Rafa Nadal anunció este viernes que no podrá jugar por lesión la exhibición que tenía prevista el próximo 5 de marzo en Las Vegas (EEUU) junto a su compatriota Carlos Alcaraz.
“Estoy muy triste por no poder ir a Las Vegas a jugar en este increíble evento con Carlos”, dijo Nadal en un comunicado. “Desafortunadamente, el ritmo de mi recuperación no hace posible estar ahí listo para jugar”, añadió el español.
En el pasado Open de Australia, Nadal se hizo una lesión en el psoas ilíaco de su pierna izquierda a mediados de enero y tiene un periodo de recuperación de entre seis y ocho semanas.
La retirada de Nadal de esta exhibición en la ciudad del juego deja también en el aire su participación en Indian Wells, primer Masters 1000 de la temporada y que se disputará del 6 al 19 de marzo en el desierto californiano.
Nadal sigue inscrito en Indian Wells aunque todavía no se sabe si jugará este torneo que ha ganado en tres ocasiones y en el que fue finalista en 2022.
Ya sin Nadal en el cartel, la exhibición en el MGM Grand Garden Arena de Las Vegas se mantiene en marcha con Alcaraz y con dos incorporaciones de última hora: los estadounidenses Taylor Fritz y Frances Tiafoe.
Fritz y Tiafoe se medirán en primer lugar y, el vencedor de este encuentro, se enfrentará posteriormente a Alcaraz.
De nuevo sin necesidad de mucho, como sucedió en el debut ante Alexander Shevchenko, Carlos Alcaraz dejó atrás a Thiago Seyboth Wild y entró sin rasguños en octavos de final. A estas alturas del curso, a menos de un mes para Roland Garros, todos los jugadores extreman los cuidados para estar a punto en París, y al ganador de las dos últimas ediciones del torneo, que sumó su decimotercera victoria consecutiva en la Caja Mágica (6-3, 6-1, una hora y quince minutos), le preocupa más acometer intacto tal vez el principal objetivo de la temporada que convertirse en el primer tenista que gana el Masters 1000 de Madrid en tres ocasiones consecutivas. Algo más que comprensible. No obstante, si mantiene esta superioridad sobre sus adversarios, todo puede ser compatible.
Seyboth Wild, 63º, dio el gran golpe al imponerse a Daniil Medvedev, que venía de ganar en el Masters 1000 de Roma su primer título sobre arcilla, en el arranque de la pasada edición de Roland Garros. Pero antes, en 2020, con 19 años, se había hecho en Santiago de Chile con el hasta ahora único título de su carrera, entrando en el cuadro como wild card para convertirse en el primer campeón de un torneo ATP nacido en 2000 y en el más joven de su país en conseguir un trofeo en la era profesional. Nunca había ganado un partido en Madrid, y en segunda ronda dejó atrás a Lorenzo Musetti, 28º, un joven tenista italiano que sigue sin refrendar su talento.
Desinflado
El brasileño empezó bien, sostenido por su servicio y una derecha de plomo, pero se apagó pronto, en cuanto constató que sus buenas maneras no le daban para neutralizar a un rival muy superior, que experimentaba con los saques abiertos y las visitas a la red y veía fluir su tenis de manera natural. A partir del break que consiguió en el séptimo juego, la pugna se inclinó completamente de su lado. Seyboth Wild cedió el set con doble falta y entregó ocho juegos consecutivos.
Las mayores dudas sobre Alcaraz no residen en la elocuencia de su tenis, con el que puede presumir de veinte victorias consecutivas en España desde el inicio de 2022, sino en la respuesta del antebrazo derecho, que protege con una malla compresora. El campeón de las dos últimas ediciones del torneo ha reiterado que ante cualquier molestia dejará la competición. De momento, no hay motivos para preocuparse. Le espera este martes Jan-Lennard Struff, a quien derrotó en tres sets en la última final.
Después de sus palabras, con los ojos llorosos, frente a los aficionados que corearon su nombe hasta el agotamiento, Rafael Nadal contempló el vídeo con el reconocimiento de las grandes figuras del deporte, mientras se sucedían las imágenes de los mejores momentos de su carrera, desde sus inicios. Las imágenes de aquel muchachito con la cinta en el pelo y los pantalones pirata. Los sucesivos triunfos en Roland Garros. La victoria ante Roger Federer en la final de Wimbledon de 2008. Los triunfos en la Copa Davis.
Ahí estaban Roger Federer, Novak Djokovic, Serena Williams, Andy Murray, Andrés Iniesta, Juan Martín del Potro, Raúl González, David Beckham, Iker Casillas... Todos ellos expresando su admiración y gratitud al gran protagonista de esta edición de la Davis, suceda lo que suceda hasta su conclusión.
La derrota de Carlos Alcaraz y Marcel Granollers en el partido de dobles certificó la despedida del tenis de Nadal. España quedó eliminada ante Países Bajos en los cuartos de final y el legendario jugador español fue homenajeado pasada la medianoche, en una despedida que todos los aficionados hubieran deseado más feliz. El tándem neerlandés formado por Botic van de Zandschulp y Wesley Koolhof se impuso por 7-6 (4) y 7-6 (3), haciendo inútil el triunfo de Alcaraz ante Tallon Griekspoor en el segundo individual.
Adiós a Nadal, derrotado ayer frente a Van de Zandschulp en un partido que le llegó demasiado tarde, que tal vez no hubiera debido disputar. El tropiezo en modo alguno le restó las formidables muestras de cariño de un pabellón rendido a los pies de uno de los más grandes de siempre, la admiración unánime de todo el mundo del deporte.
«La mejor educación es el ejemplo»
Son 22 títulos del Grand Slam, 14 de ellos en Roland Garros, un total de 92, cinco Copas Davis, dos oros olímpicos, 209 semanas como número 1 del mundo, cinco años cerrados en lo más alto del ránking... Una extensísima lista de galardones suscritos desde la ejemplaridad, con una forma genuina de ganar y de aceptar los sinsabores, con un formidable grado de resiliencia.
El destino no fue agradecido con Nadal. Pese a los severos problemas físicos de los últimos años, siempre quedaba la esperanza de verle resurgir una vez más.
«Te echarermos mucho de menos. La mejor educación es el ejemplo. Y tú lo has sido. Hay personas que sonrecordadas por sus logros en la vida, hay personas que son recordadas hasta el fin de sus días y hay personas que son recordadas eternamente. Tú eres una de ellas», le dijo a pie de pista David Ferrer, el hombre con el que compartió buena parte de su carrera, el entrenador que le dio su confianza hasta el último partido.
Nadal se despide del Martín Carpena.EFE
Lo primero tras la desafortunada noche del equipo español fue el parlamento de Nadal, que llegó tan sólo unos minutos depués de que concluyese el encuentro de dobles, de que Países Bajos enterrase las ilusiones del tenis español, que tenía argumentos para pensar en llegar más lejos en esta Copa Davis.
«Buenas noches a todos. Las gracias las tengo que dar yo a tanta gente que es difícil empezar», arrancó en respuesta al grito de coreaban los aficionados. «Empezaré por los que están hoy aquí. Gracias a todos vosotros. Sinceramente han sido 20 años de carrera en los que me habéis llevado siempre en volandas. He podido vivir con todos vosotros, con toda España y el mundo en general. Me he sentido un superafortunado por recibir tanto cariño, especialmente aquí en España. Quiero continuar felicitando al equipo de Holanda y quiero agradecer a todo el equipo español que está aquí poder vivir la ilusión de la Copa Davis. No ha salido como hubiera querido, pero he dado todo lo que tenía. Los últimos días de mi carrera los he vivido en equipo. Mil gracias a todos, de verdad.
«ser buena persona»
La realidad es que uno nunca quiere llegar a este momento. No estoy cansado de jugar al tenis, pero el cuerpo ya no quiere más. Hay que aceptar la situación. No es un día para personalizar, pues no quiero olvidarme de gente. Soy una persona que cree en la continuidad, en mantener a las personas que te quieren y que hacen que tu vida sea mejor. No me quiero olvidar de los medios de comunicación. Aprecio muchísimo la manera en la que habéis contado al mundo una historia preciosa, que ha tenido algunos momentos malos, pero muchos inolvidables.
He intentado esforzarme cada día para ser mejor y cumplir objetivos, y hacerlo desde el respeto y tratando de hacer lo más importante en este mundo, que es ser buena persona. Me voy de este mundo del tenis profesional habiendo encontrado muchos amigos en el camino. Me voy con la tranquilidad de que de alguna manera he dejado un legado no sólo deportivo sino también personal». No se olvidó tampoco de recordar la trascendencia en su carrera de su tío Toni, que ya había anunciado su ausencia salvo que España llegara hasta el domingo.
La despedida pudo haber sido más hermosa, pero, al fin y al cabo, después de una carrera semejante, lo acontecido ayer en la pista sólo tiene un carácter tangencial. Queda Nadal, quedan su trayectoria y su ejemplo, queda un legado inmenso y queda el tenis en un profundo estado de orfandad.