El Mundial en pista cubierta de Torun se presenta con Duplantis y Hodgkinson como grandes estrellas

El Mundial en pista cubierta de Torun se presenta con Duplantis y Hodgkinson como grandes estrellas

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La llegada de la primavera astronómica al hemisferio norte coincide con el fin del atletismo invernal en todo el planeta. Y también del veraniego en el hemisferio sur, donde ya ha habido competiciones al aire libre, en esa especie de esquizofrenia geográfico-deportiva de los atletas australianos y neozelandeses. El Mundial Short Track (pista cubierta) en Torun (Polonia) clausura, de viernes a domingo, la corta e intensa temporada ‘indoor’.

Un Mundial bajo techo no es igual que uno bajo el cielo, cuyo nivel de participación equivale al de unos Juegos Olímpicos. En el recortado programa y el anillo escueto de los recintos cerrados, muchos atletas no se sienten cómodos y no suelen pisar la pista. En el pasillo de saltos y el círculo de lanzamiento de peso, más despejados, no dejan de experimentar algunos una cierta claustrofobia en comparación con los estadios amplios y abiertos, de 400 metros de cuerda.

Por esas y otras razones, entre ellas las de los programados ciclos de preparación, enfocados al estío, lesiones, etc., no veremos en Torun a Noah Lyles, Emmanuel Wanyonyi, Jakob Ingebrigtsen y nuestro, ¡ay!, Jordan Díaz, emigrado sorprendentemente desde la hispano-cubana Guadalajara de Iván Pedroso y su ‘troupe’, a la estadounidense Arkansas de la escudería de Travis Geopfert, que entrena a Tara Davis, campeona olímpica en París en salto de longitud, y al jamaicano Jaydon Hibbert, 21 años y 17,87 en triple. Otro mundo. Otro idioma. ¡Humm!…

Tampoco veremos a Grant Holloway, Ryan Crouser, ShaCarri Richardson, Sydney McLaughlin, Femke Bol, Faith Kipyegon, Beatrice Chebet… Las ausencias son notables. Pero las presencias son lo suficientemente numerosas e importantes como para ofrecer una competición plena de atractivos.

Armand Duplantis justificaría por sí solo la cita de Torun. Acaba de batir, que decimoquinta vez, el récord del mundo de salto con pértiga, estableciéndolo en 6,31. Como todo ser humano, como cualquiera, como los más (super)dotados, tiene límites, aunque todavía estén por descubrir y establecer. Puede que en esta ocasión y donde batió su primer récord, 6,17, en 2020, lo ayude a irlos desvelando Emmanouil Karalis, quien, con esos mismos 6,17, ha ascendido al segundo lugar aritmético en el ‘ranking’ histórico de la pértiga, por delante de Renaud Lavillenie y Sergei Bubka.

‘Mondo’ (apodo familiar), escoltado por ‘Manolo’ (alias del griego en el mundillo), no está solo en el firmamento de Torun. Brillan, entre tantos otros con grandes registros personales o estacionales, Kishane Thompson y Trayvon Bromell (60 metros), Yared Naguse y Getnet Wale (3.000), Tray Cunningham (60 vallas), Miltiadis Tentoglou y Mattia Furlani (longitud), Leonardo Fabbri y Tom Walsh (peso), Julien Alfred (60 metros), Freweyni Hailu (3.000), Devyne Charlton (60 vallas), Yulimar Rojas (triple salto), en la búsqueda acelerada, entre retroactiva y futura, de sí misma…

También Yaroslava Mahuchikh, Nicola Olyslagers, Eleanor Patterson, Yulija Levchenko, Angelina Topic y Vashti Cunningham en la cumbre común del salto de altura. Y, máxima estrella de la campaña ‘indoor’, la grácil Keely Hodgkinson, oro olímpico en París y, en Liévin, flamante plusmarquista mundial de los 800 techados (1:54.87). Uno de los símbolos del renacer del mediofondo unisex británico. Debuta en un Mundial en sala. Pero Torun le trae buenos recuerdos. Allí fue campeona de Europa en 2021.

kpd