Finalmente, la UD Las Palmas ha rescindido el contrato del jugador, de 18 años, Joel Domínguez. Sin embargo, no ha sido por su condena por violencia de género sino por indisciplina. El conjunto insular ha informado en un comunicado que “Joel Domínguez no continúa en la entidad amarilla y le ha comunicado al jugador la rescisión de su contrato por motivos disciplinarios“.
El club, pese a su condena y que aún le restaban dos causas pendientes, decidió, en un primer momento, defender al jugador e incluso anunció que iniciaría la pretemporada con el primer equipo que, este año, había conseguido el ascenso a la LaLiga EA Sports.
Sin embargo, la entidad terminó por no convocarle finalmente al stage que el equipo realiza en Marbella y tampoco citarle ni con el filial ni con el tercer equipo. Ahora, jugador y club separan sus caminos. Al parecer, ni el entrenador Francisco Javier García Pimienta, ni la dirección deportiva contaban con el futbolista.
En marzo de este año, el jugador había sido detenido por propinar una paliza a su pareja. Tras admitir los hechos, Domínguez sería condenado por un delito de violencia de género por el Juzgado de Violencia sobre la Mujer nº1 de Las Palmas a 40 días de trabajo comunitario, un año de alejamiento y dos más sin permiso de armas.
Él propio futbolista admitiría los hechos, pero la UD Las Palmas no ejercería ninguna medida disciplinaria contra él. El club, simplemente, adujo que la agresión se había producido en el «ámbito de su vida privada», y en su comunicado no incluyó ni una sola mención o mensaje de apoyo a la víctima.
El día después del desengaño de un chico de 22 años con la ambición y el talento de ser la ilusión tan esperada del ciclismo español, camino de los autobuses de los equipos, en la soleada San Michele all'Adige, marcha su familia al completo, incluida su perrita Trufa, a la que lleva y atiende su novia. El día después del Giro de Italia perdido, Juan Ayuso ya olvida el cabreo y la frustración, sonríe a medias e intenta aprender la lección. El día después acude el Mortirolo y a Juan le sigue doliendo mucho la rodilla y piensa, ya más optimista, «hoy voy a experimentar lo que es ir en una etapa de montaña con los sprinters». Y así sucede. Tiene un edema, inflamación y líquido en su rodilla, lo que no ha querido que se sepa porque no pretende excusas, y lo que parecía iba a ser una recuperación rápida y progresiva han sido pasos atrás: «Es que iba a rueda de Igor Arrieta, íbamos parados y le tenía que decir que bajara el ritmo. Cuando ves que te van pasando los coches es un palo duro».
Todo se torció para Ayuso el maldito día del sterrato, camino de Siena, donde seguía tan pleno. Pero la caída, el golpe en la rodilla, el corte, los puntos... Entrenando el día siguiente se le volvieron a abrir. En la crono también se resintió. Pero contaba con el paso de los días y la mejora. Y fue todo lo contrario. "Toda la segunda semana no me he encontrado nunca a mi nivel. Todos los días he ido sufriendo. No quiero decir que me lo esperaba, pero me lo veía venir. El (segundo) día de descanso casi ni entrené porque estaba reventado. En ciclismo son cosas que pasan", contaba ayer, hablando sin prisa en el control de firmas, con su maillot abierto y su cadena dorada con la virgen al cuello.
El día después de que se escape el sueño de ganar su primera grande no es sencillo para nadie, pero Ayuso muestra una madurez sorprendente para su edad. No va a abandonar, como sí hizo Roglic, y en el entorno del ciclista comparan ambos casos. Pero Primoz tiene el Tour de Francia a la vuelta de la esquina y Juan no. Y eso, la falta de objetivos claros en carreras de varias semanas, donde él sabe que su cuerpo responde mejor (pese a los infortunios de las últimas veces), le hace torcer el gesto ante los tres periodistas españoles que le preguntan. "Si no corro ninguna gran vuelta, queda San Sebastián y enfocarme mucho en el Mundial. En estas carreras te lo juegas a un día, que es una pena", pronuncia.
Ayuso, en el pelotón, camino del Mortirolo.LUCA BETTINIAFP
El día después de una 'pájara' como no recordaba, Juan ya sabe que lo que se le ha escapado es la oportunidad de una vida. En su entorno cuenta que "lo tenía en las piernas". "Con el nivel que había tenido en Tirreno, sin duda estaría por lo menos disputándolo. No quiero decir que lo estaría ganando, pero sin duda estaría disputándolo. En las dos vueltas de España que he corrido y en el Tour hasta que me retiré, siempre, con el paso de los días, siempre iba a mejor. Y en cambio aquí ha sido todo lo contrario. Nadie somos adivinos. Por un lado me da rabia, pero al fin y al cabo tengo un compañero ahí. Sé los datos que se están moviendo. Entonces sé que en condiciones normales se hubiera podido mínimamente estar ahí, luego ya ganar o no depende de muchos factores", explica.
Y es que tardará tiempo en presentarse otra. La competencia en el UAE es feroz. Es el mejor equipo del mundo y tiene al mejor ciclista del mundo. Pero Ayuso no desespera. Quiere demostrar que también es un tipo solidario. Quiere recuperar sensaciones (ayer se dejó llevar y perdió 35 minutos, hoy llega una etapa menos exigente camino de Cesano Maderno). Quiere ayudar a Isaac del Toro, que, pese a las suspicacias, es buen amigo y ayer se rehízo en Bormio, ganó y volvió a sacar algo de tiempo ante Richard Carapaz, Simon Yates y todos los que optan a arrebatarle el rosa. También le gustaría ganar otra etapa a Juan, como en Tagliacozzo. Hace mucho que un español no alza los brazos por dos veces en el Giro, desde el 2019 (Pello Bilbao, antes Mikel Landa en 2025).
El día después, en fin, es también hora de aprender. Pese a que Juan tenga 22 años, una edad a la que ahora parece normal ser un campeón, pero que hace no tanto los grandes ciclistas no habían ni pasado a profesionales. «Creo que sí que es un palo que me vendrá bien para el futuro, saber que incluso cuando gané en Tirreno o cuando perdí en la Volta a Catalunya, hay que seguir trabajando y seguir luchando porque esto es un deporte que no es nada agradecido en ese sentido y hay que seguir dando lo mejor», concluye. Y comienza la etapa.
Un socio de la grada de animación del Atlético de Madrid será suspendido cautelarmente por los insultos proferidos a Nico Williams durante el encuentro entre el club colchonero y el Athletic Club en el Metropolitano el sábado 27 de abril.
Así lo ha hecho público el club en un comunicado realizado esta misma tarde en sus canales oficiales. En el que ha quedado acreditada la identidad del responsable por parte de la Policía. Así, "el Atlético de Madrid, aplicando su normativa interna, ha decidido suspender cautelarmente su condición de socio por tiempo indefinido mientras se resuelve su caso en los órganos sancionadores competentes", enuncia el comunicado.
Según explican en el mismo texto, el club considera faltas muy graves las que "supongan un deterioro de la imagen, prestigio y consideración social del Club Atlético de Madrid y que vayan contra el compromiso de este club en su rechazo y oposición a cualquier forma de violencia verbal o física y a todo acto racista, xenófobo o intolerante".
El Atlético de Madrid ha aprovechado también para reiterar su "condena rotunda y sin paliativos ante cualquier acto que ataque la dignidad de personas o instituciones y nuestro compromiso para luchar y erradicar todo tipo de violencia en el deporte".
El club se considera un espacio "abierto e integrador" y asegura que no permitirán que "la actitud de unos pocos manche la imagen de miles y miles de aficionados atléticos que apoyan a su equipo con pasión y respeto al rival".
La Policía ha identificado a ese socio como un miembro veterano del Frente Atlético, el grupo ultra que se sienta en la grada de animación del fondo sur del estadio Metropolitano.
Apelación
El club fue sancionado por el Comité de Competición con el cierre de dos partidos de este sector del estadio por estos hechos y una multa de 20.000 euros. Un cierre parcial que afectaría a los encuentros ante el Celta y Osasuna. No osbtante esta decisión fue objeto de un recurso de apelación por parte de los servicios jurídicos rojiblancos.
Desde el seno colchonero reiteran su predisposición máxima en la colaboración con la policía y en la condena de estos hechos. Así, como ya le ocurriera recientemente al Getafe por los insultos al sevillista Marcos Acuña, se confía en la posibilidad de que se estime el recurso presentado y se evite la sanción tanto del cierre como la pecuniaria.