Los dos abanderados españoles y una polémica: “Decían que yo no debería llevar la bandera”

Los dos abanderados españoles y una polémica: "Decían que yo no debería llevar la bandera"

El Comité Olímpico Español tenía un buen lío a la hora de escoger a los abanderados para los Juegos Olímpicos de invierno de Milán-Cortinad’Ampezzo, que empiezan hoy. Si seguía su criterio de premiar a los más laureados, Lucas Eguibar tendría que repetir y Queralt Castellet sería la portadora ¡por tercera vez! Nadie lo pondría en duda, pero resultaría extraño. Por eso decidió cambiar la mirada y, en lugar de premiar los éxitos, premiar la longevidad: en su tercera participación olímpica, el esquiador Quim Salarich y la patinadora Olivia Smart serán los encargados de llevar la bandera en una ceremonia de inauguración que se espera italiana, muy italiana.

«Cuando me lo dijeron estaba en el aeropuerto, a punto de embarcar hacia Canadá. Me quedé con la emoción más de siete horas, sin poder hablar con nadie, sola con mis pensamientos. Fue un vuelo muy bonito», asegura Smart, reunida con Salarich en conversación con EL MUNDO.

Pregunta. ¿Creen que España siempre va a los Juegos Olímpicos de invierno con complejo de inferioridad?

Salarich. No hablaría de inferioridad, pero vemos los deportes de invierno como un hobby. No hay mucha cultura competitiva en deportes como el esquí alpino o el snowboard. Es uno de los hándicaps que tenemos. Si un niño se apunta al fútbol, al baloncesto o al tenis sabe que disputará partidos, pero con el esquí solo va a entretenerse.

Smart. En mi deporte, el patinaje, seguramente sí existía esa inferioridad antes de Javier Fernández. Ahora nuestro trabajo es mantener su legado y eso no es fácil. Después de su retirada hubo un bajón en España y ahora Tim [Dieck] y yo [compiten en dúo] intentamos que vuelva a ir hacia arriba.

P. Ninguno de los dos entrena en España.

Salarich. Es parte de lo que hablábamos. Como no hay cultura de competición, cuesta mucho que nos preparen las pistas para nosotros. Necesitamos que sean un espejo, una placa de hielo, y eso a las estaciones no les sale rentable. El esquí, en general, es un deporte muy caro y ahí también hay una barrera, eso está claro.

Smart. En el patinaje pasa lo mismo: no hay muchas instalaciones. Los mejores grupos de entrenamiento del mundo están en Canadá, también Javier Fernández entrenaba allí y por eso vivimos allí nosotros. Cuando salió la noticia de que yo iba a ser la abanderada de España leí a gente que hablaba mal de mí por ello. Decían que yo no debería llevar la bandera: soy inglesa, compito junto a un alemán y entreno en Canadá. Pero estoy muy orgullosa de que me hayan concedido este honor.

P. Olivia, ¿cuál es su relación con España?

Smart. De pequeña, con mis padres, veraneaba mucho en España, especialmente en Tenerife, y cuando hice pareja con Adrián [Díaz, su anterior compañero] empecé a competir por el país. Cuando Adrián lo dejó y me uní a Tim existía la posibilidad de representar a Alemania -también Tim es militar alemán-, pero en mi mente y en mi corazón no quería representar a ningún otro país que no fuera España. La Federación Española nos recibió con los brazos abiertos y estamos muy felices.

P. Olivia hablaba de Javier Fernández. Quim, ¿se mantiene en el esquí el legado de Paquito Fernández Ochoa?

Salarich. Te diría que sí, incluso más fuera de España que dentro. En los Mundiales y en la Copa del Mundo todavía me encuentro a gente que me pregunta si lo conocí. Yo, por edad, no llegué a vivirlo, pero para mí siempre será un referente porque demuestra que un español puede ser campeón olímpico de esquí alpino. Podemos pensar que era otra época o lo que sea, pero hay que recordar que fue campeón olímpico.

P. ¿Con qué resultado acabarían satisfechos estos Juegos Olímpicos?

Smart. Mi sueño es una medalla olímpica y sabemos que en una final puede pasar cualquier cosa. El año pasado, en el Mundial, acabamos terceros en el programa libre, así que no estamos tan lejos. Va a ser muy difícil, pero en el Top 10 estamos todos muy cerca. El primer objetivo es asegurar el diploma olímpico y luego, a soñar.

Salarich. Te diría un poco lo mismo. Ahora sé que puedo ser competitivo. No parto como favorito, pero he estado delante en una Copa del Mundo; hace poco me caí cuando iba tercero… Cualquier cosa puede pasar. Tengo experiencia, ya he vivido la presión y voy con muchas ganas.

P. Una última cuestión. Antes de que les presentaran como abanderados no se conocían. ¿Cómo es posible?

Salarich. Los deportes de nieve y los deportes de hielo siempre van por separado. Durante la temporada cada uno tiene sus competiciones, pero es que en los Juegos Olímpicos suele haber dos villas olímpicas, en los actos casi nunca coincidimos… En los Juegos Olímpicos de verano coinciden mucho los deportistas de diferentes disciplinas, pero nosotros no tanto.

kpd