Campazzo domina al Maccabi en el silencio del Palacio

Campazzo domina al Maccabi en el silencio del Palacio

En lo deportivo, venció el Real Madrid al Maccabi, su tercera victoria consecutiva en Europa, la que le aúpa ya a los primeros puestos de la clasificación. En lo otro, fue una vuelta al pasado, a la pesadilla de las tribunas sin público, a los chillidos de las zapatillas, al sinsentido del deporte sin espectadores. Hace nada la pandemia, ahora la seguridad. En el silencio de un Palacio desierto, reinaron Campazzo, Tavares y Hezonja. [98-86: Narración y estadísticas]

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En la península de las gradas vacías que fue el Movistar Arena cuatro años y medio después del coronavirus, esta vez con la seguridad como excusa -a causa de las protestas contra Israel, como imposición de la Delegación del Gobierno-, los gritos desesperados de Sergio Scariolo por la falta de intensidad de los suyos, por los despistes, se escuchan con nitidez. Porque mutó el escenario, pero no cambió este Real Madrid de vaivenes.

El equipo blanco desprende, a estas alturas de curso, cuando ya se otea la primera hora de la verdad con la Copa del Rey en febrero, poca seguridad en sí mismo. Duda, se deja enredar por el rival, reacciona a arreones individuales y a veces, casi siempre, termina tocando a rebato para remontar. Y encajando, por norma, más puntos de los recomendables. Esta vez fueron 47 al descanso, en una primera parte en la que llegó a verse ocho abajo ante el Maccabi. El impulso llegó de la mano del triple, tres seguidos de Andrés Feliz y otro de Okeke para irse al vestuario con ventaja mínima.

Tavares intenta taponar a Iffe Lundberg, del Maccabi.THOMAS COEXAFP

Ese respiro fue fundamental después, a la vuelta, donde los de Oded Kattash, que venían de perder claramente el martes en el Palau, se diluyeron ante el ímpetu local. Entonces, las celebraciones -especialmente de las buenas defensas-, se escuchaban más que las broncas de Scariolo. En el instante en que Campazzo puso su quinta marcha, el Madrid despegó (15-2 de parcial).

El paso adelante defensivo fue evidente, con Tavares dominante. Una reacción obligada. Los 105 del Barça escocieron. No llegó a 70 el ASVEL el martes y el Maccabi, apenas fiero cuando juega en la Mano de Elías y sin el lesionado Lonnie Walker, fue convenientemente frenado en una segunda mitad de clarísimo dominio blanco. Una vez hecha la ventaja, se unieron a la fiesta el resto. Un 10-0 de salida del acto final, con el cuarto triple de Feliz, para el más 20. Los puntos facilísimos de Lyles y un grito de lamento de Hezonja tras fallar una canasta, en perfecto castellano, que se escuchó hasta en la plaza de Felipe II: “¡Me cago en mi p… madre!”.

kpd