Los retos del aparente ‘last dance’ de Laporta

Los retos del aparente 'last dance' de Laporta

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Joan Laporta afronta un aparente last dance al frente del Barça con varios retos por delante. De acuerdo con los estatutos del club publicados en 2021, dentro de cinco años no podrá optar a la reelección. Únicamente permiten dos mandatos consecutivos, en busca de evitar que un presidente prácticamente se eternice, como ocurrió con un Josep Lluís Núñez que estuvo 22 años al frente de la entidad. Al final de la temporada 2030-31, ya habrá cumplido cumplido 69 años y tendrá que esperar a que termine el mandato de su sucesor para optar a volver a ponerse al frente del club. Algo que, por supuesto, no parece ahora muy probable. Pero que, de hecho, a decir verdad, tampoco sería imposible.

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A lo largo de estos próximos cinco años, si no se produce ninguno de esos cataclismos que a lo largo de este siglo XXI han provocado que se adelantaran en algunas ocasiones de manera inesperada los comicios, Laporta trabajará para dejar un legado tangible tanto en lo patrimonial como en lo económico y lo deportivo. Desde el punto de vista patrimonial, finalizar de una vez por todas las obras de un Spotify Camp Nou que acabarán por alargarse finalmente hasta septiembre u octubre de 2027, según indican ahora todas las previsiones, es sin duda la más importante de ellas. El propio presidente no dudó en destacar la valentía de su junta por no esperar más y tirar adelante una reforma profunda de la que se habló durante mucho tiempo, incluso en sus primeros mandatos, pero que no llegó a tomar forma hasta 2023, con las obras de demolición de toda la estructura no protegida por ley. El montaje de la cubierta, la guinda final, no tendrá lugar hasta el año que viene.

Un nuevo Spotify Camp Nou que, de hecho, es solo la guinda del pastel de un Espai Barça con el que la directiva espera conseguir también pingües beneficios, y en el que la que debe ser la segunda joya de la corona, un nuevo Palau Blaugrana, está aún pendiente de ver el inicio de sus correspondientes obras. De acuerdo con los estatutos de la Euroliga, el club barcelona debe contar con un recinto capaz de albergar un mínimo de 10.000 espectadores (en el actual Palau caben cerca de 7.600 como máximo) y el futuro hogar de las secciones profesionales azulgrana, uno de los grandes orgullos de la entidad, tendrá capacidad para unos 15.000. Además de los diferentes partidos, está previsto que pueda albergar otros eventos, como posibles conciertos, tal y como hace actualmente el Palau Sant Jordi en la montaña de Montjuïc.

Restañar de una vez por todas la delicada economía del club que, de acuerdo con los números presentados en 2021, acumulaba pérdidas multimillonarias tras la etapa de Josep Maria Bartomeu al frente de la entidad, envueltos desde hace mucho tiempo en un halo de sospecha por parte del siempre convulso entorno barcelonista de haber sido al menos levemente exagerados, es el gran reto en lo económico. Fundamentalmente, se trata de poder volver a la tan ansiada norma del 1.1 para poder fichar sin depender de palancas o recursos ante los tribunales. Las últimas inscripciones de fichajes han sido llevadas a cabo casi como un encaje de bolillos y no hay que olvidar tampoco la intervención del CSD, a principios de 2025, para Dani Olmo y Pau Víctor pudieran seguir inscritos en LaLiga y la agria polémica que se desató entonces.

Con el 1.1 bajo el brazo, apuntalar convenientemente el proyecto de Hansi Flick al frente del primer equipo azulgrana con la llegada de los convenientes refuerzos será también más sencillo. Por lo menos, en principio. A pesar de que el alemán elogia siempre que tiene la oportunidad el trabajo de La Masia, y añade hechos a sus palabras apostando sin dudarlo por jóvenes canteranos, no le haría ascos a reforzar la plantilla. Es poco probable que el mercado ofrezca una oportunidad tan de oro como lo fue el pago al Espanyol de la cláusula de Joan García, su indiscutible número uno bajo los palos. Apuntalar especialmente el centro de la zaga y, sobre todo, encontrar un recambio adecuado en punta para un Lewandowski que podría dejar el club este verano serían sus prioridades.

kpd