El enfrentamiento entre aficiones tuvo lugar en la zona de Navigli y, según informaron los medios locales, el hombre herido, de 34 años, fue trasladado al Hospital Policlínico en estado grave con dos heridas en la pierna
Un momento de los enfrentamientos.X (Twitter)
Cerca de 50 aficionados del Milan y del PSG, dos equipos que se enfrentan este martes en Liga de Campeones en Milán, han protagonizado esta madrugada unos enfrentamientos violentos que han acabado con un aficionado del combinado francés gravemente herido tras ser acuchillado.
El enfrentamiento entre aficiones tuvo lugar en la zona de Navigli y, según informaron los medios locales, el hombre herido, de 34 años, fue trasladado al Hospital Policlínico en estado grave con dos heridas en la pierna.
Fueron los aficionados del Milan los que cubiertos y llevando bombas de humo y bengalas se dirigieron sobre la medianoche en grupo hacia la zona en la que se encontraban los hinchas parisinos para provocar el enfrentamiento que se desató pocos minutos después, según las mismas fuentes.
La Policía, que había identificado antes de la pelea a 73 hinchas del PSG que se encontraban en el centro de Milán, intentó frenar la pelea con cargas contra la hinchada francesa y algunos agentes italianos resultaron heridos. Un aficionado francés hirió a uno de los agentes y fue detenido en el momento.
Esta noche, el Milan recibe en el Estadio Giuseppe Meazza (San Siro) al PSG en un duelo trascendental para los italianos, que necesitan con urgencia la victoria si no quieren dejar prácticamente sentenciada su eliminación en la fase de grupos de la Liga de Campeones.
El agua del río Sena en París no cumplía las condiciones sanitarias el pasado día 17 cuando se bañó la alcaldesa, Anne Hidalgo, precisamente para demostrar que era apta para que se celebren varias pruebas de los Juegos Olímpicos.
La emisora France Info señaló este viernes esa contradicción una vez que se han hecho públicos los resultados de las muestras de agua que se toman diariamente para controlar los niveles de los dos tipos de bacterias (Escherichia coli y enterococos) que sirven para evaluar si se dan las condiciones.
El día que Anne Hidalgo se dio el esperado chapuzón, junto al responsable del Comité Organizador de los Juegos de París 2024, Tony Estanguet, y del prefecto (delegado del Gobierno) en la región Ile de France, delante de decenas de periodistas y cámaras se superaban los umbrales fijados por las autoridades sanitarias.
En concreto, en el punto en el que se metieron en el agua, la concentración de bacterias E. coli era de 985 UFC (unidades) por cada 100 mililitros cuando el tope que había fijado la Autoridad Regional de Salud en 2023 era 900. En otro tramo del río, a su paso por Bercy, se llegaba a 1.017 UFC por 100 mililitros.
Los indicadores han mejorado en las últimas semanas, ya que en junio los niveles que se habían medido eran muy superiores debido a que el caudal del río era notablemente superior por las lluvias que habían caído aguas arriba en la parte final de la primavera.
El baño de la alcaldesa, que se había retrasado varias semanas precisamente por las malas condiciones del agua, era una imagen importante para despejar las dudas que han persistido desde que los organizadores de los Juegos de París decidieron que se harían en el Sena algunas de las pruebas.
En concreto, están programadas allí la prueba de natación del triatlón, el 30 de julio para los hombres, el 31 para mujeres y el 5 de agosto para el relevo mixto, así como los maratones de aguas abiertas femenino y masculino del 31 y el 5 de agosto, como parte de la estrategia de París 2024 para que los lugares más emblemáticos de la capital sean protagonistas de los Juegos.
Las administraciones francesas han invertido 1.400 millones de euros desde 2016 en un ambicioso plan para mejorar la calidad del agua y posibilitar a partir del verano de 2025 el baño en el tramo del río que atraviesa París, algo que no es posible desde hace un siglo.
Eso ha incluido la canalización de todos muchos desagües para que pasen por las depuradoras en lugar de verterse directamente al río, así como la construcción de depósitos gigantes.
Con esos depósitos se trata de que cuando llueve con fuerza de desviar una parte del agua de lluvia para que no vaya a las cloacas, ya que si sube mucho el nivel de éstas, los aliviaderos acaban derivando una parte del caudal al río y de esa forma lo contaminan.
Sous le ciel de Paris (bajo el cielo de París). Esta vez sí, bajo su hora dorada. Eran las nueve en punto y caía el sol, la artista francesa Zaho de Sagazan entonó la canción de Édith Piaf desde el Museo del Louvre, con el pebetero olímpico de fondo. Parecía una luna llena. El nadador Léon Marchand (cuatro oros y convertido en héroe olímpico) se acercó y tomó la antorcha. Se encendieron las luces del Stade de France. Se apagó la del pebetero. Una orquesta interpretó La Marsellesa, con el estadio en pie. Los atletas fueron desfilando, junto con parte de los 45.000 voluntarios que han participado en estos Juegos. Banderas de todos los colores ondeaban bajo el cielo.
Comenzaba la fiesta. Y se acababa. La capital francesa puso esta noche un broche épico a 15 días de deporte, buen ambiente e ilusión. La ciudad disfrutaba de esa luz de última hora que la lluvia no dejó salir el día de la ceremonia de inauguración, hace dos semanas. El Stade de France, en el barrio de Saint Denis, se convirtió en un majestuoso teatro donde se tributó homenaje al olimpismo y a los deportistas.
Fue un acto poderoso (casi tres horas), muy festivo y también teatral, en el que se pasó el testigo a Los Angeles, próxima sede en 2028. Ahí, ya al final, sonaba My Way. Antes, unos 9.000 atletas de 205 delegaciones, los que han hecho posible estas semanas, salieron al campo, bailando y agitando banderas, mientras se tocaban conocidos temas musicales. «Juntos, unidos por la paz», se leía en las pantallas del estadio.
El universo de Jolly
Han sido, como se quería destacar en el acto, los protagonistas del sueño olímpico. El público (unas 71.000 personas) estaba entregado. El Stade de France se convirtió en un karaoke, todos cantando Champs Elysées, de Joe Dassin, saltando con Freed from desire, de Gala o We are the Champions, de Queen.
A los mandos del acto estaba de nuevo Thomas Jolly, que se había puesto muy alto el listón con la apertura y que envolvió a los presentes en su particular universo artístico. Experto en jugar con las luces, anoche sí el tiempo permitió que las que proyectaba el atardecer y las de la noche clavaran la puesta en escena que había ideado.
Hubo, además del homenaje deportivo, despliegue teatral y fiesta. En el corazón de la ceremonia, Jolly rindió homenaje al olimpismo a su manera, convirtiendo el estadio de Francia en una escena futurista impresionante, con bailarines y acróbatas, donde un caballero dorado cayó del cielo para descubrir los vestigios del olimpismo. Se alzó la bandera griega, sonó el himno de Apolo en un piano suspendido en el aire, bailarines cayeron de lo alto del estadio y, el colofón: los anillos olímpicos se elevaron al cielo, como lo hizo hace dos semanas la llama en el pebetero. Saint Denis fue por momentos la Ópera de París. Entonces el campo se llenó de gente. Esta representación (Record) para expresar que el olimpismo es la mayor obra intangible de la humanidad para la paz.
Tom Cruise, con la bandera olímpica.AFP
Hubo entrega de medallas a las mujeres del maratón. Han sido los primeros Juegos paritarios de la historia. Se repasaron los mejores momentos de las competiciones y empezaron los conciertos: tocaron el grupo francés Phoenix y Red Hot Chili Peppers.
Este del periodo olímpico ha sido el París más entregado que se ha visto en mucho tiempo. A pesar de las dudas iniciales, la capital francesa ha sacado músculo: los Juegos han sido un éxito. Se han celebrado pruebas en escenarios irrepetibles (Torre Eiffel, Versalles, el Grand Palais...), con los estadios abarrotados, ambiente en las calles... El pebetero se ha convertido en uno de los mayores éxitos, hasta el punto de que se quiere perpetuar, como herencia, igual que pasó con la Torre Eiffel. Francia, además, ha quedado quinta en el medallero, con 64 metales. El país ya presume de nuevos héroes.
La seguridad era uno de los mayores temores, pero nada ha empañado la fiesta deportiva. Tampoco las dudas sobre si el agua del Sena permitiría realizar las pruebas acuáticas en el río.
Los fuegos artificiales, sobre el Stade de France.AFP
"Hace años nos dijeron que no podíamos hacerlo (...) De un día a otro, con las primeras medallas, una ola se ha desatado (...) Tuvimos ganas de soñar y tuvimos a Léon Marchand. los escenarios de la competición quedarán en la historia de los Juegos (...) Toda una nación se ha puesto a vibrar. De un día a otro toda Francia es olímpica" subrayó Tony Estanguet, presidente de Paris 2024. Cada frase de su discurso era aclamada por todo el estadio.
Y llegó el relevo. Era noche cerrada. El testigo lo tomó Los Ángeles. La alcaldesa de París, Anne Hidalgo, lo cedió a la de Los Ángeles, Karen Bass. Las acompañaba Simone Biles. La artista HER interpretó el himno estadounidense y Tom Cruise descendió de lo alto del estadio para recoger la bandera y llevarla (en un corte grabado) por Los Angeles. Sonaron los californianos Red Hot Chili Peppers, Billie Eilish y Snoop Dogg.
París, una fiesta esta anoche, culminó su viaje. El relevista del Louvre, Léon Marchand, entró en el estadio con la antorcha. Comenzaba el de Los Ángeles. Sonó My way, título emblemático de Frank Sinatra, que en realidad versionó la canción original (Comme d'habitude), del francés Claude François (en 1967). Le ponía voz la cantante francesa Yseult. Un himno al amor para arrancar el sueño olímpico. My way para sellar el relevo.