El seis veces campeón del mundo de ciclismo en pista, Guillermo Timoner, ha fallecido este jueves a los 97 años en su tierra natal de Felanitx (Mallorca) dejando para el recuerdo una trayectoria deportiva al alcance de muy pocos, jalonada de triunfos en los circuitos europeos en las décadas de los cincuenta y sesenta.
El fallecimiento de una de las leyendas del ciclismo mundial ha conmocionado al deporte mallorquín, que tiene muy presentes los seis títulos mundiales que conquistó en medio fondo tras moto: (Milán, 1955), (Ámsterdam, 1959), (Leipzig, 1960), (Milán, 1962), (París, 1964) y (San Sebastián, 1965).
También obtuvo triunfos en el Gran Premio de las Naciones, el Gran Premio de Mallorca, el Gran Premio de Europa y los de Amberes y el Ciutat de Palma, entre otros muchos.
Una vez retirado, Timoner volcó toda su experiencia ejerciendo el cargo de seleccionador español de pista entre 1971 y 1978, período que coincidió con los Juegos Olímpicos de Múnich (1972). Su brillante palmarés ha sido reconocido con numerosas distinciones: Medalla de Oro al Mérito Deportivo (1959, 1962 y 1964), Medalla de Oro de la Ciudad de Palma y de Baleares (1964), el Siurell de Plata de Última Hora (1965), la distinción Cornelius Atticus (1997), Premi Ramón Llull (1998) y Maestre de la Real Orden del Mérito Deportivo (2003) de la Casa Real, informa Efe.
Felanitx reconoció la magnitud de la gesta de Timoner dando nombre a una calle, a un polideportivo y de habilitar una escultura en su homenaje en uno de los accesos a la ciudad.
Guion repetido de una historia inalterable. Tadej Pogacar hace spoiler y todos se divierten. Esa capacidad para cautivar siempre, aun conociendo el desenlace, no tiene precio. Bendito genio. Sus ataques ya forman parte de la antología del ciclismo. Da igual que se escape a falta de 100, 50 o 20 kilómetros. Se marcha y no hay nada que hacer, sus rivales se rinden y sólo pelean por las migajas.
El ciclista esloveno ha firmado la mejor temporada de un ciclista en la historia, según el calibre de los triunfos. Ha igualado el récord de 25 que atesoraba el sprinter italiano Alessandro Petacchi en 2005, pero sus victorias tienen más peso: Mundial, Giro de Italia (más seis etapas), Tour de Francia (más seis etapas), Lieja-Bastoña-Lieja, Strade Bianche, Volta a Catalunya (más cuatro etapas), Gran Premio de Montreal, Giro de Emilia y Giro de Lombardía. Se ha impuesto en nueve de las 11 carreras en las que ha participado. Sus peores resultados: tercer puesto en la Milán-San Remo y séptimo en el G. P. de Quebec. A sus 26 años ya suma 88 triunfos. Es el más brillante del siglo XXI, el heredero más cualificado de Eddy Merckx. Incluso se ha abierto un debate sobre si podría será el mejor de siempre.
Su superioridad abruma y corredores en activo, retirados y técnicos intentan encontrar el secreto. Uno que conoce bien a Pogacar es Mikel Landa, que le vio debutar en 2019 y que, en ese mismo año, coincidió con él en la Vuelta al País Vasco y en la Lieja-Bastoña-Lieja. En este 2024 pletórico, ha sido testigo directo de sus exhibiciones en el Mundial de ruta de Zúrich, en el Tour de Francia y en la Volta a Catalunya. «Pogacar es el mejor corredor que he visto en mi vida. Muchos ya le comparan con Eddy Merckx y dicen que está por encima de Bernard Hinault. Yo a ellos no les vi, pero lo que he podido comprobar, y por los resultados conseguidos, no hay nadie como el esloveno. Logra resultados de otra época, ganando en clásicas y en grandes vueltas desde principio a final de temporada. No sé cómo lo hace, si es por genética o porque entrena mejor que nadie. Es increíble», afirma.
El esloveno posee un físico portentoso. El jefe de rendimiento del UAE, Iñigo San Millán, destaca su asombrosa facilidad para recuperarse de esfuerzos extremos y apela a una fisiología privilegiada. Pogacar, en descanso, tiene 37 pulsaciones por minuto (similar a Miguel Indurain) y cuando está muy cansado, también en reposo, alcanza las 50. A máximo rendimiento, se le han llegado a medir 213 pulsaciones. Eso explica cómo exhibe esas arrancadas en subida tan explosivas y la capacidad de mantener un ritmo elevado durante un tiempo muy superior al resto. Cuando se fuga, sus rivales no le aguantan ni 100 metros.
SATURADO DE VENCER
Landa, que en este curso ha ejercido de lugarteniente de Remco Evenepoel en el Soudal, dice que pugnar con el jefe de filas del UAE es prácticamente inútil. «Tiene un talento innato y una ambición que le permite ser siempre competitivo. Todos le califican como un tipo extrovertido y señalan que siempre está alegre. ¡Cómo no va estar contento con todo lo que gana! Algunos dicen que este ritmo no lo podrá mantener durante mucho tiempo, que se retirará más pronto de lo habitual porque estará saturado. Si él estará saturado de ganar, el resto está saturado de sufrir. Nadie puede saber hasta dónde podrá llegar».
El vasco cree que Pogacar es insuperable en duelos individuales, que sólo se le podría combatir con un ataque grupal, algo que ahora se antoja inviable: «Se le podría ganar actuando todos contra él, pero esa alianza es imposible, porque cada uno defendemos nuestros intereses».
De izquierda a derecha, Ben O'Connor, Tadej Pogacar y Mathieu van der Poel, el podio del último Mundial en Zúrich.MICHAEL BUHOLZEREFE
Pogacar es el fenómeno del siglo XXI y expertos de primer nivel ya le sientan en la misma mesa que Merckx e Hinault. El debate es inevitable, y en este apartado, pocas opiniones más valiosas que la del ex seleccionador Javier Mínguez, que ha visto competir a Merckx, Hinault y Pogacar. «Las comparaciones son difíciles porque las épocas son distintas. Pero lo cierto es que Pogacar es el Merckx del momento. Es un muy completo, ganador en grandes vueltas, en clásicas, al sprint, en contrarreloj, en montaña. Nadie se puede medir con él», recalca el ex director técnico.
«Pogacar es el número uno indiscutible y este año ha ganado con demasiada ventaja. Es buenísimo y ha barrido a sus rivales. La clave ha residido en que Jonas Vingegaard no ha podido competir con él en plenitud de condiciones, y eso le ha beneficiado. El danés ya le ganó en dos Tour de Francia y la duda que queda es si podría volver a derrotarle. Vingegaard es el rival, ya veremos qué pasa el próximo año. Otros, como Remco Evenepoel, son buenos, pero les falta la regularidad necesaria para ganar un Tour», incide Mínguez.
Para el ex director, la superioridad del esloveno no genera rutina: «Pogacar es alegre, valiente. Duele que sus rivales no tengan la misma potencia, pero eso no es problema de él. En el Mundial se dieron todas las condiciones para ganarlo porque, tras escaparse, sus adversarios no se pusieron de acuerdo en la caza, cada uno jugó sus propias cartas. ¿Hasta cuánto seguirá en la cima? Todo depende de su cabeza, de si tiene ganas de entrenarse, de seguir ganando. Algunos se alegrarán de que pronto se canse. Para el público es un espectáculo, por eso no podemos aburrirnos de verle ganar».
El actual seleccionador español, Pascual Momparler, apunta un detalle novedoso sobre la histórica campaña del campeón del mundo: «Pogacar ha arrasado porque ha sabido asesorarse y ha ordenado su calendario. Antes corría un poco a lo loco, intentando ganar todo. Este año lo ha hecho con más inteligencia, dejando apartadas algunas pruebas, como los Juegos Olímpicos. Ha entendido que no podía ir a ganar en París y luego hacer lo mismo en Zúrich».
Sobre el debate del mejor de la historia, el técnico lo tiene claro: «Siempre se alega que los tiempos son incomparables, pero a mí me gustaría que Pogacar fuera mejor que Merckx, porque al belga sólo le he visto en vídeos. Me gustaría llegar a los 80 años y decir que pude ver en directo a Pogacar, el mejor de la historia».
COMO UN PENALTI SIN PORTERO
El actual seleccionador español también que espera que Pogacar prolongue su trayectoria durante mucho tiempo, pero que para ello se necesita una gran fortaleza mental: «Para seguir arriba se precisan motivaciones extras. Este año persiguió el Mundial y en su fuero interno lucha por superar a Merckx. Algunos lamentan que no tenga rivales más fuertes, pero seguro saldrán. Recuerdo que no hace mucho tiempo se decía que Egan Bernal iba a dominar una época. Aparecerá, sin duda, gente nueva».
Momparler también señala que una de las claves del éxito de Pogacar radica en su pareja, Urska Zigart, que le ayuda en la preparación nutricional. «La novia de Pogacar también es ciclista, pero de nivel inferior. Tadej comprueba los grandes esfuerzos que hace ella para estar en el peso y en las condiciones adecuadas. Sus sacrificios le motivan», señala. Efectivamente, Pogacar repite luego la dieta que permite la mejor recuperación de su pareja.
Pogacartras ganar el Giro dell'Emilia.Dario BelingheriMUNDO
Pogacar está en un escalón superior y el danés Michael Rassmussen, como otros muchos ex corredores, se rinde a la evidencia y apela al humor para explicar la desproporción con el resto: «El Giro de Lombardía con Tadej Pogacar fue un poco como ver un penalti sin portero, como esperar a ver a qué escuadra lanza Messi».
«En un deporte como el ciclismo, en el que sólo se ven mejoras marginales, Pogacar ha dado tal salto que es casi intocable, ha llegado un punto en el que su liderazgo es inexpugnable», ha declarado el ex ciclista (sancionado por dopaje en 2007) al diario danés Ekstra Bladet. Sin embargo, confía en que su compatriota Vingegaard se atreva a asaltar el trono del esloveno. Un reto mayúsculo.
En las crónicas deportivas siempre se empieza por el final, por el resultado, que es lo que, en definitiva, importa. En las etapas ciclistas llanas, con mayor razón, porque suelen resolverse de golpe en su mismísimo epílogo. En el caso que nos ocupa, entre Mâcon y Dijon, hablamos, además, de la etapa más llana de este Tour. Destinada más que cualquier otra a los sprinters, esos "locos" que, en un hervidero de pedaladas frenéticas, se disputan a dentelladas las galas del triunfo.
Ya estamos tardando en decir que se la llevó Dylan Groenewegen (Jayco Alula), el campeón nacional de Países Bajos. Es su sexta victoria en el Tour. Nada. No ocurrió realmente nada antes de esos momentos. No importó que, a lo largo de la ruta, entre viñedos (esto es Borgoña) y verdes horizontes abiertos, a veces inabarcables para la vista, soplara con cierta intensidad (entre 20 y 25 kms. por hora) un viento cambiante. Dio igual que, a 75 kms. de la llegada, el pelotón, adormecido y adelgazado momentáneamente a causa de unos movimientos nerviosos y fugaces en la proa a cargo del Visma, se rompiera de golpe a causa del viento, en un súbito abanico, como se rompe un hilo sometido a un brusco tirón.
En el minoritario grupo de cabeza se quedó aislado de los suyos Pogacar. No le entró miedo, faltaría más, pero nunca se sabe qué puede pasar en un momento dado, un pinchazo, una avería, un percance, una caída, y encontrarse solo puede ser peligroso. Se rezagó un tanto mirando hacia atrás con frecuencia para constatar poco después que el UAE, con Ayuso, Soler, etcétera, tirando del segundo carro, enlazaba sin mayores agobios. Tampoco nadie intentó aprovechar una situación que no pasó de un amago de apuro, de un atisbo de amenaza. Los abanicos los carga el diablo. Pero las aguas volvieron rápidamente a su cauce.
Caída
Sufría una avería Cavendish y, al amparo de los coches, regresó pronto al rebaño. El asfalto se deslizaba bajo las ruedas de la tropa a 40 por hora y nada ocurría. La gente iba de paseo. Con el material y el piso actuales, a esa velocidad las bicis van solas. Todo el mundo esperaba el zafarrancho final, en el que se desencadenarían las hostilidades buscando, primero, la colocación de los velocistas y, luego, ellos y sólo ellos, en su duelo de fuego, arrancándose la piel en los últimos llameantes 200 metros, cuando las piernas arden y el corazón estalla. ¿Habría caídas? Sí, una sin trascendencia a 7 kms. de la llegada. Bettiol y Van den Berg no sufrieron daños.
El pelotón marchaba tan tranquilo que entró en harina más tarde de lo habitual. Se sacudió la modorra en cuanto se alcanzó la zona de protección (4 kms.) El sprint fue limpio y en él entraron los hombres más rápidos. Menos Cavendish, que se da por satisfecho con su 35ª victoria y aguarda alguna otra oportunidad más adelante. Groenewegen batió a Philipsen, Girmay, Gaviria (bien por el colombiano, que parece recuperar un buen gope de pedal), Bauhaus, De Lie, Van Aert (que va afinando la llanta), Démare, Kristoff y Ackermann.
La séptima etapa, una contrarreloj individual de 25,3 kms., la más corta con el nombre más largo (Nuits-Saint-Georges-Gavrey-Chambertin) de este Tour, se presenta como la más importante de la semana, después de la presidida por el Galibier. Los pronósticos apuntan a Evenepoel y Pogacar. Veremos cómo reaccionan, especialmente, Roglic y Vingegaard, los otros aspirantes al triunfo en la carrera, no solamente al podio o al Top-10.
La etapa es fundamentalmente plana, con un repecho en la parte central de un kilómetro y medio al 6,1% de porcentaje máximo.