Martín Landaluce planta cara a Lehecka, pero cae por 7-6 (1) y 7-5 en cuartos de final de Miami

Martín Landaluce planta cara a Lehecka, pero cae por 7-6 (1) y 7-5 en cuartos de final de Miami

Podía sospecharse, con un alto grado de comprensión, que Martín Landaluce implosionara después de situarse por primera vez en los cuartos de final de un Masters 1000. Lo hizo con suma brillantez, tras neutralizar una bola de partido ante Sebastian Korda, certificando su progresión. Jiri Lehecka, 22º, era una frontera aún mayor que el hombre que sorprendió a Carlos Alcaraz en tercera ronda. Landaluce planteó combate durante dos horas y dos minutos, antes de caer por 7-6 (1) y 7-5.

El checo, poseedor de dos títulos ATP, es un hombre con un recorrido estimable en el circuito, un tenista peligroso, particularmente en superficies como la de Miami, a quien las lesiones han privado de una ventura mayor hasta la fecha. Es fácil establecer analogías entre ambos. Diríamos que Lehecka representa una versión más madura del español, quien, a sus 20 años, ingresa en un escenario nuevo después del esmerado tránsito recorrido desde que se proclamó campeón júnior del Abierto de Estados Unidos en 2022.

Lejos de dejarse ir, Landaluce defendió los argumentos que le habían traído hasta aquí desde la fase previa. Llegó con garbo hasta el desempate del primer set, tras superar cuatro pelotas de rotura a lo largo del set, pero pagó caros dos errores, una doble falta y una apresurada dejada en la cinta.

Si Lehecka se había mostrado más certero con el servicio en el primer set, Landaluce mejoró en el segundo y apretó con el resto, lo que le dio en el quinto juego su primera bola de break, sofocada por el checo. Landaluce no desfallecía, como tampoco lo hacían sus acólitos, bulliciosos en la grada. Sufría Lehecka, exigido, con la necesidad de buscar ángulos arriesgados para encontrar rédito, acaso sorprendido por la severa oposición a la que debía hacer frente.

Landaluce volvió a llegar hasta la orilla, superó las tres primeras pelotas de partido con la valentía que ya le distingue. No así la cuarta. Su derecha se fue larga. Sale del torneo como número 102º del mundo y, más allá de la progresión cualitativa, deja la impronta de un tenista con el que habrá que contar a partir de ahora.

kpd