Desaparecer del completo escenario europeo le ha causado al Atlético de Madrid un daño sistémico. Un quebranto económico y deportivo. Entre lo futbolístico y lo filosófico, lo racional y lo emocional, lo conceptual y lo estructural, el Atleti traslad
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El público es de finales felices. No les importa el desarrollo de una historia sino si el bien acaba venciendo al mal al acabar el metraje. Normalmente, en las películas de sobremesa suele ocurrir. Los planes de los malos siempre se acaban frustrando porque el bueno siempre tiene un as en la manga, pero el Atlético se quedó sin cartas a 10 minutos de los 90. [Narración y Estadísticas, 2-1]
El fútbol no es de buenos o malos. O sí. El Atlético fue el que hizo todo no solo para ganar, sino para arrasar. Pero la falta de puntería no le ayudó y a punto estuvo de pagarlo caro si la fortuna no le hubiera sonreído al final en forma de larguero. Por dos veces. Y eso que los rojiblancos salieron armados hasta los dientes.
Con una metralleta salió el Atlético en el Metropolitano. Mordiendo, robando y amenazando. Griezmann demostró que su pie ya estaba listo tras un pase maravilloso a Morata en el segundo minuto de partido que, de haber estado más rápido el madrileño, el marcador se habría inaugurado igual de rápido que ayer en el Bernabéu.
El tanto llegaría un minuto después tras un regalo de la defensa alemana (no sería el único). Se vino Maatsen al medio a ayudar a sacar el balón a Kobel e intentó hacer una descarga con el exterior en el balcón del área con tres rojiblancos echándole el aliento. De Paul, el que estaba más cerca, recogió el balón y lo embocó con el portero descolocado.
De Paul festeja su tanto.JUANJO MARTINEFE
Error infantil que se repetiría unos minutos después. Antes aún tuvo el Atlético un par de ellas más: una chilena floja de Lino y un disparo de Griezmann que se hubiera colado si no hubiera intervenido un defensa. Entonces, llegó el minuto 31 y Hummels y Schlotterbeck se estorbaron tras un saque de banda a favor, aceptó el balón Morata que lo cedió a Griezmann para que el francés, con una picadita, dejara solo a Lino. El brasileño remató con frialdad. Hombres contra niños.
Cómo estaría la situación del equipo alemán para que el entrenador, Edin Terzic, llamara a sus jugadores a la banda, aprovechando que se había parado el juego para una asistencia médica, para intentar corregir el atropello que estaban sufriendo los pupilos. Algo sirvió, al filo del descanso, un disparo lejano de Maatsen obligó a Oblak a realizar una buena parada. Era el primero del partido de los alemanes.
Temía Simeone la intensidad de los germanos, los que más imprimen de los ocho equipos de cuartos, según dijo. Sin embargo, los que no dejaron respirar a los amarillos fueron los soldados del argentino. Quisieron repetir el plan ante Las Palmas en Liga, presión-robo-gol. No funcionó igual el plan que en la competición doméstica.
Griezmann y Lino celebran el tanto del brasileño.JUANJO MARTINEFE
Algo tenían que cambiar los alemanes y ese algo se llamaba Julian Brandt, su mejor jugador esta temporada. El mayor asistente de los germanos y el tercer máximo goleador. En solo cinco minutos ya se notó su salida al campo con varios pases y peligrosas diagonales que el Atlético no supo cómo controlar.
Entonces apareció el de siempre, para volver a tomar la manija del partido. Ya sea lanzando a sus compañeros como hizo con Molina o parando el juego para aprovechar la ventaja de la primera parte. Griezmann demostró por qué es el segundo mejor jugador de esta Champions para la UEFA.
Entre el francés y Koke, decidieron que su equipo siguiera soñando y consiguieron que los alemanes se mantuvieran dormidos. No es lo mismo soñar que dormir. Y según el resultado interesaba más lo segundo que lo primero. Mediada la segunda parte llevaban los rojiblancos un 70% de posesión.
Mal final
Por si el dominio no fuera suficiente, nunca lo es en Champions, Griezmann se propuso alargar la ventaja del Atlético, consciente de lo que le cuesta al equipo fuera de casa. Pudo hacerlo si Lino llega a embocar ante Kobel un saque de falta del francés que le plantó solo al segundo palo. El portero se lució. Tuvo otra el brasileño que también marró, pero el balón que le puso Llorente había salido previemente por línea de fondo.
Y no lo fue. Lo que parecía un rodillo rojiblanco, se desinfló con un gol de Haller en una jugada aislada en la que pareció que se ayudaba de la mano. Cuatro minutos después, el susto pudo crecer si dos remates alemanes hubieran caído cinco centímetros. El larguero salvo al Atlético por dos veces. Triste final para un partido en el que se pudo amarrar media eliminatoria.
Cuando Peter Mujuzi, el speaker del Emirates, recite esta noche las alineaciones del Arsenal y del Atlético de Madrid, el nombre de Mikel Merino sonará a todo color como una de las estrellas de este equipo británico con trazas hispanas. Pudo ser diferente si en el verano de 2024, el entonces centrocampista de la Real Sociedad hubiera decidido acompañar a su compañero Robin Le Normand en su trasvase al Metropolitano. No fue una cuestión de dinero, ni de tiempos, ni de entrenadores: fue fútbol, simple y llanamente.
Aquella temporada hubo un sabor agridulce en el Metropolitano. Se cayó ante el Dortmund en cuartos de la Champions y ante el Athletic en semifinales de la Copa del Rey. El tercer puesto en liga, una obligación según el máximo mandatario del club, se lo quedó el Girona. Así, se inició un verano movido en los despachos para renovar una plantilla competitiva, pero que se había quedado vieja. El once que los rojiblancos sacaron ante los alemanes fue el más longevo de la historia del club con una media de más de 31 años.
Andrea Berta, entonces director deportivo de la entidad, se fijó en dos objetivos de la Real Sociedad, un equipo que llevaba años estando en Europa y mostrándose muy competitivo en Liga. Le Normand y Merino entraron en la órbita rojiblanca. El primero antes de que terminara la temporada y el segundo a inicios de verano. Hubo un intento, incluso, de traer a los dos en una especie de pack. Había 70 millones para ambos, pero terminó llegando sólo el central hispanofrancés por 34,5.
"Era una oportunidad única"
Y es que, antes de marcharse a Alemania para jugar la Eurocopa, el Arsenal y el FC Barcelona habían mostrado también su interés por el mediocentro txuri-urdin. España iba pasando rondas y a Merino, que ya había rechazado renovar con la Real y le quedaba un año de contrato, se le preguntaba constantemente por su futuro. "Fue un verano muy movido", respondió el jugador navarro a EL MUNDO. El torneo se lo acabaría llevando la selección, con gran protagonismo suyo.
Merino ya tenía una preferencia en su cabeza, aunque valoraba positivamente el interés de clubes tan importantes. El Arsenal, por su estilo de juego, era el elegido, pero los gunners, enredados en la llegada de Riccardo Calafiori, no terminaban de afrontar su operación mientras que el verano seguía avanzando. "Era una oportunidad única, una experiencia fuera de casa en la Premier y volver aquí era una cosa que siempre quise. Además era jugar para uno de los mejores entrenadores del mundo", contó Merino.
Y fue precisamente Mikel Arteta, con una llamada, quien le garantizó su fichaje, tranquilizó al centrocampista y le permitió disfrutar de sus vacaciones con el futuro encarrilado. "Intentamos transmitirle el rol que iba a tener en el proyecto y explicarle lo que queríamos de él. Así que nosotros felices. Igual que le llamé yo le llamarían otros entrenadores", comentó el técnico.
Merino, con la camiseta del Arsenal, en 2024.ARSENAL
El 27 de agosto se hacía oficial su marcha al Arsenal por 33,5 millones de euros más cinco en variables. Desde su entorno, tenían claro el destino del navarro por cómo es él como futbolista. "Nunca dudó, elige a sus equipos por el estilo que se adapta a sus características, pero también quiso quitarse el mal sabor de boca que le quedó en la Premier tras su experiencia en Newcastle, donde no pudo dar todo lo que quería", cuentan desde su entorno.
Mantienen también que nunca tuvo "miedo" en recalar en un conjunto británico con grandes estilistas en el medio campo como Martin Odegaard o Declan Rice, que había llegado el año antes por 120 millones de euros. Y que su verdadero riesgo lo corrió cuando abandonó un Osasuna recién ascendido para ir al Borussia Dortmund en 2016, donde Thomas Tuchel, actual seleccionador británico, apenas le utilizó y cuando lo hizo fue ejerciendo de central. Jugó algo más en la cesión al Newcastle la temporada siguiente bajo las órdenes de Rafa Benítez, pero nunca llegó a ser titular indiscutible y de ahí su mal sabor de boca.
Dualidad en los banquillos
Elegir el Arsenal pues no fue una dicotomía entre entrenadores: Mikel Arteta - Diego Simeone, puesto que el navarro ya había jugado bajo otros técnicos de renombre. Sino que el jugador quería un equipo que fuera más ofensivo que defensivo. Así, pasó de ser un defensa testimonial de amarillo y un mediocentro top de blanquiazul a delantero centro provisional del conjunto británico aprovechando la gran plaga de lesiones que tuvo el Arsenal en ataque el curso pasado. "Eso da una idea de la polivalencia del jugador", explican desde su entorno.
Mientras, el español está feliz en Londres "como buen norteño" dedicado al deporte al 100%. "Vive por y para el fútbol", cuentan quienes le conocen, pese a que esta temporada no está siendo tan indiscutible como la anterior. Tampoco lo es el otro jugador que hizo el camino contrario desde la capital británica. Conor Gallagher aterrizó en el Atlético del Chelsea por 40 millones de euros tras el no de Merino y su rendimiento ha sido irregular desde su llegada al Metropolitano, sin llegar a asentarse nunca en el once inicial de Simeone. Encima, las llegadas de Cardoso, Nico y Almada complican aún más su presencia en el once.
Cerraron el estreno de este formato de Champions League con un quinto puesto el primer año y en este se sitúan duodécimos en una última jornada de locura en la que tendrán que ganar y esperar que los resultados de los que preceden les favorezcan para entrar en el apreciado top'8 y evitar esos dos partidos de previa que cargarían aún más un calendario apretado. "Entiendo todas las necesidades de goles y resultados, pero no dependemos de nosotros, hay que dejarlo claro. Así que tenemos que con humildad ganar y luego ver lo que no depende de nosotros", ha apuntado Diego Simeone.
El argentino avisó de que necesitarían seis puntos de seis, pero el empate en Estambul ha complicado las opciones rojiblancas que pasan por golear al Bodo Glimt el miércoles y esperar que los ocho equipos con los que empatan a trece puntos fallen para colarse directamente a los octavos de final. "La Champions es espectáculo y eso se muestra en esta última jornada", alaba el argentino que cree que será una noche "emocionante".
El técnico rojiblanco afrontará el duelo ante el Bodo con una plantilla corta y sólo con la ausencia de Griezmann, que no entrenó el lunes con el grupo. No obstante, ha querido esquivar todas las preguntas que le han recordado el mercado invernal del Atlético de Madrid, en el que ha habido cuatro bajas y, todavía, ningún alta. "Hasta el último día puede pasar de todo como llevo diciendo 14 años, puede haber llegadas y salidas y lo que importa es que cuando cierre el libro el Atlético salga beneficiado", ha expresado.
El argentino ha dicho que hay "cero" polémicas con el director deportivo del primer equipo, Mateu Alemany, respecto a las necesidades del mercado. "Estoy tranquilo en el lugar donde estoy", ha expresado sobre los mensajes un tanto contrarios entre el dirigente y el entrenador sobre si hay o no necesidad de tener altas en esta ventana.
En la ley no escrita, el jugador que ha acompañado al técnico en la rueda de prensa ha sido Nico González, así que se presupone que el mediocampista volverá a partir de inicio en el encuentro de este miércoles a las 21.00 horas ante el Bodo Glimt en el Metropolitano.
Nico y su futuro
"Los goles son trabajo, uno entrena para mejorar. Podemos aportar un poco más, pero estamos sacando resultados positivos. Estamos bien como grupo", ha calificado el jugador que, como su técnico, ha explicado que están enfocados "en ganar" y que no les influyen en su juego los otros resultados. "El equipo sabe que tiene que ganar, pero tenemos que estar tranquilos", ha apuntado.
El argentino también apela a la tranquilidad desde su futuro como rojiblanco ya que esta temporada está a préstamo y aunque no depende de él, le lanzó al técnico el guante de que si intención es seguir en el Metropolitano. "Desde que me puse esta camiseta no quiero soltarla. Con el tiempo, si las cosas salen bien se pueden llegar a concretar", ha apuntado un jugador que marcó en su debut y que no ha vuelto a hacerlo, aunque una lesión ha cortado su progresión en el equipo.