El técnico volverá a la que fue su casa hace siete años como sustitución de Carlos Corberán, al que este domingo rescindieron su contrato.
Míchel, durante un partido con el Getafe.Rodrigo JiménezEFE
El español Miguel González Martín del Campo “Míchel” volverá a entrenar al Olympiacos, donde ya estuvo hace unos siete años, y en sustitución de su compatriota Carlos Corberán, al que este domingo se le rescindió contrato, según informan medios griegos.
El regreso de Míchel, que con el conjunto griego ganó dos ligas y una copa en su anterior etapa en el banquillo rojiblanco (2013 y 2015) y que consiguió superar la fase de grupos de la Liga de Campeones, se suma a otras grandes incorporaciones del mercado de fichajes como lo son los ex madridistas James Rodríguez y Marcelo.
Al técnico madrileño, que en su última experiencia en el banquillo fue a los mandos del Getafe (2021-22), se le espera en las próximas horas en tierras griegas.
El Olympiacos es el club del Pireo, el puerto de Atenas, y se trata de uno de los equipos más notorios de Grecia, que en los últimos diez años ha ganado ocho veces la liga y tres veces la Copa helena, periodo en el que solo ha faltado tres veces en la fase de grupos de la Liga de Campeones.
El jugador del Valencia CF detenido por agresión sexual lanza un contraataque contra la Guardia Civil. Rafa Mir ha presentado un escrito ante el Juzgado de Instrucción número 8 de Llíria, al que ha tenido acceso EL MUNDO, en el que acusa al Instituto Armado de llevar a cabo una investigación "sesgada y unidireccional" contra él para atribuirle una violación que, asegura, nunca perpetró.
Para ello esgrime el acta inicial levantada por la Policía Local de Bétera, que según la defensa de Mir, refleja textualmente que una de las jóvenes declaró en el lugar de los hechos que la chica supuestamente violada "se marchó al baño de la vivienda de forma consentida" con el futbolista. Al tiempo dijo que había sido penetrada pero que le dijo al futbolista que "parara" y éste "le hizo caso".
Para saber más
Cabe recordar que el jugador cedido por el Sevilla CF fue arrestado tras la denuncia posterior de dos jóvenes veinteañeras que acusaron a Mir de abusar de al menos una de ellas el pasado domingo en su domicilio de Bétera. Tal y como reveló este periódico, una de las chicas relató a la Guardia Civil que la encerró en un baño, "puso el pestillo" y la "penetró con los dedos" mientras se encontraba en estado de "shock" y le suplicaba sin éxito que la liberara mientras le provocaba "moratones" en el brazo.
El jugador niega con rotundidad la versión de las chicas, que además han contado a la Guardia Civil que un amigo de Mir las echó de su casa semidesnudas. El imputado explica que mantuvo relaciones consentidas con las dos tras invitarlas a su domicilio después de pasar la noche del sábado en una conocida discoteca valenciana y que ambas se pelearon entre ellas por celos.
Mir esgrime ahora el atestado inicial de la Policía Local, aportado como anexo por la Guardia Civil a la causa y cuyo contenido, sin embargo, ha sido obviado a su juicio por la Policía Judicial.
"De forma consentida se ha marchado a un baño de la vivienda, donde han intimado y (Rafa Mir) le ha introducido varios dedos en la vagina. Ella le ha dicho que parara, haciéndole caso y han salido otra vez a la piscina", sostiene la defensa de Mir que contiene exactamente el atestado inicial de la Policía Local tras interrogar en el lugar de los hechos a una de las jóvenes.
De tal forma que Mir denuncia que la Guardia Civil ha obviado este testimonio y que las chicas han incurrido en graves contradicciones en sus declaraciones. "Lo anterior evidencia una investigación sesgada por unidireccional de la Guardia Civil", subraya su letrado Jaime Campaner.
De ahí que solicite la inmediata declaración ante el juzgado de los tres agentes de la Policía Local que acudieron al domicilio de Mir así como el oficial responsable de los mismos.
La Biblia nunca escribió que fueran tres ni que fueran reyes. Sí que eran magos y que seguían la estrella de oriente. En ese punto cardinal, más allá de monarquías parlamentarias, en Grecia, Serbia y Turquía las imágenes de pabellones llenos de más de 15.000 espectadores enfervorecidos relucen los últimos años en el baloncesto europeo.
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A bordo de un coche indomable, líder de un equipo roto por dentro, luchando en notoria inferioridad mecánica ante McLaren, Max Verstappen logró en el GP de Japón una pole para el recuerdo. Otro hito en su leyenda. Inexplicable incluso para su ingeniero de pista, que repasaba los datos sin dar crédito a cómo y dónde había raspaso 12 milésimas ante Lando Norris y 44 frente a Oscar Piastri. Los alaridos de euforia en Red Bull debieron de llegar hasta el garaje de McLaren. Christian Horner tendría que extender un cheque en blanco, porque su campeón, al volante de un monoplaza tan difícil, se ve con opciones de pelear por el quinto título.
No cabe mejor homenaje a Honda en Suzuka, el trazado más especial de la F1. El circuito de los pilotos. Verstappen cerró una vuelta asombrosa, al límite en los tres sectores, igualando con su habilidad el hueco que Norris y Piastri abrían con el motor y la aerodinámica. "Es algo increíble, no lo esperábamos. Supo extraer lo máximo del coche", admitió Horner. Con ese mismo RB21, Yuki Tsunoda partirá decimoquinto en la parrilla.
Este 1:26.983 sobre un firme recién asfaltado otorga a Mad Max la propina de un récord histórico. Su cuarta pole consecutiva en Suzuka, igualando los registros de Michael Schumacher (1998-2002) y Sebastian Vettel (2009-2012). Simplemente inaccesible para el resto, porque Charles Leclerc y George Russell, cuarto y quinto, quedaron a tres décimas. Por no hablar de Lewis Hamilton, mudo ante la radio de Ferrari cuando le solicitaban un feedback por su octava posición.
Quinto incendio del fin de semana
No hay más razones que la del descomunal talento de Vestappen. Quizá no alcance para llevarse la victoria el domingo, pero aporta esa dosis de emoción a un Mundial dominado desde el inicio por McLaren. Un campeonato que se antoja muy largo para Carlos Sainz y Fernando Alonso. Sin opciones de entrar en la Q3, partirán decimosegundo y decimotercero.
En su segundo intento de la Q1 Sainz había rebajado el crono de Alex Albon, pero llegado el momento de la verdad, el británico volvió a poner esas dos décimas sobre la mesa. Como en Melbourne y Shanghai, Carlos sufría para adaptar su conducción a las exigencias del FW47. Su pase a la Q3, objetivo básico, se jugaba en 74 milésimas con el tiempo de corte de Pierre Gasly.
Para ese examen final, quien quisiera repasar los apuntes a última hora, aún dispuso de unos minutos por culpa de una bandera roja. La quinta del fin de semana provocada por el fuego en Suzuka. Por mucho que enfriasen la pradera con algún manguerazo, las chispas de los coches sobre la hierba seca terminaban desencadenando los conatos de incendio.
Sainz, con el W47, el sábado en la 'qualy' de Suzuka.AFP
Hubo una tensa espera, pues, antes de comprobar la cruda realidad. Alonso pudo mejorar su crono (1:27.897), aunque de inmediato fue apartado por Albon y Gasly. La impotencia de Sainz quedó aún más de manifiesto, con el añadido de que los comisarios anotaron su maniobra en la curva 1, donde claramente estorbó a Hamilton. El 0-4 del madrileño ante Albon en las cuatro sesiones clasificatorias, incluida la sprint race de China, no precisa de más comentarios.
Stroll, último
A esa misma inferioridad deberá acostumbrarse Tsunoda. Lejos siempre del ritmo de Verstappen, el ídolo local sufrió un par de sustos en el momento de su vuelta lanzada, por lo que partirá decimoquinto en su estreno con Red Bull. No habrá opción a ese podio que él mismo auguró en las horas previas. No hay piedad para quien titubea en Sukuza. Bien lo saben en Aston Martin.
El intento inicial dejaba a Lance Stroll último y decimoséptimo a Alonso. Una situación casi desesperada para la escudería comandada por Andy Cowell, donde volvieron a establecerse las viejas jerarquías cuando hubo que disparar con fuego real. El asturiano salvó el apuro, entrando decimocuarto, a seis décimas de la cabeza y con casi un segundo sobre su compañero, que sufrió una salida de pista en la rapidísima enlazada de las curvas 5 y 6.
También hubo un abismo en los garajes de Haas y Alpine, con Esteban Ocon y Jack Doohan claramente relegados ante Oliver Bearman y Gasly. En su regreso a Racing Bulls, el tiempo de corte lo registró Lawson, mientras su compañero Hadjar sufría por un misterioso dolor dentro del cockpit.