del Real Madrid en Cibeles.Fernando villarEFE
Precisamente, ese crecimiento blanco, amarrado a la consecución del mayor título de clubes que existe en el planeta fútbol, se extrapola desde el equipo a nivel general a los jugadores de manera particular. El último que ha experimentado ese alineamiento ha sido Bellingham. "En el Real Madrid los jugadores ganan más popularidad rápidamente", dijo el futbolista del Bayern, Jamal Musiala sobre su amigo tras su fichaje por el conjunto blanco.
Según un estudio de Social Blade, el centrocampista inglés es el jugador más influyente del fútbol inglés. Sus seguidores han aumentado de 10 a 32 desde su llegada a Chamartín y su engagement también ha crecido hasta el punto de poder cobrar en torno a 50.000 euros por publicación en una red social como Instagram. "Nunca pude imaginarme que esto iba a ser así. Ya no es el rendimiento, los goles, es lo que se siente jugando para este club", comentaba el inglés sobre su llegada al Real Madrid.
"Cuando tú tienes este éxito te hace caso todo el mundo", comienza María Lara y desarrolla: "El Madrid tiene valores claros y los demuestra constantemente, es coherente y muy atractivo para determinadas marcas". Una fortaleza que se basa en cuatro pilares: diferenciación, relevancia, estima y conocimiento.
Contraste
Y, como la cosa va por barrios, este momento del Madrid ha coincidido en el tiempo con uno de los peores en la época del FC Barcelona tanto a nivel deportivo como económico. El club culé ha caído 55 puntos en imagen de marca desde 2009 a 2023. "El Barça estaba muy ligado a la figura de Messi, su salida del club y el declive posterior ha afectado a la marca", comenta María Lara. Explica la directora de estrategia que el "core" de aficionados a la marca se mantiene, pero los patrocinios caen.
Y es que ese crecimiento de la marca implica un aumento exponencial de todas las facetas de la entidad. Hablamos, claro, de asistencia a los partidos, venta de camisetas y demás merchandising así como otros factores ajenos a lo deportivo que hacen que la leyenda del Madrid trascienda incluso a la Champions hasta convertirse en historia dentro del deporte.