Uno se empeña y se repite: cosas de las personas mayores. Así que hoy vamos, no a repetir pero sí a prolongar, lo que hace poco más de un año publicábamos en estas páginas, titulado ‘Se busca: grandes tiradores jóvenes para la nueva selección‘. Es qu
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Apenas unos minutos después de confirmarse oficialmente la salida de Dzanan Musa rumbo al millonario proyecto del Dubai Basketball, el Real Madrid anunció también su primer refuerzo, el primer nombre propio en la cancha para la nueva era que encabeza Sergio Rodríguez en los despachos y Sergio Scariolo en el banquillo. El francés Théo Maledon, una de las grandes sensaciones de la última Euroliga, vestirá de blanco hasta el 2027.
Un refuerzo que desprende ilusión y que va en la línea de alguno de los movimientos realizados en el Madrid durante las últimas temporadas. Otro francés (Causeur, Yabusele, Poirier...), otro 'renegado' de la NBA, un 'combo' de gran capacidad ofensiva y de apenas 24 años que por primera vez tendrá la responsabilidad de ser referente en un candidato Euroliga.
Maledon fue hace no demasiado uno de los proyectos más esperanzadores de la infinita fábrica gala. Un talento precoz al que desde bien temprano se le comparó con Tony Parker, por sus movimientos, proyección y forma de jugar, a pesar de que es algo más alto que la leyenda (1,93 centímetros). "Soy un base que también puede jugar de dos. Soy muy versátil, capaz de jugar con y sin balón. Capaz de tirar, conducir, sacar faltas y competir tanto en ataque como en defensa", se define a sí mismo en una entrevista en la web del Real Madrid. Nacido en Rouen, sus padres, procedentes de Guadalupe, le inculcaron como a sus hermanos la pasión por el baloncesto que ellos jugaban: su padre, Claude, fue profesional en Francia, y Sylvie, su madre, llegó a la selección nacional juvenil.
Se formó, como Parker y tantos otros, en el afamado INSEP. Y después dio el salto al ASVEL, del que Parker es propietario. Allí debutó en la Euroliga con 17 años, antes de probar en la NBA, con el número 34 del draft de 2020. Pese a un primer año ilusionante con los Thunder, pronto, historia conocida, empezó a entrar en el olvido. Sus dos últimas temporadas apenas jugó 17 partidos entre los Hornets y los Suns. "Ha perdido dos años en la NBA", concluyó el seleccionador Vincent Collet, que no pudo contar con él para el Mundial 2019 ni los Juegos de Tokio, de los que se cayó por una lesión en el hombro (si fue plata del Eurobasket 2022, aunque no participó demasiado en la rotación).
Su explosión ha llegado en la temporada 24/25, de vuelta al ASVEL Villeurbanne, con el que promedió 17 puntos, 4,6 asistencias y 20,6 de valoración para ser elegido en el segundo mejor quinteto (fue MVP de diciembre). Una joya que se han rifado todos los grandes de la competición y cuyo fichaje cerró el Madrid hace algunas semanas, según confirmó el propio Parker. "Quise venir al Real Madrid por muchos motivos. Es un club muy exitoso tanto en Europa como en España. Es un desafío y tener la posibilidad de competir en un equipo así es muy emocionante para mí. Quiero aportar mi personalidad, cómo soy dentro y fuera de la pista. Y ojalá conseguir muchas victorias y títulos", anuncia.
Fue una noche extraña. Una noche desproporcionada en el Palacio, un festival de canastas que no de buen baloncesto. El Real Madrid ganó al Maccabi recibiendo 113 puntos en casa. Lo nunca visto. Pero no se quebró su racha, sus 11 victorias en los últimos 12 duelos, seis de carrerilla en Europa, donde ya atisba los puestos de playoff. Sobrevivió a su lastimosa defensa entre otras cosa por lo de siempre, por el de siempre: Facundo Campazzo. [Narración y estadísticas: 116-113]
En tal frenesí ofensivo, el argentino se puso las botas (31 puntos, ocho asistencias...). Hubo más nombres propios en el Madrid. Mario Hezonja (25 puntos sin ningún triple), otro que empieza a ser también sospechoso (para bien) habitual. Y esta vez secundarios dando un paso adelante, especialmente Eli Ndiaye. Chus Mateo suspiró de alivio con el bocinazo final. El jueves le aguarda el Olympiacos.
Cuando juegas un partido cada dos-tres días, lo normal es tomarte una jornada de asueto. Pura desubicación. O agotamiento. Real Madrid y Maccabi comenzaron el choque un buen rato después del salto inicial. Concretamente, tras el descanso. Los primeros 20 minutos los resumió Dzanan Musa: "Hemos hecho una mierda de verdad. Es una broma". Acababan de encajar 63 puntos.
Y anotar 57, para un total de 120, récord absoluto en la historia de la Euroliga (los 229 finales también fueron récord de un partido sin tiempo extra; el anterior fue en la 2003-2004 entre Skipper de Bolonia y Zalgiris, 224). Pero "una mierda", al cabo, porque no fueron 120 puntos de brillantez sino de ausencias defensivas, una dimisión colectiva en toda regla que permitió números de escándalo. Como los 12 puntos de Hoard y Jokuibaitis -tremendo el ex del Barça, cinco asistencias también- o los 13 de Sorkin. Respondidos por el desatado Hezonja (17) y Campazzo y Musa (13 cada uno). Evidentemente, algo tenía que cambiar.
Hezonja y Campazzo, tras la victoria.JUANJO MARTINEFE
Al menos la actitud. El Madrid regresó con una agresividad aparentemente distinta: no habían pasado ni dos minutos y ya había cometido tres faltas. Pero iban a saltar las alarmas bien pronto. El Maccabi, que no pasa por sus mejores momentos en su exilio de Belgrado -a las puertas del Palacio hubo una manifestación en protesta por la invasión israelí de Gaza-, volaba 12 arriba (62-74) ya avanzado el tercer acto.
Y como la cosas en defensa no parecía que iban a ser la solución, el Madrid optó por la otra opción, anotar todavía más puntos que el rival. Reaccionó pronto con un parcial de 16-2 que le hizo ponerse por delante, con Campazzo y Hezonja explorando sus topes. Pero el tipo que iba a resultar clave en el siguiente tramo, cuando el Maccabi se rehízo, fue Eli Ndiaye, siempre secundario, siempre listo para la brega. Esta vez hirió con tres triples sin fallo desde las esquinas y fue determinante con sus movimientos defensivos, como un perro de presa sobre Jokubaitis. Contrastaba el canterano con la grisura de Edy Tavares, que ni un lanzamiento ejecutó.
Jokubaitis
El Madrid se había disparado con 34 puntos en el tercer acto. Pero aún no había ganado el partido, entre otras cosas porque Hoard y Jokubaitis seguían haciendo daño.
Y también apareció Jasiel Rivero, sobrepasando a un Tavares ausente (Ibaka causó baja). Y todo se enredó hasta un final de locura, un pim pam pum que a punto estuvo de costarle la racha y la inercia al Real Madrid. Un Maccabi que no falló ninguno de sus 26 tiros libres y que sólo cedió en la meta.
Ahí siguió la tónica de los aciertos. Blatt, Randolph, Rivero... Musa y Campazzo respondieron para el Madrid, que se plantó uno arriba a falta de poco más de una posesión. En el ataque clave visitante, Ndiaye y Abalde forjaron un monumento defensivo hasta agotarle la posesión al Maccabi. Un triunfo que fue un parto, un alivio cuando Randolph erró el triple que hubiera llevado la batalla a la prórroga, que hubiera sido un desenlace del todo acorde a lo vivido, por alocado, en el Palacio un frío martes de enero.
Cuando más apretaba el Real Madrid en el Príncipe Felipe, a la vuelta de vestuarios con un parcial de 0-13 que le situó con 16 puntos de ventaja (45-61), Santi Yusta emergió con una personalidad y un liderazgo de asombro. En ese tercer parcial, el de Torrejón de Ardoz fue capaz de acumular 15 puntos, triples imposibles, penetraciones finalizadas en mates, faltas recibidas y unas tribunas rendidas. El esfuerzo no le dio al Casademont Zaragoza para vencer a los blancos (ni los ocho tapones de Edy Tavares), pero si algo quedó claro que es que su capitán habita en el mejor momento de su carrera.
El canterano del Real Madrid firmó ante su ex equipo la máxima anotación de su carrera. 30 puntos divididos en ocho canastas de dos, dos triples y ocho tiros libres. Recibió nueve faltas, atrapó cinco rebotes y dobló cinco balones (31 de valoración, también su tope). Si en la previa del choque había sido homenajeado al haberse convertido la jornada pasada en el jugador del Zaragoza con más minutos en ACB (superó a Henk Norel), durante el encuentro se colocó como tercer anotador histórico del club, superando los 1.393, también del holandés. La próxima jornada, tanto Stefan Jelovac como Robin Benzing (primero con 1.410), podrían ser engullidos por Santi.
Fue una mañana de récords, precisamente ante Sergio Scariolo, el seleccionador que este verano le convocó para su primer gran torneo con España, el Eurobasket. Ningún jugador español había anotado 30 puntos en la historia del Zaragoza en ACB. Según las estadísticas de la competición, únicamente cinco nacionales consiguieron 30 puntos o más en el último lustro: Marc García, Darío Brizuela (en dos ocasiones), Pau Ribas, Nikola Mirotic y Rubén Domínguez.
Además, ningún español le anotaba 30 puntos al Madrid desde que lo hiciera Juan Carlos Navarro en la temporada 2012-13. Antes que Yusta, solo tres jugadores en el siglo XXI habían conseguido el hito de alcanzar la treintena contra los blancos: el propio Navarro (dos veces), Guille Rubio y Rudy Fernández.
La explosión de Yusta, que en unas semanas será llamado por Chus Mateo para la Ventana de clasificación para el Mundial 2027 (partidos contra Dinamarca en Copenhague y Georgia en Tenerife), no es casualidad. Si el año pasado ya fue el máximo anotador nacional de la Liga Endesa, éste amenaza con algo histórico. Desde Rudy en 2008 ningún español acaba como máximo artillero. El entonces alero del Joventut promedió 21,2 puntos. El curso anterior, Navarro 17,3. Fueron los únicos. Transcurridas cinco jornadas, Yusta es el líder con 19,6 de media y extraordinarios porcentajes: 36% en triples, 68,8% en tiros de dos y 87,1 en libres. En una lista que le siguen Gio Shermadini y Cameron Hunt y en la que también brillan otros tres de casa: Pep Busquets, Jaime Pradilla y Francis Alonso.