A lo largo de toda la competición, Carlos Alcaraz ha ido justo de energía, condicionante que ha neutralizado gracias a su calidad y al plus que siempre ofrece disputar unos Juegos Olímpicos. Después de ganar dos títulos consecutivos del Grand Slam, sólo la circunstancia excepcional de un torneo que se disputa cada cuatro años y su gran afán competitivo le han permitido navegar hasta la orilla. Ha sabido manejarlo todo y no anduvo demasiado lejos
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Flota una nube negra sobre Carlos Alcaraz desde aquella final de los Juegos Olímpicos de París, no tanto por la derrota, más por el esfuerzo, el cansancio, el hastío. A la mayoría de tenistas se les nota ya la necesidad de unas vacaciones, que esta temporada se acabe ya, pero posiblemente no hay ninguno tan sensible para el español. Para ganar necesita alegría y últimamente no la encuentra en una pista. Resfriado desde hace unos días, con ciertos problemas para respirar, esa incomodidad fue suficiente para caer en dos sets, 6-1 y 7-5, ante Casper Ruud en su debut en las ATP Finals.
En otro momento del curso, ante un rival al que había dominado en los cuatros partidos previos -sólo había cedido un set ante el noruego-, Alcaraz podría haber sacado el partido adelante pese al constipado. Pero a estas alturas ya no hay fuerzas para esquivar las molestias en pos de la victoria.
La derrota ante el noruego le sitúa en el abismo en la antigua Copa de Maestros, sin margen ninguno para el error. Ante los otros dos rivales en la fase de grupos, Andrey Rublev y Alexander Zverev, deberá ganar o caerá eliminado sin alcanzar las semifinales. Sus opciones pasan por su recuperación física, pero también por la recuperación mental, que vuelva cierta frescura, que reaparezca su tenis.
Nada salió bien
Este lunes, en la pista del Inalpi Arena de Turín, una superficie rápida que no lo era tanto, entre intercambios que recordaban a la tierra batida, Alcaraz no se encontró en ningún momento. Si acaso al inicio del segundo set, cuando se lanzó a la red y, más agresivo, consiguió su único break ante Ruud. Pero luego volvió a hundirse, lejos, muy lejos de su mejor versión. Las estadísticas muchas veces engañan, pero esta no: Alcaraz tuvo problemas al saque -menos del 50% de primeros en el primer set-, sufrió con su derecha -hasta 34 errores no forzados- y no se encontró en la red -sólo convirtió el 60% de sus subidas-. Las muchas dejadas que falló fueron sintomáticas.
Ruud llegaba en una racha nefasta, con sólo dos victorias en los últimos 10 partidos, pero igualmente venció haciendo lo suyo. Sólido en el servicio, aguantó los intercambios y fue letal en los puntos de ruptura. Alcaraz sólo convirtió una de las opciones que tuvo mientras el noruego celebró sus cuatro sin fallo.
Más serio que de costumbre, el actual número tres del ranking tampoco se extendió en gestos hacia su equipo como sí había hecho en otros tropiezos. En el primer set les informó desde el banquillo que se encontraba bien del estómago, pero en el segundo parecía quejarse de algún tipo de molestia digestiva. Por lo demás, cabeza baja desde su entrada a su salida de la pista, sin el ánimo necesario para levantar el partido sin estar al 100%.
JAVIER MARTÍNEZ
E. Especial
@JavierMartnez5
Nueva York
Actualizado Domingo,
10
septiembre
2023
-
01:36Ver 47 comentariosLa derrota ante Medvedev en semifinales invita al español...
En sus manos, el árbol del artista Lucio Fanti, uno de los trofeos más bonitos del tenis; en su cuenta del ranking ATP, 11.500 puntos. Jannik Sinner se proclamó este domingo campeón del Masters 1000 de París y regresó al número uno del mundo, por delante de CarlosAlcaraz y sus 11.250 puntos. Más allá del dúo, Felix Auger-Aliassime es uno de los rivales más peligrosos en pistas duras bajo techo, pero el italiano también le derrotó en la final en solo dos sets, como ya había hecho ante sus anteriores adversarios.
Ahora el año sigue abierto. Parecía imposible después del éxito del español en el último US Open; ya no lo es. Pese al enorme vacío de los tres meses de sanción por dopaje, Sinner todavía podría acabar 2025 en lo más alto del ranking mundial, como ya hizo el año pasado. No depende solo de él, necesita ganar prácticamente todos los partidos que restan, pero no es imposible.
Las ATP Finals de Turín serán más concluyentes que nunca. A partir del próximo domingo y hasta el día 16, Sinner y Alcaraz envidarán el número uno. El español necesitará ganar los tres partidos de la fase de grupos o alcanzar la final; el italiano deberá levantar la antigua Copa de Maestros y esperar un fallo de su rival. El primero llega con cierto cansancio mental y dudas sobre su rendimiento en pista cubierta; el segundo, lanzado y en plena racha. Con esas cábalas sobre la mesa, la tensión será mayor que nunca en el último torneo del curso. Pero, ¿qué se juegan realmente?
El bote, para Alcaraz
El prestigio, principalmente. Quien acabe la temporada como número uno del ranking ATP será, por definición, el mejor tenista del año o, como mínimo, el más regular. Desde la creación de la lista en 1973, el récord de temporadas cerradas en el número uno lo tiene Novak Djokovic con ocho, seguido por Pete Sampras con seis y Jimmy Connors, Roger Federer y Rafa Nadal con cinco. Alcaraz terminó 2022 en lo más alto y Sinner lo hizo en 2024, así que este 2025 decidirá el desempate. Quien domine se quedará con ese honor: apunte para la historia, recompensa para uno mismo. Todo lo demás será un hito vacío. Celebre quien celebre en Turín, el número uno volverá a estar en juego en el Open de Australia de enero, y no hay un bonus económico específico por lograrlo.
DIMITAR DILKOFFAFP
De hecho, en materia de premios, Alcaraz ya ha ganado. Si se descuentan los ingresos por exhibiciones -en especial los más de cinco millones de euros del Six Kings Slam de Arabia Saudí que se embolsó Sinner-, el español terminará la temporada con un botín mayor que su gran rival. Su suma de premios supera los 16 millones de euros, mientras que el italiano ronda los 14 millones. En las ATP Finals habrá menos de un millón en juego, aunque el reparto del 'bonus pool' del circuito inclinará la balanza aún más.
Alcaraz ingresará al menos 3,8 millones adicionales por ser el mejor en los Masters 1000 -campeón en Montecarlo, Roma y Cincinnati- y otro millón por dominar los ATP 500 -vencedor en Rotterdam, Queen's y Tokio-. En principio, su ausencia en los Masters 1000 de Madrid, Canadá y Shanghái podría restarle parte de esa bonificación, pero la cantidad quedará compensada por ingresos variables ligados a puntos y participación promocional, como en Madrid. Por su parte, Sinner no podrá optar al 'bonus pool' de los Masters 1000 por haberse perdido cuatro de ellos -Indian Wells, Miami, Madrid y Canadá, además de Montecarlo, no obligatorio- y apenas recibirá bonificaciones por su actuación en los ATP 500.
«En Turín será otra historia»
En definitiva, en las ATP Finals estará en juego un trocito de historia y la honra, poco más. Ambos, de hecho, llevan semanas restando importancia a su disputa por el número uno.
«Ser el número uno siempre es especial, claro, pero lo que más me motiva ahora es disfrutar del tenis y seguir creciendo. Si lo consigo, genial; si no, habrá otra oportunidad», comentó Alcaraz, antes de su decepción en el torneo parisino, seguramente su peor competición de este 2025. «El ranking va y viene, lo importante es cómo terminas la temporada y las sensaciones que te deja. Ganar en París me da confianza, pero sé que en Turín será otra historia», añadió Sinner, nuevamente con un trofeo entre las manos, nuevamente en el número uno del ranking ATP.