El técnico portugués José Mourinho, destituido en enero por la AS Roma, anunció este sábado por la noche su llegada al Fenerbhaçe turco, en un vídeo subido en redes sociales.
“Buenas noches a los aficionados del Fenerbahçe, nos vemos mañana en Kadikoy (el barrio de Estambul donde se encuentra el club) e iniciamos nuestro viaje juntos”, lanzó el técnico de 61 años en un video subido en el perfil oficial del club en ‘X’.
Según la cadena de televisión privada NTV, la designación de Mourinho como nuevo entrenador del club se hará oficial el domingo.
La prensa turca especializada se hacía eco los últimos días de rumores sobre la llegada inminente del célebre entrenador, que se atrevió con la lengua turca al saludar con un ‘merhaba’ (hola).
Según las informaciones que se han filtrado, el presidente del club, Ali Koç, ofreció un contrato de “dos años más uno opcional” a Mourinho, antiguo entrenador del Real Madrid y el Chelsea entre otros.
Mourinho se uniría así a uno de los tres grandes clubes de fútbol de Estambul para devolver la gloria a un equipo que no gana la liga turca desde hace diez años.
Jose Mourinho tuvo que hacer las maletas el pasado invierno europeo, dos años y medio después de su llegada a Roma, con el equipo en una discreta 9ª posición en la Serie A y en medio de reproches a árbitros y dirigentes del club por parte del veterano técnico.
En Turquía se pondrá al frente del banquillo de su undécimo equipo como entrenador principal, después de un recorrido marcado por sus numerosos títulos de prestigio.
Entre otros conquistó la Liga de Campeones con el Oporto (2004) y el Inter de Milán (2010), además de la Premier League con Chelsea (2005, 2006, 2015), la Serie A (2009, 2010) y la Liga española (2012).
Aunque su carrera parece cuesta abajo los últimos años con sus pasos discretos por Manchester United, Tottenham y Roma.
Rokfeller de Pleville Margot, más conocido como 'Roki', es uno de los caballos más queridos en la hípica española. Pese al buen estado físico que presenta, este fin de semana será la última vez que se le verá competir, en el Longines Global Champions Tour (LGCT) de Madrid.
El LGCT, considerado la 'Fórmula 1'de la hípica, es el circuito de salto ecuestre más prestigioso del mundo. La competición recorre 16 ciudades cada año y llega al Club de Campo Villa de Madrid del 16 al 18 de mayo. Y es precisamente éste el escenario que Eduardo Álvarez y su padre -el también jinete olímpico Luis Álvarez Cervera- han elegido para despedir al caballo más longevo de la alta competición española.
Eduardo Álvarez Aznar es el mejor jinete de salto de España. Para él Roki es "uno más de la familia" y siente "orgullo de tener un caballo así y contar con él en mi cuadra". Su despedida, pese a que también le resulta algo triste, le provoca "mucha alegría, por poder retirarlo así, estando en activo, pudiendo competir al máximo nivel".
El caballo, que cuenta con unos 600 kilos de peso y 1'64 metros de altura, tiene 20 años, lo que ya es una edad elevada para estos animales. Y es ésta la razón por la que su jinete toma la decisión de distanciarlo de las carreras: "Es por la edad que tiene, no por cómo se siente, porque ni mucho menos está pidiendo una retirada. También yo quería que fuera en un sitio importante para mí y para él, un sitio como Madrid".
La mentalidad y la técnica en los saltos son esas dos claves que, según explica Eduardo, diferencian a Rokfeller del resto de caballos: "No solo es lo físico, la mente también le acompaña. Está contento cada vez que sale de casa y va a un concurso, es ahí donde de verdad saca todo su potencial. Además, tiene una forma de saltar un poco peculiar. Tiene una técnica que es muy económica, no se desgasta. No tiene que pasar muy alto por encima de los saltos, es un caballo que puede repetir mucho en competiciones. Eso y su mentalidad es lo que le ha hecho seguir tanto tiempo en activo".
El jinete Eduardo Álvarez Aznar posa con su caballo, Roki.ANTONIO HEREDIA
Eduardo y Roki llevan 12 años juntos, disputando multitud de campeonatos por el mundo entero. Al jinete la hípica es una pasión que le llega desde que era un niño, al dedicarse su padre a lo mismo -quien, por cierto, es su referente-. Empezó a montar con tan solo tres años y con 17, cuando vio que "tenía que tomar la decisión de tomármelo más en serio o ya como un hobby, elegí irme a Suiza e intentarlo. Ahí estuve en las cuadras de Thomas Fuchs y a partir de eso ya fue cuando empecé mi carrera profesional". Una carrera más que consolidada, que le ha llevado a conseguir tres veces un sueño: "Poder llegar a correr en unos Juegos Olímpicos".
De la hípica lo que menos le gusta es el hecho de tener que viajar tanto, por pasar demasiado tiempo fuera de casa, aunque Eduardo antes de ver la parte negativa recuerda que de su trabajo le "gusta todo. No me puedo quejar". Y lo que más le enseña el oficio es a "tener los pies en la tierra. En el mismo día puedes ganar una prueba y en la siguiente, con otro caballo, caerte o quedarte fuera. Aprendes mucho a perder y eso es lo que de verdad te enseña, el tener que levantarte constantemente y seguir peleando y luchando por lo que más te gusta".
Con su familia, además, es algo que disfruta porque a todos les gusta y ya están empezando a competir. El caballo favorito de sus hijos es, como no, Rokfeller: "Siempre preguntan solo por él y cada vez que vienen a la cuadra es Roki el que se lleva todos los cariños y todas las zanahorias".
No fueron pocos los insultos y las palabrotas que se escucharon el lunes por la noche en la residencia de la Ciudad del Fútbol de Las Rozas. Mientras los jugadores reposaban la cena, unos en los salones comunes y otros ya en sus habitaciones, los médicos y el cuerpo técnico de la selección no salían de su asombro al leer, y releer, el informe médico donde los doctores del Barça explicaban el «procedimiento invasivo de radiofrecuencia» que le habían hecho a Lamine Yamal esa misma mañana. Les habían pedido más datos hacía horas, cuando supieron del tratamiento con una escueta descripción, pero no fue hasta las 22.37 de la noche del lunes cuando leyeron, y releyeron, especialmente la frase final, donde se recomendaba reposo «entre 7-10 días».
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«¿Y qué hacemos nosotros con eso?», se preguntaban ayer en Las Rozas. La recomendación era en realidad una amenaza. Si no se cumplen las prescripciones médicas y el jugador recae... «No había otra salida», insisten fuentes de la Federación, que comunicaron ayer por la mañana la desconvocatoria de su estrella para los partidos donde se decide la clasificación para el Mundial. Ni más ni menos. Era el colofón a dos meses de guerra entre la selección y el Barça a cuenta de una lesión en cuyo origen no se ponen de acuerdo. La historia es tal que así.
Lamine llega a Las Rozas el 1 de septiembre. Normalidad. Juega en Bulgaria el día 4 y en Turquía el día 7, completando su mejor partido de la temporada (hasta que jugó ante el Brujas la semana pasada). El lunes 8 regresa a Barcelona. Tras una semana de aparente normalidad, habiendo entrenado en al menos una ocasión con su equipo, el sábado 13 Hansi Flick, técnico del Barça, sale muy enfadado con De la Fuente. «Es una pena. Ya se fue de aquí con dolor. Le dieron analgésicos y jugó 73 y 79 minutos. Y entre los partidos no entrenó. Eso no es tener cuidado con los jugadores», dijo, enfadado por una lesión descrita así en el comunicado médico del Barça: «El jugador presenta molestias en el pubis que le impiden entrenar y jugar a día de hoy».
La sorpresa en la selección fue grande. Durante los días que pasó con el grupo, no refirió dolor alguno en el pubis. Habló siempre de molestias en la espalda, y por ellas recibió un analgésico por vía intramuscular (un pinchazo en el culo) para el segundo partido. Esa es la laguna principal que desde la Federación observan en toda esta historia. Si Lamine volvió el lunes 8 a Barcelona sin haber dicho nada del pubis, entrenó, al menos una vez, entre el martes 9, miércoles 10 y jueves 11, si incluso rodó un anuncio publicitario ese miércoles... ¿dónde aparece la lesión en el pubis? Así se queda la cosa (de momento).
Lamine Yamal, en su último partido con España.AP
El día 28 de septiembre, Lamine reaparece ante la Real sociedad. Han sido, pues, 15 días de baja (tomando como inicio el 13, el día del parte médico del Barça). El 1 de octubre, el extremo juega contra el PSG y, dos días más tarde, el 3, De la Fuente le convoca, respondiendo de paso a Flick: «Me extraña que diga eso habiendo sido seleccionador, esperaba algo más de empatía», dice el riojano. Pero tres horas después de esas palabras, el Barça emite otro comunicado médico. «Lamine ha recaído de sus molestias» y filtra que estará entre dos y tres semanas de baja. La noche anterior, la del 2 de octubre, en las conversaciones habituales entre los médicos del equipo nacional y de los clubes, ni una palabra sobre esas molestias. En la Federación intuyen la mentira, pero no lo explicitan, pues la naturaleza misma de la pubalgia hace muy difícil esa vía.
La recuperación, entre dos y tres semanas, se sustancia en dos, y Lamine juega unos minutos contra el Girona el día 18 de octubre. Desde ese día, participa en todos los partidos disputados hasta ayer, y marca cuatro goles, y vuelve a ser, a ratos, el Lamine deslumbrante, ruptura con Nicki Nicole mediante e ignorando todos los comentarios a su alrededor. Así que De la Fuente le llama. El Mundial está en juego. Y el Barça responde como responde, con ese tratamiento «invasivo» sin consultar a la Federación el día en que el jugador debía concentrarse y con ese informe médico donde se «recomienda» un reposo de 7-10 días.
«No me parece muy normal lo que ha pasado. Nunca había vivido una situación similar», dijo ayer Luis de la Fuente, mordiéndose la lengua porque el horizonte es el que es. Cuando se cierre esta concentración, hasta marzo todo quedará dormido. Eso si la selección logra el billete para el Mundial, porque si no, el lío sí que puede ser morrocotudo. Será el momento de la diplomacia pensando en ese Mundial del próximo verano, donde España va a necesitar a su máxima estrella y donde quizá Adidas, la marca que tiene en Lamine a su máxima figura, no sea tan neutral como hasta ahora. Esa diplomacia en Las Rozas, por cierto, debería estar en manos de Aitor Karanka. Aunque el que dio el primer paso ayer fue Rafael Louzán, el presidente de la Federación, hablando de "no avivar la polémica".