Rory McIlroy asume el rol de Tiger y arrasa Augusta National

Rory McIlroy asume el rol de Tiger y arrasa Augusta National

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Asumió Rory McIlroy el rol del añorado Tiger Woods para provocar un golpe de efecto en Augusta National y su Masters. La segunda jornada del torneo fue una exhibición de principio a fin, con el hoyo 1 y el 18 como marcos de un día magistral en el que Rory cerró su vuelta con cuatro birdies consecutivos para situarse en plena disposición de conquistar su segunda chaqueta verde. Le costó tanto lograr la primera que el actual número dos del mundo se resiste a desprenderse de la codiciada prenda y llega al fin de semana con seis golpes de ventaja.

Tanto Jon Rahm como Sergio García lograron, a base de coraje, salvar sendas bolas de partido que les mantienen en el torneo, aunque ya lejos de los partidos que decidirán al ganador.

Esa batalla queda reservada, por el momento, para McIlroy, autor de 65 golpes, que con una tarjeta de -7 dejó el acumulado en -12 para dominar este Masters con autoridad sobre sus perseguidores más inmediatos: Sam Burns (-6) y Patrick Reed (-6). Las estrellas alineadas por el norirlandés se completan con Justin Rose (-5), Shane Lowry (-5) y Tommy Fleetwood (-5). Otro inglés, Tyrrell Hatton (-4), comparte la cuarta plaza tras firmar 66 golpes y protagonizar la remontada del día, cimentada en alcanzar los 18 greenes en regulación; es el tercer jugador que lo logra en los últimos 30 años.

Los 65 golpes de Rory suponen la ronda más baja jamás firmada por un campeón defensor del Masters y la décima ocasión en la que McIlroy presenta en un major una tarjeta igual o inferior a esa cifra. Los seis golpes de ventaja de cara al fin de semana representan la mayor renta en un major desde el PGA Championship de 2019, cuando Brooks Koepka partió con siete. Nunca antes un jugador se había presentado con semejante ventaja al fin de semana en Augusta. La salvajada de los dos primeros días de Rory deja fuera de combate a muchos aspirantes, como Scottie Scheffler: el número uno del mundo terminó la jornada al par y con -2 en el acumulado, a diez golpes del liderato. Mucho más dramático fue el desenlace para Bryson DeChambeau, junto a Rahm el gran icono del LIV Golf, que cerró con triple bogey en el 18 y se quedó fuera del corte.

Augusta National no elevó en exceso el nivel de dureza y refrescó los greenes para evitar una posible carnicería. Aun así, el club tiene margen de maniobra de cara al sábado y domingo para convertir el torneo en un infierno —o al menos tensarlo— y ofrecer algo de competencia al líder.

García terminó desesperado

La ronda de García fue una oda a la desesperación, tanto por el repertorio gestual del español como por su propio juego. Firmó 75 golpes (+3), con un doble bogey, tres bogeys y dos birdies, acompañados de juramentos, golpes al suelo y aspavientos: un auténtico vía crucis sobre las verdes calles y los greenes de Augusta National.

La zona mixta posterior fue aún más cruda. “Hemos intentado no pasar el corte”, arrancó de forma irónica ante los medios españoles desplazados a Augusta. “Las sensaciones son muy malas, muy feas, y el problema es que los fallos son para todos los lados”, continuó visiblemente frustrado. “Si en mi juego no funciona el drive, todo se viene abajo, porque me quita la confianza en el resto”. La frustración llevó al castellonense a compartir pensamientos autodestructivos sobre su golf. “Pegar como le estoy pegando a la bola me trae pensamientos que no son de los más bonitos”, reconocía. Ante la insistencia de los periodistas, García escenificaba con un gesto el acto de colgar la bolsa de palos. “Nos vamos acercando…”, añadía. La prensa quiso rebajar la tensión del momento. “No es un calentón de una semana”, zanjó el jugador. Es apenas la segunda vez que supera el corte desde que hace nueve años se enfundara aquí la chaqueta verde.

Rahm cerró la jornada con 70 golpes para un acumulado de +4, suficiente para defender su inmaculada hoja de servicios en Augusta: diez cortes superados en diez participaciones. Las sensaciones, sin embargo, no terminan de acompañar. “Sabía lo que estaba haciendo mal”, confesó, aunque sin terminar de descifrar el ajuste técnico que sigue inquietando al campeón del Masters de 2023. “El birdie en el 16 me ha relajado bastante; estaba pendiente del corte”, explicó, aún con la incógnita de qué versión de Augusta National se encontrarán este fin de semana. “Pueden hacer que se juegue sobre par, todo depende de cómo lo quieran preparar”.

Las condiciones seguirán siendo secas y se espera todavía más calor el sábado y el domingo. Rahm tuvo además un seguidor muy especial en los hoyos finales: la leyenda del deporte español Rafa Nadal. “No tenía ni idea de que estaba Rafa; esta mañana también me ha escrito Carlos Alcaraz. Un poco de apoyo no viene mal, y más viniendo de dos de los más luchadores”, reconoció. Su objetivo inmediato es claro: “El top 10 puede ser asequible, pero hay que hacerlo”.

Fuera del corte quedó José María Olazábal, tras firmar 79 golpes. A sus 60 años, el doble campeón del Masters es consciente de sus limitaciones en un escenario tan exigente. “Sé muy bien el lugar que tengo”, admitía. Aun así, visiblemente emocionado, relataba haber disfrutado de los segundos nueve hoyos, especialmente por los recuerdos que le asaltaron durante la vuelta. “Me he acordado de personas que ya no están”, confesó con la voz entrecortada.

kpd