La estrella estadounidense del esquí Lindsey Vonn, hospitalizada desde el domingo en Italia después de una violenta caída en el descenso olímpico, anunció este viernes que va a someterse a “una cuarta operación” en su pierna izquierda, el sábado, y que “si todo sale bien” confía en poder “volver a casa”.
“Han sido unos días muy duros en el hospital aquí, pero ya me siento yo misma. Todavía me queda un largo camino por recorrer”, declara la deportista de 41 años en un vídeo publicado en su cuenta de Instagram.
“Mañana (sábado) voy a someterme a una nueva operación y, si todo sale bien, entonces podré eventualmente irme y volver a casa“, explicó la “Speed Queen”, precisando que más adelante debería someterse a una quinta operación.
Vonn ha ido informando regularmente en las redes sociales desde su caída del domingo, pero es la primera vez que su mensaje es en un vídeo, que dura alrededor de un minuto.
En él da también “las gracias a todo el mundo por las flores, los correos y el tiburón”, sonríe, mostrando un peluche junto a su cama del hospital.
Vonn fue trasladada en helicóptero de la pista donde se cayó al hospital de Cortina d’Ampezzo, desde donde fue trasladada a un centro médico de Treviso, el lugar donde ha sido sometida hasta el momento a tres operaciones debido a la fractura del fémur izquierdo.
“Me siento afortunada”, asegura la esquiadora, campeona olímpica del descenso en 2010, que dijo estar recibiendo la visita de familiares y amigos.
Vonn también se muestra agradecida en su vídeo al personal médico que le ha atendido a lo largo de esta semana.
El cruce de Flax no tiene nada. Absolutamente nada. Una carretera recta y un camino de tierra que nace a la derecha. Nada más. Si hay que destacar alguna cosa, se puede decir que el asfalto está en buen estado para los estándares de Kenia. "¿Seguro que era aquí?", es necesario preguntar al guía. "Sí, sí, aquí, chocó contra aquellos árboles", contesta y lo certifica con Google Maps. No hay flores, ni una placa, ni mucho menos una escultura que recuerde que el 11 de febrero aquí murió Kelvin Kiptum, el portento de sólo 24 años que el pasado octubre llevó al ser humano ante la barrera de las dos horas.
A sólo cinco minutos en coche del campo de entrenamiento del NN Running Team de Eliud Kipchoge en Kaptagat el lugar ha olvidado el accidente y, de alguna manera, Kenia también.
Kiptum llegó rápido, con un récord del mundo en su tercer maratón, y se marchó rápido: su huella fue efímera. De fuera de los grupos de entrenamientos más conocidos, a las órdenes del ruandés Gervais Hakizimana también fallecido, y representado por una agencia pequeña, la belga Golazo, al maratoniano apenas le había dado tiempo a comprar un terreno y a planear un pequeño campamento en Chepkorio, su pueblo, también muy cerca de donde murió.
Según un atleta de la zona, sus compañeros de siempre, Donikat Komon, Henry Kipyego, Hillary Kipchumba, Dan Kosgey y Hillary Kipkosgey, siguen entrenando juntos, pero su futuro se complica sin su apoyo.
En los medios locales, tras la muerte, sólo se nombró a Kiptum por dos cosas. La primera, la construcción de la casa familiar en los terrenos del atleta, que se hizo por encargo del Gobierno a través de módulos prefabricados, una rareza en Kenia. Y la segunda, y más importante, la investigación policial de lo ocurrido. Desde un primer momento hubo sospechas de que algo turbio hubo detrás, pero la población llegó rápido a una conclusión: no se sabrá todo lo ocurrido.
"Fíjate en la carretera, es una recta, no tiene nada difícil, y aquel día no llovía. Era de noche, quizá se le cruzó un animal, pero aquí realmente no hay ningún peligro", señala el guía con razón. Como ocurrió con el fallecimiento del campeón olímpico Sammy Wanjiru en 2011, los detalles quizá son demasiado mundanos para apagar una estrella así.
Un ajustes de cuenta o una mala noche
Porque existe una teoría de la conspiración internacional, pero otra más cercana, más local, incluso más probable. La primera habla de una especie de ajuste de cuentas. Poco después de su éxito fulgurante, tras ganar el maratón de Valencia de 2022, Kiptum firmó un acuerdo de más de 100.000 dólares -según reveló 'Corredor'- con la marca china Qiaodan, pero más tarde acabó compitiendo con Nike. El atleta tenía un problema legal.
Los representantes de la marca china, de hecho, viajaron varias veces a Kenia para intentar lidiar con él, pero no había manera de llegar a un entendimiento. Cuatro días antes de su muerte, tres personas relacionadas con Qiaodan visitaron la casa de Kiptum y las versiones de lo ocurrido difieren. El padre del corredor asegura que fue amenazado y, por eso, esos agentes fueron detenidos. Pero ellos, a través de su abogada, aseguraron que sólo estuvieron charlando.
En todo caso, la empresa china poco o nada ganaba con la muerte de Kiptum. Por eso en la zona que lo vio nacer o crecer apuntan más a una larga noche que acabó mal. Antes del accidente, Kiptum, Hakizimana, y una mujer llamada Sharon Chepkurui Kosgei fueron vistos en tres locales, el hotel Talex Inn, el The Well Irish Pub y el The Grand Miarmir Guest House y quizá después el conductor no estaba en plena condiciones para seguir su ruta. La investigación concluyó que el vehículo no había sufrido ninguna avería, pero no se conocen muchos más detalles.
"Dijeron que los resultados del análisis toxicológico iban a estar en tres meses. Veremos sin salen publicados", comenta un taxista de Eldoret. Sea como sea, el lugar del accidente, el cruce de Flax, sigue como estaba, ha olvidado el accidente que mató al actual plusmarquista mundial de maratón y, de alguna manera, Kenia también.
La Fiscalía Provincial de Madrid ha pedido cuatro años y nueve meses de prisión para Carlo Ancelotti por haber defraudado a Hacienda algo más de un millón de euros en 2014 y 2015, durante su primera etapa como entrenador del Real Madrid.
En el escrito de acusación, el fiscal le atribuye dos delitos contra la Hacienda Pública, ya que solo incluyó en sus declaraciones de la renta la retribución de trabajo personal percibida del Real Madrid, pero omitió lo obtenido por los derechos de imagen que había cedido a otras entidades.
De ese modo, en 2014 habría dejado de pagar a Hacienda 386.361 euros; una cifra que en 2015 habría subido hasta los 675.718 euros. En total, 1.062.079 euros. Por el primer presunto fraude tributario, el fiscal le pide dos años y tres meses de cárcel. Por el segundo, dos años y medio.
Aunque resultara condenado, en la práctica este tipo de casos -ha habido muchos en el mundo del fútbol- nunca acaba con el ingreso efectivo en prisión. Incluso si no hay un acuerdo con la Fiscalía en el último momento, el pago anticipado de la deuda tributaria implica una reducción de la pena que permite dejarla en suspenso.
El escrito remitido al juzgado explica que Ancelotti firmó el 4 de julio de 2013 un contrato de trabajo como entrenador hasta 2016, "especificándose en su remuneración para ese periodo, además de unos rendimiento de trabajo, unos rendimientos derivados de la cesión de los derechos de imagen al club".
En ese periodo, fijó su residencia habitual en Madrid. Incluso cuando el técnico cesó de forma anticipada su relación con el Real Madrid, en mayo de 2015, mantuvo su vivienda arrendada hasta octubre, por lo que también durante 2015 "España fue su centro principal de relaciones personales e intereses económicos".
Esta circunstancia permite atribuirle un segundo delito fiscal correspondiente a ese año. Se trata de un punto en el que la Fiscalía discrepó del Juzgado de Instrucción número 35 de Madrid, que inicialmente chazó llevarle a juicio por ese ejercicio fiscal. Un recurso dio la razón a la Fiscalía y permitió acusar por dos delitos.
Simulación
La Fiscalía explica que, "con el fin de eludir la tributación por los rendimientos de dichos derechos de imagen" -tanto los recibidos por el Real Madrid como de otras marcas-, el técnico acudió a un "complejo" y "confuso" entramado de fideicomisos y sociedades interpuestas para canalizar el cobro.
Afirma que Ancelotti "simuló" la cesión de sus derechos de imagen a entidades "carentes de actividad real" y de capacidad de explotación que estaban domiciliadas fuera de España, "persiguiendo así la opacidad de cara a la Hacienda Pública española y a la ocultación del beneficiario real de los rendimientos procedentes de sus derechos de imagen, de manera que ni él mismo ni ninguna de dichas sociedades tuviesen que tributar por las cuantiosas cantidades percibidas en España o fuera de nuestro país".
Según detalla el Ministerio Público, Ancelotti firmó el 1 de julio de 2013 un contrato privado en el que cedía sus derechos de imagen a la entidad Vapia Limited por un periodo de 10 años y un precio de 25 millones. Un día más tarde, la entidad nombra como su apoderado al técnico del Real Madrid, "otorgándole los máximos poderes de actuación para gestionar sus derechos de imagen". Más tarde se formalizó un anexo al acuerdo que modificaba el plazo de duración del acuerdo, reduciéndolo a tres años y el precio de compraventa de los derechos de imagen, rebajándolo a un millón.
El 4 de julio de 2013, de forma "paralela" a su firma como entrenador del Real Madrid, se otorgó al acusado un contrato privado con el club en el que cedía el 50% de sus derechos de imagen a la entidad deportiva durante los tres años de fichaje. El otro 50% lo tenía una sociedad "innominada" y "no determinada" que actuó en nombre y representación del entrenador italiano. Esa sociedad resultó ser Vapia LLP, domiciliada en Londres, y no Vapia Limited, una sociedad constituida en Islas Vírgenes, una circunstancia que no se comunicó al Real Madrid hasta un año después.
"De esta forma el acusado se valió de la sociedad Vapia LLP para que ésta se presentara formalmente ante el Real Madrid como titular de los derechos de imagen a pesar de que ni siquiera formalmente los tenía atribuidos, ya que el contrato de cesión referido de 1 de julio de 2013 era con Vapia Limited", añade el escrito.
DECLARACIÓN A DEVOLVER
En ese periodo, Ancelotti omitió en sus declaraciones a Hacienda "todo rendimiento correspondiente a la explotación de sus derechos de imagen (...), llegando de esta forma a declaraciones con cuotas negativas" con un saldo negativo de 39.575 euros en el ejercicio de 2014 y de 529.076 de 2015, cantidades que le fueron devueltas por la Agencia Tributaria en ambos casos".
La Fiscalía precisa que los rendimientos derivados de la cesión de los derechos de imagen supusieron unos ingresos por importe de 1.249.590 euros en 2014 y 2.959.768 en 2015, sin que Ancelotti o las otras dos entidades hayan tributado por estas cantidades.
A eso se añade que el técnico también omitió en sus declaraciones la propiedad de dos bienes inmuebles en el extranjero. Tras realizar los ajustes correspondientes, la Hacienda española calculó el perjuicio sufrido atendiendo a rentas e ingresos omitidos y devoluciones obtenidas en 1.062.079 euros.
JAVIER MARTÍNEZ
Enviado especial
@JavierMartnez5
Nueva York
Actualizado Martes,
12
septiembre
2023
-
01:54Ver 9 comentariosCon 96 títulos globales, está a siete de Federer...