Lamine Yamal (FC Barcelona), Daniel Muñoz (Atlético) y Jesús Fortea (Real Madrid) no acudirán al torneo clasificatorio para el Europeo
Lamine Yamal, en un entrenamiento.FC Barcelona
Las aguas andas revueltas en la selección sub’17 por la ausencia en la última convocatoria de tres de las joyas de la cantera española. Lamine Yamal (FC Barcelona), Daniel Muñoz (Atlético) y Jesús Fortea (Real Madrid) no acudirán a los próximos partidos de la Ronda Élite del Campeonato de Europa de la categoría por un acto de indisciplina, según recoge Marca.
A pesar de que la selección sub’17 se juega en ese torneo el pasaporte para el próximo Europeo de Hungría, Julen Guerrero ha decidido prescindir de tres de sus joyas por una indisciplina grave durante en el torneo del Algarve que España ganó en febrero.
Según el diario, la Federación ha sido implacable con los tres jugadores que “se saltaron las normas de convivencia”. Además, el Barcelona también castigará a Lamine Yamal, de 15 años, una de las grandes esperanzas de La Masia.
La España de Julen Guerrero se jugará su presencia en el Europeo en Antaya entre el 22 y el 28 de marzo, en un grupo en el que se medirá a Finlandia, Turquía y Alemania.
Quien aún dude de las dificultades que entraña un Fórmula 1 puede revisar los mensajes de Liam Lawson del pasado domingo en Shanghai. "No puedo girar el coche en absoluto", lamentó el piloto de Red Bull en la vuelta 54, a sólo dos para la meta. Nada más cruzar la bandera a cuadros, Richard Wood, su ingeniero de pista, sólo pudo ofrecerle unas palabras de consuelo: "Sí, hoy tuviste que sudar tinta. Lo siento, tío, sinceramente hice todo lo que pude para ayudarte". En ese momento, la comunicación ya se había colmado de balbuceos y silencios de Lawson, muy afectado por su paupérrimo nivel al volante. Por segunda semana consecutiva, ni siquiera se había acercado a la zona de puntos.
El futuro de Lawson, pendiente de un hilo, se resolverá esta semana durante una reunión en Milton Keynes. Una cumbre donde el equipo, protagonista de un flojo arranque, abordará también su plan estratégico. "Estamos preocupados, pero no vamos a tirar la toalla", adelantó Helmut Marko tras el cuarto puesto de Max Verstappen en Shanghai. La opinión del veterano asesor, en estas difíciles circunstancias, tendrá tanto peso como la del team principal, Christian Horner. No se trata de un asunto baladí. Tras perder algunos de los ingenieros que cimentaron el último ciclo triunfal, con los cuatro títulos de Mad Max, Red Bull ha de decidir si da este Mundial por perdido y emplea todos sus esfuerzos en el coche de 2026, primer año de la revolución reglamentaria. Y en el corto plazo, ha de tomar una decisión con Lawson.
"No soy tonto y sé que estoy aquí para rendir. Si no lo consigo, no voy a continuar", admitió el neozelandés en China, donde ocupó la última plaza en las dos sesiones clasificatorias. A estos resultados hay que sumar su decimoctavo puesto en la parrilla de Melbourne. La peor racha de un piloto de Red Bull desde su llegada al Gran Circo, allá por 2005. Su sufrimiento al volante quedó aún más en evidencia en Shanghai, donde quiso partir desde el pit lane para realizar cambios en la puesta a punto. Sin embargo, con esa nueva configuración, mucho más agresiva, sólo pudo adelantar a tres rivales, siendo el último piloto en no ser doblado.
Sólo con el simulador
Las dificultades del RB21, un monoplaza diseñado al gusto de Verstappen, han superado a Lawson en dos circuitos que sólo conocía a través del simulador. Y esta falta de experiencia podría hacerse aún más acuciante a partir de ahora. De las 14 próximas citas del Mundial, Liam sólo conoce Suzuka, tras su paso, hace un par de años, por la Super Fórmula japonesa. Sin embargo, estas dos semanas previas al GP de Japón pueden hacerse demasiado largas. Red Bull maneja la opción de Yuki Tsunoda, el líder de Racing Bulls, su equipo filial. Incluso la de su compañero Isack Hadjar, un rookie que también ha dejado detalles interesantes.
Toda esta incertidumbre trae a la memoria el GP de Bélgica 2024, cuando Red Bull hubo de salir al paso de los rumores para confirmar a Sergio Pérez, a quien había renovado sólo dos meses antes. El mexicano tampoco daba la talla ante Verstappen y a final de año acabó saliendo del equipo. Sin embargo, su cartera de patrocinadores personales siempre representó un obstáculo para cualquier intercambio a mitad de curso. Obviamente, no es el caso de Lawson, un chico de orígenes humildes para los estándares de la actual F1. De hecho, sus padres tuvieron que vender la casa familiar para financiar sus inicios en los karts. Y según él mismo ha confesado, aún no han comprado otra.
Lawson, al volante del RB21, el domingo en Shanghai.RED BULL
Al igual que sucedía con Checo, las comparaciones con Verstappen dejan en muy mal lugar a Lawson. No sólo por esas 88 centésimas que ha cedido, de promedio, en las sesiones clasificatorias, sino por sus recurrentes problemas a la hora de mantener el coche en la trazada. A bordo de un RB21 muy nervioso, sus mínimas opciones en Australia se toparon contra el muro de la curva 2. Tras la qualy del sábado en Shanghai, Marko ofreció un diagnóstico desolador: "Esto demuestra que nuestro coche es extremadamente difícil. Si le das a Liam el Racing Bulls, va más rápido. No puede seguir así".
Sólo las manos de Verstappen, autor de un segundo y un cuarto puesto, han sido capaces de extraer algo positivo del coche. Aunque no alcance para seguir la estela de McLaren, el tetracampeón mundial puede alardear de una estadística asombrosa. A lo largo de las 20 últimas carreras, ha sumado 337 puntos, por sólo 49 de sus compañeros. Si otros mejor preparados, como Carlos Sainz (2015-2016), Daniel Ricciardo (2016-2018), Pierre Gasly (2019), Alex Albon (2019-2020) o Pérez (2021-2024) ya claudicaron ante él, nada alentador puede esperarse ahora de Lawson.
«Es una relación guay», cuenta Mikel Landa, mirando de reojo a quien, exigencias de la prensa, acaba de desprenderse de su vera. Porque el binomio que forma con Remco Evenepoel en carrera se traslada a cada control de firmas, a dúo el veterano y el novel desde el bus del Soudal Quick-Step hasta el estrado, una improbable relación que comprueba en este Tour su éxito. Camino de los 35 años, con tantas carreras a sus espaldas, con el mito del landismo ya para siempre, el vitoriano ha encontrado en el equipo belga que le firmó hasta 2025 un reto inesperado. El que puede ser el último capítulo de su carrera se podría titular: «Tutela a una estrella».
El pasado verano Mikel recibió una llamada personal de quien estaba dispuesto a afrontar por primera vez la Grande Boucle, pese a que tantos sospecharan que Evenepoel no sería capaz de soportar la alta montaña con los mejores. Y Landa, que ya en el pasado tuvo que escoltar a otros líderes -a Chris Froome en el Sky o a Fabio Aru en el Astana-, aceptó el envite de buena gana. Hoy, su líder se muestra pleno a la espera de las dos terribles etapas de los Alpes que decidirán el Tour y él, que no pierde de vista al joven belga, se sitúa tan cerca de los puestos nobles de la general que está a un paso de repetir las dos mejores actuaciones de su carrera, los destellos de su plenitud. En 2017 y en 2020 acabó cuarto, la primera vez a tan sólo un segundo del podio de Romain Bardet.
«Esta vez venía con otra idea», razona en EL MUNDO quien, además, es el mejor español en la general, siete segundos de ventaja a Carlos Rodríguez, a 27 del portugués Joao Almeida por el cuarto puesto. «El plan era el de desconectar en alguna etapa y ayudar a Remco en la montaña. Pero día a día me he ido metiendo en la general [en Plateau de Beille entró sólo por detrás de los tres «inalcanzables»] y ahora toca aguantar ahí», admite el vitoriano, quien ha estado acompañado buena parte del recorrido en este Tour por su familia.
¿Qué ha descubierto en un joven como Remco, 10 años menor que usted?
"La verdad es que es un chico muy muy ambicioso. El talento que tiene le empuja a ser así de ambicioso. Y es muy curioso. Le gusta saber cosas, mejorar. Se deja aconsejar. Me pregunta bastante cuando tiene dudas".
"Priorizaré ayudarle"
En la escala de fanatismo del presente Tour, el tercer escalón de decibelios de cada salida y en cada meta lo marca Evenepoel, el debutante llamado a interponerse en la tiranía a dos que protagonizan Jonas Vingegaard y Tadej Pogacar. El tercer beatle se siente cada vez más cómodo en la Grande Boucle, hasta el punto de desafiar el segundo puesto del danés, de castigar sus supuestas flaquezas como intentó en Superdévoluy el miércoles. Este viernes, la etapa reina, será definitiva para todos. Y en la temible Cime de la Bonette (casi 23 kilómetros al 6,8% de desnivel), el punto más alto alcanzado jamás por la carrera (2.800 metros), a su vera estará seguro Landa, en su «Tour especial». «Pogacar parece que está dominando. No sabíamos muy bien cómo llegaba Vingegaard, pero es cierto que le ha dado un buen golpe en la general. Incluso en la moral. Pero creo que todavía queda Tour. El Visma no se va a dar por vencido y va a plantear una carrera dura, estoy seguro. Porque tienen que intentarlo, todo o nada. Estaremos atentos», vaticina el español, que en unas semanas, como jefe de filas del Soudal, disputará la Vuelta a España.
«Era un proyecto nuevo en el Soudal, disputar un Tour, intentar estar en el podio con Remco. De momento, estoy muy contento de cómo está yendo», explica quien no descarta ni siquiera intentar buscar la oportunidad de ganar la que sería su primera etapa (ya ganó varias en Giro y Vuelta). «Siempre que Remco me necesite, priorizaré ayudarle. Pero bueno, mientras pueda mantener esta posición o mejorarla un poco, lo intentaré, claro que sí».
¿Cómo se está encontrando en esta labor tutelar?
Me siento cómodo en este papel. Ya en el pasado trabajé para grandes líderes, pero cuando te sientes valorado y escuchado como ahora, se hace mucho más a gusto.
¿Y ya sabe Remco lo que es el landismo?
[Ríe]. No ha hecho falta explicarlo. Él ya lo va sintiendo a veces. En los Pirineos, me dice: '¡Joder! cuánta gente hay aquí animándote'.
Son sólo cinco las ocasiones en que han medido sus raquetas desde que Carlos Alcaraz se impuso en la primera ronda de Basilea en el otoño de 2022, pero el cruce que hoy se repetirá en los cuartos de final del Masters 1000 de Roma ya está en camino de convertirse en un clásico de los tiempos modernos.
Jack Draper, adversario este miércoles (no antes de las 15.00 h., Movistar) del español, llega al encuentro después de consolidar con la final sobre la arcilla de Madrid el rendimiento que le permitió hacerse en Indian Wells con su primer Masters 1000, dejando atrás a Alcaraz en las semifinales.
«Es uno de los mejores del mundo, como demuestran sus resultados. Tendré que hacerlo mejor que entonces», comentó el murciano tras imponerse a Karen Khachanov por 6-3, 3-6 y 7-5 en dos horas y media de un partido donde volvió a mostrarse irregular, como ya sucediera el domingo ante Laslo Djere. También Draper sufrió para deshacerse de Corentin Moutet: 1-6, 6- y 6-3.
Se enfrentan esta tarde los dos primeros clasificados en la Race, que sólo computa los resultados del año en curso. El británico, segundo, es el tenista que más ha progresado en el circuito. Zurdo, de físico rotundo, gran sacador y con un revés poderoso y fluido, afina con el drive y en las aproximaciones a la red.
«Sé el tenis que me hará», dijo respecto al primero de los cruces ante Alcaraz sobre arcilla. El ganador de cuatro títulos del Grand Slam, reciente campeón en Montecarlo, domina la serie por 3-2, habiendo cedido también ante Draper el último verano sobre la hierba de Queens, en octavos de final. Superó al de Sutton a comienzos de temporada en octavos del Abierto de Australia y en 2023 en Indian Wells, partidos ambos que su adversario no pudo completar por lesión.
Ausente en Roma tras sendas derrotas de entrada en Montecarlo y Madrid, Novak Djokovic anunció ayer el final de su vinculación profesional con Andy Murray, a quien contrató como entrenador en noviembre.
«Gracias, entrenador Andy, por todo el duro trabajo, la diversión y el apoyo dentro y fuera de la pista a lo largo de estos seis meses. Disfruté profundizando en nuestra amistad», escribió el ganador de 24 títulos del Grand Slam en redes sociales.