Los dos técnicos italianos se enfrentan mañana en la primera semifinal de la Supercopa de España, que se disputa esta semana en Riad, capital de Arabia Saudí.
Cruce de caminos en las instalaciones del Al-Nassr en Riad, capital de Arabia Saudí. A un lado, Cristiano Ronaldo, que apareció por el campo de entrenamiento de su nuevo equipo para continuar con la minipretemporada que está siguiendo desde el final del Mundial de Qatar. Al otro, el Real Madrid, que volvió a pisar suelo árabe para iniciar la defensa de la Supercopa del desierto. El portugués hizo acto de presencia justo cuando el autobús de la expedición madridista llegaba a la ciudad deportiva, ubicada en las afueras de la capital.
Minutos más tarde, Carlo Ancelotti apareció ante los medios para insistir en que no le gustó la actuación de su equipo ante el Villarreal, que no le incomoda no estar al 100% en el mes de enero y que tuvo “problemas personales” con Gennaro Gattuso, técnico del Valencia al que se enfrenta mañana.
Los dos entrenadores italianos liderarán a sus equipos en la primera semifinal de la Supercopa. El jueves será el turno del Barça y el Betis y el domingo (20 horas), la final. “(Gennaro y yo) Pasamos momentos muy bonitos que recordaré para siempre. Pero no siempre las relaciones siguen siendo buenas. Tuvimos problemas personales y no quiero hablar de ello. De aquel equipo han salido muchos entrenadores. Inzaghi, Pirlo, Nesta… igual algo aprendieron. Fue una experiencia y cada uno pone su conocimiento”, valoró el míster del Madrid. La versión del técnico de Valencia minutos después es que su distanciamiento vino después de relevarlo en el banquillo del Nápoles. “La prensa comenzó a decir cosas… Fue una cuestión laboral”, matizó.
La defensa del título llegará unas semanas después del final del Mundial de Qatar, situación excepcional que, según los expertos, puede estar afectando al aspecto mental de los futbolistas. “Puede pasar que algunos estén afectados, pero para analizar eso hay que esperar un poco”, admitió Ancelotti, que considera la Supercopa “un examen muy importante”. “Cuando iba a la escuela mi abuela me decía que pusiera el libro debajo de la almohada y siempre me salía el examen bien”, bromeó.
Carletto, que aseguró que el equipo no está preparando los penaltis, contará bajo palos con Thibaut Courtois, muro eterno del conjunto blanco. “En el fútbol moderno es muy raro que un portero no tenga trabajo”, explicó el belga, contento por estar en Arabia: “Es un placer. Sabemos que tenemos muchos aficionados aquí y es como jugar en casa. El Madrid es un club de todo el mundo”
El Mundial de clubes siempre recordará este 30 de junio y estos octavos de final. Unas horas después de que el Fluminense venciera al Inter de Milán y firmara una de las grandes sorpresas del torneo, el Al Hilal ha obrado el milagro y ha derrotado en una prórroga imprevisible al Manchester City (3-4). El conjunto de Pep Guardiola se adelantó en el marcador, pero los árabes remontaron, obligaron a los británicos a empatar antes del 90 y vencieron en la prórroga con goles de Koulibaly y Marcos Leonardo, culminando otra decepción más en la temporada de los 'citizens'.
Y eso que el partido empezó de cara para el City. En el minuto nueve, Bernardo Silva completó una buena combinación entre Reijnders y Ait-Nouri para adelantar a su equipo. El Al Hilal pidió mano del lateral izquierdo en la jugada, pero el colegiado, tras una larga revisión de VAR, dio el tanto por válido.
Los ingleses fueron superiores y sólo Bono evitó que ampliaran distancias con una mano colosal ante el regate de Savinho. Doku, que hizo sufrir a Cancelo, provocó las mejores opciones.. Gündogan y Ruben Dias tuvieron sendas ocasiones que hicieron estirarse al portero y los de Inzaghi llegaron vivos al descanso pidiendo la hora.
Pero tras el intermedio todo cambió, tanto en el Al Hilal como en el City. Los ingleses bajaron una marcha y los saudíes quisieron comerse el mundo en los pies de Marcos Leonardo, que marcó el empate en el primer tiro a puerta de su equipo, justo después del descanso.
El gol noqueó al City, que no supo contener la intención saudí. Cancelo estuvo a punto de poner el 1-2 y Malcom, aprovechando una contra tras un córner de los ingleses, corrió casi todo el campo para batir a Ederson de disparo cruzado.
Los de Guardiola, eso sí, no tardaron en reaccionar y Haaland, tras un rechace a la salida de un córner, volvió a empatar el duelo y puso al City de nuevo en el partido. El técnico dio entrada a Rodri para controlar el partido de balonmano que empezaban a jugar contra los saudíes y el City dominó, aunque sin ocasiones extremadamente claras.
Sólo Doku, incansable, propuso algo diferente a sus compañeros, demostrando que el City está lejos de ser ese equipo con ritmo y ejecución que fue hace un par de años. En el 84, los defensas del Al Hilal sacaron un balón de Haaland debajo de los palos y el partido se encaminó a la prórroga, donde reinó la locura.
Guardiola sentó al delantero noruego y dio entrada a Cherki para ganar talento en el último pase, pero el primero que pegó a su rival fue el Al Hilal. Koulibaly puso el 2-3 cabeceando de forma impecable un saque de esquina lanzado por Neves.
Más drama para un City en el que Guardiola siguió moviendo piezas. Retiró a Rodri, que había entrado en el 53, y sacó a Foden, talismán para conseguir el 3-3 tras un centro medido, milimétrico, de Cherki desde la frontal del área. Era el minuto 103 y todavía quedaba mucha noche.
El City dominaba la posesión en campo rival, pero cada contra del Al Hilal creaba muchísimo peligro en la portería de Ederson por la escasa transición defensiva de los británicos. Así llegó el tanto definitivo. Lodi, ex del Atlético, puso un centro perfecto con su zurda, Milinkovic-Savic cabeceó sobre Aké, Ederson salvó en primera instancia pero Marcos Leonardo aprovechó el rechace para sentenciar al conjunto de Manchester.
En la lona por verse derrotado, el cuadro de Guardiola no pudo ni acercarse al empate y repitió decepción esta temporada, en la que ha quedado lejos del Liverpool en la Premier y perdió ante el Madrid en el playoff de la Champions League.
Una noticia inesperada para el torneo de Infantino, igual que la del Inter, pero un premio al esfuerzo y el talento del Fluminense y el Al Hilal. El Mundial es imprevisible.
"Hemos hecho una plantilla de grandes jugadores de la que soy el único responsable. Les he maleducado y se han confundido. He actuado como un padre por darle lo mejor a los niños y eso hace que se confundan. Soy el único culpable". En poco más de un mes se cumplen 20 años de la dimisión de Florentino Pérez, un momento clave en la historia moderna del Real Madrid. Después de caer contra el Arsenal en la ida de los octavos de Champions y ante el Mallorca en Son Moix, el presidente del conjunto blanco decidió poner fin a la primera era Galáctica del Bernabéu. Lo hizo con una Copa de Europa, la de 2002, como techo de una galaxia convertida en el club con mayores ingresos del mundo. Pérez terminó echándose a un lado "para que los jugadores vean que lo único importante es el Madrid". Esas reflexiones del presidente sobre el vestuario tienen su eco ahora, en la realidad actual del club tras los últimos meses y el desastre de Albacete.
Dos décadas después, la nueva galaxia del Madrid (basta cambiar a Beckham, Zidane, Ronaldo o Robinho por Vinicius, Bellingham o Mbappé) afronta algunos de los problemas que tuvo la primera. Pérez regresó en 2009 con los errores aprendidos e inició una segunda etapa extraordinaria e irrepetible, con seis Champions y decenas de títulos que le han puesto por encima de Bernabéu en la historia de la institución, situado de nuevo el club como la organización futbolística con mayores beneficios, remodelado el estadio y ganando Balones de Oro más allá de Cristiano Ronaldo. Pero el paso de esa segunda galaxia (Cristiano era su rostro visible) a la tercera acumula 18 meses con más defectos que virtudes. Sin Modric, Kroos, Benzema, Marcelo o Casemiro, jugadores que fueron parte de la etapa dorada y sirvieron de puente entre galaxias (y que, por cierto, no responden al estereotipo de galácticos fuera del campo), el vestuario parece descompuesto.
La eliminación ante el Albacete, 17º clasificado en Segunda División, en los octavos de la Copa del Rey es un ejemplo más de esa situación. Una derrota que ha puesto en el punto de mira, más que nunca, a los futbolistas. No a Xabi Alonso, tampoco al recién llegado Álvaro Arbeloa, que intentó asumir la culpa del fracaso en la Mancha a pesar de llevar 24 horas en el cargo y quiso proteger a la plantilla, quizá no con las frases adecuadas. "Hay que agradecer a Vini que haya querido estar aquí", dijo exhibiendo, por un lado, pleitesía ante lo que debería ser normal y, por otro, abriendo la opción de pensar en cuál fue la postura de otros jugadores ante el partido de Albacete. No viajaron, sin aparente problema físico (el jueves entrenaron con normalidad) Bellingham, Mbappé, Tchouaméni y Carreras. Unos futbolistas que, más allá de la táctica de quien les dirige, llevan mucho tiempo lejos de su mayor nivel técnico, físico y mental.
El enfado de Vinicius, "un antes y un después"
Según fuentes cercanas a la plantilla del Madrid, el enfado de Vinicius en el clásico fue "un antes y un después" en Valdebebas. La protección de la dirección del club al brasileño, que no mencionó a Alonso en su comunicado de disculpas, provocó una catarata de actitudes en el día a día que agrietaron la relación con el entrenador y dieron mucho mando en plaza a los futbolistas. "Ahí supieron que tenían mucho poder", admiten en el entorno de uno de los pesos pesados de la plantilla. "En los años anteriores no había esa sensación", insisten, a pesar de que en el mes de diciembre, en plena crisis de resultados después de las derrotas contra el Celta y el City, el club les advirtió que serían los próximos señalados si no mejoraban su actitud.
El presidente, durante la última asamblea de socios.GETTY
Para la zona noble del Madrid, los jugadores siempre han sido más importantes que los entrenadores. Es un hecho y la forma en la que se han construido los éxitos dentro y fuera del campo de la era reciente del club. Un éxito rotundo a nivel futbolístico y económico. Las estrellas marcan goles, venden camisetas, consiguen patrocinios y llenan el estadio. Son activos económicos que generan trofeos y riqueza. Mientras, los técnicos son temporales. Van y vienen, con más o menos tiempo en el cargo, pero son prescindibles. Aún así, el Madrid de los últimos años solo ha ganado en Europa con dos: Ancelotti y Zidane.
Entrenadores que han tenido una buena relación con las estrellas, que dejaban hacer pero que también eran duros cuando había que serlo... Y lo eran porque el club también lo era. Los casos de Cristiano o Ramos, a los que Florentino abrió la puerta cuando tantearon con su futuro en el Madrid, muestran la dureza del presidente en determinados momentos.
"Hemos tocado fondo"
Ahora, la salida de Alonso parece algo diferente. El vasco llegó como una apuesta a medio-largo plazo para liderar la transición entre galaxias después de triunfar en Alemania con el Leverkusen. Era una leyenda del club, un caso distinto al de Benítez o Lopetegui, pero ha durado seis meses. Parte del vestuario se rebeló frente a las altas esferas del Bernabéu por sus métodos y Florentino decidió elegir a Arbeloa, que ha admitido a Pintus a su lado y en Albacete rechazó criticar a sus nuevos jugadores: "No puedo reprocharnada. Han querido ganar".
El Madrid ha pasado del vestuario "más sano al que he entrenado", como admitía Ancelotti en 2024, a uno que parece corrompido por el prematuro éxito. "Hemos tocado fondo estrepitosamente. Tenemos que hacer autocrítica a nivel individual y colectivo", reconoció Carvajal en Albacete. El capitán es el único superviviente de la segunda galaxia dentro de una plantilla joven que ha ganado una o dos Champions al abrigo de futbolistas que son leyenda de la institución. "Estamos a tiempo de reaccionar, quedan dos títulos", admiten en el club. La sombra de la primera galaxia es alargada.
Si uno pone en Google "palas de pádel", y eso es algo que ahora mismo hacen decenas de miles de personas en España y cada vez en más partes del mundo, una de las primeras páginas web que le saldrán será 'Pádel Pro Shop'. Es una de las tiendas online más importantes de este deporte, y eso que su fundador, Dioni Ugalde, comenzó vendiendo sticks de hockey y zapatillas de balonmano. Poco tenía que ver con el pádel hasta que el Covid-19 apareció para darle la vuelta a su carrera profesional y convertirle en uno de los 'reyes' de la industria, donde también dirige la marca de palas 'Oxdog', una de las punteras en el sector.
"Empecé de pequeño vendiendo cromos en la Plaza de Quintana, en Madrid. Nací siendo emprendedor, porque pasaba mucho tiempo con mi abuelo y me inculcó esa mentalidad de hacer pequeños negocios", explica Ugalde en conversación con EL MUNDO.
Ese interés por las empresas creció todavía más cuando se matriculó en Empresariales y, especialmente, cuando entró en contacto con el mundo del hockey, tanto con jugadores como clubes, y descubrió que era un sector en el que podía hacer negocios. "Empecé en la carrera y a la vez jugaba al hockey en Las Rozas. Un día había un campeonato y me pusieron en la tienda como voluntario. Al terminar estaba entusiasmado y me puse a ello. Me tiré meses de negociaciones con proveedores suecos, que son los que llevaban el tema de los sticks, monté una web y poco a poco los fui vendiendo", resume.
"un mazazo para el balonmano"
El éxito en el hockey dio paso, con el tiempo, a las zapatillas de balonmano, donde estrenó el nombre 'pro shop': 'Balonmano Pro Shop'. "Aprendí cómo se vendía online y comenzamos con el balonmano. Enviábamos todo en 24 horas cuando nuestra competencia lo enviaba en 15 días, así que el marketing se hizo solo", cuenta.
Llegó entonces la pandemia del coronavirus, el deporte paró y la sociedad cambió por completo durante unos meses. Jugar al balonmano, donde varias decenas de jugadores tocan una misma pelota, impregnada con pegamento, con las manos, se convirtió en un peligro para la salud. Así que Ugalde, que ya jugaba al pádel amateur con sus amigos, se lanzó a la industria del 20x10.
"La pandemia fue un mazazo para el balonmano. Agarrar la pelota con pegamento... Eso con un virus era lo peor. En 'Balonmano Pro Shop' teníamos un equipo de cinco personas, tuvimos un pequeño ERTE y vi que en el pádel el servicio tampoco era muy bueno, así que montamos una pequeña tienda online de pádel mientras esperábamos a que volviera el balonmano", resume.
Pero la evolución del pádel a nivel mundial le obligó, por suerte, a centrarse en su nueva idea. "A los tres meses estábamos vendiendo lo que pensábamos vender en un año entero e hicimos tres mudanzas en varios años porque se nos quedaban pequeñas las oficinas", comenta. "Y es brutal lo que se vende en Emiratos, en el Golfo Pérsico, en México, Estados Unidos...", añade.
16 millones de cifra de negocio
A sus 34 años, lo que empezó como una venta de palos de hockey se ha transformado en uno de los mayores puntos de venta del pádel mundial y en 'Oxdog', una marca de origen sueco que busca situarse entre las mejores de la industria. "Con Oxdog queríamos hacer una marca un poco premium, en la que la tecnología fuera fundamental, y hemos pasado de ser desconocidos a estar en el top-10 de marcas. Es complicado acercarte a las primeras, pero somos la tercera marca que más jugadores tienen en el top-50 masculino", explica Ugalde.
Los números apoyan sus argumentos. 'Padel Pro Shop' cerró el año pasado con 16 millones de cifra de negocio y este año planean llegar a los 23. Todo mientras el pádel profesional vive una situación de cierta incertidumbre, con polémicas en algunos torneos por la ausencia de jugadores. "Las huelgas no es lo que mejor nos viene. La inestabilidad cuando hay gente que pone tanto dinero es malísima".
En el horizonte, tratar de convencer a alguna de las estrellas del ranking para que sean imagen de 'Oxdog', aunque Ugalde es claro: "Lo importante es el producto". "Por muy bueno que sea el jugador, si la web no va rápido, si los envíos van lentos o las palas no van bien, no aguanta".