Es un mal que lleva afectando al Atlético de Madrid desde hace varias temporadas. Cada año se escuchan rachas de hasta 20 duelos ganados en el Metropolitano, pero cuando toca competir fuera, la cosa cambia. “Los resultados no han sido positivos como habríamos querido. Hicimos muchas cosas buenas en los partidos fuera de casa, digo yo que para estar donde hemos estado estos 14 años habremos ganado fuera de casa…”, ha dejado caer Diego Simeone en la rueda de prensa previa al encuentro de Champions ante el PSV.
El argentino es consciente que, en ocasiones, los partidos se deciden por detalles, como ocurrió en Getafe, su última victoria a domicilio. “Contra el Getafe tuvimos ocasiones y no las metimos y llegamos al minuto 80 apretados… Los equipos fuera de casa sufren”, ha declarado el técnico y ha apuntado a la “contundencia” como clave.
Nahuel Molina, que habló justo antes de su entrenador, explicó que los partidos en casa son más sencillos por el apoyo del público. “Al final es así, un fin de semana de local, otro de visitante… Es evidente que con nuestra gente nos sentimos muy cómodos, muy bien… Pero este club te obliga a ganar ya sea de local como de visitante”, apostilló el argentino.
Más allá de jugar en Madrid o fuera, Simeone ha apuntado a “jugar bien” para estar más cerca de la victoria. “Los jugadores están tan acostumbrados a jugar tan seguidos… El fútbol tiene cambios dentro del juego. Lo importante es hacer las cosas bien. Haciéndolas bien nadie te asegura que vayas a ganar, haciéndolas mal casi seguro que no lo vas a hacer”, ha esgrimido.
Respecto al equipo, la ausencia de Cardoso y la sustitución temprana de Gallagher ante el Athletic dan muchas posibilidades a Koke como titular en Países Bajos. El argentino ha revelado que el capitán siempre “está preparado” para lo que le toque jugar sean 30, 60 o 90 minutos.
Otro que apunta al once pese a la vuelta de Le Normand es Marc Pubill. El catalán ha convencido al Cholo con su trabajo constante pese a haber contado con pocos minutos hasta este momento de la temporada. “Hemos trabajado mucho individualmente con él por la posibilidad que podía tener de jugar de central o de stopper”, ha desvelado.
La Policía Nacional ha detenido a 39 personas relacionadas con los grupos ultras de Betis y Osasuna en una macrooperación policial que ha comenzado de madrugada y que se espera que continúe durante todo el día de hoy.
La Comisaría General de Información de la Policía, la encargada del operativo, espera que el número de detenidos pueda elevarse hasta los 70 según ha confirmado a El Mundo. En el dispositivo, que se está llevando a cabo en Pamplona, Sevilla y Madrid, colaboran las brigadas policiales de estas provincias.
Los sospechosos podrían pertenecer a los grupos ultra de Osasuna y del Betis. Según han confirmado los Indar Gorri, radicales del equipo rojillo, son diez los detenidos de su organización.
"Detuvieron a 10 miembros de la fuerza roja,
¡Seguiremos firmes frente al fascismo!
Enséñale los dientes a la represión", escribieron en la red social X.
El otro grupo radical implicado son los United Family, los ultras del Betis, separados del grupo mayoritario que es el Supporters Gol Sur, de ideología de ultraderecha y con numerosos enfrentamientos con los seguidores de Osasuna, de pensamiento de ultraizquierda.
Los arrestos llegan a raíz de una multitudinaria pelea que se produjo en Sevilla en los momentos previos al Betis - Osasuna del pasado 29 de octubre, perteneciente a la jornada 11 de LaLiga EA Sports.
Los hechos de produjeron en la avenida Reina Mercedes, próxima al Benito Villamarín. En la riña se utilizaron palos y se lanzaron bengalas entre los radicales. Según la Policía, a los detenidos se les podrían imputar los cargos de riña tumultuaria, lesiones y desórdenes públicos.
Los miembros de United Family ya provocaron otros incidentes recientes en Madrid en la visita del Betis al estadio Metropolitano. Previo al enfrentamiento entre el Atlético de Madrid y el conjunto verdiblanco, decenas de radicales se enzarzaron en otra pelea multitudinaria con el Frente Atlético en la que volaron contenedores, sillas y taburetes de un bar cercano a la plaza de Grecia en el que comenzó la trifulca.
Joao Félix (Viseu, 1999) resolvió las dudas del Barcelona y Atlético de Madrid en Montjuic a la media hora de juego. No sólo celebró el gol ante su ex equipo, se subió a una valla para reivindicarse ante él. Era su momento álgido en el club culé, "el sueño" que tuvo desde niño. Sus defensores aseguraban que, esta vez sí, había encontrado su sitio. Desde el club rojiblanco respondían que su última preocupación era cómo celebraba Joao.
Solo tres meses y medio después, la situación del luso en el FC Barcelona es completamente diferente. Joao Félix había comenzado siendo fundamental en el once de Xavi con 10 de 11 presencias en el equipo titular hasta la exhibición en Montjuic frente a los rojiblancos y jugando los 90 minutos en tres de ellos. Tras ese 3 de diciembre de 2023, sin contar con los cuatro encuentros que se perdió por una lesión de tobillo, Félix no ha vuelto a jugar un partido completo. Ha jugado de inicio en seis de nueve duelos, pero apenas lo ha hecho una hora en tres de ellos.
El portugués mantiene la media goleadora en el Barcelona que ha tenido en España. Desde su explosión en el Benfica en la temporada 2018/19, año que le valió el fichaje por el Atlético de Madrid por unos 127 millones de euros, nunca ha anotado más de 10 goles, 15 hizo aquel año. Joao ha marcado una decena dos años seguidos con los colchoneros (2020/21, 2021/22) y lleva ocho tantos este año con el Barça. El último en la goleada del equipo culé ante el Getafe el pasado 24 de febrero.
"Hago mi trabajo e intento hacer lo mejor para ayudar al equipo, he vuelto de lesión antes", comentó tras ese partido en el que afirmó que siempre intenta "disfrutar" sobre el campo. No es una afirmación accidental, fue lo primero que recordó en una entrevista cuando llegó al Barça. Decía que Xavi le pedía que disfrutase mientras que en el Atlético argumentaba sentirse "mal" porque no se adaptaba a las "ideas del entrenador".
El portugués tras marcar al Atlético.EFE
Lo cierto es que el rendimiento de Joao Félix siempre ha sido a modo de bengala: brillante al inicio y perdiendo fulgor hasta terminar por apagarse, bien porque la relación con el entrenador no era la idónea, bien porque su encaje en el grupo tampoco acababa de ser el correcto o, directamente, porque compañeros suyos, con más hambre y ganas que el portugués, le relegaban a un segundo plano. Lugar en el que nunca se sintió cómodo como ha mostrado en multitud de ocasiones en el Atlético de Madrid.
Así, el portugués no ha podido triunfar en sus tres años y medio como rojiblanco, tampoco en sus seis meses cedido en el Chelsea, donde aseguró sentirse "feliz" y "libre" porque al equipo le gustaba "atacar" y ahora ha vuelto a exhibir una progresión parecida en el Barcelona, aunque aún tiene algunos meses para cambiarlo.
Restan 10 partidos de LaLiga más, mínimo, dos de Champions League. El Barça y el portugués se necesitan. Al club no le sobra presupuesto, cuanto mejor acabe en Liga y más avance en la máxima competición continental, mayor límite salarial podrá obtener. Y al portugués se le terminan las oportunidades para brillar y los clubes que quieran apostar por él.
Futuro
Si en los inicios de esta temporada, ante el buen hacer del 14 blaugrana, se exploraban diversas fórmulas, incluso la venta, para quedarse en la disciplina culé. Su descenso de rendimiento y las dificultades económicas del Barça hacen que incluso un segundo año de cesión entre ambos conjuntos sea una operación ya no tan sencilla como se ha especulado pese a la gran relación que tiene su agente, Jorge Mendes, con ambos clubes.
Desde la cúpula rojiblanca siguen apreciando al futbolista portugués y creen que aún tiene mercado. Saben que su encaje en el vestuario donde solo hay un líder y se llama Diego Simeone es complicado, pero no consideran las manifestaciones o las acciones del portugués como irreconciliables con el club y recuerdan lo ocurrido con Griezmann y su marcha al Barça, documental incluido, como errores que se pueden superar.
Tras la ostentosa celebración de Montjuic, Joao Félix vuelve a un Metropolitano donde dice le espera un ambiente "complicado para todos" pero especialmente para él. "Me motiva más, me gustan estos partidos importantes y picantes, hay una motivación extra", comentó en la previa del partido.
Morata, uno de los pesos pesados del vestuario, reconoce que el recibimiento será muy pasional. "La gente tiene sentimientos y solo espero que no tenga un buen día futbolístico. Seguro que lo tratan con respeto, todavía pertenece al club y en el futuro no se sabe lo que va a pasar", apuntó en las dos direcciones del affaire Joao Félix, la sentimental y la económica.
Simeone, por su parte, ya le ha sacado de su club de manera educada. "Soy muy respetuoso para los futbolistas de otros equipos, no opino de ninguno y este no será excepción", expresó. Xavi, en cambio, le animó a "mostrar personalidad" y le desveló que a él le gustaban los "ambientes hostiles". Mañana lo será para el Menino de Oro o, si hablamos de los últimos tiempos, de Hojalata.
Son partidos que da gusto jugarlos, en los que queda la honra y tener, por poco, un cruce algo más cómodo que el otro, dependerá también de cómo queden Alemania e Inglaterra este miércoles. Diez títulos europeos sub'21 sobre el campo y ambos soñando con romper el empate en la cumbre en este torneo de Eslovaquia. Finalmente, tablas de justicia. [Narración y estadísticas, 1-1]
Dos estilos diferentes sobre el campo que se vieron pronto. La contención transalpina, con sus dos victorias por la mínima, y el vértigo español, con los mismos puntos, pero más tantos anotados, aunque con sendos sustos frente a Eslovaquia y Rumanía. Esos guarismos permitían a España buscar el liderato tanto desde el empate como desde la victoria.
Los dos equipos formaron con sus onces menos habituales, pero había ganas de ver las bandas españolas con Jesús Rodríguez y Raúl Moro rompiendo defensas. En 10 minutos habían ambos desbordado a sus pares al menos un par de ocasiones. Aunque el primer disparo a puerta fue de Fazzini, con poco se le acercan a portería a esta selección de Santi Denia, algo a mejorar de cara a los cruces donde ya puedes quemarte si juegas con fuego y este equipo ya lleva dos duelos haciéndolo.
La primera mitad fue pareja, con más colmillo español, especialmente por parte de un Moro inspiradísimo, pero más posesión transalpina. Sin ocasiones claras salvo la doble de la que dispuso Italia diez minutos antes de los vestuarios. Una pared entre Kayode y Doumbia puso al primero ante Cuñat pero algo escorado. El portero español respondió bien ante el extremo y el disparo posterior de Ghilardi se fue alto.
La segunda mitad comenzó como un espejo. Ningún equipo salió de la caseta dispuesto a dar un paso adelante. Pesaban las ganas de seguir invictos hasta que las bandas españolas conectaron entre sí con permiso de Moleiro. Conducción del canario para Moro a la espalda de Doumbia y pase atrás para la llegada de Jesús, que fusiló a Zacchi. Quedaba mucho, pero Italia debía meter dos goles para asaltar el liderato.
Consiguió el primero sólo cinco minutos después. Lo hizo Pisilli tras un error de Pablo Marín. El italiano controló un pase largo con el español en la chepa, pero el jugador de la Real decidió entrarle en lugar de aguantarle, se comió el amago y el extremo se marchó hacia Cuñat desde un costado y la puso por dentro de la base del poste.
Acoso final
Volvía la igualdad, volvían las cábalas acerca de intentar evitar a la goleadora Alemania o a la vigente campeona, Inglaterra. De tocar los británicos sería la revancha de la final del último campeonato disputado en Rumanía y Georgia. Los goles parecieron apagar los ánimos colectivos y se dejaban las ofensivas a jugadas aisladas como un disparo que cazó Roberto fuera del área, pero le salió muy centrado. Y un rechace de Turicchia al que respondió bien Cuñat.
Ya en el tramo final Italia apretó más buscando ese gol que necesitaban, pero tampoco a tumba abierta. Quedaban tres partidos, los importantes, y tampoco era cuestión de derrochar energías por un primer puesto simbólico.