Hace hoy justo 30 años, el 20 de septiembre de 1994, un hombre altísimo, de 2,06 metros exactamente, entró en el restaurante marisquería La Barca de Salamanca, en el puerto de Barcelona, abrazó al dueño y anunció una fiesta: «Vengo a cenar con unos cuantos amigos». Era Magic Johnson, retirado dos años atrás, pero aún jugón, en todos los aspectos jugón, seguramente el más jugón de la historia. Unas horas antes, con su equipo de exhibición, el Magi
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El tenis se acostumbra a la dulce rutina de ver frente a frente a dos hombres geniales en lo suyo, tan distintos, dominadores de su época. Carlos Alcaraz y Jannik Sinner, en otra final, la sexta del año. Este domingo (18.00 horas, Movistar) será en las ATP Finals, en casa del italiano en todos los sentidos: en Turín y con su público, pero sobre todo en superficie dura y bajo techo. Únicamente esas condiciones hacen favorito a Sinner, porque los precedentes señalan al español como vencedor. Wimbledon creó la sensación de una rivalidad alterna, pero lo cierto es que en Alcaraz se impuso en las otras cuatro citas.
En todo caso será un capítulo más de una historia, su historia, que promete continuar años y más años. En todos los torneos, se celebren donde se celebran, los rivales claudican ante ellos con una impotencia en aumento. Hasta esta temporada ni Alcaraz ni Sinner habían disfrutado de la grandeza que hacía que Nadal, Federer o Djokovic ganasen incluso antes de empezar a jugar. Ahora ya gozan de esa aura.
En semifinales, Álex de Miñaur nada pudo hacer ante Sinner, que lo derrotó por 7-5 y 6-2, y Felix Auger-Aliassime apenas resistió ante Alcaraz antes de caer por 6-2 y 6-4. Si en una cita así, con los ocho mejores del mundo clasificados, nadie puede ni tan siquiera discutir un set, ¿Qué hará el resto? El caso de De Miñaur se puede considerar excepcional porque ha perdido sus 13 duelos con Sinner y la falta de moral es lógica, pero Auger-Aliassime mostró el mismo ánimo.
MARCO BERTORELLOAFP
Desde el primer juego, el canadiense apareció con la tristeza en los ojos y los brazos decaídos. No es que sea un tenista muy expresivo, todo lo contrario, pero su gestualidad resumía sus escasas probabilidades de éxito. Todas sus opciones pasaban por tener un gran día al servicio y que Alcaraz estuviera fallón y no ocurrió ni una cosa ni la otra. El canadiense empezó tembloroso concediendo demasiadas bolas de break y el número uno se le abalanzó encima. El primer set apenas duró 37 minutos. El partido entero, sólo un poco más, 82 minutos.
La perfección de Alcaraz
Durante la fase de grupos de estas ATP Finals, Alcaraz había dominado a sus rivales, pero siempre le quedaba una adversativa. Vencía, aunque quería afinar su revés. Ganaba y sin embargo se lamentaba su porcentaje de primeros. Este sábado ya no podía hacerse reproches. Su actuación fue perfecta. Todo lo que necesita para derrotar a Sinner salió a relucir. Más allá de su saque -sólo concedió una bola de break- y de la potencia en su derecha, la clave estuvo en su puntería.
Una bola iba a la línea y luego otra y luego otra. En los minutos iniciales Auger-Aliassime pidió una revisión y se quejó varias veces, pero al final se dio cuenta que el Ojo de Halcón funcionaba perfectamente. Su problema era otro. Las estadísticas pueden ser tramposas, pero Alcaraz acabó el primer set con apenas dos errores no forzados. Ante un rival tan preciso nadie puede hacer virguerias, aunque Auger-Aliassime todavía arrastra los problemas con su revés de siempre. Si había tensión en un punto, Alcaraz le tiraba a ese lado y, al final, siempre ocurría lo mismo. El canadiense acabó el partido con muchos más errores -19- que aciertos -15-.
MARCO BERTORELLOAFP
"Estoy muy feliz por la victoria de hoy", aseveró Alcaraz en italiano justo al acabar ganándose al público local, que apoyó a Auger-Aliassime. "Espero que al menos tres o cuatro personas me animen mañana [por este domingo]", añadió bromista. "Ha sido mi mejor actuación en el torneo. Desde el principio he estado muy concentrado, sin hacer errores, yendo a por ello, apurando la pista al máximo. Punto a punto he ido cogiéndose confianza y me he acabando encontrando muy bien. Estoy orgulloso del nivel que he demostrado para lo que viene", comentó después quien disputará la primera final de las ATP Finals de su carrera.
Por la pista y por las fechas se suponía un torneo difícil para él, pero ya no lo es. Como pasó en otras superficies, como pasó en otros meses de este 2025, como pasó en Roma, Roland Garros, Wimbledon, Cincinnati y el US Open, está a un paso del título y el último escollo es Sinner. Dulce rutina para el tenis.
Novak Djokovic, por los suelos. No podía más. Acababa de perder un set ante Jaume Munar, estaba mareado, extenuado y medio lesionado. Los médicos del Masters 1000 de Shanghai entraron para ayudarle. ¿Y qué pasó después? En lugar de retirarse del torneo, desenlace lógico, el serbio se levantó, venció al español por 6-3, 5-7 y 6-2 y se clasificó para cuartos de final del torneo.
Tampoco sorprendió a nadie: de la supervivencia ha hecho arte. Aquel joven que resistía las sacudidas de Roger Federer y Rafa Nadal es hoy un veterano de 38 años que pelea contra el tiempo. Aguanta, aguanta y aguanta más allá del tenis. Por eso es el favorito en China. No hay otro torneo en el mundo, quizá no lo ha habido nunca, en el que la capacidad de substituir sea tan importante. Desde que la competición empezó la semana pasada, los partidos consisten en una lucha por mantenerse en pie bajo condiciones extremas y así será difícil eliminar a Djokovic. El resto es otra cosa.
HECTOR RETAMALAFP
Con temperaturas siempre por encima de los 30 grados y una humedad superior al 80%, ya han sido varias las víctimas... y las que quedan. Aún restan partidos de octavos de final por disputarse y sólo siguen vivos tres tenistas del Top 10 del ranking ATP: el número cinco, Djokovic; el número siete, Álex de Miñaur; y el número nueve, Lorenzo Musetti. Se acabó. Con las ausencias desde el principio de Carlos Alcaraz y Jack Draper, el resto han caído, en su mayoría, por culpa de las condiciones meteorológicas.
El KO de Sinner
El mejor ejemplo fue la retirada de Jannik Sinner ante Tallon Griekspoor. El número dos del mundo —y vigente campeón del torneo chino— empezó a sentir calambres, intentó continuar, pero en el tercer set abandonó para evitar males mayores. Ahora está más lejos de Alcaraz en el ranking ATP —más de 1.000 puntos de desventaja—, y lo peor es que no fue por su culpa.
"Es el ambiente más difícil del tenis mundial, es peor que Estados Unidos en verano", aseguró el francés Arthur Rinderknech, muy crítico pese a sus buenos resultados: alcanzó los octavos de final, la mejor actuación de su vida en un Masters 1000. "Sabemos que hay mucha contaminación en las grandes ciudades de China, y eso probablemente no ayuda a respirar bien. Hay una capa de nubes que lo aplasta todo, pero además, cuando sale el sol, la temperatura sube rápidamente por encima de los 30 grados. Es muy difícil jugar", insistía Rinderknech, que subrayó los numerosos parones para que los médicos pudieran atender a jugadores como Emma Raducanu u Holger Rune, ambos mareados durante sus encuentros.
El propio Djokovic vomitó dos veces en su partido de tercera ronda ante Yannick Hanfmann: la primera, en una esquina de la pista; la segunda, en su banquillo. "La humedad que hay aquí es una locura, sinceramente. No recuerdo la última vez que jugué con una humedad como esta. Es lo que hay: es lo mismo para mí, para mi rival y para cualquier otro", comentó el serbio, que al mismo tiempo pedía algún tipo de protección a los responsables del circuito.
Y, extrañamente, era escuchado. Según informó este martes la ATP a Reuters, "se están evaluando medidas adicionales, incluida la aplicación de una política oficial sobre el calor, en consulta con jugadores, torneos y expertos médicos".
Como ocurre en el fútbol, el ciclismo, el atletismo o tantos otros deportes al aire libre, si los dirigentes del tenis se lo proponen, los partidos podrían cancelarse, reducirse o modificarse —añadiendo más pausas, por ejemplo— en condiciones climáticas extremas como las que se están viviendo estos días en Shanghái.Mientras tanto, eso sí, los jugadores deberán seguir resistiendo. Y en esas artes, no hay duda, Djokovic es el mejor.