El diario francés ‘Le Parisien’ da por hecho este sábado el fichaje del delantero del París Saint-Germain Kylian Mbappé por el Real Madrid a partir de la próxima temporada, aunque señala que el contrato no está firmado.
La edición digital del rotativo, bien informado sobre la actualidad del PSG, señala que en el seno del club francés, así como en otros estamentos del fútbol galo, ya se han resignado a que el jugador no seguirá en la capital francesa.
Libre de negociar con cualquier club desde el pasado 1 de enero, tras haber renunciado al tercer año opcional que firmó con el PSG en 2022, Mbappé se comprometerá con el Real Madrid, insiste el diario, que agrega que en la casa blanca “reina el optimismo” y entre bambalinas prepara ya “el mayor contrato de su vestuario”.
De confirmarse, el Real Madrid se haría con Mbappé a su cuarto intento, sin que ahora tenga que pagar al PSG puesto que el jugador llegaría libre.
En 2017 trató de hacerse con los servicios de un prometedor futbolista de entonces 19 años formado en el Mónaco, pero el PSG le tomó la delantera tras pagar al club del Principado 180 millones de euros, el segundo traspaso más caro de la historia.
En el mercado invernal de 2021 Florentino Pérez volvió a la carga y puso sobre la mesa 180 millones de euros para hacerse con un jugador que acababa su contrato con el PSG seis meses más tarde, pero los propietarios cataríes rechazaron la oferta.
Y acabaron por convencerle de que renovara su compromiso con el club de París por dos años, más uno en opción, lo que acabó con el nuevo intento del Real Madrid de ficharle.
Tras haber cumplido los dos años de contrato, Mbappé escribió a la dirección del PSG para indicarle que no activaría su tercer año opcional, lo que provocó que fuera provisionalmente apartado de la disciplina del club.
El presidente, Nasser Al-Khelaifi, le instó a renovar o marcharse entonces, para que dejara algo de dinero en sus arcas. Finalmente ambas partes llegaron a un acuerdo por el que el futbolista renunciaba a parte de sus indemnizaciones y pudo volver a jugar con el equipo.
En vísperas del decisivo duelo de octavos de final de la Liga de Campeones ante la Real Sociedad, el jugador lidera la clasificación de goleadores y es una pieza clave del esquema de Luis Enrique.
Es el técnico del Real Madrid un hombre tranquilo. Viven los blancos una creciente tempestad derivada de los malos resultados en liga y Champions y Carlo Ancelotti ha salido en rueda de prensa a intentar capear el temporal que podría empeorar este domingo y explotar el próximo miércoles. "Es evidente que todo el mundo está pensando en el partido del miércoles, pero el miércoles pasa, sin duda, por la actuación de mañana", ha apuntado.
Los blancos han perdido sus dos últimos encuentros: el accidente ante el Valencia en el Bernabéu y la hecatombe frente al Arsenal en el Emirates. Así, Ancelotti habla de la importancia de recuperar las "buenas sensaciones" y admite que el equipo sufre un "bajón a nivel general". "Hemos encajado demasiado en los últimos partidos... y ahí es donde hay que poner freno, porque la solidez defensiva es muy, muy importante. Sobre todo en los momentos en que los delanteros no están siendo tan efectivos como siempre", ha manifestado.
Los blancos han encajado 11 goles en los últimos cuatro partidos, tres de ellos en el Santiago Bernabéu y ante equipos, teóricamente, inferiores en lo que a potencial de plantilla se refiere como Leganés y Valencia en liga y Real Sociedad en Copa del Rey.
Otros achacan el bajón del equipo a la falta de esfuerzo y lo justifican en la distancia recorrida por los jugadores. "En años anteriores pasaba lo mismo: la distancia total siempre era menor, por las características de los jugadores que tenemos y, pese a eso, hemos ganado dos Champions", ha aducido Ancelotti con cierta ironía, aunque también ha recalcado la importancia de distancia recorrida al sprint más que la general.
No obstante, el técnico italiano ha recuperado un poco las esperanzas del madridismo de cara a la vuelta europea. "Lo intentaremos, el Real Madrid es el único que lo ha hecho muchas veces... y lo intentará una más. Somos conscientes de cuánto nos puede ayudar nuestra afición, nuestro estadio. Lo intentaremos hasta el último minuto, hasta el último balón", ha expuesto.
Si no lo consiguieran, el futuro de Ancelotti podría estar en entredicho. "Cada derrota es siempre lo mismo... son momentos difíciles. Tienes que pensar en cómo remontar y concentrarte en lo que viene", ha expresado. El italiano es consciente de ello y no se centra tanto en su futuro. "Del futuro hablaremos a final de temporada, como siempre. No tengo nada que añadir en este sentido. El club siempre me ayuda... y me apoya. Sobre todo, en los momentos de dificultad", ha revelado el entrenador blanco.
El futuro debe ser su consuelo. Carlos Alcaraz tiene ahora nuevas razones para desvivirse, una derrota que recordar en sus entrenamientos, alimento para los días que vendrán. En su mejor temporada lo ha ganado casi todo y en ese casi crecen las leyendas. La final perdida en Wimbledon fue una rareza, pero la final de las ATP Finals demostró este domingo que Jannik Sinner es superior en ciertas condiciones. Cuando un techo cubre sus cabezas, cuando ni el sol ni el viento molestan, el italiano es imbatible, como confirmó su victoria por 7-6(4) y 7-5 en dos horas y 15 minutos.
Sin duda, una decepción para el español, que además acabó tocado. Al mismo tiempo un protector de estómago para el empacho de éxitos de este 2025. Si hubiera ganado a Sinner en su superficie y en su casa, ¿Qué le quedaría para el año que viene?
En su duelo, el sexto del año, hubo tensión, mandíbulas apretadas, hubo dudas, como siempre. Los encuentros entre Alcaraz y Sinner generan ‘highlights’ para la historia, puntos tan inverosímiles que parecen generados por IA, pero también guardan muchísimos nervios. Acostumbrados a ser muy superiores a sus rivales, frente a frente se agarrotan. Son demasiados días pensando el uno en el otro, analizando, preparándose. Este domingo si una genialidad les otorgaba un punto los dos resoplaban antes de celebrar. Sin ahondar mucho más, Sinner acabó con cinco dobles faltas.
Los saques vertiginosos y los errores no forzados en ambos lados hicieron avanzar el marcador hasta que se llegó al tie-break del primer set. Antes, con el 5-4, atendieron al español por primera vez por unas molestias en los isquiotibiales de la pierna derecha. Antes, con 6-5, él mismo contó con una bola de break y de set que se perdió con un revés desafinado. Los dos sucesos seguramente estaban en la mente de Alcaraz en plena muerte súbita cuando intentó dos precipitadas subidas a la red que le sentenciaron. Nuevamente estaba obligado a remontar, como aquella mágica tarde en Roland Garros. Pero esta vez en territorio hostil.
MARCO BERTORELLOAFP
Al acabar ese primer set, el Inalpi Arena de Turín se venía abajo. La afición italiana alucinaba con un Sinner inventor, capaz de sobrepasar a su rival con dos globos y sorprenderle con unas dejadas. El esquema de juego del italiano no fue radicalmente distinto al habitual -golpes veloces y planos en todos los intercambios-, pero en determinados momentos se vistió de Alcaraz para asombrar. En el segundo set incluso celebró uno de sus puntos señalándose la oreja como habitúa su rival generacional. Un gesto raro en él, propio de la importancia del momento.
La desesperación de Alcaraz
En ese periodo Sinner empezó cediendo un break por primera vez en estas ATP Finals -llevaba ganados 45 juegos al servicio consecutivos-, pero poco después le dio la vuelta y desesperó a Alcaraz. "Desahógate, desahógate", decía el entrenador Samuel López a su pupilo cuando, con 4-4 en el marcador, soltaba sus primeras quejas. Luego vendrían más. En el desenlace del encuentro, el número uno se fue desesperanzando hasta encadenar una serie de malas decisiones que fueron su sentencia. Cada vez que visitaba la red se iba trasquilado hasta que al final cayó derrotado. Al acabar pasó unos minutos sentado en su banquillo mirando a la nada, digiriendo lo que acababa de ocurrir.
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"Estoy muy contento, muy contento con mi actuación en el torneo. He jugado con alguien que no ha perdido un partido bajo techo en dos años. Jannik es un gran jugador y hace un gran trabajo con su equipo. Después de cada derrota vuelve más fuerte. Espero que descanse para el año que viene y esté preparado porque yo voy a estar preparado", advirtió Alcaraz en la ceremonia de entrega de premios a un adversario que hará que en 2026 sea todavía mejor. Ahora toca la Copa Davis, una competición que le obligará a rehacerse rápido, y luego empezará unas vacaciones que apenas durarán un par de semanas.
A mediados de diciembre, el número uno de la ATP volverá a los entrenamientos en Murcia con las subidas a la red falladas este domingo en la cabeza. E incluso antes del Open de Australia, el 10 de enero, se reencontrará con su querido enemigo en una exhibición en Seúl. "Has tenido una temporada increíble, dejas muchos recuerdos. Si no soy yo el número uno quiero que lo seas porque realmente te lo mereces", consoló Sinner, cuya afición italiana ovacionó a Alcaraz y le devolvió la sonrisa. La rivalidad entre ambos seguirá haciendo crecer el tenis mientras uno y el otro continúan creciendo por el camino. El futuro debe ser su consuelo. Si hubiera ganado a Sinner en su superficie y en su casa, ¿Qué le quedaría para el año que viene?