Suiza consiguió su primera victoria con suspense. Por mucho que firmara un primer tiempo aseado, en el que se impuso a Hungría por un incluso corto 0-2, gracias a los goles de Duah y Aebischer, los húngaros, mejorando sus prestaciones tras el descanso, se las arreglaron para hacerles sudar. Varga fue quien se encargó de marcar un 1-2 que impulsó a los suyos a amenazar el triunfo de los suizos hasta el final. Una amenaza que enterraría Embolo con el 1-3 tras aprovechar un fallo en despeje de Orbán. [1-3: Narración y estadísticas]
Los helvéticos dejaron el duelo aparentemente visto para sentencia en la primera mitad con dos tantos en los que Aebischer fue protagonista. Por un lado, asistió a Duah para el 0-1 invalidado inicialmente por fuera de juego, pero finalmente concedido a instancias del VAR, cuando apenas se había jugado 12 minutos. Y, por el otro, materializó el 0-2 cuando se enfilaba el descanso con un disparo fuera del área en el que el meta rival, Gulacsi, estaba tremendamente tapado por una nube de jugadores tanto propios como contrarios.
Hungría, a pesar del mazazo, saltó al césped en la reanudación convencida de sus opciones y apretó para acosar la portería de Sommer. Una circunstancia que Suiza aprovecharía también para amenazar con materializar un 0-3 que podía sellar definitivamente su triunfo. Ni unos ni otros, no obstante, acertaron inicialmente con sus llegadas. Hasta que Varga, casi seis minutos por encima de la hora de juego, consiguió recortar distancias para los húngaros con el 1-2. El tanto le puso algo de incertidumbre a un desenlace del encuentro muy movido, en el que Suiza encontró la sentencia en el añadido por medio de Embolo.
A tres vueltas para la meta, Lando Norris se impacientó ante Oscar Piastri en la recta de meta de Montreal. Fue un error absurdo, calamitoso. Uno más para su leyenda negra, pero de tal gravedad que puede hacerle perder el título. Con los nervios rotos, el británico golpeó por detrás a su compañero en McLaren cuando ambos luchaban por la cuarta plaza. "Ha sido mi culpa, una estupidez por mi parte", admitió por radio, antes de bajar del coche y desfilar a pie hacia el garaje. Un instante decisivo para el Mundial 2025, el que para siempre se recordará en esta carrera apasionante, resuelta con triunfo de George Russell, acompañado en el podio de Max Verstappen y Andrea Kimi Antonelli.
Vio Russell la bandera a cuadros por detrás del safety car, ordenado para retirar las piezas del alerón delantero de Norris. Un deslucido desenlace para su irreprochable carrera. Tampoco fueron de recibo las investigaciones de la FIA a siete coches durante la citada ralentización. El GP de Canadá, con cuatro pilotos enredados por la victoria y el podio durante las últimas vueltas, no merecía eso. Al menos, Piastri pudo suspirar de alivio con los 10 puntos de su cuarto puesto, con los que fortalece su liderato en el Mundial.
Durante más de una hora, los McLaren parecieron fuera de combate, pero su último relevo con los duros puso todo patas arriba. Russell controlaba a Verstappen, pero Antonelli se antojaba presa fácil para Piastri y Norris. Cuando el podio parecía a la mano, Norris la pifió y el italiano, a los 18 años y 10 meses, pudo descorchar el champán para delirio de Toto Wolff, jefe de las Flechas de Plata.
Nervios de Piastri en la salida
Las citadas anotaciones de los comisarios pusieron en tela de juicio la décima plaza de Carlos Sainz, de menos a más en el circuito Gilles Villeneuve. No así la séptima de Fernando Alonso, capaz de sujetarse cerca de los Ferrari. Charles Leclerc, quinto en la meta, también acabó bajo la lupa de la FIA, así que mejor no hacerse muchas ilusiones en Maranello.
Inopinadamente, Verstappen se contuvo en la salida, sin entrar en el cuerpo a cuerpo ante Russell. Los nervios, en cambio, atenazaron a Piastri, que intentó un exterior por la curva 2 ante Mad Max que le hizo perder la posición frente a Andrea Kimi Antonelli. Por detrás, Nico Hulkenberg repitió lo visto en Barcelona, recuperando un par de posiciones al mismo ritmo que las perdía Alex Albon.
Esa excursión del británico por la hierba de la curva 9 suponía un buen augurio para Alonso, porque Williams suponía la mejor piedra de toque para evaluar el nivel de su Aston Martin. Como el resto de favoritos, salvo Norris y Leclerc, el asturiano había optado de inicio por un juego de medios usados. Las previsiones de Pirelli apuntaban a una estrategia de dos paradas, aunque antes habría que comprobar el nivel de degradación.
Bandera a cuadros para Russell y Verstappen en Montreal.EFE
En la vuelta 11, Alonso debió ceder su sitio ante Norris y dos giros más tarde Red Bull inició el turno de pit-stops, apostando por los duros para Verstappen. De inmediato replicó Mercedes con Russell, así que por delante parecía definido el plan a dos paradas. McLaren, obligada por las urgencias, ya había cantado a Piastri el plan B. Pretendía estirar al máximo su primer relevo, pero el líder del Mundial tuvo que reaccionar al intento de undercut de Lewis Hamilton.
El graining venía mermando el ritmo de Alonso, notoriamente más lento que Hulkenberg. Quiso refrescar antes el asturiano, pero sus ingenieros sólo se decidieron en la vuelta 17. El objetivo realista para Aston Martin se cifraba en un octavo puesto en la meta, por detrás de Norris y Leclerc. Apostaban ambos por la inversa, coqueteando con la estrategia de mayor riesgo, la de un solo paso por boxes.
"¿Por qué me habéis llamado? Os dije que los neumáticos estaban bien", lamentó Leclerc por radio, consciente de que tendía que cumplir un último relevo de 40 vueltas. Desde ese momento debería mimar las gomas para cumplir con los plazos. Quien no quiso saber nada de esas cautelas fue Alonso. "Estamos en carrera, no en unos test", dijo cuando le sugerían abordar con precaución las curvas 3 y 8.
Los dados de Red Bull
En el tren de cola, Sainz debía dejar a un lado su desencanto y aplicarse con la profesionalidad de siempre. Apelando al coraje se quitó de encima a Gabriel Bortoleto con una arriesgada maniobra en la curva 10. Antes ya se había librado de Oliver Bearman, pero la zona de puntos seguía muy lejos. Casi a la desesperada, Williams optó por un plan de parada única para Carlos.
Habría más vida para los neumáticos cuando los coches, con menos gasolina en el tanque, pesaran menos. A esa esperanza debían aferrarse Norris y Leclerc, mientras Russell comandaba la carrera con calculada tranquilidad, casi ajeno a la jugada de Red Bull. En la vuelta 38, Red Bull detuvo a su campeón, tirando los dados para la triple parada.
A 19 vueltas para la meta, con el octavo puesto en la mano, Alonso cumplió con el segundo pit-stop. Por entonces, Aston Martin debía asumir los 10 segundos de sanción a Lance Stroll por una maniobra ilegal ante Pierre Gasly. No había muchas más noticias por detrás, más allá de las banderas amarillas cuando Albon dejó aparcado su monoplaza en la escapatoria de la curva 10. Sainz, a la estela de Esteban Ocon, aún podía soñar con los puntos. Su anhelo pudo cumplirse, aunque habrá que esperar el veredicto final de la FIA.
La 'Fernandomania' llegó a Los Ángeles de la mano del mexicano Fernando Valenzuela, emblemático lanzador de los Dodgers y de las Grandes Ligas, quien ha fallecido este martes a los 63 años, informa Efe. "Los Dodgers lamentan el fallecimiento del legendario lanzador Fernando Valenzuela. Fernandomanía por siempre, Fernandomanía forever", publicó el equipo angelino en la red social X con una imagen del pícher zurdo.
La MLB también se hizo eco de la pérdida irreparable del símbolo del béisbol latinoamericano, quien con el dorsal 34 y apodado 'el Toro' se convirtió en un ídolo en Los Ángeles. "Nos entristece profundamente enterarnos del fallecimiento del ex gran jugador de los Dodgers, Fernando Valenzuela", publicó en un comunicado la MLB.
Nacido el 1 de noviembre de Navajoa, Valenzuela falleció este martes por presuntas complicaciones hepáticas que habrían causado un colapso multiorgánico.
El fallecimiento de Valenzuela se produce a solo tres días del inicio de la Serie Mundial, en la que sus amados Dodgers enfrentarán a los Yanquis de Nueva York.
Más allá de las 11 temporadas en las que mostró su talento en el terreno para los Dodgers, tras su retiro, Valenzuela tomó el micrófono y por los últimos 22 años como locutor en español del conjunto angelino, que el año pasado retiró el número 34 que utilizó el estelar serpentinero mexicano en su etapa como jugador.
Como pocos peloteros pueden hacerlo, Valenzuela marcó su terreno desde su llegada a las Grandes Ligas en 1981, con la 'Fernandomanía', cuando a sus 20 años comenzó su primera temporada completa con marca de 8-0 y efectividad de 0.50, para terminar con un registro de 13-7, mientras lideró la Liga Nacional en aperturas (25), juegos completos (11) blanqueadas (8), entradas lanzadas (192.1) y ponches.
Esta actuación lo llevó a conquistar los premios Novato del Año de la Liga Nacional y el premio Cy Young, siendo además una figura determinante para llevar a Los Ángeles a la conquista del título de Serie Mundial en 1981, en una postemporada en la que tuvo marca de 3-1, con 2.21 de efectividad en cinco partidos.
A lo largo de sus 17 temporadas en las Grandes Ligas, Valenzuela dejó un récord de 173-153, con un porcentaje de carreras limpias permitidas de 3.54 en 453 partidos, de los cuales inició 424, compilando 2.930 entradas lanzadas, en las que recetó 2.074 ponches, mientras vistió las franelas de Dodgers, Padres de San Diego, Angelinos de California, Cardenales de San Luis, Filis de Filadelfia y Orioles de Baltimore.
Valenzuela lideró la Liga Nacional con 21 victorias en 1986, mismo año en el que lanzó 20 partidos completos.
El histórico lanzador mexicano fue parte del All Star en las seis ediciones que fueron celebradas de 1981 al 1986.
Y LeBron cumplió su sueño. Padre e hijo disputando un partido oficial de la NBA. Los Angeles Lakers arrancaron este martes la temporada 2024-2025 con pleno de sonrisas: un sólido triunfo ante los Minnesota Timberwolves por 110-103, la primera victoria para JJ Redick como entrenador y el logro histórico de LeBron James y Bronny como el primer dúo padre-hijo en la NBA, informa Efe.
De 39 y 20 años, respectivamente, LeBron (titular) y Bronny (suplente) protagonizaron una imagen memorable cuando entraron juntos a la cancha con 4.00 en el segundo cuarto para convertirse en el primer padre e hijo que juegan juntos en la mejor liga de baloncesto del planeta.
Entre el público estaba su familia, con Savannah James (esposa y madre) al frente, y también Ken Griffey Sr. y Ken Griffey Jr., padre e hijo que lograron un hito similar pero en su caso en la MLB y en 1990 con los Seattle Mariners.
LeBron, máximo anotador de la historia de la NBA y dueño de incontables récords, añadió esta noche otro más a su colección al iniciar su temporada número 22 en la liga, algo que hasta ahora solo había alcanzado Vince Carter.
Al margen de los James y de Redick, la gran estrella de la noche fue Anthony Davis, soberbio en ataque y defensa y que acabó con 36 puntos (11 de 23 en tiros), 16 rebotes, 4 asistencias y 3 tapones.
Rui Hachimura también brilló en los Lakers con 18 puntos y 5 rebotes mientras que LeBron aportó 16 puntos, 5 rebotes y 4 asistencias. En Minesota, Anthony Edwards fue el faro con 27 puntos (10 de 25), 6 rebotes y 3 asistencias.
Los Lakers masacraron a los Wolves en la pintura (72 por 40 puntos) pero fueron un desastre en el triple (5 de 30, 16,7 %). No obstante, los californianos se beneficiaron de las 16 pérdidas de balón de sus rivales.
Davis resuelve
Ya sin el dominicano Karl-Anthony Towns, estos Wolves que han entregado definitivamente las llaves de la franquicia a Edwards saltaron a la pista con Julius Randle como titular y Donte DiVincenzo como suplente.
Por los Lakers, sin apenas cambios este verano para competir en un Oeste cada vez más exigente, Redick apostó de inicio por su quinteto más ofensivo: D'Angelo Russell, Austin Reaves, Hachimura, LeBron y Davis.
Hachimura empezó con muchas ganas, LeBron presumió de poderío en varias jugadas impropias de alguien que en diciembre cumplirá 40 años y Davis plantó muy rápido su bandera en la zona.
La ofensiva de los Wolves no fue precisamente un prodigio de fluidez con 6 pérdidas de balón solo en el primer cuarto. Pero entre los 8 puntos de Edwards y que los Lakers no ajustaron el punto de mira (8 de 26 en tiros y 2 de 11 en triples), los de Minesota cerraron el primer capítulo por delante (22-23).
Los de Chris Finch, finalistas el año pasado en el Oeste, destacaron el curso anterior por ser un equipo muy físico, rocoso y agobiante.
Nada de eso se dejó ver en el segundo cuarto, donde los Wolves se vieron totalmente sobrepasados por unos Lakers mucho más enchufados en la lucha por el rebote y que explotaron de maravilla las 11 pérdidas de los visitantes al descanso.
Así, los Lakers llegaron a tener un +19 tras un tramo fantástico de siete minutos y medio en el que borraron de la cancha a Minnesota con un parcial de 29-9.
Además del momento histórico de LeBron y Bronny, los fans locales disfrutaron en ese periodo del novato Dalton Knecht, un especialista en el tiro, que metió sus dos primeros lanzamientos y que se postula como pieza fundamental de la segunda unidad de los Lakers.
La defensa también funcionó a buen nivel y los de Redick se fueron al vestuario con un 55-42 y el partido bajo control pese a su nulo acierto desde el triple (3 de 19). Davis (12 puntos) y Hachimura (11) lideraron a los Lakers y Edwards (14) fue lo único salvable de unos tristes Wolves.
Davis se echó definitivamente al equipo a la espalda en el tercer cuarto con 13 puntos, pero los Lakers no lograron romper el encuentro.
Al contrario, los Wolves subieron un par de puntos su intensidad, explotaron la persistente flaqueza de los Lakers en el triple y desplegaron un ataque más coral (con 8 puntos de DiVincenzo en ese periodo) para desembarcar en el desenlace con sus opciones intactas (82-74).
A solo 4 puntos se colocaron los Wolves tras un parcial de 3-12 entre el final del tercer capítulo y el comienzo del último (85-81 con 10:38 para el final). Pero Davis volvió a tirar del carro, se impuso en el cara a cara a Edwards y los Lakers sellaron su primer triunfo en la jornada inaugural de la NBA desde 2016.