El murciano sufre “un desgarro en la musculatura oblicua interna de la pared lateral abdominal izquierda” y estará seis semanas de baja
Alcaraz, durante el torneo de París.YOAN VALATEFE
Carlos Alcaraz se perderá las ATP Finals y las Finales de la Copa Davis, los dos grandes torneos del último tramo de la temporada. El tenista murciano, número uno del mundo, sufre “un desgarro muscular en la musculatura oblicua interna de la pared lateral abdominal izquierda” y estará de baja durante seis semanas, como él mismo anunció en sus redes sociales.
“Tras ser evaluado por mi equipo médico, lamentablemente este es el resultado de mi lesión”, explicó el deportista de El Palmar. “Es un momento duro y doloroso perderme estos dos eventos tan importantes para mí, pero solo queda ser positivos y pensar en recuperarme bien”, añadió.
Alcaraz se tuvo que retirar ayer de los cuartos de final del Masters 1.000 de París ante Rune. Había perdido el primer set y peleaba por llevarse el tiebreak del segundo cuando decidió parar.
Se trata de un revés importante para el español, que afrontaba las primeras ATP Finals de su carrera. El torneo se disputará en Turín del 13 al 20 de noviembre, mientras que la Copa Davis será en el Martín Carpena de Málaga del 22 al 27.
Campeón este año en el Abierto de Estados Unidos, en los Masters 1000 de Miami y Madrid y en los ATP 500 de Barcelona y Río, y finalista en el ATP 500 de Hamburgo y en el ATP 250 de Umag, Alcaraz ha disputado esta temporada 70 partidos, con un balance de 57 victorias y 13 derrotas. A París ya llegó con molestias de rodilla contraídas en la semifinal del ATP 500 de Basilea que perdió frente a Felix Auger-Aliassime, pero decidió jugar tras someterse a unas pruebas.
La lesión puede comprometer sus posibilidades de acabar la temporada como número 1 del mundo. Primero en el ránking, con 6.820 puntos, tiene a 1.000 de distancia a Rafael Nadal, su principal amenaza. El mallorquín necesitaría ganar el torneo invicto para sobrepasarle. Lo mismo sucede con Stefanos Tsitsipas, salvo que alcance la final en Paris-Bercy.
Golpe duro también para el equipo de Copa Davis, que disputará las Finales del torneo en Málaga a partir del día 23. Sin Nadal, que ha renunciado voluntariamente, y sin Alcaraz, España queda muy debilitada, y con Croacia como rival en cuartos. Sergi Burguera podría optar por Pedro Martínez para completar una formación en la que están Pablo Carreño, Roberto Bautista, Albert Ramos y Marcel Granollers. Mala fortuna la del murciano con esta competición, cuyas Finales también se perdió el pasado año al contraer el covid.
Mutua Madrid Open
JAVIER MARTÍNEZ
@JavierMartnez5
Actualizado Miércoles,
26
abril
2023
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Jimmy Murphy tocaba a Chopin, Grieg y Listz. «Le ayudaba a aquietar sus cavilaciones», escribe David Peace en Munichs (Contra, 2024), una recreación novelada del accidente del 6 de febrero de 1958 que acabó costando la vida a ocho jugadores del Manchester United, además de a otras 15 personas, entre integrantes de la tripulación, periodistas y directivos del equipo británico. Sobre Jimmy Murphy, uno de los supervivientes, segundo entrenador, cayó el peso de reflotar a un club devastado por la tragedia acaecida cuando el vuelo de British European Airways se estrelló frente a una casa abandonada en el tercer intento frustrado por despegar del aeropuerto de la ciudad alemana. El equipo regresaba de Belgrado, tras eliminar al Estrella Roja en cuartos de final de la Copa de Europa.
Jimmy Murphy afrontó el desafío de ocupar el vacío de Matt Busby, hospitalizado con heridas graves en la ciudad alemana. Busby ya era una leyenda. «Para mí, Jimmy Murphy es el héroe de esta historia, un hombre complejo que llevó adelante al equipo, hasta conducirlo incluso a la final de la FA Cup. Si él hubiera muerto, pienso que la historia del club habría sido muy distinta. Es una pena que la entidad no siempre haya reconocido su papel y al final le tratara de una manera muy pobre», explica Peace (Ossett, 1967) a este periódico a través del correo electrónico.
Destacado autor de novela negra, nuestro interlocutor, residente en Tokio, es también un gran aficionado al fútbol. Entre sus obras ajenas a este deporte figuran la tetralogía Red Riding Quartet, editada en España por Alba, la trilogía Tokyo Redux (Hoja de lata), y GB84, en la misma editorial, donde afila el bisturí para novelar el pulso colosal entre los mineros del Reino Unido y Margaret Thatcher, entonces inmisericorde primera ministra.
Latido político
Dentro o fuera del fútbol, Peace nunca ha disimulado un latido político en cuanto escribe. «Munichs es una novela sobre el norte de Inglaterra y su clase trabajadora», afirma, incorporándola, además de a las obras citadas, a una secuencia donde también están Red or dead (Faber and Faber, 2013), no editada en España, sobre el Liverpool de Bill Shankly, y Maldito United (Contra, 2013), alrededor de la histriónica figura de Brian Clough y su breve paso por el Leeds.
Hay un eco espectral en este relato de 449 páginas que le ha exigido un severo trabajo previo de documentación. «El proceso de creación es siempre el mismo. Consulto con detalle en la biblioteca pública periódicos y libros relevantes de no ficción mientras construyo la narrativa de la novela dramatizando la verdad tan poderosamente como puedo».
En Munichs habitan los vivos y Los Muertos, siempre evocados en letras versales. El espíritu de James Joyce y The Dead, adaptada al cine por John Huston, otorgan un vuelo singular a esta historia. «Dublineses [el libro de relatos al que pertenece The Dead], y en particular Los Muertos, han sido una gran influencia en la escritura de este libro. Para mí, en mi trabajo y en mi vida, Los Muertos es una presencia constante», afirma.
Geoff Bent, 25 años, Roger Byrne, 29, Eddie Colman, 21, Mark Jones, 24, David Pegg, 22, Tommy Taylor, 26, Liam Whelan, 22, y Duncan Edwards, 21, éste último ingresado durante dos semanas en el Recht der Isar Hospital de Múnich, perdieron la vida como consecuencia de aquel accidente. «Incluso hoy mantienen un estatus mitológico. Diría que se debe a que murieron tan jóvenes, con un potencial ilimitado. Representaban el futuro perdido y un mundo que pudo haber sido». Aquella generación había ganado las dos Ligas precedentes con una media de 22 años. Jóvenes y talentosos, exhibían además un enorme grado de compromiso sentimental con el club, ajenos a los cantos de sirena que venían desde Italia y otros clubes.
Peace nació nueve años después de la tragedia. Su padre le contó la historia cuando era un muchacho. «Él había visto jugar muchas veces a los Busby babes ante el Huddersfield Town, nuestro equipo, y también estuvo en en el último partido que disputaron en Inglaterra en 1958, contra el Arsenal. Era un año más joven que Duncan Edwards y el accidente tuvo un efecto profundo sobre él, como sobre mucha gente». La narración de aquel encuentro, del 1 de enero de 1958 -«un partido que viviría para siempre, en el recuerdo y la imaginación»-, ganado por el Manchester United en Highbury por 5-4, ejerce de prólogo en el libro, antes de que, mediante continuos saltos en el espacio y en el tiempo, se gradúe la acción dramática. «Quería que el libro fuese una experiencia viva para el lector, devolviéndole a 1958».
Un fútbol distinto
El fútbol de entonces poco tenía que ver con el de hoy. Parte de la magia de Munichs se encuentra en su capacidad para transmitir la estrecha vinculación entre los aficionados y sus ídolos de carne y hueso, cercanos, integrantes de un mismo hábitat social. «Antes del desastre, los Busby Babes ya eran célebres, pero todavía iban a los cines locales y las salas de baile y vivían en alojamientos compartidos», apunta Peace.
Adiós a Duncan Edwards, un extremo izquierdo audaz y relampagueante, la figura que mejor encarnaba el aura de los muchachos de Busby, forjados por Murphy en las categorías inferiores. Munichs, cuyo plural pretende denunciar el uso que aún hacen algunos aficionados de equipos rivales en tono de burla, es dolor, pérdida y culpa, pero también lucha y redención, liderada ésta por la inmensa figura de Bobby Charlton.
«Murphy, que no había viajado, creía que debería haber estado en el avión. A Busby le persigue la culpa por haber llevado al Manchester United a Europa y por no impedir al piloto hacer un tercer intento de despegue. Charlton también sufre, en su condición de superviviente, sin poder explicarse por qué vivió mientras algunos de sus amigos morían», explica el autor del libro.
Diez años después, el equipo liderado por Charlton, que había estado cerca de dejar el fúbol, George Best y Denis Law, fallecido el pasado día 17, vencía 4-1 al Benfica para ganar la primera de sus tres Copas de Europa, la primera de un club británico. Ya no eran los Busby Babes, sino los Diablos Rojos, rebautizados por su hacedor. Al frente seguía Matt Busby. Tras recibir la extremaunción, había escapado del destino de Los Muertos.
"Uno tras otro iban convirtiéndose todos en sombras. Mejor pasar con valentía a aquel otro mundo, en toda la gloria de alguna pasión, que marchitarse y apagarse lúgubremente con los años".