Día central en la Copa, torneo de modestos, y día de goleadas. Debut de dos equipos europeos entre los 25 partidos coperos: el Villarreal, tercero de LaLiga aunque con menos suerte en Champions y el Rayo Vallecano, con paso firme en la Conference League. Ambos hicieron un set en sus compromisos ante el Ciudad de Lucena y el Yuncos respectivamente. También lo hicieron Osasuna, Elche y Mallorca sin dar lugar a ninguna sorpresa en esta primera ronda de Copa como la que dio el martes el Oviedo.
El primero en pasar fue el Osasuna que le hizo una manita al Sant Jordi. No dieron opciones los rojillos al conjunto mallorquín, al que visitaron en uno de los desplazamientos más largos de esta nueva ‘copa de proximidad’. Lo positivo fue la redención de Budimir tras el fallo a lo panenka en Liga y lo negativo la lesión de Iker Benito, que retiró entre lágrimas del estadio insular.
Rozó otra manita el Elche de Éder Sarabia, un equipo que tampoco frena en Copa salga quien salga. Hizo cuatro a Los Garres y mención especial al primero del caterano Boayar. El hispano marroquí metió un taconazo a centro de Pedrosa de esos que dan la vuelta al mundo en redes.
El Mallorca se encontró con la expulsión tempranera de Nacho, jugador del Sant Just, y aprovechó para vencer fácil al conjunto catalán. Abdón Prats quiso reivindicarse con un doblete ante Arrasate por los pocos minutos de los que está disponiendo esta temporada.
Más está teniendo Fran Pérez, hijo de Rufete, que dejó el Valencia en busca de protagonismo y lo está teniendo en el Rayo. Él solito, con un hat trick, dio la vuelta al marcador en el que se adelantó el Yuncos con gol de Aaron García. Gerard Gumbau inició la goleada en la segunda parte que certificaron Trejo y Camello.
Fue el único atisbo de sorpresa en la jornada copera y muy breve porque el Villarreal, gracias al tempranero doblete de Oluwaseyi, tampoco dio opción al Ciudad de Lucena, que marró una ocasión clarísima en el primer tiempo para recortar distancias. Ilias anotó el tercero en el segundo tiempo, Oluwaseyi completó su hat trick poco después. Mikautadze y Comesaña certificaron el set del Villarreal.
Últimos encuentros
Mañana será el turno para el Alavés que arrancará ante el Getxo, también lo hará el Celta frente al Puerto de Vega y el Levante ante el Orihuela. El Espanyol se enfrenta al Athletic Lleida y el Betis lo hará frente al Palma del Río de Sergio León, ex futbolista bético y de muchos otros equipos de Primera División.
Era el minuto 13, rozaba el 14, en aquella tarde del 25 de mayo de 1996 en el Vicente Calderón cuando Diego Simeone peinaba un balón a la red del Albacete en el último partido de liga. El entonces mediocentro del Atlético de Madrid corría como un poseso mostrando la camiseta mientras el presidente rojiblanco, Jesús Gil y Gil, murmuraba: "El primero, el primero", para después pedir calma. En esa camisola, en grandes letras azules figuraba un nombre: "Marbella". Ese patrocinio fue el principio del fin para Gil tanto en el club como en el consistorio andaluz.
Pese a que fue el tanto más feliz para Simeone, según reveló en una entrevista, ya que era el que certificaba el doblete Liga y Copa con Radomir Antic en el banquillo, ese mismo año, la concejal socialista, Isabel García Marcos, denunciaba las posibles irregularidades en los patrocinios deportivos del ayuntamiento de la Costa del Sol. Querella respaldada posteriormente por la Fiscalía Anticorrupción.
Mientras la Justicia comenzaba su investigación, el nombre de Marbella, que presidía las camisetas del equipo colchonero, también aparecía en la de clubes andaluces como el Sevilla y el propio Atlético Marbella, controlado en la sombra por Jesús Gil. Y hasta en equipos de baloncesto como el Joventut. "Valoro negativamente que una ciudad de fuera tenga que patrocinar al equipo más emblemático de Badalona. No se trata más que de una maniobra de Gil y Gil, que más que un político es un showman y un folclórico, para introducirse en Cataluña con vistas a las próximas elecciones generales", declaró en su momento Xavier García Albiol, representante del Partido Popular en Badalona.
14 de octubre de 1998
En el Atlético, el nombre de Marbella lució de 1991 a 1993, de 1994 a 1996 y la campaña 1998/99. Pero sería un 14 de octubre de 1998 cuando todo estalló. La Guardia Civil entró a las 12 del mediodía de manera simultánea en las oficinas del Vicente Calderón y en las del consistorio andaluz. Había serias sospechas de que Jesús Gil, presidente del Atlético y alcalde de la localidad, desviara fondos públicos hacia el club.
Según la investigación, Gil había falsificado los contratos de patrocinio del Ayuntamiento de Marbella respecto al club rojiblanco. El juez Santiago Torres mandó a prisión provisional al mandatario colchonero porque, en la instrucción, encontró indicios del trasvase de 450 millones de pesetas (2,7 millones de euros) de la entidad pública al Atlético de Madrid. Prisión de la que Gil saldría gracias al abono de una fianza de 100 millones de pesetas (6 de euros) y debido a su teórico delicado estado de salud.
Simeone, con Marbella en la camiseta, celebra el doblete del Atlético.EFE
No se libraría en cambio de la pena. En el año 2000, la Audiencia Provincial de Málaga condenaría al mandatario en lo que se bautizó como el caso Camisetas a 28 años de inhabilitación por cuatro delitos de prevaricación, dos de ellos en concurso con tráfico de influencias. Sin embargo, resultó absuelto de los delitos de malversación y falsedad. Esa condena fue ratificada por el Tribunal Supremo dos años después y eso terminó forzando la dimisión de Gil al frente del consistorio marbellí. Aguantaría un año más al frente de la entidad rojiblanca.
Durante ese proceso judicial, el club viviría el mismo desarrollo que su presidente, un mandatario volcánico para el que "echar un entrenador es como tomar una cerveza". Si aquel mayo de 1996, el Atlético holló la cumbre, apenas cuatro cursos después, en el Tartiere, descendió a los infiernos. Dos temporadas estuvo el club en Segunda División de la que conseguiría salir gracias a Luis Aragonés el mismo año en el que el Supremo ratificaba la sentencia de las Camisetas contra Gil.
La transformación del Marbella
La caída del Atlético Marbella, en cambio, fue anterior. El filial de Gil en la Costa del Sol llevaba el proceso contrario a su hermano mayor. Venía de estar cuatro años en su cumbre, la Segunda División, cuando en la temporada del doblete del Atlético de Madrid encadenaría dos descensos consecutivos que llevaron, junto con una deficiente gestión económica culminada con una relegación administrativa a Regional Preferente por impagos a jugadores, a su desaparición en 1997 tras declararse en quiebra.
El club se refundó como Unión Deportiva Marbella ese mismo año y cambió de nombre a Marbella Fútbol Club en 2013 tras ser comprado por el millonario ruso Alexander Grinberg. Ahora la entidad pertenece al empresario chino Zhao Zhen y aspira a llegar al fútbol profesional, algo que no ha logrado en sus 27 años de historia.
Gil, tras renunciar a la alcaldía de Marbella, con Julián Muñoz detrás.EFE
Este sábado a las 21.30, en La Rosaleda, estadio en el que debutó el Cholo como entrenador rojiblanco hace justo 13 años, se enfrentan esos dos hermanos unidos por un pasado turbulento. Que sólo se habían cruzado una vez en el camino, también en Copa del Rey, y en el que los colchoneros ganaron a los andaluces tanto en el partido de ida como en el de vuelta. Si repiten los colchoneros, serían 13 victorias seguidas e igualarían la mayor racha en la historia del Atlético, conseguida también por Simeone en la temporada 12/13.
Las consecuencias de los insultos racistas a Nico Williams en el encuentro entre el Atlético de Madrid y el Athletic de Bilbao en el estadio Metropolitano eran previsibles toda vez que el árbitro del encuentro, Juan Martínez Munuera, los recogió en su acta.
Así, el Comité de Disciplina de la Real Federación Española de Fútbol tras su reunión de este martes ha ordenado el cierre parcial de la grada desde donde se profirieron los insultos al futbolista bilbaíno y una multa de 20.000 euros al club por conductas violentas, racistas, xenófobas e intolerantes.
Los gritos imitando a un mono de un aficionado que ya ha sido localizado por el club y suspendida su condición de socio han sido considerados como infracciones muy graves tipificadas en los artículos 69.1.c), 69.2.d) y 76.2, apartados b) y d), ambos del Código Disciplinario de la RFEF.
El estamento señala que el club deberá señalar antes del 3 de mayo el sector de la grada desde donde se produjeron los insultos, ya que el acta arbitral solo indica que provinieron del fondo sur del estadio.
"A tal efecto, en los dos próximos encuentros a disputar por el Club Atlético de Madrid, en sus instalaciones deportivas, se deberá cerrar el acceso al público en dicha zona, que quedará debidamente acotada, no pudiéndose reubicar a los espectadores que, en su caso, pudieran venir ocupando las mismas con carácter habitual", apuntan desde el Comité.
Además del cierre, el Comité también ha ordenado que durante los encuentros afectados por el cierre parcial, esa zona deberá exhibir un mensaje de condena a los actos y conductas violentas, racistas, xenófobas e intolerantes en el fútbol y apoyo al juego limpio.
Sorpresa por el procedimiento
Desde el club se muestran sorprendidos no por la sanción, sino por su procedimiento, similar al de las sanciones por tarjetas amarillas o rojas a los jugadores pertenecientes al encuentro sin abrir un expediente.
Anuncian que apelarán la sanción y cuentan que se siguió estrictamente el protocolo para esas situaciones. Recuerdan no solo el anuncio por megafonía, también hicieron un llamamiento en redes sociales contra este tipo de acciones y lanzaron un mensaje contra la xenofobia a través del capitán del primer equipo, Koke, en rueda de prensa.
Además, advierten que colaboraron en todo momento con la Policía para identificar al responsable cosa que se consiguió en menos de 24 horas. Esta persona será suspendida cautelarmente hasta que haya sentencia judicial que ratifique los hechos. Creen desde el club que la acción de un individuo no puede perjudicar a miles.
La esperanza del Atlético se llama Getafe Club de Fútbol. El club azulón también fue objeto de un cierre parcial de tres partidos por el mismo motivo, pero las actuaciones del club y de su público, localizando a los responsables de insultar a los sevillistas Acuña y Quique Sánchez Flores, les permitieron que se levantara la sanción impuesta.
La carrera de un futbolista es un vaivén de emociones y la de Raúl García (Zizur Mayor, 1986) ha tenido de todo. No sólo por su periodo en la élite, 20 temporadas en primera y tercer jugador con más partidos en LaLiga (602) después de Zubizarreta y Joaquín (622), sino por el temperamento del jugador. "No busco ser un espejo para nadie, pero esas cifras son porque he sido muy meticuloso", explica a EL MUNDO en un encuentro con periodistas internacionales organizado por LaLiga.
Uno de esos buenos momentos fue un 17 de mayo de 2013. No fue el del Centenariazo, pero casi. Llevaba el Atlético de Madrid 14 años sin ganar al Real Madrid cuando lo hizo a domicilio en una final de Copa del Rey histórica con goles de Diego Costa y aquel cabezazo de Miranda al primer palo para silenciar a la parroquia blanca. "Desde que llegó el Cholo se volvió a ganar y creció esa rivalidad para volver a competir por lo mismo. Uno de los momentos más especiales fue esa Copa del Rey en el Bernabéu, fue muy especial y el inicio de una época que todavía dura", rememora Raúl García.
El malo, afortunadamente para Raúl García, sólo lo tuvo que vivir una vez porque se repetiría un par de años después. Fue aquella final de Champions League en Lisboa en 2014 que tuvieron ganada hasta el mítico minuto 93. "El tema mental y emocional en estos partidos es muy importante. De estar en una situación que vienes con una racha negativa o positiva todo puede cambiar en el primer momento de partido con cualquier cosa que ocurra", valoraba García y la respuesta traía la mente aquella prórroga en la que el Atlético pareció rendirse ante el empuje blanco.
Una característica, por cierto, que no puede estar más alejada no sólo de Raúl García, sino también del capitán del barco, Diego Simeone, del que el navarro guarda un grato recuerdo. "La palabra calma o tranquilidad no existe, es muy pasional y vive su trabajo al 200%. Es inteligente porque tampoco hay que motivar al jugador en partidos de este nivel y él sabe cómo llegar al jugador en estas circunstancias", comentaba.
Así estará Simeone en los momentos previos a un derbi en el que, a juicio de García, conseguirá sacar a sus jugadores "un punto extra" para poder afrontar el duelo ante un Real Madrid que llega con una gran plantilla aunque sin la presencia de Mbappé, lesionado en el muslo. "Yo siempre he querido jugar contra grandes equipos que han tenido grandes jugadores. Es una motivación enfrentarse a ellos, no solo a Cristiano en mi época sino que cuentan con otra ocho o nueve estrellas mundiales. Es un extra poder ganarles porque no es fácil y cuando lo consigues te llevas una satisfacción muy grande".
Jugadores vs equipo
Raúl García confía en la capacidad del grupo frente a las individualidades y cree que el Madrid está echando de menos, y es normal que ocurra por la calidad del jugador, a Toni Kroos. Aunque es consciente de que su potencial ofensivo arriba, especialmente con los tres brasileños debido a la ausencia de Mbappé, es lo más preocupante de los blancos el domingo.
Por la parte rojiblanca, confía en que sea Koke, su amigo, el que imponga su juego en el Metropolitano ayudado por la creatividad de Griezmann, la garra de Gallagher, "que ha caído de pie", y el gol de Julián Álvarez. "Me cuesta no ver un equipo en el que no encaje Julián. Tiene unas condiciones increíbles, tiene hambre y ha llegado al lugar idóneo para sacar todo lo que tiene. Se le va a exigir, pero se le ve poco a poco más cómodo y terminará siendo el que conocemos y le dará mucho al Atlético", afirma.