Rafa Nadal ha vencido a Mariano Navone en tres sets y pasa así a las semifinales del torneo de Bastad, donde se enfrentará al croata Duje Ajdukovic. El encuentro finalizó 6(2)-7; 7-5;7-5 en un durísimo partido para el balear, que puso a prueba sus capacidades tanto físicas como mentales.
Es el segundo partido más largo, a tres sets, al que se ha enfrentado Nadal, solo superado por el encuentro que le enfrentó a Djokovic en el Masters de Madrid en 2009, que tan solo duró dos minutos más que este.
En el primer set, logró ponerse arriba 6-5 y remontar un 1-4 a favor del argentino. Sin embargo, Navone empató con él a 6 puntos y se llevó el ‘tie break’ en el que el argentino fue superior frente a un Nadal más errático en el que perdió tres veces su servicio.
Nadal declaró que “no estaba concentrado durante el partido” y añadió que, a pesar de ello, “he podido aguantar físicamente hasta el final, eso es muy importante para mí”.
Bam Adebayo, pívot de los Miami Heat, metió 83 puntos este martes en la victoria 150-129 de su equipo contra los Washington Wizards y superó los 81 puntos de Kobe Bryant para firmar la segunda mejor actuación anotadora en la historia de la NBA.
Adebayo, de 28 años y en su novena temporada con los Miami Heat, dejó atrás la estratosférica marca de Bryant de 2006 contra los Toronto Raptors y solo tiene por delante al legendario Wilt Chamberlain, que anotó 100 en 1962 con Philadelphia contra los New York Knicks.
Adebayo se retiró con 1.08 minutos por jugar con 20 de 43 en tiros de campo, 7 de 22 en triples y 36 de 43 desde la línea de libres en 41.49 minutos en pista.
"Gracias a Dios, a mi familia, a mis compañeros y a estos aficionados. Son como mi segunda familia, no podría hacerlo sin ellos, gracias al 'coach' por dibujar jugadas para mí", afirmó Adebayo, muy emocionado y rodeado de sus compañeros al acabar este histórico partido.
Adebayo aseguró que empezó a ver posible esta hazaña cuando llevaba 43 puntos al descanso y no dudó en poner este encuentro en el número uno de los mejores de su carrera.
Adebayo, con un cartel que muestra los 83 puntos.@NBA
Su nombre ya está en el Olimpo de la NBA, junto a Wilt Chambelain y a Kobe Bryant. "Son los más grandes de siempre", destacó Adebayo, que tenía a su madre y a su novia, la también jugadora A'Ja Wilson, presente en el Kaseya Center en la noche más dulce de su vida.
Una primera mitad de 43 puntos
Acabó entre cánticos de 'MVP', pero comenzó con un primer período asombroso, en el que Adebayo anotó 10 de sus 16 tiros de campo y cinco triples en 12 minutos.
Si no llevaba más de 43 puntos al ecuador del partido fue porque se atascó con el triple en el segundo cuarto, cuando falló sus tres intentos. A pesar de eso, añadió 12 puntos a su cuenta.
Los Heat mandaban 76-62 y la victoria ya no estaba en duda tras el descanso, cuando Adebayo selló otros 19 puntos para disparar su cuenta hasta los 62.
Miami estaba arriba 113-97 y, en un Kaseya Center que ya soñaba con la hazaña, Erick Spoelstra mantuvo a su pívot en el campo, con todos sus compañeros jugando para él.
Un final surrealista
Se abrieron entonces unos minutos finales surrealistas, en los que la defensa de los Wizards no pudo encontrar respuesta alguna para contener Adebayo. Es más, su agresividad sirvió para parar el cronómetro y enviar repetidamente al pívot hacia la línea de libres.
Adebayo lanzó hasta 16 libres en el último segmento y anotó 14 de ellos. También intentó seis veces desde el arco, conectando un solo triple.
Los puntos que dejaron atrás la marca de Kobe llegaron desde la línea de libres y, con 1.08 por jugar, Spoelstra sacó a Adebayo de la pista, ovacionado por el público y abrazado por sus compañeros.
Fue, obviamente, un récord anotador para la franquicia de Miami y la mejor actuación de la temporada. Hasta este momento, el serbio Nikola Jokic era el que más puntos había metido este curso, con 56 el último día de Navidad.
Más de 20 años después de la noche inolvidable de Bryant contra los Raptors, Adebayo reescribió la historia de la NBA y ya solo tiene por delante a Wilt Chamberlain.
La sensación es de absoluta 'campazzodependencia', como si en las manos del pequeño base estuviera la única solución de un Real Madrid de arreones, en busca de su identidad y de la propia confianza que le haga despegar en esta temporada de dudas y derrotas a domicilio. De vuelta al refugio del WiZink, donde no sabe lo que es perder, acabó con la Virtus para tomar algo de aire en esta Euroliga que le comprueba, con sorpresa, demasiado descolgado. [98-86: Narración y estadísticas]
El domingo desplumó al Gran Canaria y aunque ante la Virtus de Cordinier (cuya figura ha sonado con fuerza en los últimos días como posible refuerzo) hubo otros nombres propios -los 20 puntos de Hezonja, el dominio de Tavares, los 1.100 partidos para la historia blanca de Sergio Llull y hasta los destellos de Rathan-Mayes y sus cinco tripeles- fue el acelerón en el tercer cuarto de Campazzo (11 puntos y tres de sus nueve asistencias en ese tramo) el que enterró cualquier opción visitante, el que contagió al resto, y aupó a un Madrid necesitado de alegrías y buenas inercias.
Porque no había resultado un amanecer contundente, si es que lo que pretendía Chus Mateo era dar un golpe en la mesa de las incertidumbres que le rodean. Especialmente en defensa, el equipo no lograba contener los puntos sencillos de Cordinier, Shengelia y Clyburn, que anotaban como si no les costara. Menos mal que enfrente estaba Mario Hezonja en uno de esos días: acabó el primer acto con 13 (tres triples) de los 28 puntos blancos.
Pero el segundo comenzó con un 0-9 de los italianos. Demasiada desidia. Demasiada descoordinación defensiva y hasta un punto de insolidaridad. Todo eso provocó el run-run en las tribunas y el (enésimo) minicabreo de Hezonja al ser sustituido. Aún así, el Madrid seguía en la brecha: con Hugo González encontró algo más de equilibrio y el acierto desde el perímetro compensaba la sangría recibida.
Shengelia
Shengelia, pura fiabilidad, regresó de vestuarios con ocho puntos de carrerilla, una pesadilla hasta que Campazzo decidió que ya estaba bien de vaivenes. El argentino tocó a rebato y todos le siguieron como se sigue a los líderes, con los ojos cerrados, puro contagio de energía renovada, defensa ahora sí con colmillo y un rival que ya no encontraba resquicios y cedía. Acudieron las transiciones marca de la casa y un triple del Facu coronó un parcial de 15-3 para establecer la máxima (73-60) y aportar la calma necesaria. No está el Madrid para más noches tontas y menos en casa.
El colchón sobre el que empezar a respirar. Tres triples de Rathan-Mayes, en su mejor partido de largo desde que llegó este verano, sentenciaron al comienzo del acto final, con una máxima (96-76) a la que ya ni el prolífico Shengelia ni la clase eterna de Belinelli podían aspirar a remontar. Sin respiro, el jueves acude el Efes, seguramente una prueba más exigente parea este Madrid todavía sin Musa, Feliz ni Garuba.
Un Real Madrid a medio gas goleó a un Sevilla lamentable. Quizá el peor equipo que ha pasado esta temporada por el Bernabéu. Todo fue marcar y dormir porque el equipo andaluz era sólo un polvorón de Navidad.
Se dirá que el Madrid de Ancelotti ha resucitado, pero los que lo salvan son los grandes jugadores que tiene. Ancelotti en otro equipo sería un mal entrenador en perfecta decadencia.
Un líder no puede encajar dos goles en su propio estadio cu
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