Mikaela Shiffrin tras el eslalon gigante en Quebec.Frank GunnAP
Diego Pablo Simeone, nombre literario, senatorial, rebajado en su bella sonoridad por el barrial apodo de “El Cholo”, ha sido elogiado con justicia por alcanzar los 100 partidos de Champions a los mandos de un mismo club. Un hito que lo emparenta con
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Viernes de cálida pasión en el frío norte italiano. Se alza el blanco telón de los Juegos Olímpicos de Invierno 2026 en Milán-Cortina dAmpezzo y otras sedes en los Dolomitas. Primeros para la nueva presidenta del Comité Olímpico Internacional, Kirsty Coventry. Segundos del siglo XXI celebrados en Italia, tras los de Turín 2006. Serían los terceros en Cortina si no se hubiesen cancelado los de 1944 a causa de la Segunda Guerra Mundial.
La ciudad los recuperó en 1956 en uno de los momentos más calientes de la Guerra Fría. El deporte, también reclutado para librarla, era al mismo tiempo requerido para fomentar la concordia internacional. Ese año se creaba la Copa de Europa de fútbol. Los Juegos se clausurarán el día 22 en Verona. Se han dispuesto dos pebeteros. Uno en el Arco della Pace en Milán y otro en la Piazza Dibona de Cortina, inspirados en "Los seis nudos de Da Vinci", una serie de intrincados y entrelazados grabados geométricos que simbolizan el orden que subyace bajo el caos. Una metáfora del funcionamiento del mundo, donde, no obstante, con harta frecuencia, sucede al revés y el caos subyace bajo el orden.
La ceremonia de inauguración, en el estadio de San Siro, contemplada "in situ" o por televisión por una audiencia calculada en unos 2.200 millones de personas, abrirá un abanico de 19 días de competición con 2.800 participantes (un 47% de mujeres) de 90 países pugnando por 116 medallas en 16 deportes. Ocho de ellos son nuevos. Algunos, de discutible justificación. Hay que llenar muchos días de actividad continua y se echa mano de todo aquello que tenga que ver con la nieve y el hielo, aunque haya que forzarlo, retorcerlo y exprimirlo. Y eso no es todo. Se habla, incluso, de que en futuro podrían entrar en el programa el cross (Campo a Través pedestre) y el ciclocross.
En el orden y el caos políticos, que el deporte trata de disfrutar por el procedimiento de participar de uno o eludir el otro en la medida de lo posible, Cortina rescata los Juegos para la causa de la democracia después de los celebrados en Pekín 2022. El anterior ciclo, de hecho, repetía esta alternancia: tras Rusia (Sochi 2014), llegó Corea del Sur (Pyeongchang 2018). Nuevas demostraciones de que el Deporte, pongámoslo en mayúsculas, no se muestra muy escrupuloso a la hora de blanquear regímenes dictatoriales.
A Rusia, una primera potencia que relativiza muchas de las medallas actuales de cualquier evento, hubo que expulsarla del Paraíso después de que el dopaje de Estado fuese una vergüenza y un escándalo insostenibles e imperdonables. Y rematar su exclusión luego del ataque a Ucrania. El 24 de este mes, cuando los Juegos sean un eco, hará cuatro años de aquello, un dolor que no remite y una herida que sangra cada día.
La petición de Infantino
A pesar de ello, el Comité Olímpico Internacional (COI) ha recomendado recientemente a las Federaciones Internacionales que permitan a los equipos rusos participar en competiciones no profesionales. Y Gianni Infantino aboga por reintegrar a Rusia en la casa común, empezando por el fútbol y sus categorías menores, porque "el veto no ha servido de nada". Lo que cada vez sirve para menos es la ética, subordinada al poder y al dinero. O al poder del dinero. O al dinero en el poder. En este asunto no caben medias tintas. O todos los rusos o ninguno. "That is the question". Muchos votamos por ninguno.
Infantino, un mercader astuto, come de la mano de Donald Trump, un empresario visceral, hermanados ambos con el Mundial de Fútbol de este verano. Se quiera o no, el Deporte (mantenemos la mayúscula) es "la continuación de la política por otros medios". Otra conflagración, aunque incruenta. Virtual. Giorgia Meloni lo sabe y se entrevistará con J.D. Vance, vicepresidente de Estados Unidos, que está en Milán. Allí donde sólo anidan los halcones, Vance forma parte del núcleo más cercano y duro de Trump, en unión del secretario de Estado, Marco Rubio, y el de Defensa, Pete Hegseth. En el horizonte trumpiano se alzan los Juegos Olímpicos de Verano de Los Angeles, en 2028. Los de Invierno de 2034, adjudicados al estado de Utah (Salt Lake City), quedan de momento demasiado lejos.
Con la consiguiente controversia, Trump ha enviado como protección suplementaria de la delegación estadounidense a un contingente del tristemente célebre ICE (Inmigration and Customs Enforcement). O sea, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas. Que el acrónimo de la unidad sea ICE, "hielo" en inglés, ofrece cierta irónica coherencia en unos Juegos de Invierno.
Una de las sedes de los Juegos de Invierno en Cortina D'Ampezzo.ODD ANDERSENAFP
Milán-Cortina exhibirá en algunas de las especialidades a varios de los más grandes deportistas de todos los tiempos. En el esquí alpino, el rey de los Juegos, a Mikaela Shiffrin (USA, 30 años) y Marco Odermatt (Suiza, 28). Shiffrin reúne 108 triunfos en la Copa del Mundo, una cifra que, si alguien la supera algún día, todavía no ha nacido. Odermatt suma 52. Sólo tiene por delante a "monstruos" como Ingemar Stenmark (86), Marcel Hirscher (67) y Hermann Maier (54). Pero ya por detrás, a Alberto Tomba (50) y Marc Girardelli (46). Entre los suizos, sólo Vreni Schneider (55) lo supera por poco tiempo. Pero ningún compatriota masculino se le acerca. Pirmin Zurbriggen, el gran ídolo nacional, se quedó en 40.
Cortina esperaba con suprema expectación y máximo aplauso a Lindsey Vonn (USA), la diosa rubia de la velocidad, nimbada con 84 triunfos entre descensos y supergigantes. Y distinguida esta temporada con dos victorias, dos segundos puestos y dos terceros a la "imposible" edad de 41 años y con una prótesis de titanio en la rodilla derecha, amén de otros "remiendos y zurcidos". Pocos días antes de los Juegos se rompió en Crans Montana el cruzado de la izquierda. Aun así, ante el asombro y la admiración del mundo, ha decidido competir (a expensas del entrenamiento de este viernes) en un temerario gesto, rayano en el heroísmo y asomado al sacrificio.
El patinaje artístico, una de las mayores atracciones históricas de los Juegos, ha descubierto, maravillado, a Ilia Malinin, estadounidense, 24 años, ya doble campeón mundial, hijo de dos patinadores uzbekos, representantes de su país en los Juegos de 1998 y 2002, que emigraron como profesores a Virginia. Ha conseguido las puntuaciones más altas jamás registradas en el programa libre y es capaz de ejecutar siete cuádruples por sesión. Quizás se atreva a intentar el primer quíntuple de la historia.
En otras de las disciplinas tradicionalmente más importantes, los saltos y el esquí de fondo, brillan, respectivamente, Domen Prvec (Eslovenia) y Johannes Hosflot Klaebo (Noruega). El esloveno, de 26 años, es miembro de una familia de cinco hermanos, de los cuales compiten, o han competido, cuatro, encabezados por el hermano mayor, ya retirado, Peter. Y continuada por una hermana más pequeña, Nika. Todos, máximas estrellas del trampolín. El noruego, con cinco oros, una plata y un bronce olímpicos, ha acumulado más de 100 victorias en la Copa del Mundo.
Es uno de los más ilustres representantes de un país de cinco millones y medio de habitantes en el que los deportes invernales constituyen una religión y que lidera el medallero histórico de los Juegos con 148 oros, 134 platas y 124 bronces.
Está inscrito. Pero... ¿Saltará? ¿No saltará? ¿Lo intentará siquiera? Hay informaciones contradictorias y opiniones opuestas. Quizás no lo sabremos hasta el último momento. La incógnita Jordan Díaz tratará de despejarse, al menos de entrada. La incertidumbre Jordan Díaz intentará aclararse, al menos momentáneamente. El misterio Jordan Díaz buscará resolverse, al menos en parte.
Será este sábado en Valencia, en la final directa del triple salto en la 69º edición del Campeonato de España "Short Track" (pista cubierta, para entendernos), que se extenderá desde el viernes hasta el domingo. Tres días de buen atletismo nacional en el tradicional Palacio-Velódromo Luis Puig, donde se han batido 37 récords nacionales. Los atletas tienen este fin de semana la última oportunidad para lograr las marcas mínimas que conducen al Mundial, del 20 al 22 de marzo en Polonia.
Con Díaz, campeón olímpico, nunca se sabe en los últimos tiempos. Está prácticamente inédito desde aquella final parisina, el 9 de agosto de 2024. Un año después, el 3 de agosto de 2025, realizó un único salto, en Tarragona, de 17,16, para ganar de sobra el Campeonato de España. No necesitó más. Y desde entonces, nada. En el Mundial de Tokio, el pasado septiembre, en la calificación, echó a correr por el pasillo de saltos. A mitad de camino, se detuvo llevándose la mano al cuádriceps derecho.
Esta vez no era el tendón rotuliano de la misma pierna. Iba a reaparecer, el pasado día 12 en Liévin. No compareció, aquejado de molestias en los isquios. El estado de Díaz, que cumplió 25 años justamente el 23-F, alarma y no es asunto baladí. Aunque nacido en Cuba, es el mejor atleta español. Veremos qué ocurre el sábado... si ocurre algo. Bueno, algo ocurrirá en algún sentido.
Faltan, por unas u otras razones, varias de nuestras figuras: Abel Jordán, Maribel Pérez, Ana Peleteiro, María Vicente, Marta Pérez, Esther Guerrero... Pero están Mohamed Attaoui, Adrián Ben, Mariano García, Quique Llopis, Asier Martínez, Jaël Bestué, Paula Sevilla, Marta García, Fátima Diame...
Parece ser que Adrián Ben, inscrito en 800 y 1.500, se ha decidido por el kilómetro y medio, a causa de un calendario "mortal" y unos adversarios duros. Mohamed Attaoui, que también acarició la idea de doblar, ha optado por el 800. Marta García, en cambio, se atreverá con los 1.500 y los 3.000. El programa también es agotador. Semifinales de 3.000 el viernes por la tarde. De 1.500, el sábado por la mañana. Final de 3.000, el sábado por la tarde. De 1.500, el domingo por la mañana.
Es arriesgado, pero no tanto como parece, si nos fijamos bien. Marta, que viene de batir la plusmarca española de 3.000 (8:34.28), se encuentra en magnífica forma, y las rivales la ven de lejos. Puede reservar energías en las semifinales. En la historia de los nacionales "indoor", sólo Adel Mechaal, y en cuatro ocasiones, ha repetido oro en ambas pruebas en la misma edición del Campeonato.