El tenista Roberto Bautista, de 38 años, colgará la raqueta a final de la temporada después de haber sido uno de los jugadores españoles más destacados con una Copa Davis en 2019 y de conquistar doce títulos de la ATP, además de representar a España en los Juegos Olímpicos de París y de haber alcanzado el noveno puesto en el ránking mundial.
“He vivido mi sueño durante muchos años. He dado todo lo que tenía dentro en cada entrenamiento y en cada partido. Ahora siento que ha llegado el momento de empezar a despedirme, de disfrutar cada torneo de una forma diferente y de cerrar esta etapa con gratitud hacia mi querido tenis”, asegura Bautista en su mensaje de despedida.
Hasta el último punto
En un comunicado lanzado en su cuenta de Instagram, el tenista castellonense agradeció a familiares y compañeros de profesión y afirma que disputará el Mutua Madrid Open a partir de la próxima semana con el deseo de despedirse en la pista. “Es donde siempre he sido más feliz”, remarca.
Hace tres años, en los Juegos Olímpicos de Tokio, Francia se congratulaba porque por fin había encontrado a su hombre. Una eternidad después del Roland Garros de Yannick Noah y ya en el ocaso de la generación formada por Jo-Wilfried Tsonga, Gilles Simon, Gael Monfils o Richard Gasquet, aparecía un joven con el que ilusionarse. ¿Y si un tenista galo podía ganar un Grand Slam de una vez por todas? Se llamaba Ugo Humbert y lo tenía todo. Era joven, de 22 años; era alto, medía 1,88 metros; pegaba fuerte a la bola; y además contaba extravagancias que hacían las delicias de los franceses.
Sus padres regentaban una carnicería en Metz que habían abierto sus tatarabuelos y ampliado sus bisabuelos y sus abuelos. Tocaba el piano desde pequeño y lo había aprendido viendo vídeos de Youtube. Y tenía una novia también tenista, también francesa, Tessah Andrianjafitrimo, que le ayudaba en su preparación, aspirante a entrenadora. Sin duda, en aquella cita olímpica, más después de eliminar a Stefanos Tsitsipas, Ugo Humbert parecía el próximo gran tenista del país vecino. Pero de repente desapareció.
Sin que se supiera de una lesión, aquel chaval que ya era el 25 del mundo empezó a perder partidos y más partidos y más partidos hasta cerrar el 2022 con un balance muy pobre -nueve victorias y 22 partidos- y acabar fuera de los 100 mejores del ranking ATP. ¿Qué había pasado? El covid persistente. Según explicó meses más tarde, en aquella cita olímpica el fisioterapeuta del equipo francés le contagió el virus -que a su vez le había transmitido la tenista Fiona Ferro- y a partir de entonces jugar al tenis supuso un calvario.
Su caída de la élite
"Corría a 12 km/h en la cinta y me costaba horrores, en sólo una hora de entrenamiento ya estaba muerto... Un día intenté jugar un set con Richard (Gasquet) y acabé con calambres en todas partes. Me dolía pisar una pista de tenis porque no podía moverme. Realmente no podía jugar. Dejé de disfrutar del juego, aunque intenté mantenerme en el circuito. Empezaba un partido e intentaba acortar todos los intercambios, ganar con dos o tres golpes", resumió en plena crisis antes de confesar que su bajón físico le había afectado psicológicamente y había pensado en dejar el deporte de élite.
Biel AliñoEFE
No lo hizo, aunque en los últimos meses de 2022 volvió a contagiarse y nuevamente el virus le golpeó severamente. Al final perdió casi dos años y ya recuperado volvió a aparecer bajo los focos en el verano de 2023. Con varios challenger y un par de títulos en ATP 250 se recuperó en el ranking, el ATP 500 de Dubai el pasado marzo le concedió otro salto en la lista y llegó incluso a asomarse al Top 10 del ranking mundial. Ahora, después de haber llegado a octavos en el último Wimbledon, su mejor resultado en un Grand Slam, lidera a Francia en la fase de grupos de la Copa Davis y amenaza precisamente a quien le derrotó en el All England Club: Carlos Alcaraz.
Quizá el capitán español, David Ferrer, vuelva a emparejar a su número uno con el número dos del rival, en este caso el veinteañero Arthur Fils, pero un duelo de líderes también tendría sentido táctico. Pese a la derrota de Francia ante Australia en la primera jornada, Humbert salvó entonces un punto y parece el único capaz de frenar al equipo español en su camino directo a la fase final que se celebrará en Málaga a finales de noviembre. Humbert, zurdo y creativo, es un rival incómodo y quien mejor currículo presenta entre los adversarios de España.
El mejor clasificado tras Alcaraz
Señal de su mejora y señal del escaso ascendente de esta fase de grupos de la Copa Davis. Aunque parezca mentira, si Alcaraz y Humbert se miden este viernes, lo harán los dos mejores clasificados en el ranking ATP de todos los presentes en estas eliminatorias. Ausentes Jannik Sinner, Alexander Zverev o Novak Djokovic por descanso, los rusos Daniil Medvedev y Andrey Rublev por sanción o Hubert Hurkacz, Casper Ruud o Grigor Dimitrov por la ausencia de sus países, el español es el único Top 10 que está compitiendo y para encontrar a otro tenista en liza hay que caer hasta el 18 de Humbert.
"Me gusta mucho la Copa Davis, he ganado cinco de mis seis partidos. Quiero exponer mi tenis, quiero estar en la fase final. Este año he llegado cansado a este tramo final de la temporada, necesito estar fresco de ideas, pero tengo ganas de jugar", comentaba en la previa el francés, a quien casi derrota el covid persistente, pero venció y se rehízo para continuar con su carrera y, entre otras cosas, buscar la sorpresa ante España en la Copa Davis.
Alejandro Davidovich, en el corazón de París, mandando a dormir al público francés: "Night, night", la icónica celebración de Stephen Curry, para cerrar su victoria ante el local Arthur Cazaux. En la ronda posterior del Masters 1000 galo caería ante Alexander Zverev, pero quedará el gesto. El español despidió su mejor temporada con todas sus virtudes: un tenista visceral, belicoso, enérgico... y con todos sus defectos. A sus 26 años, ya ha ascendido hasta el número 14 del ranking mundial, ha firmado triunfos de mérito ante rivales como Taylor Fritz, Jack Draper o Andrey Rublev, y ha estado cerca de levantar su primer título ATP. Pero todavía le falta un paso.
Este 2025 disputó cuatro finales -el ATP 250 de Delray Beach y los ATP 500 de Acapulco, Washington y Basilea-, y en las cuatro perdió, a veces con drama, con hasta tres bolas de campeonato desperdiciadas. Además, en ninguno de los Grand Slam alcanzó los cuartos de final. Capaz de aguantar a cualquier adversario en los días buenos, en los malos los nervios todavía le anulan.
"Este año me he entregado más al tenis, ha cambiado mi visión de la vida", comentaba a EL MUNDO durante el pasado Roland Garros, antes de detallar los cambios realizados para mejorar. De su Málaga natal se mudó a Montecarlo para contar con mejores compañeros de entrenamiento, dejó a su entrenador de toda la vida, Jorge Aguirre, en busca de nuevas ideas, y también contrató a otro preparador físico, otro fisioterapeuta y hasta a otro mánager. "Antes decidían por mí, ahora decido yo. Antes no era mi vida y ahora sí lo es. Hago lo que me gusta y nadie me juzga por lo que hago. Estoy tranquilo, estoy feliz y estoy en paz conmigo mismo", aseguraba a este periódico sobre su nueva versión.
Polémica en la Davis
Aún podría intentar disputar los dos torneos que le restan a la temporada, los ATP 250 de Metz y Atenas, aunque es poco probable que lo haga por las molestias físicas que arrastra. La única cita en la que podría volver a verse este curso es la Final a 8 de la Copa Davis, que se disputará del 18 al 23 de noviembre, pero España no le ha convocado.
En la lista del capitán David Ferrer sólo hay oficialmente cuatro convocados -Carlos Alcaraz, Jaume Munar, Pedro Martínez y Marcel Granollers-, y el quinto puesto parece que no será para él. El seleccionador suele premiar a quienes estuvieron en citas anteriores y, por eso, es más probable que llame a Pablo Carreño.
La relación entre Ferrer y Davidovich siempre ha tenido altibajos, y la renuncia del segundo mejor tenista español a disputar la eliminatoria previa ante Dinamarca, en septiembre, parece haber terminado de enfriarla. "Ahora no es momento de hablar de Davidovich", dijo el capitán en la Cadena SER tras la victoria ante el conjunto danés, y después le negó un puesto en la Final a 8. "Estando 18 del mundo [ahora 14], creo que merecía estar entre los cuatro mejores del país", lamentó luego el tenista en Marca. Justificó su ausencia por los problemas físicos sufridos durante el año y se autodescartó para una convocatoria de última hora.
La poderosa Italia, ya campeona de la Billie Jean King Cup, defenderá su título de la Copa Davis este domingo frente a Países Bajos. Como se presumía, el equipo que capitanea Filippo Volandri, dejó atrás a Australia con sendas victorias en los encuentros individuales. Matteo Berrettini superó a Thanasi Kokkinakis por 6-7 (5), 6-3 y 7-5. Jannik Sinner derrotó a Alex de Miñaur por 6-3 y 6-4. No se disputó el partido de dobles.
Nadie cuenta con los recursos del equipo transalpino, dispuesto a señalar una época si los jugadores mantienen su compromiso. El leve sobresalto de la primera jornada, cuando Lorenzo Musetti, un joven y talentoso jugador que no acaba de encontrar el punto a esta competición, cayó ante el argentino Francisco Cerúndolo, quedó pronto solventado con la aplastante victoria de Sinner frente a Sebastián Báez en el segundo single de la serie y su improvisado concurso junto a Berrettini para el decisivo encuentro de dobles. Volandri cambió la formación inicial para ir con todo en busca de las semifinales.
Escasa resistencia
Australia presentó poca oposición en un Martín Carpena aún huérfano de la presencia de Rafael Nadal, tras la temprana eliminación de España ante Países Bajos el pasado martes. Sólo aguantó hasta el desempate del primer parcial. Berrettini, un ex top ten que llegó a disputar la final de Wimbledon y cuya carrera se ha visto alterada por las lesiones, cuenta con un inesperado protagonismo en el equipo. La Copa Davis tiene estas cosas: puede comprometer a jugadores con buenos resultados en el circuito y rescatar a otros que pelean por buscan volver a sus mejores días.
Sinner ni se inmuta. Ganador del Abierto de Australia y del US Open, reciente campeón en las ATP Finals e indiscutible número 1 del mundo, tiene todos los visos de cerrar hoy el curso a lo grande, del mismo modo que lo empezó, cuando se llevó su primer major en Melbourne. De igual forma a cómo clausuró 2023, devolviendo a Italia al centro del escenario tenístico masculino 47 años después.