El Real Madrid anunció el viernes su segundo refuerzo del mercado invernal. Bruno Fernando, pívot de 26 años y 2,06 metros, jugará de blanco hasta junio de 2026. El angoleño, con seis temporadas de experiencia en la NBA, brilló durante el Mundial 2023, cuando promedió 14,3 puntos y 5,3 rebotes con su selección.
Tras el fichaje de Dennis Smith Jr, un base anotador como relevo para Facundo Campazzo, el equipo dirigido por Chus Mateo renueva su juego interior con Fernando, que finalizó su vínculo con los Toronto Raptors a comienzos de enero. Formado en la universidad de Maryland, fue elegido en el puesto 34 del draft de 2019 por los Sixers.
Desde entonces ha disputado seis temporadas en la NBA, repartidas entre Atlanta, Houston, Boston y Toronto. Su papel residual en los Raptors, con 3,4 puntos y 3,0 rebotes a las órdenes de Darko Rajakovic, ha precipitado su salida.
Descanso para Tavares
“Todo el que venga para ayudar será fenomenal”, anunció Mateo en la previa del partido de Euroliga ante el Baskonia. Con Fernando, el técnico madridista podrá ofrecer un relevo de calidad para Edy Tavares.
El angoleño, que ocupará plaza de comunitario, despuntó durante el último Preolímpico para los Juegos de París, con una brillante actuación ante España (12 puntos, 12 rebotes y 22 de valoración).
Le preguntaban en la previa a Simeone si firmaría un 3-0. El entrenador, se revolvió incómodo en la silla y dijo que habría que esperar a ver cómo se desarrollaba el partido. Debería haberlo firmado, se habría ahorrado 90 minutos de sufrimiento. Pero alcanzar una final es lo que tiene. Flick a punto estuvo de hacer posible lo imposible, pero se quedó sin tiempo y sin Pedri. Cuando se fundió el canario, se fundió el Barça, que rozó la proeza. Los rojiblancos irán a La Cartuja por los pelos. Primera final en 13 años. Menudo respiro. [Narración y estadísticas (3-0)]
El récord mundial de apnea está en algo más de 10 minutos y lo tiene un tal Vitomir Maricic. Son 600 segundos sin respirar los que estuvo el croata, más o menos es lo que soportó el Atlético en el Camp Nou. Los rojiblancos se atrincheraron en su campo, en una especie de recuerdo a la resistencia ante el Bayern, mientras el Barça tocaba y tocaba como si Musso fuera un trozo de carne en un tanque de tiburones.
No es lo mismo atacar sin Pedri y Raphinha, que hacerlo con ambos. La presión que imprime el brasileño en primera línea provoca pérdidas que permiten llegar más rápido a la portería contraria. Y el Barça necesitaba velocidad porque eran cuatro los goles a remontar. Entre ambos, se bastan y se sobran para cambiar la cara a un equipo en ataque y en defensa.
Escalofrío en el espinazo
Y luego está Lamine Yamal, claro. Hors categorie. Su primer eslalon provocó el remate peligroso de Ferran, pero se fue fuera. El segundo del valenciano fue tras una pérdida absurda de Koke que Musso desvió a córner. Pero, por volver a Yamal, fue a la salida de ese saque de esquina cuando se inventó un regate y un pase certero a Bernal para abrir el marcador y provocar el primer escalofrío en el espinazo rojiblanco. Griezmann había fallado un poco antes un disparo sólo ante Joan García que, quizás, habría apagado las llamas del Camp Nou, que el tanto avivó.
En la primera media hora los datos no mentían. Esto no era un partido, era un asedio. Además del gol, 10 remates, cinco de ellos a puerta, y la posesión 73% frente a 27%. El Atlético, aquella vez del francés y luego acercamientos con más susto que muerte. La imprecisión de Giuliano no estaba ayudando a las salidas del Atlético y tampoco los pases de Koke o Pubill, más veces a los pies del contrario que a los de los compañeros.
La renta de la ida seguía dando mucha holgura a los de Simeone y les permitía seguir jugando más a sobrevivir que al fútbol. Porque el único que parecía saber qué deporte era el del Camp Nou en el bando rojiblanco era Griezmann. Nunca le quema la pelota al francés tenga 34 o 50 años y un palo posterior certificó sus intenciones. Quizás no cambie el marcador, pero un susto de vez en cuando siempre enfría voluntades.
Raphinha coge el balón tras anotar el penalti.LLUIS GENEAFP
Y si ya hubiera entrado el cabezazo de Lookman tras un gran centro de Llorente, todo habría cambiado. Pero el caprichoso fútbol quiso que en el descuento Pedri encontrara el carril central para ser derribado en el área. Penalti. Raphinha anotó y dejó la mitad del trabajo hecho antes del descanso. No quisiera estar en ese vestuario al descanso con el Cholo poseído por los demonios. Las sensaciones no eran buenas y quizás el equipo echaba en falta una torre que iluminara sus salidas, un noruego de dos metros sentado en el banquillo.
La segunda mitad comenzó más a golpes. Bueno para el Atlético. Faltaba que se conectaran Lookman y Julián para dar sentido al buen partido de Griezmann. Pero estaban ausentes y el Cholo quitó al primero para meter a Sorloth. Antes le dio tiempo a perder una pelota que permitió correr el Barça y casi termina en el tercero si no fuera por la intervención de Musso. Los azulgrana no jugaban con precipitación, como si fueran conscientes de que terminarían por conseguirlo.
Al borde de la proeza
Pero la sangre del noruego había conseguido enfriar un poco los ánimos culés. Encima su corpulencia permitía salir a los rojiblancos en largo y eso evitaba pérdidas cerca del área de Musso. Tampoco ayudó la lesión de Balde, que había salido por Koundé por el mismo motivo. Pero justo un minuto después, cuando nadie se había conectado al partido, Bernal encontró el tercer tanto barcelonista y terminó por meter el miedo al Atlético. Quedaban 20 minutos de sufrimiento.
El Barça se apagó como los músculos de Pedri. Los culés, sin cambios, necesitaban un esfuerzo extra y Flick lanzó a Araujo de nueve. Hubo más corazón que juego. Pero alguna hubo al final que obligó a Musso a seguir interviniendo. La supervivencia necesita de porteros firmes. Se rozó el drama, pero pasa el Atlético.
El exfutbolista brasileño Ronaldo Nazário de Lima insinuó este lunes que, tras vender el 90 % de las acciones del Cruzeiro a un empresario local, buscará desprenderse del Real Valladolid español, club que también controla.
"Voy a ser bien rápido (en la respuesta), el Valladolid es el próximo", afirmó el ex delantero brasileño en una rueda de prensa junto con el nuevo propietario del Cruzeiro, Pedro Lourenço, al ser preguntado sobre el futuro de su participación en el conjunto blanquivioleta.
Ronaldo anunció este lunes que vendió el club de Belo Horizonte después de 2 años y 4 meses al frente del equipo en el que empezó a despuntar como jugador.
Ninguna de las partes divulgó el montante de la operación, aunque la prensa brasileña afirma que rondó los 600 millones de reales (casi 120 millones de dólares), lo que supone 200 millones de reales (40 millones de dólares) más que el valor que pagó por ese 90% de las acciones en diciembre de 2021.
El campeón en el Mundial de Corea y Japón 2002 anticipó que, después del acuerdo alcanzado con Lourenço, piensa en tomarse un tiempo "sabático" hasta que "aparezca alguna cosa por ahí", en aparente alusión a algún negocio que surja en su país natal.
"Probablemente en el futuro haré algo relacionado con la industria del fútbol, solo intentaré ser más responsable de aquí en delante en los próximos proyectos", manifestó.
Ronaldo decidió comprar el Cruzeiro cuando este estaba en la segunda división del Campeonato Brasileño y "al borde" de la quiebra, con deudas por "1.300 millones de reales" (250 millones de dólares o 240 millones de euros al cambio de hoy).
Consiguió ascenderlo a la primera división, aunque el año pasado el cuadro celeste casi vuelve a perder la categoría, lo que empezó a generar un clima negativo hacia su figura como máximo dirigente del club.
Las críticas han seguido este año después de perder la final del Campeonato Mineiro ante el máximo rival, Atlético Mineiro, y del mal arranque en la fase de grupos de la Copa Sudamericana.
Asimismo, Ronaldo también ha sido cuestionado como presidente del Real Valladolid, que esta temporada está luchando por volver a la máxima categoría del fútbol español.