El FC Barcelona lanzó un video la semana pasada en el que Alejandro Balde y Sergi Roberto enviaban un mensaje de agradecimiento a los aficionados del conjunto culé en Rusia. “Aficionados de Rusia, muchas gracias por vuestro apoyo y vuestro ánimo. Esto también es parte vuestra, así que esperemos que podamos conseguir muchas más”, decían ambos jugadores en un video que formaba parte de la colaboración de Okko Sport, una plataforma de streaming ruso, con LaLiga.
Este agradecimiento no ha gustado nada en Ucrania donde, tras más de un año de conflicto armado con el país de Vladimir Putin, han considerado el gesto como un mensaje de apoyo a Rusia. Así, Shakthar Donetsk y Dinamo de Kiev han respondido a través de redes sociales al conjunto azulgrana, mostrando su enfado por este video.
“El Shakhtar expresa su indignación por el mensaje de vídeo publicado por los jugadores del Barcelona Alejandro Balde y Sergi Roberto con palabras de agradecimiento a los fans del fútbol de Rusia. Esperamos que el FC Barcelona sea consciente de que su apoyo a un país como Rusia en este momento es completamente inaceptable. Esperamos que el club admita su error y evite situaciones similares en el futuro“, ha expresado, Sergei Palkin, presidente del Shakthar en un comunicado que añadía imágenes de varios soldados heridos en el conflicto.
Además, el club de Donetsk perteneciente a una de las zonas más calientes de la guerra, quiso dirigirse a la principal estrella del conjunto culé, Robert Lewandowski: “¿Consideras que esta situación es la norma? Como capitán de la selección polaca, un país que ayuda mucho a Ucrania, debes comprender la magnitud de la tragedia y lo absurdo de tal acto”, cuestionaba el Shakthar en sus redes.
Desde el Dinamo de Kiev, por su parte, también se mostró contundente con las palabras de Balde y Sergi Roberto y atacó al FC Barcelona de forma directa para reivindicar los problemas de su país a causa de la guerra.
“Recomendamos encarecidamente a los jugadores del FC Barcelona que se acerquen más a sus aficionados rusos y soliciten participar en su campeonato“, comentaba el principal equipo de la capital de Ucrania, que además añadía una imagen de los daños que la guerra ha causado en sus instalaciones.
Hoy se cumplen tres años de la guerra de Ucrania. Un conflicto en el que los muertos se cuentan por varios cientos de miles. Hasta el 24 de febrero de 2022, muchos se resistían siquiera a pensar en un conflicto a gran escala con Rusia, aunque las ascuas que prenderían ese fuego llevaran quemando prácticamente desde ocho años atrás. En esa fecha, con los primeros impactos de misiles en múltiples localizaciones del territorio ucraniano, la pesadilla empezó a hacerse realidad. En agosto de 2022, se reanudó la Liga bajo fuertes medidas de seguridad. Tiene que haber un búnker al lado de los estadios y a veces se suspenden momentáneamente los partidos por ataques en la zona, como sucedió recientemente en el partido Dinamo de Kiev-Oleksandriya. Los encuentros internacionales de clubes y selección se disputan fuera del país.
«Creo que los primeros días casi puedo rememorarlos hora por hora, porque son como un trauma emocional que se instala en tu mente de por vida. Fue un día terrible y profundamente aterrador y esa fecha será recordada para siempre por todos nosotros desde una perspectiva desgarradora», señala Mykola Matviyenko, capitán de un Shakhtar Donetsk cuya región, el Donbass, es tal vez la que ha encajado un castigo más severo durante este conflicto. Incluso, antes de que la guerra tomara la forma que muestra actualmente. «Es difícil describir estos sentimientos con palabras, solo los que han experimentado este horror por sí mismos pueden entenderlo de verdad», insiste el defensa central de 28 años.
«Hay compañeros de equipo que han perdido familiares cercanos y amigos, gente que murió defendiendo nuestra tierra», explica Matviyenko, que entiende muy bien que en una situación así el fútbol es una vía de escape para muchos compatriotas. «Muchos de nuestros seguidores están en el frente, defendiendo nuestro país, y han compartido repetidamente cómo ver fútbol y animarnos les da algo de distracción, aunque sea solo un poco», destaca.
Martin MeissnerMUNDO
«Hacemos lo que mejor sabemos hacer, y a través de nuestro trabajo y nuestro juego, tratamos de arrojar luz sobre lo que pasa en Ucrania y recordarle al mundo que la guerra sigue en curso y que hay gente perdiendo la vida cada día», reitera el capitán. «Nadie sabe cuánto va a durar todo esto, pero vivimos para el día en que llegue a su fin. Soñamos con ello, creemos en ello, y rezamos por ello, porque es verdaderamente espantosa», sentencia.
El regreso de Vinicius Tobias
En marzo de 2022, la FIFA permitió que los extranjeros que jugaban en Ucrania pudieran ir a otros países. Muchos lo hicieron. Entre ellos, el brasileño Vinicius Tobias, quien recaló en el Real Madrid Castilla en calidad de cedido y llegó incluso a jugar un partido de Copa del Rey con el primer conjunto blanco. El pasado verano, regresó al Shakhtar. «Tuve la oportunidad de jugar en el equipo más grande del mundo, conocí a mucha gente que nunca pensé que conocería, hice amigos y me convertí en mejor persona. Fue un alivio salir de Ucrania pero si no hubiera habido guerra no sé si habría tenido la oportunidad de jugar en el Real Madrid. En aquel momento estaba muy asustado por todo lo que estaba pasando, solo tenía 17 años, así que fue un alivio para mí, sin duda», recuerda el carrilero.
«Cuando fiché por el Shakhtar en enero de 2022 fue la mejor decisión que tomé. No había guerra y esperaba que no pasara nada, nunca pensé que me vería envuelto en una», asegura. El brasileño agradece, desde luego, el trato que recibió durante su etapa en el club madridista, donde aún conserva buenos amigos. Y entiende, también, que su situación actual pueda preocupar a su familia y entorno más cercano. «Por supuesto que mi familia está preocupada por la situación, pero ellos saben que es mi sueño y esperan que todo acabará pronto. Mi familia siempre me ha dejado perseguir mi sueño, sea cual sea la situación, siempre han estado a mi lado y siempre lo estarán», señala.
En el caso del boliviano Diego Arroyo, su llegada al Shakhtar Donetsk, este mismo mes de febrero, no se vio en absoluto condicionada por la guerra. «Fue una oportunidad increíble para mi carrera profesional, así que no tuve que pensarlo demasiado», explica a pesar de que la situación sea tan delicada. «Nunca me imaginé verme envuelto en una zona de guerra, pero debo decir que el club siempre nos ofrece seguridad y tranquilidad todos los días», asegura. Esa confianza que transmite, tal vez, es lo que hace que su familia esté en gran parte tranquila.
«Mi familia está muy feliz por la decisión que tomé y están todos muy emocionados por el hecho de que sea jugador de un equipo tan importante como el Shakhtar. El club siempre nos transmitió confianza y seguridad a mí y a toda mi familia para poder vivir aquí y dedicarme a lo que más me gusta, que es jugar al fútbol», recalca. Confía, además, en que el conflicto concluya en los próximas fechas. Algo que también espera su compañero Vinicius. «Creo que terminará pronto. Hemos esperado mucho y han pasado muchas cosas durante este tiempo, y todos estamos cansados de la guerra. Todo lo que queremos es vivir con la normalidad que solíamos tener antes», cierra.
Se gritaba, clamaba al cielo, se encogía de hombros, desesperaba. No, no y no. Hasta Carlos Alcaraz sufre días de esos en los que nada funciona, todo se tuerce y lo mejor es irse a la cama a esperar el amanecer siguiente. Este martes lo hizo ya eliminado en segunda ronda del Masters 1000 de París por el británico Cameron Norrie, por 4-6, 6-3 y 6-4. Fue su peor partido del año, un desastre. Fue una tortura, mejor olvidarlo rápido.
Si llevaba nueve finales seguidas, su eliminación fue la constatación de que es humano. Hay que remontarse muy atrás en su carrera para recordar un partido en el que estuviera tan perdido, pero sobre todo hay que forzar mucho la memoria para dar con un encuentro suyo con tantos errores. Sumó hasta 54 fallos no forzados, algunos difíciles de creer, como un remate que lanzó directamente a la red. Era un superhéroe confuso y perdido sin sus poderes.
"Esto es peor que Montecarlo; esta pista es más lenta que la tierra batida", le aseguraba Alcaraz a su entrenador, Juan Carlos Ferrero, con quien mantuvo una constante comunicación durante su crisis. El número uno del mundo no entendía nada. Pero nada de nada. No entendía cómo botaba la bola. No entendía por qué siempre estaba mal colocado. No entendía qué tenía que hacer.
Una pista incomprensible, un rival incómodo
Desde su último partido oficial, en Tokio a finales de septiembre, se había preparado durante un mes entero para domar la velocidad de vértigo del cemento indoor y, de repente, se encontraba sobre la superficie más lenta de la historia. El Masters 1000 de París trasladó este año su sede de Bercy a La Défense, el precioso pabellón donde se disputó la natación en los últimos Juegos Olímpicos, y en la transición la pista cambió radicalmente. La victoria obligaba a Alcaraz a borrarlo todo y jugar como en Roland Garros: con bolas altas y ángulos, con mucha paciencia. Pero el cambio resultó demasiado exigente.
A estas alturas de la temporada, con 75 partidos en sus piernas y en su cabeza, el número uno no estaba para ese ejercicio y, poco a poco, minuto a minuto, fue perdiéndose. En el primer set se impuso pese a sus problemas con el juego, pero después la angustia se comió su confianza. "No estoy haciendo nada bien", le soltaba a Ferrero, que le reclamaba una positividad imposible.
YOAN VALATEFE
Tampoco ayudaba Norrie, un rival incómodo que siempre hizo lo que tenía que hacer. En los primeros puntos sorprendió por sus piernas, devolviéndolo todo de lado a lado de la pista, y en los instantes finales se hizo una estrella. Con su zurda dominó la derecha torcida del español e incluso se atrevió a vencerle en esos highlights en la red tan suyos. En el último set, de hecho, sólo existió Norrie, que amenazó una y otra vez con el break hasta que se lo llevó junto al triunfo.
Objetivo: mantener el número uno
"Es un éxito enorme para mí, muy importante. Es mi primera victoria contra un número uno. Sólo intentaba disfrutar de mi tenis. Sabía que tenía que presionarle, que luchar, que crearme oportunidades y estoy muy contento de haberlo hecho", proclamó el británico, el número 31 del ranking ATP, poco después de que Alcaraz se marchara alicaído a los vestuarios.
Desde que levantó el US Open, su objetivo era terminar este 2025 con mejores resultados que en los cierres de 2024 y 2023 y todavía está a tiempo de conseguirlo. Pese al traspiés en París, aún le quedan dos torneos para celebrar un final de temporada por todo lo alto, literalmente. Antes de la Copa Davis, en las ATP Finals de Turín que se disputarán entre el 10 y el 16 de noviembre el español debe asegurarse el número uno ante la amenaza de Jannik Sinner. Si el italiano vence en el Masters 1000 francés regresará a la cima, pero a Alcaraz le bastarán con 500 puntos en la Copa de Maestros para recuperar ese honor y mantenerlo hasta Año Nuevo.
Para obtenerlos necesitaría ganar los tres partidos de la fase de grupos o alcanzar la final. Para obtenerlos necesitará borrar la zozobra ante Norrie y recuperar la alegría que le llevó a tantos éxitos. Fue su peor partido del año, un desastre. Fue una tortura, mejor olvidarlo rápido.
Los presuntos chantajistas que supuestamente extorsionaron a la familia del expiloto de Fórmula 1, Michael Schumacher, que fueron detenidos el pasado 19 de junio, habrían exigido una suma total de 15 millones de euros, según ha informado el diario alemán Bild.
Ambos sospechosos, un padre y un hijo de Wuppertal (oeste de Alemania), fueron capturados en el aparcamiento de una tienda de descuento en Groß-Gerau, cuando, según indica el periódico, se dirigían de Wuppertal a Constanza (suroeste del país), donde el principal arrestado, identificado como Yilmaz T., dispone de una segunda casa y un trabajo en una discoteca junto al lago Boden.
Mientras arrestaban a esta pareja, los investigadores visitaron el lugar de trabajo de Yilmaz T. en Constanza. Según informa el periódico de la región 'Südkurier', se trataría de un discoteca, y de acuerdo a la fuente, el portero ya trabajaba allí desde 2017.
Además del club, prosigue Bild, hace dos semanas se registraron otras siete propiedades, incluido el apartamento del guardia en Wuppertal. El fiscal general Wolf-Tilman Baumert explicó que "mediante medidas técnicas" se pudo determinar que los chantajistas actuaban desde allí.
Según la fiscalía, los presuntos chantajistas del retirado piloto habían afirmado a los empleados de la familia Schumacher que tenían "expedientes que la familia estaría interesada en no publicar" y para evitar que los archivos saltaran a la red de 'Internet en la sombra', los perpetradores exigieron un pago millonario.
Según información del rotativo germano, el portero tenía estos archivos desde hacía varios años y en ellos habría material que mostrarían al heptacampeón del mundo de Fórmula 1 tras su accidente de esquí. De acuerdo a "Südkurier", Yilmaz T. habría ofrecido hace más de dos años dicho contenido a dos personas para poder chantajearlas. Pero ellos se negaron.
La fiscalía de Wuppertal anunció el miércoles que estaba disponible un primer resultado provisional de la evaluación de los registros de datos encontrados durante las búsquedas y detalló que estos contienen, entre otras cosas, "archivos fotográficos que afectan a la esfera privada de la familia Schumacher", con lo que "la investigación intensiva está en curso".
Aunque aún no está claro cómo el portero obtuvo los datos, se sospecha que se los transmitió una persona aún desconocida. A principios de junio, el detenido habría decidido abordar el chantaje con su hijo, aunque su abogado no quiso hacer comentarios al respecto cuando Bild se lo preguntó.
Si se confirman las acusaciones, padre e hijo podrían enfrentarse hasta a cinco años de prisión si son declarados culpables. Ambos se encuentran actualmente en libertad condicional por otro delito, dado que el sospechoso arrastra un historial delictivo con hasta 19 condenas, entre ellas, robo grave en grupo, agresión, amenazas, fraude o evasión fiscal.
La última de las condenas incluía la posesión ilícita de armas. En enero de 2023, Yilmaz T. fue condenado por el tribunal de distrito de Constanza a un año y dos meses de prisión. Cumplió dos meses de prisión preventiva y el resto de la pena de privativa fue suspendida, ya que, a pesar de sus 18 condenas anteriores, el juez vio un "pronóstico social favorable" para el portero.
La sentencia afirmaba que el tribunal estaba "convencido de que Yilmaz T. llevará una vida libre de castigo y sin la influencia del sistema penal".