En Eatica, la clínica de la zona alta de Barcelona donde lleva ingresada un año y medio, Anna Guirado habla con EL MUNDO del trastorno de la conducta alimentaria (TCA) que le ha cambiado la vida. Fue una de las mejores corredoras de montaña de España, toda una promesa, subcampeona del mundo sub-23 en 2021 y hoy no sabe muy cómo definirse.
«Tengo 24 años y llevo cuatro intentando superar esta enfermedad. Hasta hace poco aún quería ser deportista de
Hazte Premium desde 1€ el primer mes
Aprovecha esta oferta por tiempo limitado y accede a todo el contenido web
"¿Sabes qué? Todos los días conduzco por esa misma carretera, paso por esa misma curva, y no siento nada especial. Si voy con alguien le digo: 'Mira, ahí me la pegué yo'. Conozco al chico que me atropelló e imagino que no será un buen recuerdo para él. Me gustaría que supiera que no le guardo ningún rencor".
La madrugada de la verbena de San Juan de 1987, Ivan Corretja cruzaba la Arrabassada, la carretera que conecta Barcelona y Sant Cugat con subida y bajada el Tibidabo. Iba en moto, de paquete. Estaba a punto de cumplir 15 años y, gracias a un viaje de sus padres, vivía una de aquellas primeras noches de libertad adolescente en las que todo parece posible. Era buen estudiante y mejor tenista, había sido subcampeón de España infantil de clubes formando pareja de dobles con su hermano pequeño, Alex. Bajo una luna clara era imposible pensar que en uno de los últimos giros, un coche asaltaría el carril contrario y se lo llevaría por delante a toda velocidad. "No perdí el conocimiento y en todo momento supe qué pasaba. Tenía 14 años y creía que me iba a morir. Pensaba: 'No me puede pasar esto a mí'. Por eso, unas horas después, cuando me dijeron que me tenían que amputar la pierna izquierda por debajo de la rodilla me pareció lo de menos. La única pena que sentí fue porque no podría jugar a tenis", explica en conversación con EL MUNDO.
Cuenta la leyenda que el bueno era usted, que sin el accidente hubiera llegado incluso más lejos que su hermano Alex.
(Risas) Entiendo el bulo, lo he escuchado varias veces. Como historia es cojonuda, pero no es verdad. El tenis no es sólo técnica o agilidad, también es táctica y cabeza. Álex de pequeño ya era mejor que yo. Yo quería llegar a ser profesional y Álex ya quería ser número uno del mundo. La diferencia es abismal. Él tenía muy claro lo que quería y, mira, se quedó a un partido de conseguirlo.
A sus 52 años, Ivan Corretja es ahora campeón del mundo de tenis adaptado de pie, pero hasta conseguirlo tuvo que pasar mucho tiempo alejado de su deporte favorito. "Después del accidente me fui a estudiar a Estados Unidos, a un high school en Fremont, en Nebraska, y allí ayudé al entrenador del equipo femenino de tenis y me hicieron una prótesis que estaba muy bien para la época, pero cuando volví me di contra un muro. Tenía 17 años, quería seguir haciendo deporte al más alto nivel, quería ir a unos Juegos Paralímpicos, pero todo lo que probé, como la natación y el ciclismo en pista, no se me daba nada bien. Lo mío era el tenis y como no había tenis para amputados, sólo tenis en silla de ruedas, me pasé al pádel, que justo estaba empezando en España. Pasaron muchos años hasta que no volví a jugar al tenis, la verdad. De hecho, llegué a pensar que ya no lo haría", relata y por esa experiencia ahora está en lucha.
Sólo hay tenis en silla de ruedas
Mientras la mayoría de deportes tienen múltiples categorías en los Juegos Paralímpicos, el tenis se ha quedado reducido a su modalidad en silla de ruedas. Hay todo en circuito para tenistas sentados, con Grand Slam y premios cuantiosos, pero nada más. Por ejemplo, los amputados de un brazo no tienen posibilidad de jugar oficialmente porque deberían elegir entre golpear con la raqueta o hacer avanzar la silla. Por eso se creó la Para-Standing Tennis, la asociación internacional de tenis adaptado de pie, con Corretja como presidente. Por eso, últimamente se han llevado a cabo iniciativas como partidos de exhibición en el US Open y el Abierto de Australia, que buscan presionar a la Federación Internacional de Tenis (ITF) para que mueva ficha. Ya hay torneos en varios países, incluso Mundiales y Europeos, con Corretja como dominador de la categoría PS2, para amputados de una pierna, pero falta oficialidad y apoyo económico.
Stefano GuidiMUNDO
¿Nunca pensó en jugar en silla de ruedas?
No, no, no le veía sentido. Si no necesitaba una silla para ir por la calle, tampoco para jugar. Me entristecía no poder jugar al tenis porque me encantaba, adoraba la competición, pero nunca caí en depresión, ni pensé que me habían hundido la vida. Sobrevivir me dio una energía de la hostia. En 1987, unas semanas después del accidente, fui al Campeonato de España infantil por equipos, el trofeo Joan Compta, del que yo había sido subcampeón el año anterior. A la gente le daba mucha pena verme allí, con la pierna amputada, con muletas, pero yo recuerdo mi alegría por ver otra vez jugar a mi hermano Álex, que entonces sí ganó el título. Si ahora peleo por el tenis adaptado de pie no es por mi, para estar 10 años jugando por el mundo, es por los chavales que sufren un accidente o una enfermedad y pueden seguir practicando su deporte favorito.
Ivan Corretja estudió Derecho y Publicidad en la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) y trabajaba como director de un club de tenis, el Bonasport, cuando su hermano Alex ganó el Masters de 1998 y le pidió ayuda. De repente se convirtió en su representante. Poco después, Joaquim Hernández, le encomendó la carrera de su hijo, Xavi, que acababa de debutar en el Barça de la mano de Louis Van Gaal y así el mediano de los Corretja empezó su carrera como agente. Luego llegarían otros tenistas como Albert Costa y otros deportistas como Gemma Mengual y Toni Elías hasta que hace unos años aceptó la oferta del Bayer Leverkusen para convertirse en su responsable de scouting en España. "En la vida me ha ido bien, nunca he sentido mucha pena por lo que me pasó", finaliza.
«Esto ya es como en el colegio: estoy todo el rato esperando el recreo», reconoce Carlos Alcaraz después de haber jugado. Al tenis, sí, pero también a otros juegos. Para ser campeón de Wimbledon por tercera vez necesita frescura y, con la experiencia de otros años, su equipo ha encontrado la solución: se divierten. En sus entrenamientos al mediodía en las pistas del Aorangi Park, Alcaraz hace lo que tiene que hacer, derechas, reveses, saques, y cuando ya se ha acabado el trabajo empieza lo mejor.
El número dos del mundo y sus siete ayudantes -sus dos entrenadores, su fisioterapeuta, su preparador físico, su médico, su representante y su hermano- se inventan retos y explotan las risas. A lo largo del torneo ha habido variaciones, pero lo más hilarante siempre es el final: el perdedor o los perdedores deben hacer la croqueta sobre la hierba en mitad del resto o exponerse a recibir un pelotazo del ganador o los ganadores desde la otra pista.
Este miércoles, antes de las semifinales ante Taylor Fritz de este viernes (en principio a las 14.30 horas, Movistar+), hubo dos desafíos. El primero fue individual: Alcaraz retó a su hermano Álvaro a hacerle un saque directo, un ace, y cómo éste lo consiguió le tocó marcarse una croqueta. Y el segundo fue conjunto: todos los miembros debían coger una pelota y desde lejos aproximarse a un agujero que había en un lateral de la pista. Alcaraz no lo hizo mal, pero nuevamente Álvaro y el fisioterapeuta Juanjo Moreno triunfaron: embocaron de pleno. Al tenista y al resto de su equipo les tocó ponerse de espalda al fondo y exponerse a un pelotazo de sus dos compañeros.
Sin polémica con Fritz
«Estos momentos son importantes. Las giras son largas y estamos mucho tiempo fuera de casa. Mantener un buen ambiente es fundamental», comentó después el segundo técnico de Alcaraz, Samuel López, que atendió a la prensa española junto al primero, Juan Carlos Ferrero.
Joanna ChanAP
En el grupo el éxito se ha convertido en rutina. Si el domingo hay otra celebración, la sexta de Grand Slam, no será nada excepcional. Y si no tampoco pasará nada. De hecho, ayer Ferrero incidía en ello para rebajar la presión hacia su pupilo antes de los dos partidos decisivos. «Toda la temporada que lleva es excepcional. Hay que darle muchísimo mérito, mucho valor a lo que ya ha hecho, torneo tras torneo. Parece fácil, pero sabemos lo difícil que es, hay que quitarse el sombrero», reclamó el entrenador que subrayó la mejoría de Alcaraz en su saque y su evolución partido a partido durante el torneo.
«Ha ido de menos a más desde el partido ante Fognini, mejorando poco a poco. Desde Queen's necesitó un poco de adaptación porque las condiciones son distintas y con el paso de las rondas está dando cada vez más nivel. Está con muchas ganas, disfrutando mucho», valoró Ferrero y López, más tímido, añadió: «Hasta ahora se merece un sobresaliente».
En el entorno de otro jugador las últimas declaraciones del rival, Fritz, quizá hubieran supuesto cierto malestar, pero en el equipo de Alcaraz nadie arqueó ni una ceja. Después de vencer a Karen Khachanov en cuartos de final, el estadounidense se vino arriba y se declaró invencible. «Jugando como lo hice los dos primeros sets, nadie puede hacer demasiado contra mí», aseguró y los entrenadores de Alcaraz ayer respondieron que sí, que muy bien, que perfecto.
Joanna ChanAP
«Hombre, es que está jugando un huevo», contestó Ferrero, que luego siguió: «Esos comentarios ayudan a mantener la motivación de cara al enfrentamiento. Carlos ya lo dice, que vamos a verlo en pista, que es ahí donde debe demostrar el nivel». Después todos los miembros del equipo se fueron a comer juntos en el pabellón del Aorangi Park y, también juntos, se marcharon a la casa que tienen alquilada a ver la victoria de Jannik Sinner ante Ben Shelton (7-6 [2], 6-4, 6-4) y la de Novak Djokovic frente a Flavio Cobolli (6-7 [6], 6-2, 7-5, 6-4). Hoy no habrá entrenamiento y el grupo se marchará de excursión. Pero seguro que seguirá habiendo diversión.
22 Grand Slam, 92 títulos en la ATP, cinco Copa Davis, dos oros olímpicos, más de 1.000 victorias... Rafa Nadal se retira con la mochila llena, conquistadas todas las posibles conquistas, pero, ¿Qué deja para el futuro? En cada adiós de una leyenda del deporte mundial se observan miles de niños y de niñas imitando sus gestos y también ocurre con el español, aunque su sombra es extraña. A Nadal se le puede imitar en muchos sitios, se le debe imitar en muchos sitios, excepto sobre la pista.
«Nadie va a volver a jugar como él porque no se debe jugar como él. En la primera parte de su carrera, la que construye a Nadal como mito, jugaba a cuatro o cinco metros de la línea de fondo. Lo podía hacer por su fuerza física, por su mentalidad y por la aceleración que imprimía a la bola, pero era extrañísimo, día que un caso único en la historia», analiza el periodista argentino Sebastián Fest, fundadora de la revista Clay y autor del libro Gracias: El legado de Rafael Nadal.
En sus palabras, la imposibilidad de encontrar un imitador. Mientras Roger Federer ya tiene discípulos-como Grigor Dimitrov- y Novak Djokovic triunfó con un estilo más reconocible, nadie en el circuito se parece a Nadal y posiblemente nadie lo haga. Por ser español y compartir ciertos rasgos con él, Alcaraz ha sido muchas veces comparado con él, pero su estilo de juego no tiene nada que ver.
"Su tenis no es el mejor ejemplo"
«En realidad el tenis de Nadal no es el mejor ejemplo para los jóvenes y por eso es muy difícil que aparezca alguien que juegue como él. Los entrenadores no quieren que sus pupilos le imiten porque para ello necesitarían su físico y su top spin. Pero en las academias de todo el mundo Nadal aparece como referente en cuanto a actitud. Esa capacidad de concentración, ese desempeño en cada punto sí es un ejemplo, el mejor ejemplo. De hecho Nadal nos enseñó que no tienes que ser un robot, que puedes estar nervioso y ser emocional, pero que igualmente en cada punto debes estar concentrado», apunta Simon Cambers, periodista británico que trabaja para The Guardian o Reuters y autor del libro The Roger Federer Effect, que añade: «Por raro que parezca por sus números, es más importante el legado del Nadal persona que el legado del Nadal tenista».
Kin CheungAP
Pese a la aura de sofisticación y cortesía que envuelve al tenis, la amabilidad que mantuvo Nadal en su reinado junto a Roger Federer y Novak Djokovic no ha sido siempre la norma, ni mucho menos. Nadal deja una manera de jugar única, pero también una manera de ser perfectamente imitable: sólo hay que ser educado. Si en la época de Jimmy Connors, John McEnroe, Bjorn Borg o Ivan Lendl se llevaban a matar y en la era posterior dominada por André Agassi y Pete Sampras la rivalidad también se desparramó, Nadal y sus coetáneos demostraron que las leyendas no deben alimentarse de odio.
Su relación cordial con Djokovic y, sobre todo, su amistad con Federer quedan como un paradigma sobre el que construir el futuro del tenis. Hoy, quizá por un cierto efecto rebote, se exageran las tensiones entre los tenistas, pero crece una cercanía entre Carlos Alcaraz y Jannik Sinner al abrigo de lo que construyeron los anteriores. Los dos mejores del mundo en la actualidad, capaces de compartir un viaje en avión privado, se miran sin ninguna duda en la unión entre Nadal y Federer.
La foto en la Laver Cup
«Si hablas con los tenistas más jóvenes sobre Nadal la mayoría te dicen que era buenísimo, pero no te dicen que quieren jugar como él, te dicen que quieren ser como él. Su humildad, su grandeza, su respeto al oponente... Ese es su mayor legado y en ese apartado entra, claro está, su relación con Federer. Demostraron que podías competir por los títulos más importante manteniendo el respeto en la pista, en la victoria y en la victoria», observa Howard Fendrich, especialista de tenis de la agencia estadounidense Associated Press y actual copresidente junto a Cambers de la Asociación Internacional de Periodistas de Tenis (ITWA).
«Con su palmarés puede parecer extraño y de hecho es extraño, pero para mí una de las fotos más importantes de su carrera es la que le hicieron en la Laver Cup, llorando en la retirada de Roger Federer, dándole su apoyo, por todo lo que significa», añade Fendrich que como el resto de consultados asume que no habrá otro Nadal en la pista, pero que desea que fuera de ella tenga muchos discípulos.