Ha sido su hermana, la también luchadora Angela Lee, quien ha hecho público el fallecimiento
Muere a los 18 años Victoria Lee, joven prodigio de las MMA
El mundo de las artes marciales mixtas (MMA) está de luto. La luchadora Victoria Lee, una de las grandes promesas, ha muerto a los 18 años.
Lee luchaba actualmente en ONE Championship y era una de las figuras más prometedoras en la disciplina en la que sus hermanos Angela y Christian, se han proclamado campeones mundiales.
Ha sido precisamente su hermana, Angela Lee, quien ha hecho público el fallecimiento de la deportista. Victoria murió el pasado diciembre aunque no se ha dado a conocer hasta ahora.
“El 26 de diciembre de 2022 nuestra familia vivió algo que ninguna familia debería pasar. Es muy difícil de contar… Victoria ha fallecido. Se ha ido demasiado pronto y nuestra familia está completamente devastada desde entonces, escribe Angela en un post junto a una imagen donde Victoria posa sonriente.
“Victoria era el alma más bella que jamás haya existido. Era la mejor hermana pequeña del mundo. La mejor hija, la mejor nieta y la mejor tía. Te echamos mucho de menos, hermanita. Más de lo que te puedas imaginar. Todos estamos rotos. Porque un pedazo de ti estaba en cada uno de nosotros y cuando te fuiste, esos pedazos fueron arrancados. Nunca seremos los mismos”, prosigue en un mensaje donde no habla de las causas de la muerte de la luchadora.
El post, publicado este sábado, se ha llenado de mensajes de condolencias y de apoyo a los familiares de Victoria tanto por parte de luchadores de las MMA como de personas anónimas.
Joan Laporta en estado puro. Eso es lo que pudieron ver los 185 miembros del senado del Barça, un órgano formado por los 1.000 socios más antiguos, que participaron en su reunión ordinaria de este año en el que fue su discurso introductorio. El presidente contradijo abiertamente al presidente de LaLiga, Javier Tebas, al asegurar que el club sigue en la regla 1:1 del fair play financiero y que eso a su vez, permitirá tanto una incorporación inminente (la de Joan García, oficializada este miércoles) como «un fichaje muy ilusionante» que se encontraría en la recta final. En referencia, en este caso, a un Nico Williams que ya sonó el año pasado y que estaría muy a punto de ser una realidad este verano. Aunque, eso sí, sin nombrarlo abiertamente.
«Hemos trabajado mucho para conseguir la recuperación económica. Ajustar el margen salarial nos ha permitido estar en la regla 1:1 que otorga LaLiga. El año pasado lo conseguimos, fue muy justo, pero lo conseguimos, nos dieron la razón en nuestros argumentos, por eso pudimos inscribir a Dani Olmo y Pau Víctor, aunque nos pusieron muchas trabas, y ahora podemos fichar con normalidad, sin estar intervenidos por LaLiga. Estamos cerca de anunciar una llegada inminente y tenemos un fichaje muy ilusionante en vías de incorporación», aseguró el presidente azulgrana, quien sacó pecho por el trabajo llevado a cabo por su junta para que, según insistió, les vuelvan a cuadrar los números.
No en vano, según dejó caer, los ingresos de esta temporada ascenderían hasta unos 950 millones de euros, a pesar del exilio forzoso en Montjuïc por segundo curso consecutivo, y aseguró que el presupuesto de ingresos del año que viene superará los 1.000 millones de euros.
Prueba piloto en el Gamper
El buen juego y los títulos conseguidos por el equipo de Hansi Flick, en este caso, también habrían tenido su reflejo en el terreno económico. «Hemos ingresado 44 millones de euros más en concepto de taquilla y también hemos tenido más ingresos televisivos por haber llegado a hasta las semifinales de Champions. En el ámbito comercial, firmamos el mejor contrato de equipación deportiva de la historia con Nike, y eso nos permitirá superar los 260 millones de euros este año en concepto de patrocinio. Y, a nivel de merchandising, la apertura al comercio electrónico internacional nos ha permitido que rondemos los 140 o 150 millones de euros este año», recalcó Laporta.
El dirigente azulgrana aseguró que el equipo volverá a jugar partidos oficiales en el nuevo Spotify Camp Nou en septiembre, con una prueba piloto el 10 de agosto en el Torneo Joan Gamper, con un aforo más reducido. Tampoco quiso olvidarse de los movimientos de quienes se oponen a su gestión desde dentro del club. «Uno de nuestros pilares es que nunca seremos una SAD. Quizás, los que tanto advierten de eso son los que piensan de verdad en hacerlo. He oído esa cantinela durante mucho tiempo, aunque parece que ahora, con todo lo que hemos conseguido, ya se ha parado», finalizó.
En tierra de catarsis buscó el Madrid el verdadero significado de esta palabra griega: purificación. La encontró a medias, porque la victoria frente al corajudo Olympiacos de Mendilibar cambia la tendencia, pero no cambian las sensaciones, con dos caras distintas, la de la sociedad de la catarsis, Mbappé y Vinicius, y la de la calamidad en defensa, pese a las bajas, con preocupantes desconexiones del equipo que pusieron en riesgo el triunfo. [Narración y estadísticas (3-4)]
Xabi Alonso tiene el mejor y el peor trabajo del mundo. Ya lo sabía, dice, pero ahora lo sabe de otro modo. La condena no la intuyen del mismo modo el reo y su abogado. Líder de la Liga y en el Top 8 de la Champions, reforzada su posición por este triunfo, el técnico no la temía, no por ahora, pero necesitaba cambiar la tendencia en Atenas, después de tres partidos sin ganar, too much en el Madrid.
Esta media catarsis tapa una fuga de agua pero no detiene la lluvia. Deja certezas y dudas que el entrenador no puede obviar. Que el gol es cosa de Mbappé lo tiene claro. Que la determinación es cosa de Vinicius es conveniente que lo asuma, porque habrá más catarsis, y no precisamente a la griega, sino más difíciles. Las dudas nacen de la pérdida de control, con dos remontes de Olympiacos y dos remates en una isla desierta que exigen trabajo, más allá de las ausencias, y ese sí es trabajo de entrenador.
La boya del centro del campo
La determinación de Vinicius fue colosal desde el salto al campo, aunque un salto inicial en el que no tuvo el acompañamiento de los suyos, erráticos, incómodos por la presión alta del rival. Es una seña de identidad de Mendilibar, de pierna dura y duelos a fuego. Le dio resultado en el arranque y en el desenlace, aunque en el ecuador dejó un páramo atrás cuando sus jugadores erraban y no llegaban a tiempo en el repliegue, lo que en ocasiones obligaba a Tzolakis, su portero, a adelantarse al centro del campo. En ese contexto, Vini era como un guepardo en el Serengueti.
Xabi Alonso recuperó a una pieza clave para lo que desea en el Madrid. Se trata de Tchouaméni, la boya de su centro del campo. Las bajas en defensa, a las que unió la de Courtois, podían llevar al Madrid al centro de la defensa, como había ocurrido en el pasado con Ancelotti, pero el técnico tolosarra prefirió mantener a su mediocentro y mover a Carreras hacia el centro y colocar a Mendy como titular. Las maniobras implicaban riesgos, acrecentados por las debilidades defensivas de Trent en la derecha. De momento, sabemos de su buen pie como asistente. Hace falta más para hacerse con la banda derecha del Bernabéu. Mucho más.
En las dudas iniciales que generaban las mutaciones y los antecedentes, supo pescar Olympiacos, simple pero eficaz. Primero con lanzamientos largos de su portero para buscar la presión arriba y tener opciones sin necesidad de elaborar, dado que su calidad es muy inferior a la del Madrid. Al final, con centros que no encontraron oposición en una defensa de blandiblue.
Vinicius pugna por un balón con Retsos.AFP
El gol local nació de esa presión, pero, en cambio, maduró en una acción combinativa de gran precisión, coronada con el disparo de Chinquinho, seco, sin dar tiempo a los reflejos de Lunin. Ese tanto en un día difícil no destempló al ucraniano, firme frente a otro disparo del mismo jugador en un momento crítico.
A la belleza de la jugada le había acompañado la candidez de los defensores del Madrid, poco intensos, contemplativos. Ese Madrid era el Madrid de los últimos partidos y de los peores presagios. Vinicius, sin embargo, había decidido ser el Vinicius que se espera, no el que se reprocha. Ya lo hizo en el disparate de Elche cuando saltó al terreno de juego desde el banco, pero sin tiempo ni compañía. En Atenas las tenía.
'Hat-trick' exprés
El brasileño corrió, se desmarcó y pasó, todos menos marcar en un día en el que lo marcó todo Mbappé. No le pesó, al contrario. Para empezar, aprovechó una recuperación, con todo Olympiacos volcado, para lanzar en el espacio a Mbappé, como gusta al francés. Al primer disparo, gol. Hasta cuatro veces, tantas como goles marcó el Madrid, respondió con la misma frialdad y eficacia. No hay otro goleador igual en el mano a mano. En siete minutos había marcado tres goles, un hat-trick exprés, el más rápido de su carrera. En el segundo tiempo añadió el cuarto tanto, asistido también por Vini.
La catarsis parecía completa, y eso creyó también Xabi Alonso, que llevó a Tchouaméni a la defensa, retiró a Asencio e introdujo a Bellingham, suplente por unas presuntas molestias. El equipo, que ya había vuelto a las dudas para permitir a Taremi apretar una vez el marcador, se cayó del todo. El Kaabi volvió a marcar de cabeza para hacer peligrar el esfuerzo de la sociedad de la catarsis.