Rafael Nadal no pudo contener la emoción y se le saltaron las lágrimas en la presentación de equipos, antes del inicio del choque entre España y Países Bajos, el primer enfrentamiento de los cuartos de final de la Copa Davis.
El balear fue presa de la emoción en un momento especial. Mientras sonó el himno español en el Palacio de los Deportes José María Martín Carpena, al ganador de veintidós títulos del Grand Slam le cayeron las lágrimas al sentir y contemplar la apabullante ovación del público.
Cerca de once mil espectadores llenan el recinto malagueño. La cámara se detuvo en el recorrido visual del conjunto español, en fila, en el centro de la pista, mientras sonaban los himnos. Fue una ovación interminable, cariñosa y ruidosa, al tiempo que sonaba el compás representativo del cuadro local. No pudo controlar la emoción Nadal que abrirá el choque contra Países Bajos en el primer compromiso individual frente a Botic Van Zandschulp.
La cita de la Copa Davis es la última presencia como profesional de Rafael Nadal que dirá adiós al tenis en cuanto finalice la participación de España en el torneo.
"Somos un equipo juegue quien juegue. A eso nos aferramos, esa es nuestra fortaleza. Ya era así cuando jugaban Nadal y Ferrer y los dos estaban entre los cinco mejores del mundo. Y ahora es así con más motivo. Tenemos pasión, tenemos ganas, nos tenemos unos a otros", proclamaba Jaume Munar en una oda al grupo: todos a una, cuatro hombres orgullosos contra el mundo. España se clasificó este jueves para semifinales de la Copa Davis con todos los pronósticos en su contra y la unidad como argumento.
La República Checa era un rival que lo tenía todo para levantar la Ensaladera -tres jugadores entre los 30 mejores del mundo y un especialista en dobles- y pese a ello sucumbió ante el pundonor del conjunto que capitanea David Ferrer. Después de la derrota de Pablo Carreño,Munar evitó la eliminación y Marcel Granollers y Pedro Martínez completaron la remontada con una victoria por 7-6(8) y 7-6(8) sobre la pareja formada por Tomas Machac y Jakub Mensik. La baja de última hora de Carlos Alcaraz fue una decepción, pero puertas adentro, en la intimidad de la concentración, el equipo español se conjuró para intentarlo todo. A aquellos que no son el número uno les llaman "los olvidados" en redes sociales y ya quieren dejar de selo. El sábado se enfrentarán al vencedor de la eliminatoria entre Alemania y Argentina y ahora a ver quién les niega opciones de éxito.
"Sé jugar a tenis para jugar aquí en la Davis", se gritó Martínez antes de saltar a la pista del Bologna Fiere junto a Granollers en el duelo decisivo y con ese espíritu era imposible que bajaran los brazos. Mensik, que ya había vencido a Carreño gracias a su saque, se suponía el checo más letal, pero pronto destapó sus nervios y la dupla española fue a por él. Sus errores permitieron que Martínez y a Granollers salvaran tres bolas de set en el tie-break del primero y un fallo suyo fue decisivo para cerrar el triunfo. En la muerte súbita del segundo set hubo igualdad -los checos tuvieron dos bolas de set más- hasta que Mensik se entregó con una doble falta.
La confianza de Munar
Unas horas antes, Munar había dado una clave de lo que pasaría más tarde: la confianza lo es todo en el tenis. Quien fuera un especialista en tierra batida que luchaba y luchaba hoy es un tenista capaz de vencer a cualquiera en cualquier situación. A los 28 años, en la mejor temporada de su vida, venció a Jiri Lehecka por 6-3 y 6-4 en el segundo partido de los cuartos de final y demostró que es el líder. El tenista a quien agarrarse, un guía para creer en la séptima Ensaladera.
Luca BrunoAP
En este deporte, y más a final de temporada, entre lesiones y crisis, que haya un jugador con tanta determinación es extraño. Lehecka, número 17 del mundo y el segundo mejor tenista en esta Final a Ocho, tenía más recursos que el español: más potencia, mejor físico. Pero en ningún momento se creyó capaz de vencerle. Solo en el segundo set, cuando ya estaba todo perdido, sacó el orgullo y logró inquietar a Munar. En el resto del encuentro se impuso la fe del español, especialmente sólido con su servicio.
La derrota de Carreño
Antes de su éxito, en el primer partido de los cuartos, el triunfo de Mensik ante Pablo Carreño obligaba a España a la gesta. Pese al marcador, 7-5 y 6-4 en una hora y 39 minutos de juego, Carreño tuvo sus opciones, pero el éxito no dependía ya de él. Después de años de dolores en el codo derecho, quien fuera uno de los diez mejores del mundo ha perdido las armas con las que tumbaba a un adversario así y solo le quedaba la resistencia. Mensik venía en mala racha, con ciertos problemas físicos, y podía enredarse en errores propios. Lo haría después. Pero en ese primer partido no lo hizo.
El checo, campeón esta temporada del Masters 1000 de Miami, ya mostraba la falta de confianza que le condenó en el dobles, pero el saque (sumó 20 aces) y la derecha le bastaron para llevarse el primer punto. En el set inicial Carreño llegó a adelantarse con un break (4-3) que apenas le duró unos minutos y luego aguantó hasta dos bolas de rotura antes de entregarse en la tercera. En el segundo set, con Mensik más afinado, peleó sus servicios, pero la empresa ya era demasiado complicada.
La poderosa Italia, ya campeona de la Billie Jean King Cup, defenderá su título de la Copa Davis este domingo frente a Países Bajos. Como se presumía, el equipo que capitanea Filippo Volandri, dejó atrás a Australia con sendas victorias en los encuentros individuales. Matteo Berrettini superó a Thanasi Kokkinakis por 6-7 (5), 6-3 y 7-5. Jannik Sinner derrotó a Alex de Miñaur por 6-3 y 6-4. No se disputó el partido de dobles.
Nadie cuenta con los recursos del equipo transalpino, dispuesto a señalar una época si los jugadores mantienen su compromiso. El leve sobresalto de la primera jornada, cuando Lorenzo Musetti, un joven y talentoso jugador que no acaba de encontrar el punto a esta competición, cayó ante el argentino Francisco Cerúndolo, quedó pronto solventado con la aplastante victoria de Sinner frente a Sebastián Báez en el segundo single de la serie y su improvisado concurso junto a Berrettini para el decisivo encuentro de dobles. Volandri cambió la formación inicial para ir con todo en busca de las semifinales.
Escasa resistencia
Australia presentó poca oposición en un Martín Carpena aún huérfano de la presencia de Rafael Nadal, tras la temprana eliminación de España ante Países Bajos el pasado martes. Sólo aguantó hasta el desempate del primer parcial. Berrettini, un ex top ten que llegó a disputar la final de Wimbledon y cuya carrera se ha visto alterada por las lesiones, cuenta con un inesperado protagonismo en el equipo. La Copa Davis tiene estas cosas: puede comprometer a jugadores con buenos resultados en el circuito y rescatar a otros que pelean por buscan volver a sus mejores días.
Sinner ni se inmuta. Ganador del Abierto de Australia y del US Open, reciente campeón en las ATP Finals e indiscutible número 1 del mundo, tiene todos los visos de cerrar hoy el curso a lo grande, del mismo modo que lo empezó, cuando se llevó su primer major en Melbourne. De igual forma a cómo clausuró 2023, devolviendo a Italia al centro del escenario tenístico masculino 47 años después.
David Ferrer ha insuflado al equipo español las señas de identidad que le caracterizaron en su formidable etapa como jugador. Esta España alternativa, sin Carlos Alcaraz ni Alejandro Davidovich, sus hombres más cualificados, buscará este domingo ante Italia su séptima Copa Davis a partir del espíritu y el trabajo colectivo, ése con el que se constuyen los éxitos en una competición distinta a cualquier otra.
El capitán transmite fortaleza a un grupo de tenistas que merecen mucho crédito. Ahí está Jaume Munar, capaz de derribar a un oponente como Jiri Lehecka en el cruce con la República Checa. Y ahí está Pablo Carreño, que lleva tiempo jugando a un nivel homologable al de su mejor época, aunque sus resultados no hubieran sido tan visibles hasta ahora. Qué decir de Marcel Granollers y Pedro Martínez, determinantes en el dobles.
Hay un equipo que compite y que plantará cara frente a los anfitriones, también privados de sus tenistas más destacados, Jannik Sinner y Lorenzo Musetti. Matteo Berrettini es un ex top ten que impone en este tipo de superficies, donde busca su mejor versión tras un largo período lastrado por las lesiones. Menos conocido para el gran público es Flavio Cobolli, a quien conviene tener muy en cuenta. Es el típico tapado al que nadie quiere encontrarse. No destaca con ningún golpe particular, pero tampoco exhibe flaquezas. Es serio y compacto. Busca y genera.