No hay noche intrascendente en el WiZink. Un Viernes Santo lluvioso y frío no hay mejor atracción en la capital, aunque ni el Real Madrid ni el Estrella Roja, los dos contendientes, se jugasen ya nada a estas alturas de la Euroliga en las que todos andan a la gresca por meterse en los playoffs. Hubo diversión, actuaciones de estrella (Musa vs Nedovic), muchos puntos y hasta una remontada marca de la casa. Y un récord: los blancos se convirtieron en el primer equipo en la historia de la competición que llega a 26 victorias en la Liga regular.
Mediado el tercer cuarto, el run run en las gradas. Sumido en cierta apatía (Hugo González, Carlos Alocén y Eli Ndiaye partieron como titulares), con tres de sus referentes vestidos de calle (no jugaron por descanso ni Campazzo, ni Poirier, ni Deck), el Madrid caía por 16 (54-70) ante un Estrella Roja que, pese a sus nombres, hace tiempo que perdió cualquier opción de disputar ni siquiera el novedoso play in de la Euroliga. Sólo era cuestión de aplicar un poco de energía y de anular el talento veterano Nedovic y el ex Adam Hanga, ovacionado de vuelta. Y de encomendarse a Musa y Hezonja para deleite de las tribunas, bien repletas.
En un abrir y cerrar de ojos, un 13-0 que igualó la contienda, con el Chacho a los mandos. Lo volvió a intentar el equipo de Sfeiropoulos, que se presentó sin el mago Teodosic y también aún sin Trey Thompkins, recién fichado. Pero el Madrid tenía su puñadito de épica para sumar otro triunfo. Un estupendo mate de Hezonja tras robo y los puntos del incontenible Musa (acabó con 30 y 40 de valoración) cerraron una noche de 101 puntos, en la que Llull sumó un triple más (también clave) y ya está a sólo dos del récord de Juan Carlos Navarro.
En el colegio Santiago Apóstol de Valencia, en pleno corazón del Cabanyal, los niños, la mayoría de etnia gitana -el centro acoge a estudiantes de familias sin recursos-, miran con ojos como platos al gigante que tienen enfrente. Pero más asombrado está el propio Usman Garuba ante las preguntas, cada cual más ingeniosa.
"Garuba, ¿eres millonario?". "¿Cuánto de viejo eres?". "¿Qué número de pie usas?". "¿Cuántos goles has metido?". Usman escapa del interrogatorio, promovido por el Campus Social Basketball Kellogg's, con media sonrisa y todo el ingenio del que dispone a esas horas de la mañana. Un pequeño oasis de desconexión en mitad de una semana de tensión total, un Preolímpico tramposo en el que España, tras derrotar a Líbano y Angola, se juega en dos partidos a vida o muerte estar en los próximos Juegos de París.
Para el de Azuqueca de Henares sería su segunda cita olímpica con sólo 22 años. La selección, como para tantos otros, es el patio de su recreo. Aquí, Usman es diferencial. El tipo del que la NBA no se termina de enamorar pese a sus empeños, es el pilar defensivo de Sergio Scariolo. Y en las dos primeras citas del torneo, a pesar de los pocos minutos a causa de las faltas, no hubo nadie más eficiente que él. Ni el todopoderoso Santi Aldama. Ni Lorenzo Brown. Los mejores parciales de España llegan con Garuba en la pista.
Garuba, con los niños del Campus Social Basketball Kellogg'sEM
En poco más de 15 minutos, un más/menos de 16,5. 10 puntos, cinco rebotes y dos tapones de media. Producción acelerada. Porque, desvela su entorno, pocas veces lució con semejante plenitud. "Estoy mejor que nunca", asegura él. No jugó demasiado durante el curso -21 partidos en la G-League con los Santa Cruz Warriors (12,5 puntos, 10,1 rebotes) y seis encuentros testimoniales con Golden State-, pero la franquicia de San Francisco se empeñó en mejorarle. Hasta el mismísimo día anterior al viaje para iniciar la concentración con España el ex del Real Madrid estuvo entrenando con el equipo de técnicos que encabeza Steve Kerr. "He jugado pocos partidos, pero muchos minutos en la G-League. Y he podido trabajar mucho en mí. En todo, el equipo me ha trabajado físicamente, técnicamente, en detalles en la cancha, sesiones de vídeo, tiro... Ha sido importante poder entrenar y se lo agradezco a los Warriors por ayudarme a estar en este momento de forma", explica en conversación con EL MUNDO.
"No tengo que demostrar nada a nadie. Soy un grandísimo jugador, soy consciente de ello. Tengo muchísimas ganas de meter a mi país en los Juegos Olímpicos y de hacerlo bien. Ese es el objetivo", argumenta Usman cuando se le cuestiona sobre la sensaciones que transmite en la cancha, como un león enjaulado que ahora encuentra la sabana para atrapar a sus presas. Porque Garuba, a estas alturas del verano, está sin equipo, con el porvenir entre oficinas.
"Tres horas de siesta"
No es algo nuevo para él. Ya le ocurrió el año pasado durante el Mundial. Acabó firmando un contrato 'two-way' con Golden State, pero entonces tenía el colchón de los más de dos millones y medio que dólares que recibió por su salida de los Rockets. Ahora eso no le valdría, porque sigue en deuda económica con el Real Madrid, con el que acordó pagar su cláusula de salida a plazos. Aguarda a las confecciones de las plantillas NBA y baraja las posibles ofertas. No tardará en resolverse aquello, quizá días. Y siempre le queda la opción de regresar a casa, al Madrid que le recibiría con los brazos abiertos y con el que no habría problema en ponerse de acuerdo. La opción lógica.
Esas inquietudes contractuales no van a frenar el ardor en la pista de Garuba, quien, confiesa sus rutinas, duerme «una siesta de hasta tres horas» antes de cada partido, quien bromea en los pasillos del hotel de la selecciones en Valencia con su ex compañero Eric Gordon («mi veterano en Houston») sobre esa posible final del domingo contra la temible Bahamas. Usman tiene una espinita olímpica clavada que quiere resolver. «Los pasados Juegos fueron raros, sin afición y con el tema covid... No quiero decir que fueran una decepción, porque no es fácil competir ahí. Pero creo que podríamos haber dado más, un siguiente paso. Pero esto es baloncesto. Este año, si llegamos, esperemos que sí, queremos competir. No queremos ir y ya después de haber trabajado todo este tiempo», afirma.
Aunque tantos quieran evitar ya comparaciones con el pasado, la ambición de Usman le hace sentir que ganar el Preolímpico no sería un éxito. "Sabiendo todo lo que hemos ganado los años anteriores... Estamos acostumbrados a ganar Mundiales, Europeos... Ese sigue siendo nuestro objetivo. Es verdad que sería un impulso, porque ganar siempre viene bien", cuenta sobre un vestuario dolorido tras el borrón en el pasado Mundial y del que él, aún con 22 años, es ya todo un peso pesado.
A Derek Fisher (Little Rock, EEUU, 1974), Andrés Montes le llamaba El Reflexivo. Un base zurdo, experto defensor y con el carisma suficiente para liderar a los Lakers en dos de sus grandes y recientes periodos históricos. Tras ganar el Three Peat junto a Shaquille O`Neal y Kobe Bryant, sumó dos anillos más ya con Pau Gasol en el equipo. Disputó 18 temporadas en la NBA y sólo LeBron James ha jugado más partidos de playoffs que él. El que fuera presidente del sindicato de jugadores (NBPA) y brevemente entrenador de los Knicks, rememora esos momentos únicos para EL MUNDO.
¿Cómo recuerda su etapa en los Lakers junto a Pau y Kobe?
Fueron momentos muy especiales. Y los que realmente los hicieron así fueron estos dos seres humanos. Pau no sólo es uno de los mejores jugadores que jamás haya jugado al baloncesto, es también una de las mejores personas en la Tierra. Kobe también encarnaba un gran espíritu humano. Lograr grandes cosas en una cancha con estos tipos parte de la base de quienes son y lo divertido que fue trabajar con ellos cada día.
¿Cómo fue la llegada de Pau al equipo en 2008?
Yo había regresado a Los Ángeles en 2007, volvía a unirme a Kobe y a Phil Jackson, estaba Andrew Bynum, un pívot grande y joven que estaba mejorando. Lamar Odom, Luke Walton... teníamos piezas importantes. Cuando llegaron las noticias del traspaso de Pau en febrero de 2008, estábamos emocionados, pero no sabíamos cómo iba a encajar. Y recuerdo vívidamente su primer partido, en Nueva Jersey contra los Nets. Era cómo si hubiéramos sido compañeros durante años, como si hubiéramos jugado toda al vida. La fluidez con la que entró en nuestro sistema y cómo fue capaz de encajar en lo que estábamos haciendo ofensivamente, la forma en la que compartía y pasaba el balón, su capacidad para anotar. Fue un ajuste instantáneo. Con él, de inmediato teníamos una legítima opción de ganar el anillo.
Kobe dijo que usted fue su compañero favorito. ¿Qué era lo más impresionante de él?
Lo que más me impresionaba de la personalidad de Kobe es que nunca dejaba de querer aprender o de tener deseo de crecer. La mayoría de nosotros, cuando sentimos que dominamos algo o lo tenemos resuelto, lo mantenemos, no continuamos elevando el nivel de curiosidad más allá. Estar cerca de él cada día, viendo la forma en la que trató de encontrar formas de mejorar, aunque ya era uno de los mejores jugadores del mundo, fue realmente impresionante.
Gasol, Kobe y Derek Fisher, con los títulos de los Lakers.AP
Con Shaq y Kobe, además de ganar tres anillos, no se aburriría...
Shaq fue la más feroz fuerza dominante de la historia de la NBA. Y al mismo tiempo, literalmente te hacía reír todos los días de tu vida. Sólo estar cerca de él, encontrarte con formas tontas de hacer reír a la gente y disfrutar estando a su lado.... Cuando piensas en lo que estábamos logrando, en los tres anillos seguidos, la presión y las expectativas eran muy altas. Afortunadamente no teníamos redes sociales en ese momento. El sentido del humor de Shaq nos ayudó a manejar esa presión, todas nuestras emociones. Era como dejar salir un poco el aire para poder seguir peleando por el anillo.
¿Cómo ve a los Lakers actuales [hoy, 21:30 horas, se enfrentan a los Cavaliers, Movistar+ y NBA League Pass]?
Si tienes a dos de los mejores jugadores del mundo en tu equipo tienes una oportunidad de ganar, eso seguro. Anthony Davis se ha mantenido sano y ha jugado de forma consistente como siempre. Cuando agregas eso a la eterna competitivdad de LeBron... Ellos dos se pueden enfrentar a cualquier desafío. Tendrán una oportunidad legítima. El problema es cruzarte contra los Nuggets en playoffs, un equipo que sabe mejor que tú cómo hacer las cosas bien, porque ya han logrado algo juntos. Eso es lo más desafiante. No sé si hay algún equipo más en el Oeste que no sea Oklahoma y Denver que puedan ser mejor que los Lakers. Los Thunder son un equipo joven e inexperto en términos de playoffs y eso puede hacer que los Lakers ganen la serie. Es muy posible que veamos a los Lakers y los Nuggets en la final de conferencia otra vez.
¿Qué opina del impacto de Luka Doncic?
Nunca he jugado con Luka, pero al ver su evolución, me recuerda a los grandes jugadores como Kobe. Tengo curiosidad por la forma en que funciona su cerebro. Es como si hiciera y viera cosas que otra gente no puede y está dispuesto a correr el riesgo de hacer la jugada. Hemos visto su frustración de no poder llevar a su equipo a ganar el título. Mientras se realiza como jugador individualmente aún, él ya quiere ganar. Creo que llega tarde esta temporada a la conversación por el MVP, porque los Mavericks no se fueron tan consistente durante la mayor parte de la temporada. Pero en las últimas seis o siete semanas, han estado jugando como los mejores equipos de la NBA.
Por último, ¿quién es el jugador que más le divierte actualmente?
Shai [Gilgeous-Alexander]. Es un base de la vieja escuela NBA. No tira triples y triples, juega un poco lento, cambia de ritmo muchísimo. Es probablemente el jugador con el que más disfruto.