«Tengo la sensación de ir un poco de novatillo», avanza Eusebio Cáceres (Onil, 1991) en los preámbulos de una entrevista en la que él mismo entra en materia antes incluso de empezar: «Es que he descubierto la técnica que me está ayudando a saltar otra vez. No hace ni un mes. Hace nada estaba saltando 7,60 metros…».
Para saber más
Con 34 años cumplidos, en Torun será la 27ª internacionalidad del Saltamontes de Onil. Aquel apodo que bautizó a un chico que era un filón, una promesa como no se recordaba, subcampeón mundial juvenil. Un atleta que enredó en su propio laberinto, estancado por dolencias y lesiones, en marcas que en vez de avanzar, retrocedían. Vueltas por lugares de entrenamiento, por los mejores técnicos -desde hace unos meses está con el gurú Iván Pedroso– y quizá ya nadie esperaba a Eusebio. Que siguió persiguiendo el salto de una vida, tantas veces a centímetros de la gloria (cuarto en unos Juegos y en un Mundial).
Y, de repente, hace unos días, un 8,19 para proclamarse, por octava vez, campeón de España indoor. Nunca había saltado tanto bajo techo, su mejor marca global desde 2019. Un penúltimo baile que merece una explicación antes de acudir a Torun con una mezcla de prudencia por el poco tiempo que lleva con los cambios técnicos y la ambición que siempre le caracterizó. «He estado muchísimo tiempo sin saber saltar, me pegaba con el foso», resume.
Pregunta. Cuente, ¿qué es eso que ha encontrado?
Respuesta. He estado con entrenadores muy buenos. Y todos tienen su método, pero al final se parece todo mucho técnicamente. La sensación es que todos coincidían y que el problema no era de la técnica en sí, sino mío, un problema natural, por decirlo así, de una lesión que tengo en la espalda, un poco torcida. Y tengo que hacer una alineación, forzarlo muchísimo. Algo que me resulta muy incómodo, una retroversión antinatural.
Cáceres, en el podio del Campeonato de España de atletismo.
P. ¿Y cómo lo descubrió?
R. A base de introspección. Viendo vídeos del pasado. Recordando las sensaciones que he tenido durante toda mi vida, de saltos que no he chocado, de momentos en los que he visto que el salto salía y sin embargo se perdía la velocidad. También ha sido un poco de prueba y error. Al final he conseguido esa posición donde aprovecho toda la velocidad, ese salto que ha estado durmiendo tanto tiempo. He dado con la tecla.
P. ¿Siente que ha vuelto a sus inicios?
R. Sí y no. Porque esa naturalidad que tenía antes se perdió por la lesión y ahora lo estoy forzando muchísimo. Una lesión que está en la conexión de la espalda a la cadera, se llama espondilolistesis. En su momento me dijeron que estaba a un nivel como para dejar el deporte. Pero yo siempre me he sentido bien en el momento en el que estoy fuerte.
P. ¿Cómo asimiló ese saltó de 8,19 en el Campeonato de España?
R. Me ha dado cierta tranquilidad. Siempre he sido muy pesado, siempre he pensado que era capaz de hacer saltos buenos. Yo sabía que tenía que haber alguna manera de recuperar las sensaciones.
P. ¿Llegó a desesperar?
R. Ha habido momentos de todo. No voy a decir que ha sido fácil, todo lo contrario. Tampoco voy a decir que ahora porque me esté saliendo haya valido la pena. Hubo muchos momentos muy malos, muy buenos y hay que tirar para adelante con todo. En mi caso, yo no hago esto simplemente por ambición, sino porque me gusta, me encanta competir, me encanta darlo todo, me encanta entrenar.
Eusebio Cáceres.EFE
P. ¿Siente que la gente dudó?
R. Que la gente tenga dudas y demás es algo lógico. Es decir, nadie está tanto tiempo, ni siquiera uno mismo, aguantando, pensando que es capaz de volver a tener una sensación que tenía hace 12 o 13 años.
P. Ocho años después vuelve a un Mundial indoor. ¿Qué espera de Torun?
R. El nivel está muy alto. Tentoglou ha saltado 8,50 en varios Mundiales. El búlgaro [Saraboyukov] ha hecho 45, el italiano [Furlani], 40. Ahí van a estar las medallas. Yo estoy entrenando de esta manera un mes, queda mucho por pulir. Es una manera de correr y saltar muy forzada. Todo esto es lo que tengo que decir, pero te puedes imaginar lo que pasar por mi cabeza. Es una final directa y voy a por todas.
P. ¿Se acostumbró a que le mencionen siempre eso de los cuartos puestos?
R. [Ríe] Es normal. Si he quedado cuarto es porque los demás fueron mejores, por un centímetro o por 20.
P. ¿Con el paso de los años, cambió mucho sus rutinas?
R. Sí y no. Tengo simplemente más conocimientos, pero la idea y la ambición es prácticamente la misma. Me siento igual que con 20 años, igual de tontico, de querer ir a por todas.







