La gimnasta americana Simone Biles conquistó su tercera medalla de oro en estos Juegos de París, en la categoría de salto femenino, tras haber logrado la medalla dorada por equipos el martes y el jueves también en la competición individual.
La estadounidense, que firmó dos vuelos insuperables, hizo 15.300 puntos en el ejercicio de suelo. Ejecutó el Biles II, el salto que lleva su nombre y que ninguna otra mujer se atreve a ejecutar. La brasileña Rebeca Andrade fue plata (14.966) y el bronce, para la también estadounidense Jade Carey (14.466).
Se trata del décimo metal olímpico para Biles, que confirma así su resurrección deportiva tras su retirada en los Juegos de Tokio por problemas de salud mental. Ganadora de 23 títulos mundiales a sus 27 años, Biles supera ya en títulos olímpicos a la leyenda de la gimnasia, la rumana Nadia Comaneci.
Biles es la segunda mujer que se corona dos veces en el salto con el oro. La otra fue Vera Casalavska, quien encadenó los títulos en 1964 y 1968. La gimnasta podría aumentar el total de medallas el lunes, si termina entre las tres primeras en barra de equilibrio y ejercicio de suelo.
Sous le ciel de Paris (bajo el cielo de París). Esta vez sí, bajo su hora dorada. Eran las nueve en punto y caía el sol, la artista francesa Zaho de Sagazan entonó la canción de Édith Piaf desde el Museo del Louvre, con el pebetero olímpico de fondo. Parecía una luna llena. El nadador Léon Marchand (cuatro oros y convertido en héroe olímpico) se acercó y tomó la antorcha. Se encendieron las luces del Stade de France. Se apagó la del pebetero. Una orquesta interpretó La Marsellesa, con el estadio en pie. Los atletas fueron desfilando, junto con parte de los 45.000 voluntarios que han participado en estos Juegos. Banderas de todos los colores ondeaban bajo el cielo.
Comenzaba la fiesta. Y se acababa. La capital francesa puso esta noche un broche épico a 15 días de deporte, buen ambiente e ilusión. La ciudad disfrutaba de esa luz de última hora que la lluvia no dejó salir el día de la ceremonia de inauguración, hace dos semanas. El Stade de France, en el barrio de Saint Denis, se convirtió en un majestuoso teatro donde se tributó homenaje al olimpismo y a los deportistas.
Fue un acto poderoso (casi tres horas), muy festivo y también teatral, en el que se pasó el testigo a Los Angeles, próxima sede en 2028. Ahí, ya al final, sonaba My Way. Antes, unos 9.000 atletas de 205 delegaciones, los que han hecho posible estas semanas, salieron al campo, bailando y agitando banderas, mientras se tocaban conocidos temas musicales. «Juntos, unidos por la paz», se leía en las pantallas del estadio.
El universo de Jolly
Han sido, como se quería destacar en el acto, los protagonistas del sueño olímpico. El público (unas 71.000 personas) estaba entregado. El Stade de France se convirtió en un karaoke, todos cantando Champs Elysées, de Joe Dassin, saltando con Freed from desire, de Gala o We are the Champions, de Queen.
A los mandos del acto estaba de nuevo Thomas Jolly, que se había puesto muy alto el listón con la apertura y que envolvió a los presentes en su particular universo artístico. Experto en jugar con las luces, anoche sí el tiempo permitió que las que proyectaba el atardecer y las de la noche clavaran la puesta en escena que había ideado.
Hubo, además del homenaje deportivo, despliegue teatral y fiesta. En el corazón de la ceremonia, Jolly rindió homenaje al olimpismo a su manera, convirtiendo el estadio de Francia en una escena futurista impresionante, con bailarines y acróbatas, donde un caballero dorado cayó del cielo para descubrir los vestigios del olimpismo. Se alzó la bandera griega, sonó el himno de Apolo en un piano suspendido en el aire, bailarines cayeron de lo alto del estadio y, el colofón: los anillos olímpicos se elevaron al cielo, como lo hizo hace dos semanas la llama en el pebetero. Saint Denis fue por momentos la Ópera de París. Entonces el campo se llenó de gente. Esta representación (Record) para expresar que el olimpismo es la mayor obra intangible de la humanidad para la paz.
Tom Cruise, con la bandera olímpica.AFP
Hubo entrega de medallas a las mujeres del maratón. Han sido los primeros Juegos paritarios de la historia. Se repasaron los mejores momentos de las competiciones y empezaron los conciertos: tocaron el grupo francés Phoenix y Red Hot Chili Peppers.
Este del periodo olímpico ha sido el París más entregado que se ha visto en mucho tiempo. A pesar de las dudas iniciales, la capital francesa ha sacado músculo: los Juegos han sido un éxito. Se han celebrado pruebas en escenarios irrepetibles (Torre Eiffel, Versalles, el Grand Palais...), con los estadios abarrotados, ambiente en las calles... El pebetero se ha convertido en uno de los mayores éxitos, hasta el punto de que se quiere perpetuar, como herencia, igual que pasó con la Torre Eiffel. Francia, además, ha quedado quinta en el medallero, con 64 metales. El país ya presume de nuevos héroes.
La seguridad era uno de los mayores temores, pero nada ha empañado la fiesta deportiva. Tampoco las dudas sobre si el agua del Sena permitiría realizar las pruebas acuáticas en el río.
Los fuegos artificiales, sobre el Stade de France.AFP
"Hace años nos dijeron que no podíamos hacerlo (...) De un día a otro, con las primeras medallas, una ola se ha desatado (...) Tuvimos ganas de soñar y tuvimos a Léon Marchand. los escenarios de la competición quedarán en la historia de los Juegos (...) Toda una nación se ha puesto a vibrar. De un día a otro toda Francia es olímpica" subrayó Tony Estanguet, presidente de Paris 2024. Cada frase de su discurso era aclamada por todo el estadio.
Y llegó el relevo. Era noche cerrada. El testigo lo tomó Los Ángeles. La alcaldesa de París, Anne Hidalgo, lo cedió a la de Los Ángeles, Karen Bass. Las acompañaba Simone Biles. La artista HER interpretó el himno estadounidense y Tom Cruise descendió de lo alto del estadio para recoger la bandera y llevarla (en un corte grabado) por Los Angeles. Sonaron los californianos Red Hot Chili Peppers, Billie Eilish y Snoop Dogg.
París, una fiesta esta anoche, culminó su viaje. El relevista del Louvre, Léon Marchand, entró en el estadio con la antorcha. Comenzaba el de Los Ángeles. Sonó My way, título emblemático de Frank Sinatra, que en realidad versionó la canción original (Comme d'habitude), del francés Claude François (en 1967). Le ponía voz la cantante francesa Yseult. Un himno al amor para arrancar el sueño olímpico. My way para sellar el relevo.
Se llama Solo, tiene año y medio y lleva una semana de periplo por el París más sublime y también el más inaccesible en estos momentos. Tiene una clara misión: olisquear todos los rincones olímpicos para verificar que no hay explosivos ni sustancias potencialmente peligrosas. Solo es un pastor belga y forma parte de la unidad canina de la guardia civil que se ha desplazado hasta París para reforzar el dispositivo francés de seguridad en los Juegos Olímpicos que arrancan este viernes en la capital.
Solo lleva en París una semana pero ya sabe francés, porque responde a las órdenes en el idioma galo. Se las da Fátima Canales, Oficial de la unidad canina de la Guardia Civil. Canales explica que Solo ha participado en pocos días en actividades de detección en el Palacio de Congresos, donde está el centro de la prensa internacional, en el Grand Palais, uno de los monumentos más emblemáticos de París donde se harán las pruebas de judo y esgrima. También en los Inválidos, donde se harán las de tiro con arco.
Solo ha verificado que no hay nada extraño en el Puente Alexandre III, uno de los enclaves más simbólicos donde se harán las pruebas de natación y de triatlón, y también lo hará hoy en los muelles del Sena, donde se celebrará la ceremonia de apertura de los Juegos. Es el lugar más protegido y delicado, habrá más de 300.000 espectadores. "Somos equipos multidisciplinares, realizamos inspecciones en las áreas donde sabemos que va a haber competiciones", explica Canales.
"La colaboración es buena y el idioma canino es universal, así que el método que tenemos es muy similar", afirma. Mira a Max, el can veterano. Tienen una vida profesional de unos nueve años. Después, o se los quedan los agentes, como Fátima, o buscan familia de acogida
A París han llegado 10 agentes con 10 perros. Duermen juntos en el hotel donde están alojados, cerca del centro de entrenamiento canino francés. Funcionan todos en brigadas mixtas: van acompañados de agentes franceses, y todos realizan el trabajo conjunto. Van acompañados de un equipo veterinario: "Es algo que les ha sorprendido aquí", señala la jefa de la unidad.
REFUERZO
El reto de seguridad de cara a los Juegos Olímpicos es tan grande que Francia ha solicitado la colaboración de 45 países, que han enviado policías y militares. España es el país que más refuerzos aporta: son 171 policías y 142 guardia civiles. Es, además, el que tiene una mayor experiencia en la cooperación con las fuerzas del orden francesas, sobre todo en la lucha contra el terrorismo. "Es un hito en la cooperación y coordinación policial", asegura Ángel Siles, policía inspector jefe encargado del dispositivo.
Estarán durante los Juegos Olímpicos, de 26 al 11 de agosto, y en los Paralímpicos, en septiembre. Han llegado equipos de protección aérea, la unidad de caballería, agentes expertos en control de fronteras, los citados de la unidad canina y también los de seguridad ciudadana, que patrullan las calles y están en el metro. La semana pasada, por ejemplo, en su día de estreno, hubo un incidente en el metro y tuvieron que intervenir.
"Corrimos como los que más", dice Miguel Cañellas, teniente coronel de la guardia civil, que cuenta que todos han recibido un entrenamiento especial para poder adaptarse a la situación actual, para poder atender una situación con arma de fuego o arma blanca.
Todos están altamente capacitados, tienen una amplia experiencia en eventos deportivos, han sido seleccionados con unos criterios, como el nivel de especialización dentro de su área o el conocimiento del idioma (francés o inglés). El jefe del operativo estuvo en los Juegos de Río y en los de Londres: "El sistema de seguridad en este tipo de eventos es similar", explica.
Esta intervención de apoyo no es improvisada. Llevan preparándola desde enero, como cuenta el inspector Siles. "Son muchos años de colaboración en la lucha antiterrorista y tomamos decisiones en la misma línea", dice.
Uno de los policías que acarician a Solo, el cachorro rebelde, se llama Eduardo y es de los más veteranos del contingente: ha hecho la cobertura en los Juegos de Barcelona o en la Expo de Sevilla, además de cumbres políticas. Lleva 40 años al frente y 34 en la unidad canina. "Esta será mi última guarida", dice mientras acaricia a Solo, el joven relevo de Max, el perro veterano.
Se suspende el partido
RAQUEL VILLAÉCIJA
Corresponsal
París
Actualizado Domingo,
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