El portero Manuel Neuer ha anunciado su retirada de la selección de fútbol de Alemania tras quince años en el combinado nacional. En un comunicado emitido en sus redes sociales, el guardameta del Bayern ha hecho pública su decisión, la cual calificó como “difícil”, y ha realizado un balance de su etapa en la Mannschaft, de la que llegó a ser capitán.
Su adiós se suma a que anunció Toni Kross, que ha dejado el fútbol, y los más recientes de Thomas Müller y Ilkay Gündogan, lo que apunta a relevo generacional en la selección que dirige Julian Nagelsmann, que cayó en cuartos de final de la pasada Eurocopa, en la que era la anfitriona, ante España. Ése fue el último partido como internacional de Neuer.
“Hace mas de quince años de mi debut en los Emiratos Árabes. Aquel día me sentí nervioso. Estoy orgulloso por haber estado tantos años con mis compañeros y haber sido capitán siete años hasta mi lesión. Me alegro que mi despedida haya sido en el Europeo de mi país“, afirmó el cancerbero.
Neuer valoró el Mundial conquistado en Brasil en 2014 como “el punto culminante” de su trayectoria en la ‘Nationalelf‘ y agradeció a “todos los profesionales de la Federación, a los entrenadores de porteros, a los compañeros de equipo y a los aficionados” los años compartidos.
Internacional con Alemania en 124 partidos, el quinto que más en la historia de la selección, ha disputado cuatro Mundiales y cuatro Eurocopas. El guardameta debutó en la portería teutona el 2 de junio de 2009, en un amistoso en Emiratos Árabes, cuando aún defendía los colores del Schalke 04. Inmediatamente se haría con la confianza del técnico, Joachim Löw, quien lo colocó de titular para el Mundial de Sudáfrica del año siguiente, siendo indiscutible a partir de entonces.
Su “punto culminante”, como él lo llama, llegó con la conquista del Mundial de Brasil 2014, en el que fue de los jugadores más decisivos de Alemania -quedó tercero en el Balón de Oro de aquel año.
En 2016, tras la Eurocopa de Francia, heredó la capitanía de Alemania tras la renuncia de Bastian Schweinsteiger, la cual ostentaría hasta 2023, cuando Nagelsmann, aludiendo a la lesión que le apartó de la misma por unos meses, le despojó del brazalete en favor de Ilkay Gündogan.
A última hora del domingo en Bahrein, mientras sus operarios embalaban los bártulos rumbo a Jeddah, un par de escenas evidenciaron la atmósfera que se respira en Red Bull. Dentro del hospitality, Christian Horner, su team principal, improvisaba una reunión de alto voltaje con su plana mayor, encabezada por Pierre Waché, director técnico, Paul Monaghan, ingeniero jefe y Helmut Marko, asesor deportivo. Unos minutos antes, a la puerta del garaje, Marko, de 81 años, ya había tenido que soportar las quejas de Raymond Vermeulen, el representante de Max Verstappen, harto del pobre rendimiento del RB21.
La sexta plaza en Sakhir dejó muy con mal sabor de boca al vigente campeón, que había dominado a placer en 2023 y 2024 con sendas victorias desde la pole. El ritmo de su coche, nueve décimas más lento de promedio que McLaren y casi medio segundo peor que Ferrari y Mercedes, sólo pudo equipararse al de Alpine. De hecho, Verstappen tuvo que ceder ante el empuje de Esteban Ocon (Haas), Andrea Kimi Antonelli (Mercedes) y Lewis Hamilton (Ferrari), apurando hasta la última vuelta para superar a Pierre Gasly.
"Fue muy alarmante. Sabemos que no somos competitivos", lamentó Marko. Desde el viernes, Red Bull venía sufriendo diversos contratiempos con los frenos y con el equilibrio del RB21, que degradaba los neumáticos de un modo muy preocupante. "Esta carrera ha sacado a la luz algunos escollos que debemos solucionar rápidamente. Entendemos dónde están los problemas, pero introducir las soluciones llevará un poco más de tiempo", completó Horner.
El semáforo y una rueda atascada
Durante su primer encuentro con la prensa, en la zona mixta de Sakhir, Verstappen confesó que no tenía ganas de abordar estas cuestiones con sus superiores. El holandés parecía morderse la lengua al recordar algunos episodios de la carrera, como los pit-stops que frustraron cualquier intento de remontada. Una mancha en el expediente de Red Bull, célebre por la eficiencia de sus mecánicos.
Durante el primer paso por boxes, los mecánicos se retrasaron más de cuatro segundos al montar los neumáticos duros, mientras Mad Max esperaba, en vano, el cambio de la luz roja del semáforo. Unos minutos después, Yuki Tsunoda también sufrió en sus carnes una confusión similar, con la luz amarilla parpadeando junto a la roja. En la vuelta 26, Verstappen también tuvo que detenerse 6,2 segundos por culpa de la rueda derecha delantera, atascada en el momento más inoportuno. Marko calculó que estos errores costaron "dos posiciones" a su líder.
"Debemos recuperar lo antes posible el rendimiento. Si el coche no es el más rápido y tampoco funcionan las paradas en boxes... Es inaceptable", subrayó el asesor del equipo, con tono iracundo. "Todo lo que podía ir mal salió mal", ratificó Verstappen, fuera del top 5 por quinta vez en las 25 últimas carreras. Apenas siete días después de su triunfo en Suzuka, queda aún más evidencia que aquella gesta sólo debió atribuirse a una genialidad del tetracampeón. Y que el cambio de rumbo en Red Bull se antoja muy difícil a lo largo de 2025.
Los mecánicos de Red Bull, durante una de las paradas de Verstappen.AFP
Tampoco sobran los motivos de alegría para Tsunoda, pese a sumar sus primeros dos puntos como piloto de Red Bull. Desde el GP de Las Vegas 2024, sólo Verstappen había aumentado el casillero del equipo. A partir de ahora, los rumores sobre el futuro del tetracampeón se multiplicarán en el paddock. Pese a que su contrato expira en 2028, lo cierto es que durante las últimas semanas se viene especulando sobre un posible cambio de aires a partir de 2026, con Mercedes y Aston Martin como destinos más plausibles.
Tsunoda, Sainz y el error de la FIA
A la espera de unas previsibles actualizaciones aerodinámicas en Jeddah, Red Bull aún debe darse por satisfecha con su cierre de domingo en Sakhir, donde Tsunoda se libró la sanción tras un incidente con Carlos Sainz. "Fue una estupidez lo que me hizo", lamentó el madrileño por la radio, tras el fuerte impacto que seccionó uno de los pontones de su Williams. Luego, con algo más de calma, Sainz quiso repasar lo sucedido: "Si fuera Yuki y perdiera el coche en una batalla en pista, también entendería que no me castigaran. Hoy la moneda ha salido cruz, pero es lo que hay".
Mucho más cuestionable resultó lo sucedido con Sainz tras su sanción por sacar de la pista a Antonelli en la curva 10. Los comisarios le impusieron 10 segundos, que el piloto de Williams cumplió escrupulosamente durante su tercer pit-stop. Sin embargo, una hora después del final de la prueba, la FIA sorprendió con una notificación donde imponía a Carlos tres puestos de sanción en la próxima carrera, por no haber cumplido esos 10 segundos de castigo.
La confusión se prolongó durante casi tres cuartos de hora, hasta que el organismo regulador emitió un nuevo escrito, donde eximía a Sainz de cualquier penalización en Jeddah. Sólo cabe interpretar que los comisarios (Garry Connelly, Mathieu Remmerie, Vitantonio Liuzzi y Mazen Al Hilli) ni siquiera habían revisado las imágenes donde se veía al FW47 detenido en el pit-lane.
El ex receptor de la NFL Jacoby Jones, cuyo regreso de kickoff de 108 yardas en 2013 sigue siendo el touchdown más largo en la historia del Super Bowl, ha muerto a los 40 años.
Los Texans de Houston, el equipo en el Jones pasó sus primeras cinco campañas, anunciaron su fallecimiento este domingo, sin informar de las causas.
Jones jugó entre 2007 y 2015 para los Texans, Ravens de Baltimore, Chargers de San Diego y Steelers de Pittsburgh. Protagonizó varias jugadas importantes con los Ravens en la temporada en la que ganaron su última Super Bowl, en 2013. Jones fue clave del "Mile High Miracle" en el encuentro de postemporada ante Denver en enero de aquel año. Atrapó un pase de touchdown de 70 yardas a 31 segundos del final del cuarto periodo para empatar el marcador. Los Ravens ganaron en un doble tiempo extra.
En esa Super Bowl ante San Francisco, Jones atrapó un pase de touchdown de 56 yardas del MVP Joe Flacco. Posteriormente corrió 108 yardas a la zona de anotación para abrir la segunda mitad, con lo que Baltimore se fue arriba 28-6. Los Ravens ganaron 34-31. Esa Super Bowl se disputó en Nueva Orleans, donde creció Jones.