El francés Kylian Mbappé se ausentó del último entrenamiento del Real Madrid, llevado a cabo este martes en la ciudad deportiva de Valdebebas, y no formará parte de la expedición a Yeda para la disputa de la Supercopa de España, al no estar recuperado del esguince de rodilla con el que despidió 2025.
Las sensaciones de Mbappé no han mejorado en las últimas horas y, pese a que el lunes inició una fase de trabajo en el gimnasio como primera prueba, el delantero francés no ha poidio ejercitarse en la mañana del martes con el grupo y causa baja para una Supercopa en la que el Real Madrid debuta el jueves, en la segunda semifinal, ante el Atlético de Madrid.
Junto a Mbappé son baja en la Supercopa de España los defensas Éder Militao y Trent Alexander-Arnold. Será el segundo derbi madrileño que Kylian no podrá disputar por lesión, después de ausentarse del primero tras su llegada al club blanco, en septiembre de 2024 en el estadio Metropolitano.
La primera semifinal de la Supercopa la disputan este miércoles el Barcelona, vigente campeón, y el Athletic Club.
Nadie sabe lo que pasa por la cabeza de José María Giménez, quizás, el mejor defensa del Atlético de Madrid. Tampoco se sabe lo que pasa por su cuerpo, que a veces le ha jugado malas pasadas y épocas en blanco que han afectado al estado anímico del futbolista. Pero su vuelta al equipo ha supuesto un alivio para Diego Simeone y para los aficionados. "Es importantísimo para nosotros, como otros de los chicos, ojalá mantenga el nivel que está mostrando", apuntó el entrenador en la rueda de prensa previa al duelo contra el Barça.
Un duelo en el que el Cholo espera "un gran ataque y grandes individualidades y tenemos que ser fuertes defensivamente para poder competir". Y para ello, nadie como su Comandante, un bastión con el que se han conseguido cinco porterías a cero (cuatro con él como titular) y ocho victorias (seis de ellas seguidas) en los últimos nueve partidos. "Para Simeone es vital, en la defensa es su hombre de confianza, el que más tiempo lleva y al que ve como sustituto de Godín", apuntan fuentes del vestuario.
El uruguayo volvió al equipo tras 115 días ausente, la lesión más larga que ha tenido en su carrera y con la que se perdió sólo 15 encuentros, ya que se inició en el Mundial de Clubes. Se dice se inició porque el mismo Giménez compartió que fue un proceso en el que sufrió una recaída por la «ansiedad» que tuvo por volver tras un problema familiar que aún no se ha solucionado. "Cuando volví de Uruguay me quise meter rápido y la ansiedad me ganó y me hizo recaer. Eso me hizo más daño porque estaba dolido", destacó tras el partido del Inter.
Resulta sorprendente cómo un futbolista que es de carácter muy familiar y cuyo plan preferido es hacer un asado con sus padres, hermanos y sus perros sea capaz de mantener un nivel de juego tan alto y en la élite pese a que parte de su cabeza esté en Uruguay. Pero en el vestuario nunca dudaron de su recuperación ni de su capacidad para volver a rendir "en plenitud" y con él, también la defensa del equipo.
"A mi me gusta defender y el sufrimiento defensivo es nuestra fortaleza", dijo Giménez en una entrevista previa. El Atlético de Madrid es el equipo menos goleado de Primera División con sólo 11 goles en contra en las primeras 14 jornadas. Antes de su vuelta, era el noveno menos goleado con 10 tantos encajados, no hay mejor manera de demostrar la eficacia de una vuelta en el sistema defensivo rojiblanco. "Es que te da un plus", apuntan fuentes rojiblancas.
El plan defensivo del Atlético pasa por "opacar" el ataque del Barcelona y "ser fuertes en los duelos", según confiesa el protagonista. Sin importar quién juegue porque la "competencias es muy buena, pero muy sana". Y confía en que "defendiendo bien" las ocasiones "las van a generar".
Giménez llegó siendo un crío al club, apenas 18 años, pero cuentan que siempre mantuvo una gran madurez tanto dentro como fuera del césped. "Nunca ha tenido reparos en meter tres gritos en el campo", explican desde dentro del vestuario. Puede que este jefe de la defensa los tenga que dar para conquistar el Camp Nou. El año pasado, por lo menos, ya lo consiguieron en Montjuic.
Hacía años que el Real Madrid no experimentaba un lavado de cara semejante y de ahí los interrogantes. Que la Supercopa Endesa, donde no perdía un partido desde hacía siete años, no ha servido para mitigar. Los blancos arrancan el curso hoy (18.30 h.) en La Coruña ante el recién ascendido Leyma y el jueves visitan al Bayern en el comienzo de la Euroliga. La trituradora de partidos en la que desde hace tiempo devino el baloncesto continental ya está en marcha y la exigencia, evidentemente, no mengua. Aunque, de momento, el mensaje que traslada Chus Mateo mientras pide un refuerzo es claro: "Necesitamos tiempo".
Un mercado abierto para el Madrid porque, cuando ya estaba su plantilla a punto perdió de forma inesperada a Guerschon Yabusele, pieza clave. El francés dejó un buen pellizco en la caja con su vuelta a la NBA después de su impresionante despliegue en los Juegos, pero también un hueco enorme. Antes, los blancos, que nada más terminar el curso tuvieron que solventar el culebrón Hezonja, habían perdido a tres de los veteranos sin los que nada se entendería, Sergio Rodríguez, Rudy Fernández (ambos retirados) y Fabien Causeur. Pero también al crecidísimo Vincent Poirier (Carlos Alocén, que apenas contó tras superar su grave lesión, ha fichado por el Gran Canaria).
En su apuesta por la continuidad desde que ya hace 13 años comenzara la era Laso, que después ha mantenido de manera brillante Chus Mateo, cada verano la plantilla sufría un par de pinceladas. Sin ir demasiado lejos, hace un año apenas Facundo Campazzo fue la única cara nueva, aunque en realidad no lo fuera, pues regresaba tras su experiencia fallida en la NBA. Por eso no es que se perciban alarmas en el club, pero si expectativas y quizá ciertas dudas por cómo va a funcionar todo ahora. "Este año no va a ser tan fácil como el pasado porque hay cambios", avisa el entrenador. "Hemos perdido a jugadores importantes", lanzó un Alberto Abalde del que sin duda se aguarda un paso adelante (fue renovado).
Feliz, Abalde y Llull, durante la Supercopa.ACB Photo
Hubo cuatro fichajes y en ellos recaen las incógnitas. Porque, menos el veteranísimo Serge Ibaka, los otros tres nunca han experimentado la exigencia de competir al máximo nivel Euroliga. Andrés Feliz, que hace apenas tres temporadas estaba jugando en LEB Plata y que protagonizó un asombroso estallido en el Joventut, y Xavier Rathan-Mayes, un norteamericano de 30 años bajo el radar (en las últimas siete temporadas ha estado en 14 equipos) que se hartó de meter puntos el año pasado en el Enisey Krasnoyarsk de la liga rusa, ni siquiera han debutado en la máxima competición continental, el destino imposible de esquivar por el Madrid, que perdió la pasada final contra el Panathinaikos. Usman Garuba, otro de vuelta de una NBA en la que pasó desapercibido, llegó a disputar 53 partidos de 2019 a 2021.
Evidentemente, ellos no van a tener la responsabilidad de ser el core del equipo de Mateo. "No necesitamos héroes, sino gente que nos ayude", ha admitido el técnico, que usó la palabra "piernas", es decir, energía y frescura. La responsabilidad de mantener la pujanza del equipo blanco recae, básicamente, en cinco jugadores a los que sumar la sabiduría y la excepcionalidad del capitán Llull. Son Campazzo, Tavares, Musa, Hezonja y Deck. "Se fueron jugadores importantes y nos toca mantener el legado", admitía el argentino, MVP del pasado título ACB.
A sus 33 años, el Facu es el motor (lo volvió a demostrar en Murcia) pero también ya ocupa el vacío dejado por el Chacho y Rudy en cuanto a carisma. Antes de la Supercopa valoró a cada una de las caras nuevas. Y ninguna mejor descripción que la suya.
Rathan-Mayes: "No lo conocía tanto, aunque me había enfrentado a él. Me acuerdo de que nos costó mucho defenderlo. Cuando se rumoreaba su fichaje, me puse algún vídeo de él y, después de verlo entrenarse aquí, es un jugador de tremenda calidad, con muchos puntos, que la pasa bien y puede llevar la pelota. Defiende intenso y dispone de muchos recursos".
Andrés Feliz: "Me encanta porque es supercompetitivo y ganador, pone al equipo por encima de la individual, lo que encaja perfecto en el Madrid. Es duro en los entrenamientos y eso me gusta mucho, quiere ganar, se le ve".
Serge Ibaka: "Es un profesional, está 24/7 en el club para entrenarse, para ayudar a los jóvenes... para todo. Sabe lo que representa jugar en el Madrid".
Usman Garuba: "Es un conocido de la casa que le ha pasado lo mismo que a mí, que ha regresado y se ha encontrado con la dinámica anterior. Eso le ha resultado fácil, aunque quizá le cueste en los primeros meses porque después de dos o tres años en la NBA las cosas son diferentes. Su energía y juventud son valiosas".
También está Hugo González, que debería disponer de los minutos que demanda su calidad, aunque las perlas no siempre tienen su espacio en el Madrid. Y ese fichaje para el que no paran de salir rumores (el último, el de Dylan Osetkowski), aunque Mateo sigue valorando dónde necesita su equipo reforzarse: "No hay prisa".