El español, que la pasada semana anunció su regreso a la competición en enero tras casi un año fuera de las pistas de tenis, afirmó que “lo normal es que sea mi último año” en activo
Nadal, en una imagen de archivo.JAIME REINAAFP
Rafael Nadal, que anunció la pasada semana su regreso a la competición oficial en el ATP 250 de Brisbane (Australia), que se disputa la primera semana de enero, dijo este jueves que “lo normal es que sea” su “último año” en activo, aunque no puede asegurarlo al cien por cien.
“Hay muchas posibilidades de que sea mi último año sin lugar a dudas. Hay posibilidades de que solo sea medio año, de que sea el año completo y hay posibilidades de que no podamos llegar a todo eso. Son cosas que ahora mismo no tengo la capacidad de poder contestar y solo estoy en condiciones de decir que vuelvo a competir”, afirmó.
En un vídeo difundido a través de sus redes sociales, Nadal aseguró que va “a disfrutar cada torneo como si fuera” el último, después de haber pasado inactivo 2023, desde el 18 de enero, y de someterse a una operación en el psoas ilíaco de la pierna izquierda y de la cadera.
“Creo que va a ser así. No lo quiero anunciar como tal, porque al final uno no sabe lo que puede pasar, y uno siempre se tiene que dar la oportunidad y no decir una cosa que después pueda ser esclavo de lo que ha dicho. No puedo asegurarlo al cien por cien. Si las cosas y el físico me permiten seguir adelante y disfrutar de lo que hago ¿para qué me voy a poner una fecha límite?, creo que no tiene sentido”, añadió.
“He luchado”
Nadal, de 37 años y ganador de 22 Grand Slams, reconoció que ha pensado que no tenía sentido volver a competir, aunque, igual que cuando anunció que iba a parar hace un año, cree que merece terminar su carrera sobre la pista, pese a “todas las dudas en los momentos malos y muy malos”.
“He luchado y he mantenido la ilusión en todo momento. Creo que he tenido la gente adecuada a mi alrededor, como siempre he tenido en toda mi carrera, familia, equipo, amigos. Todos me han ayudado de manera decidida a estar donde estoy a día de hoy que es con la opción de volver a competir. También las ganas dela gente que quiere verme jugar han tenido un impacto de alguna manera muy importante dentro de mi día a día”, añadió.
Dos jugadores de la selección francesa de rugby fueron detenidos en Buenos Aires por presunto abuso sexual cometido en Mendoza (oeste) contra una mujer, informó a la AFP el portavoz del poder judicial de Mendoza, Martín Ahumada.
"Hay una comisión de la provincia de Mendoza viajando a Buenos Aires para traerlos y proceder a hacer las pericias correspondientes. Si las pericias coinciden con el testimonio de la víctima se procederá a la imputación correspondiente", dijo Ahumada a la AFP.
La selección francesa de rugby derrotó el sábado por 28-13 a Los Pumas argentinos en un amistoso en Mendoza (1.100 km al oeste de Buenos Aires).
Según la prensa local, el presunto ataque se produjo en el Diplomatic Hotel de Mendoza, donde se hospedaban jugadores y cuerpo técnico durante el primer ensayo ante los Pumas.
El fiscal solicitó la detención inmediata de los sospechosos, quienes se encuentran en Buenos Aires por lo que resta de la gira de verano de su equipo.
El portavoz dijo que como se estableció secreto de sumario no puede identificar a los presuntos agresores y a la víctima.
Los 'Bleus' de Fabien Galthié partirán el martes rumbo a Montevideo, donde se enfrentarán a la selección uruguaya.
Otra polémica de los 'Bleus'
Contactada por la AFP, la Federación Francesa de Rugby (FFR) no respondió acerca de la denuncia, que ocurre un día después de que expulsaran del equipo a Melvyn Jaminet tras unas declaraciones racistas en un video publicado el domingo y del que dijo estar "avergonzado".
"Al primer árabe que me encuentre por la calle, le daré un golpe de casco", había dicho Jaminet (25 años) que se grabó a sí mismo en un breve vídeo sin fecha, publicado en Instagram y luego eliminado.
La FFR condenó "con la mayor firmeza" los comentarios realizados por Melvyn Jaminet, que son "totalmente inaceptables y contrarios a los valores fundamentales" del rugby.
El jugador "ha sido marginado con efecto inmediato y abandona el equipo francés actualmente presente en Argentina", añadió la FFR, subrayando que se está llevando a cabo una "investigación interna" para "tomar las medidas adecuadas".
El domingo por la noche, Jaminet publicó un mensaje de disculpa en su cuenta de Instagram: "Lo siento profundamente y me avergüenzo de mis palabras".
"Me gustaría pedir disculpas a todos. Entiendo que esto puede haber herido y ofendido a muchas personas, y quiero dejar claro que estos comentarios no reflejan en modo alguno mis valores ni los de la selección francesa de rugby", escribió el jugador.
"El racismo, en todas sus formas, es inaceptable y va en contra de todo lo que creo", concluye en su texto Melvyn.
No tiene edad para trabajar sin el consentimiento de sus padres, ni para conducir ni para votar. Lamine Yamal acaba de aprobar cuarto de la ESO y se ha convertido en estrella del fútbol con 16 años y 362 días antes de poder hacer todo lo demás, una precocidad superior a la de las grandes leyendas de la historia del fútbol mundial. Ni Maradona, ni Cruyff ni Di Stéfano, ni siquiera Pelé brillaron en un gran torneo tan pronto como el español.
Al brasileño es al que más se acerca. Con 15 años lo sacó el Santos de una fábrica de zapatos donde cobraba dos dólares la hora mientras jugaba en el Baquinho, un club de barrio de Bauru, en el interior de Sao Paulo. Lo hizo debutar un mes antes de cumplir los 16 en un amistoso ante el Corinthians, pero su primer partido oficial lo jugó el 26 de abril de 1957 con 16 años, 6 meses y tres días. Unos meses después, el 7 de julio, jugó su primer partido con Brasil: la Copa Roca y ante Argentina en Maracaná. Perdieron 2-1, pero suyo fue el gol. Su explosión llegó un año después en Suecia. El 15 de junio, ante la URSS, con 17 años, siete meses y 20 días marcó su primer gol para conducir a Brasil a la Copa de Mundo y empezar a fraguar su camino de leyenda.
A Cruyff, del que seguro Lamine Yamal ha escuchado mil y una historias en La Masía, también le costó algo más acaparar las miradas. A los 12 años, y tras el repentino fallecimiento de su padre, entró en el Ajax, donde debutó en la élite con 17 años, seis meses y 21 días. Sin embargo, para vestir la 'orange' tuvo que esperar hasta los 19 años, en septiembre de 1966 con un 2-2 ante Hungría con un gol suyo. Ese año también ganó la Liga. Su liderazgo con Holanda se fraguó en los 70, tras recibir el Balón de Oro con 24 años.
El fútbol de Cruyff le queda lejos hasta al padre de Lamine, que apenas tiene 36 años, pero seguro que recuerda a Diego Armando Maradona y su talento puro. El argentino también fue precoz. Con 15 años, once meses y 20 días debutó con la camiseta de Argentinos Juniors, cuando ya habría brillado en su equipo infantil, que apodaban Cebollitas. Menotti le llamó para debutar con Argentina con 16 años y 119 días, pero no contó con él para el Mundial del 78, uno de los momentos más amargos de la carrera de Maradona, que se convertiría en icono del fútbol mundial a mediados de los 80, pasados los 20 años.
Con 16 años, Alfredo di Stefáno estaba ayudando a su padre con en el campo y con la ganadería. Había abandonado los estudios para contribuir a la economía familiar pero no la pelota. Aprovechaba cualquier momento para jugar allá donde fuera y su talento llegó a oídos de River Plate. A los 17 años le fichó River Plate, que no le hizo debutar hasta dos años después, luego lo cedió a Huracán para recuperarlo en 1947 y proclamarse campeón de Liga, máximo goleador con 27 goles y campeón con Argentina del Sudamericano, en el que marcó cinco goles en seis encuentros. Esa misma temporada, el 4 de diciembre de 1947, jugó por primera vez con Argentina. Tenía 21 años y 147 días. Fue en Ecuador con una goleada 7-0 a Bolivia en la que marcó.
Lamine Yamal.MIGUEL MEDINAAFP
De Zinedine Zidane hay poco que explicarle a Yamal, aunque recuerde más su faceta de entrenador del Real Madrid que de jugador. También llegó rápido al profesionalismo, pero le costó más entrar en la selección francesa. El 18 de mayo de 1989, con 16 años y 329 días, firmó su contrato con el Cannes para debutar en la Ligue 1, pero no fue hasta cinco años después, en agosto de 1994, tras el Mundial de Estados Unidos al que no fueron los bleus y tras cumplir los 22, cuando la absoluta le llamó para un amistoso contra la República Checa en Burdeos, ciudad y club para el que jugaba. El marcó los dos goles que hicieron empatar a Francia.
El 'padrino' Leo Messi
A Lamine nadie le tiene que explicar qué hacía Leo Messi a los 16 años, porque en La Masía convive con quienes le conocieron. De hecho, el argentino le 'apadrinó' sin saberlo en un calendario solidario en el que el joven jugador de 20 años del Barça sostiene a un bebé de Mataró que se había inscrito para participar en esa acción solidaria en la que se volcó el club. Con la edad de Yamal, el argentino ya asombraba, pero fue Rijkaard quien lo llevó al primer equipo el 16 de noviembre de 2003, con 16 años y 145 días, en un amistoso ante el Oporto de Mourinho. Su debut en Liga fue el derbi ante el Espanyol en Montjuic un año después. No tardó en vestirse la albiceleste. Fue en Budapest en el verano de 2005, con 18 años y 55 días. A Lamine aún le faltaban dos años para nacer.
A Cristiano y a Mbappé también se les puso el foco muy rápido. Con 16 años, el portugués daba su primera entrevista después cuatro años en la cantera del Sporting de Portugal. Su familia había cambiado Funchal, en Madeira, por la capital buscando la progresión, que llegó con el debut en Primera con el 29 de septiembre de 2002, con 17 años y 233. La Eurocopa de Portugal en 2004 le abrió las puertas de la selección un año antes e hizo su debut recién cumplida la mayoría de edad.
Kylian Mbappé no es de la misma generación, pero Yamal se va a cruzar con él muchas veces. En la primera, ya le derrotó. El francés tiene el récord de precocidad en la Ligue 1 al debutar con el Mónaco en 2015 con 16 años y 347 días, de manera que superaba a Thierry Henry. Su primer gol lo marcó con 17 años y 62 días, pero la internacionalidad absoluta no le llegó hasta 2017 con 19 años, lo que convierte en más extraordinaria la precocidad del joven español.
Marcus Slaughter, el carismático pívot del Real Madrid de hace una década, podría haber recibido una orden de arresto por una cuestión de falsedad documental en el caso de los pasaportes de los jugadores extracomunitarios en la ACB.
Al parecer, según ha informado RAC1, esta circunstancia podría afectar a los títulos del conjunto blanco durante el 2015, temporada en la que se produjo el descubrimiento. Ese año, el Real Madrid ganó Liga y Copa.
La prohibición de la ACB a los equipos de jugar con más de dos jugadores extracomunitarios llevó al alapívot a competir con un pasaporte ecuatoguineano. Este hecho, según el Acuerdo Cotonou vigente desde principios de siglo, permitía al deportista no ocupar plaza de extranjero.
Lo llamativo de esa historia es que había otro jugador en el campeonato que también disputaba los torneos ACB con un documento ecuatoguineano. Se trata de Andy Panko, pívot del CB Fuenlabrada. El problema para ambos es que compartían el mismo número de documento.
Además del número de pasaporte, que se obtuvo en el consulado de Guinea Ecuatorial en Las Palmas de Gran Canaria, ambos jugadores también compartían agencia de representación, Beobasket, propiedad de Misko Raznatovic. Ninguno estuvo la siguente temporada en la Liga Endesa.
Panko no necesitó el beneficio de jugar como comunitario en el Fuenlabrada ya que había plazas para alinearle. Sin embargo, Slaughter sí que necesitaba esa condición al contar el Real Madrid aquel año con Gustavo Ayón y Facundo Campazzo como jugadores extracomunitarios.
Según RAC1, si el juicio oral determina la culpabilidad del jugador, el Real Madrid podría perder la Liga Endesa 2014-15 y la Copa del Rey que conquistó frente al Barcelona, que está personado como acusación particular del juicio.