Al Villarreal puede que le cueste hacer el partido perfecto y completo con el que sueña Marcelino, pero da zarpazos que despedazan a sus rivales y le agarran a la tercera plaza de LaLiga. El Valencia puede cimentarse y convertirse en un equipo capaz de amenazar, pero le cuesta infringir a su rival algo que no sean arañazos. Complicó al conjunto amarillo en el derbi autonómico, aunque no lo suficiente para salir de La Cerámica con puntos en el bolsillo. Se los quedaron los groguets tras remontar el tanto de penalti de Ramazani con los goles de Comesaña y Gueye, también de pena máxima. [Narración y estadísticas: 2-1]
Apenas hubo orden en el duelo que comenzó enloquecido, aunque no de área a área, sino jugado en el medio campo valencianista. El Villarreal encerró al equipo de Corberán y le avisó del bombardeo de centros laterales que le esperaban. El primero, de Nicolas Pepe -con la cabeza vendada por una brecha en la ceja que sufrió sin romper a sudar-, de rabona tras sentar a Luis Rioja y teledirigir la pelota a la cabeza de Ayoze, al que se le adelantó Gayà. A ese claro aviso pudo responder el Valencia. El recurso cuando el equipo necesita fortificarse es buscar la velocidad de Sadiq, y el nigeriano sacó oro del exceso de confianza de Pau Navarro. El joven lateral creyó haberle ganado la posición en un balón en largo y pensó más en evitar el saque de esquina, frenando al delantero ante la salida de Luiz Junior. Entre los dos, especialmente el guardameta, lo cazaron y, aunque Gil Manzano no lo vio, el VAR marcó el penalti.
Fue Ramazani quien lo lanzó para poner al Valencia en ventaja en el minuto 27, un tesoro que apenas le duró, porque no es fácil no cometer errores cuando el Villarreal despliega su vendaval ofensivo. Esta vez fue un centro de Gueye al segundo palo a Ayoze, que intenta salvar Copete pero se la deja franca al remate de Comesaña para el empate. Vuelta a empezar sin que ninguno se arrugara en exceso.
Pudo embocar Ramazani la pelota que se sirvió Gayà al primer toque desde el carril zurdo, pero remató en el pecho del portero brasileño. Después fue la mano de Dimitrievski la que emergió en medio de una maraña amarilla para atajar una falta envenenada al corazón del área pequeña. Hasta Copete tuvo que salvar bajo palos un testarazo de Pepe que remató a bocajarro otro balón lateral entre las piernas del portero macedonio.
El Villarreal tenía el control y el peligro mientras los valencianistas, el día que Corberán le dio el mando a Guido y Javi Guerra, solo podían ser reactivos. Ordenados, equilibrados, pero con las diabluras de Ramazani y Sadiq, muy lejos del área, como único argumento. Tan lejos como en área propia, por eso el menudo extremo belga cortó con la mano otra pelota centrada de los hombres de Marcelino. Gil Manzano tampoco vio penalti, pero el VAR, sí. Y Gueye no falló para cerrar la remontada antes del descanso.
Sin puntería
Quisieron los locales mantener la intensidad al inicio de la segunda mitad, pero la salida del campo del campeón de la Copa África con molestias hizo que el partido se durmiera, algo que mantuvo con vida al Valencia. Seguía sin amenazar lo suficiente, pero empezó a aparecer Javi Guerra encontrando huecos en una defensa grogueta a la que Marcelino, a gritos, trataba de espabilar. Más cuando aparecieron en el campo Danjuma y Hugo Duro. De hecho, el neerlandés tuvo el empate en sus botas, lanzado por Sadiq, en una clarísima ocasión que estrelló en Luiz Junior. El mismo mano a mano lo repitieron dos minutos después con el mismo resultado: balón para el cancerbero brasileño.
El Valencia había logrado crecer aunque, para desordenar por completo y sorprender al Villarreal, necesitaba una velocidad extra a la que no llegó. Un instante la tuvo el Villarreal, con Pedraza a la carrera por el carril diestro para dejar a Mikautadze ante Dimitrievski y el georgiano fallara. Ni quiso ni pudo hacer el Villarreal más daño.






