La patinadora gijonesa Eider Matilla ha muerto a los 26 años tras dos años de lucha contra el cáncer, según ha informado la Federación Asturiana de Patinaje.
“Desde hace dos años en su lucha contra la enfermedad, había convertido el deporte en su bandera para sobreponerse a ella, mantener su eterna sonrisa y animar a todo su entorno”, asegura el organismo en su comunicado.
La Federación recuerda en su escrito en Facebook que Matilla, patinadora de velocidad había pertenecido al Club Deportivo Fluke y al Club Pelayo, que también han expresado sus condolencias en las redes sociales.
“Con profundo pesar y corazones apesadumbrados, el Club Deportivo Fluke lamenta anunciar el fallecimiento de nuestra querida Eider, un alma valiente cuya lucha contra la enfermedad fue una inspiración para todos nosotros”, ha escrito el club.
“Eider destacó no solo por su tenacidad en el deporte sino también por la sonrisa inquebrantable que adornaba su rostro, incluso en los momentos más difíciles. Su espíritu combativo y alegría de vivir permanecerán con nosotros como un faro de esperanza y coraje. Hoy, el cielo ha ganado una estrella que brillará con la misma fuerza con la que Eider vivió su vida. Vuela alto Eider“, concluye el comunicado del CD Fluke.
El pasado 24 de marzo, poco después de que Nika Kvekveskiri anotase el penalti que metía a Georgia, por primera vez, en la fase final de una Eurocopa, las calles de Tiflis se tiñeron de una euforia que traspasaba lo futbolístico. Muchos ciudadanos, ajenos al balón, aprovecharon el momento para reivindicar un viejo anhelo: el de la integración en la Unión Europea.
Tres días más tarde, el patriarca de la Iglesia Ortodoxa animaba a los jugadores a "seguir haciendo feliz al país con más victorias". Un mensaje relevante, dado que la popularidad de Ilia II rivaliza con la de Giorgi Mamardashvili, portero del Valencia, o Khvicha Kvaratskhelia, extremo del Nápoles, las estrellas de la selección. Desde 1977, año de su entronización, su influencia sobre la sociedad y la vida política no sólo se mantiene intacta, sino que ha sobrevivido a una tentativa de envenenamiento con cianuro.
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Georgia atraviesa una furibunda crisis política, agitada por la polarización y los discursos de odio. De ello dan prueba aquellas escenas de gozo por la Eurocopa, que pronto se transformaron, a lo largo de abril y mayo, en multitudinarias protestas contra Rusia, el gigante que ocupa militarmente, con 8.000 soldados, una quinta parte de su territorio. Siguiendo las directrices del Gobierno, la policía disolvió con tal violencia a los ciudadanos que una ola de indignación empezó a inundar el país. Hasta alcanzar al vestuario dirigido por Willy Sagnol.
"Hubo futbolistas que apoyaron esa causa, aunque debieron guardar silencio o eliminar sus publicaciones de apoyo en las redes sociales", cuenta a EL MUNDO el director de uno de uno de los periódicos más influyentes de Tiflis, con la condición de no revelar su identidad. "Algunos fueron acusados incluso de pertenecer a partidos políticos de la oposición. Aunque ningún jugador ha querido admitir presiones de la Federación, veo muy probable que se produjeran", prosigue.
El último informe de Amnistía Internacional confirma que el "procesamiento de opositores por motivos políticos", "la violencia contra las mujeres" y las "detenciones arbitrarias de civiles" resultan aún hoy moneda común en Georgia. El 8 de julio 2023, una fiesta del Orgullo Gay fue reventada por 2.000 militantes de ultraderecha, que destrozaron el escenario y prendieron fuego a los emblemas arcoíris. Los agentes de policía, según la citada ONG, "no hicieron nada para impedirlo".
Sagnol, seleccionador georgiano, con sus jugadores.AFP
Como tampoco intervinieron, a mediados de 2017 en la sede de la Federación, cuando otro grupo de violentos clamaron contra Guram Kashia. El capitán de la selección había osado portar un brazalete con su club, el Vitesse holandés, en apoyo del colectivo LGBTQ. Hoy, Kashia liderará la línea de tres centrales ante Turquía, mientras en el banquillo del Westfalenstadion, a la espera de mostrar su olfato goleador, aguardará Budu Zivzivadze.
El futbolista del Karlsruher se ha erigido como uno de los estandartes de la disidencia. No sólo por aquel doblete ante Luxemburgo que despejaría el camino hacia la última eliminatoria frente a Grecia, sino por su frontal oposición al Gobierno. Zivzivadze no ha escatimado críticas a la Ley de Agentes Extranjeros. Un texto, ostensiblemente inspirado por el Kremlin, que coloca en la diana a cualquier empresa -de los medios de comunicación a las ONG- que presente un 20% de capital extranjero. Otro ejemplo de la deriva autoritaria de Sueño Georgiano, el partido gubernamental, el que intenta controlar cada resorte del poder. Incluido el balón.
Levan Kobiashvili, quien fuera ídolo del Schalke a comienzos de siglo, compatibiliza el cargo de presidente de la Federación con su acta de diputado, mientras Kakha Kaladze, campeón de dos Champions con el Milan, ejerce como alcalde de Tiflis. Pese a su escaso pudor para hostigar a los discrepantes, ambos encabezarán hoy la expedición en Dortmund. "Son los autores de todo el mal y de toda la inmundicia que pueda imaginarse", espetó Kaladze cuando le preguntaron sobre la influencia de la oposición en el equipo nacional.
Problemas sociales
Entretanto, el primer ministro, Irakli Kobajidze, no ha perdido la ocasión para reservar su cuota de protagonismo. "Cuando algo sucede por vez primera en 30 años significa que el esfuerzo de este Gobierno también ha supuesto una gran parte del éxito", adelantó el pasado 10 de abril. Según el último registro del Banco Mundial, correspondiente a 2019, Georgia es el séptimo país del mundo donde más fácil resulta hacer negocios, sólo unas décimas por detrás de Estados Unidos. Su sector turístico representa el 33,5% del PIB, casi el triple que en España o Italia. Sin embargo, aún sigue a años luz de Europa en cuanto a Índice de Desarrollo Humano, el coeficiente de la ONU que pondera la esperanza de vida, los niveles de educación o el consumo per capita.
Por no hablar de la libertad de prensa, donde en 2024 ya ha retrocedido 26 posiciones, según el informe anual de Reporteros Sin Fronteras. De ello bien saben en las redacciones de Tiflis. "Son tiempos duros. Desde que Vladimir Putin lanzó su guerra a gran escala contra Ucrania, mi país ha tomado una senda iliberal. La propaganda afecta a todos los niveles. Incluso al de la rivalidad con Turquía, el único país vecino que reconoce plenamente nuestra soberanía. A pesar de los prolongados intentos de Rusia de instigar la turcofobia, esos sentimientos son mínimos", concluye el citado informante georgiano.
El sobrenombre de Los Galácticos todavía colea en el Santiago Bernabéu. 20 años después de la unión de los Figo, Zidane, Ronaldo, Beckham, Raúl o Roberto Carlos, el apodo sigue dejando luces y sombras allá por donde va. La galaxia madridista del inicio del milenio fue extraordinaria en lo mediático, pero cuando todas las estrellas se alinearon, no consiguieron levantar ningún título. Ahora, y a la espera de la más que probable llegada de Kylian Mbappé, el Real Madrid se enfrenta a su tercera era galáctica del siglo XXI tras la de la BBC (Bale, Benzema y Cristiano). Por eso, nadie mejor que Luis Figo para analizar y aconsejar a los Galácticos 3.0: Bellingham, Vinicius, Rodrygo, Camavinga, Valverde... ¿Y Mbappé?.
«El Madrid está viviendo una generación de jugadores maravillosa, sin duda. Futbolistas con talento. Y ahora hay que esperar a los resultados porque al final, en el deporte y en el fútbol, lo que queda muchas veces más allá del talento es si ganas o no. Eso es lo que se recuerda, lo más importante», respondió ayer el portugués a este periódico, cuestionado por las comparaciones entre esta generación madridista y la suya.
Figo lanzó un consejo a los jóvenes del conjunto blanco, uno que nace de su experiencia durante sus años en el Bernabéu: «Lo primero de todo es que tienes que ser consciente de tu rol dentro del club y del equipo, jugar en equipo y que el ego no supere nunca los intereses del equipo. Estar muy comprometido con el proyecto», aseguró.
Siguiendo con las comparaciones, el portugués vaciló al ser cuestionado sobre su hipotético rol en la plantilla actual del Madrid: «He sido el mejor jugador de mundo, si no tengo sitio en un equipo muy mal estaría el fútbol. O muy mal estarían los que me votaron. Significaría que no entendían de fútbol».
Uno de los protagonistas de la temporada y de esa nueva galaxia madridista es Bellingham, un jugador al que Figo «ya conocía del Dortmund» pero que ha sorprendido por su rápida adaptación. «Es un futbolista impresionante, pero especialmente por la edad que tiene y la naturalidad con la que hace las cosas. Adaptarse tan rápido a un equipo es muy difícil, yo lo sé, eso me ha sorprendido», confesó Figo.
Madrid, su "hogar"
El exfutbolista del Barcelona, el Real Madrid y el Inter de Milán participó ayer como embajador de los Premios Laureus en el anuncio de los nominados a los galardones de este año. Una gala que se celebró en la sede de la Comunidad de Madrid y que contó con la presencia de Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la CAM, José Luis Martínez Almeida, alcalde de Madrid, y otras leyendas del fútbol como Ruud Gullit y Alessandro Del Piero. Figo, que es una de las personalidades más activas en los premios, es también uno de los culpables de que la ceremonia oficial de los Laureus se celebre este año en Madrid. «Esta ciudad es ahora mi hogar, así que gracias a la presidenta y al alcalde. Es un momento histórico para nosotros», admitió.
Sobre la mesa, unos Laureus en los que está nominada a mejor equipo la selección española femenina. Para Figo, esto debe ser un antes y un después, aunque le parece «lógica» la diferencia en el reparto económico de los torneos masculinos y femeninos: «Es lógico, el fútbol masculino tiene una historia mayor a la del femenino. El femenino está creciendo en muchos sentidos, también en el financiero, y seguro que será un aliciente para el futuro a nivel de inversión. Pese a que durante los primeros años es lógico que el retorno sea negativo, cuanto más se genere más se podrá distribuir. Todo el mundo estará de acuerdo en que si se pudiese generar 3, 4, 5, 10 o 20 veces más, estaríamos encantados. Es una cuestión de generar y de retorno».
La selección femenina competirá en la categoría con el equipo europeo de la Ryder Cup, la selección alemana de baloncesto que ganó el último Mundial masculino, el Manchester City de Guardiola, la escudería Red Bull de Fórmula 1 y la selección de rugby de Sudáfrica. «La del fútbol femenino está siendo una apuesta importante en España. El logro es memorable, muy complicado de lograr. Eso demuestra la calidad, el compromiso, el talento y por encima de todo, que se está trabajando bien en España», valoró el exfutbolista.